HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

jueves, 26 de junio de 2008

Ravel de Jean Echenoz

Jean Echenoz está considerado junto a Michel Houellebecq uno de los escritores más prestigiosos y prometedores de la literatura francesa contemporánea. Fue el primer autor post-nouveau roman, descendiente del movimiento literario llamado Nueva Novela, dedicado a contenidos más introspectivos alcanzados mediante la exploración de los borboteantes flujos de conciencia, en contra de todo prejuicio ideológico mediatizado, evitando, por ejemplo, describir a los personajes para esquivar todos esos insulsos estereotipos entumecidos de apariencia impersonal con el fin de doblegar los hábitos del lector y desafiar sus expectativas a través de lo que Sartre denominó la "antinovela".

En Ravel, su última y octava novela, descubriremos matices cotidianos de la Francia de los años 20 y 30, presenciando literariamente los últimos diez años de vida del genuino compositor Maurice Ravel.

Es una novela extremadamente corta, cuando consigues visualizar la identidad y la madurez de Ravel, muere. Pero, acompañarle se llena de enseñanzas, desde que se sube al Peugeot 201 de su amiga Hélène en dirección al puerto de Le Havre donde embarcará en el enigmático trasatlántico France con destino Nueva York para emprender su frenética gira por los EEUU, hasta el fatídico día de su accidente mortal. En todo este periplo se relatarán los encuentros con Charles Chaplin, Douglas Fairbanks, George Gershwin, los hermanos Wittgenstein, Ida Rubinstein, más las referencias a William Faulkner (escritor del movimiento Nouveau Roman), Stranvinsky, Gustav Mahler, Man Ray y Joshep Conrad, entre otros.

Existen dos momentos literarios de gran belleza: la entrada en su casa de Monfort-l´Amaury y la creación rítmica del Bolero. Se trata de una novela construida con exquisitez y detalle. Inolvidable.

Fuente de foto: Benicasim.- Tránsito®

lunes, 16 de junio de 2008

La maravillosa vida breve de Oscar Wao de Junot Díaz

Premio Pulitzer 2008. Repleta de referencias a la literatura fantástica y a la ciencia ficción, especialmente a El Señor de los anillos.

Esta es la primera novela del dominicano Junot Díaz en la que describe con historicismo las vicisitudes de una familia inmigrante de la República Dominicana que escapa a Nueva Jersey huyendo de la despiadada e implacable tiranía del infame presidente Rafael Leónidas Trujillo Molina, instalado en el poder durante más de tres décadas, conocido como El Jefe, El Cuatrero Fracasado y FuckFace. Un verdadero Saurón. El Bellaco Número Uno del País.

Los personajes poseen una identidad muy definida, se mueven con ritmo propio y pasean a lo largo de la novela entrecruzados en la saga familiar de Oscar Wao, nuestro héroe medio Casanova, dispuesto en el tiempo a convertirse en el Tolkien dominicano.

Su lectura es muy amena, me ha sorprendido gratamente la potente creatividad que despliega describiendo personajes y sucesos sin alejarse lo más mínimo de la realidad que está en juego. Disfrútenla, porque esta obra es de las que te dejan... renovado.

domingo, 11 de mayo de 2008

Crematorio de Rafael Chirbes

Queridos lectores, nos encontramos ante la octava y mejor novela de su autor y una de las mejores de las publicadas en esta década dentro de la literatura española. Si, un peso pesado de las letras que arroja palabras e ideas corpulentas llenas de vigor al texto , un huracán en papel, narrativa enérgica y robusta que agita, revuelve y sacude nuestra conciencia dormida ayudándonos a traspasar las espesas cortinas de la indiferencia.

En esta obra Chirbes derriba los cimientos corruptos de una época enladrillada mediante especulación inmobiliaria, derrumba los hormigonados edificios que han arrasado las costas de su Valencia natal introduciendo en la narración con mucha literariedad el cuerpo de Matías Bertomeu en el crematorio como un acto de reivindicación y de tránsito, que anuncia el final de una fase alienante.

La muerte de Matías Bertomeu, el ideólogo que cambió la revolución por la agricultura, pone en marcha los mecanismos que componen Crematorio. El dolor devuelve el reverso de vidas levantadas sobre oscuros cimientos: la del hermano de Matías, Rubén, el constructor sin escrúpulos; la de Silvia, la hija de Rubén, biempensante restauradora de arte casada con Juan Mullor, el catedrático que prepara la biografía de Federico Brouard, viejo amigo de los Bertomeu, un escritor alcohólico que vive el fracaso de sus últimos días; la de Ramón Collado, el hombre que hizo los trabajos sucios del constructor; la de Traian, el mafioso ruso, viejo socio de Rubén; y la de Mónica, la jovencísima y ambiciosa esposa.

lunes, 5 de mayo de 2008

El sindicato de policia yiddish de Michael Chabon

Michael Chabon es un escritor estadounidense de ascendencia judía. Muy pronto una de sus primeras novelas se convirtió en best-seller consagrándolo como una celebridad literaria en su país. Consiguió el prestigioso Premio Pulitzer por Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay en 2001 avalada por toda la crítica.

En su última novela se le ha dado un excesivo bombo, un ambiente de intriga que no alcanza satisfacernos en ningún pasaje de la historia. No es capaz de situarse y mostrar un contexto firme. Excepto al final de la historia he sentido que la mayor parte del contenido está desperdigado, los sucesos no llegan a soldarse. El distrito federal de Sitka en Alaska, lugar al que las autoridades internacionales desplazan a miles de judíos tras la Segunda Guerra Mundial, no se percibe con precisión, aparece muy lejano, difuso para el lector.

La novela gira en torno al asesinato de un carismático miembro de la comunidad judía que se hace llamar Emanuel Lasker, en referencia al famoso ajedrecista. Este hecho permite que nos adentremos en los secretos de esta ucrónica sociedad yiddish. La trama nos va desvelando cuáles son los intereses velados del pueblo judío emplazados en un gélido territorio, situación que no les impide mantener fielmente sus dogmas religiosos tan característicos.

Los refujiados y sus descendientes han conseguido vivir en paz durante un largo periodo de tiempo, pero el sueño de un hogar para los judíos parece llegar a su final y una vez más la Historia los arrastra a un destino incierto que se irá desvelando tras las pesquisas del consternado y sagaz detective Landsman, divorciado y dado al alcohol para mitigar su tedio existencialista.

Como punto positivo destaco la creatividad de Chabon a lo largo de la trama, sus textos dominan la palabra con un estilo original y singular al concebir escenarios llamativos y uno entiende rápidamente que estemos ante uno de los escritores más populares de la literatura norteamericana. Puede que esta novela sorprenda a adolescentes que sean judíos y norteamericanos, de lo contrario, como a mi, les producirá aburrimiento. Quedan avisados.

lunes, 21 de abril de 2008

Un viejo que leía novelas de amor de Luis Sepúlveda

Estamos ante uno de los grandísimos best sellers hispanoamericanos. Más de 18 millones de lectores han entrado sigilosamente en la Amazonía ecuatoriana de la pluma realista del chileno Luis Sepúlveda, desde 1989, gracias a este breve relato tan vibrante y entrañable. Da pena su corta extensión de tan solo 137 páginas. Posee una escritura llana, concisa y de gran impacto. Dentro hay párrafos inolvidables que pueden ser releídos y saboreados repetidas veces. Uno siente que por fin está ante una novela auténtica que le dejará una huella imborrable.

Se trata de la historia de Antonio José Bolivar Proaño, un hombre que vive en El Idilio, un pueblo remoto en la región amazónica de los indios shuar quienes le enseñan a conocer y respetar verdaderamente la Selva y sus leyes, pero también a cazar el temible tigrillo como jamás ningún blanco pudo hacerlo. Un buen día decidió leer con pasión las novelas de amor -del que hace sufrir- que dos veces al año le lleva el dentista Rubicundo Loachamín para distraer las solitarias noches ecuatoriales de su incipiente vejez.

He sentido una gratificante satisfacción al leer esta novela, a la que calificaré de sorprendente y mágica. Me ha contagiado unas ganas irrefrenables de viajar hasta las entrañas de la Amazonía. Me ha devuelto de nuevo la fascinación por los maravillosos seres que habitan la Naturaleza. Aquí se nos muestra una conciencia de la vida inigualable. Este libro está lleno de lecciones, es toda una escuela de Medio Ambiente que les aportará un sentido pleno sobre el respeto y la convivencia dentro del planeta.

Al ver la portada del libro sentí la imperiosa necesidad de leer esta novela a orillas de un río, en contacto con la Naturaleza, y dediqué, durante tres días, unas pocas horas a caminar por la ribera del Ebro mientras me adentraba literariamente en la Selva Amazónica para acompañar a Antonio José Bolivar Proaño, un héroe que supo leer auténticas novelas de amor, como El Rosario de Florence Barclay o Corazón de Edmundo D´Amicis. Disfruten, queridos lectores, disfruten.

martes, 15 de abril de 2008

Las aventuras de Barbaverde de Cesar Aira

Es el primer libro que leo del argentino Cesar Aira. Su escritura es limpia. Crea continuamente nuevos escenarios y da gusto disfrutar de su creatividad. Por lo demás, con esta novela ambientada en un universo de héroes y villanos, al estilo del comic estándar, me he aburrido notoriamente y no me ha aportado nada interesante, excepto sus impresiones sobre el arte contemporáneo. Las cuatro historias que componen esta obra no me han hecho vibrar en ningún momento. No atrapa en su narrativa aunque deja presentes escenas curiosas e imaginativas que aligeran un tanto la lectura.

El legendario Barbaverde prácticamente no aparece en la novela y esto deja paso a un periodista, Aldo Sabor, que quedará inmerso en los acontecimientos con su amada fotógrafa, Karina, y juntos danzarán en la lucha entre el Bien y el Mal, contra el eterno rival, el malvado profesor Frasca.

Para los amantes del comic tienen la oportunidad de leer a gran velocidad literatura de una gran riqueza expresiva y disfrutar con los originales escenarios que aquí son ambientados. Encontrarán tanto en el primer relato El gran salmón como en el tercero Los juguetes mucha acción, lucha de opuestos, sorpresa y desenlances heroicos para tener encantada a la chica. Del resto juzguen ustedes mismos. Yo espero poder entrar a una nueva novela de Cesar Aira con una temática más sustancial. Hagan lo que puedan con este libro.

domingo, 30 de marzo de 2008

Mil cretinos de Quim Monzó

La entrada en sus escenas literarias es serena, en su lectura notas que algo destaca, que desentona en el contexto descrito o que reluce en ese pequeño lienzo narrativo, al poco la narración da un giro y aquello que se realzó revuelve el sentido de todo el texto hacia lo trágico, con seriedad, reflejando lo irremediable y absurdo. Monzó pinta literatura contemporánea, sus pinceladas cortas pero bien trazadas plasman los colores básicos y contrastados de los que está hecha la vida que va captando en su etapa más madura. Como lector he recogido todas estas piezas para formar el puzzle de sentimientos que me han sido entregados en estos diecinueve relatos. No se trata de un pululante recorrido de anécdotas sino de un peregrinaje transfronterizo por la barroca geografía de la insondable existencia tragicómica y de los que a ella pertenecemos como tipos y subtipos en sus multivariados formatos de lo grotesco.

En el primer relato conoceremos al anciano señor Beneset, transmutándose, vistiéndose y acicalándose de mujer sofisticada en una residencia geriátrica. Este singular personaje rendido a su devota metamorfósis me hizo rememorar el caprichoso entretenimiento sensitivo del lúcido y genial Richard Wagner, gran aficionado al travestismo más esnob. Beneset o el alter ego de Monzó se me apareció como alguien que concienzudamente queda desdibujado a nuestros convencionales ojos y dedica sus atenciones a crear y a reinventar su propia y legítima individuación intuitiva con el rojo pintalabios, el insistente esmalte de uñas y un luciente bigote blanco. Descarté la posibilidad de un retrato desvariado, las frases de Beneset rebosan memoria, ética y coherencia, así que pronto capté la notoria presencia de este simpático y sordo señor que reforma su existencia entregándose a ella como si fuera un entretenimiento para engañar la dolorosa monotonía de la vejez, con actitud benevolente y comprensiva. Sólo me preocupó la distancia que le separaba de su muerte. Y de este cuento crucé a El amor es eterno, y así lo entiendo yo igualmente de eterno por lo que provoca, una completa curación en todos los aspectos del individuo, redención y plenitud. Los matices me enriquecieron los sentidos. Después entré a la casa de la "mujer desolladora" que despellejaba despiadadamente su pasado y su presente con meticulosidad obsesiva, alimentando un rencor autopunitivo y desaforado a golpe de tijera, martillo y cortafrío, descorchando y aniquilando ropa, armarios, baldosas, paredes y cualquier huella familiar, palpitante en su casa, que le uníera a su fugado marido. La tensión se incrementa paulatinamente en cada página, las acciones se cuadruplican, todo se endurece hasta la catástasis, en la mañana silenciosa del el Sábado, su tercer cuento, que me produjo un horror visceral al presenciar su final fogosamente acorde. Y hasta ahí llega, ya no hace falta saber más de la mujer despellejadora. En Dos sueños me empañé de las sustancias oníricas del Eros y Thanatos, los deseos y los miedos, me sirvió como un refresco, como un descanso en la caminata de episodios. Y de allí me cobijé en un piso alto situado en una bocacalle de las Ramblas de Barcelona y con la atención plenamente consciente Miro por la ventana, y me hice cargo verdaderamente de las cosas que sucedían en mi vida. En este punto mi poder de reflexión se incrementó deliciosamente. Seguidamente ocurre algo sorprendente, un relato tenebroso, que destaco como uno de los más impactantes de este recorrido, titulado La alabanza, del cual no adelanto nada para asegurarles el mismo impacto que yo recibí. Con ese sobrecogimiento continué el camino hacia La llegada de la primavera, de nuevo regreso a la recurrente temática del geriátrico. Microrrelatos dentro del relato sobre hijos que visitan a sus ancianos padres cautivos en celdas dedicadas a la senectud más letal. Se debate la eutanasia, la muerte acelerada, la ausencia de consciencia, los ejércitos de cretinos indiferentes, la búsqueda de alivio, la memoria difusa y los secos deseos. En esta parte yo sentí un dolor irónico. Dejé la lectura durante un día. Me distancié de Monzó para pensar en él. Al día siguiente nada más ver el libro en la mesa del salón, lo agarré. Otra vez mio. Con mano firme retomé la lectura y me dí cuenta de que a partir de ese último relato leído, casualmente, empezaba la segunda parte del recorrido y me apareció una nota de un enigmático autor surrealista del Movimiento Pánico, Roland Topor que escribe -Mamá - dijo el pequeño Serge cuando despertó - esta noche ha venido un señor y se ha hecho pipí en la cama. - Esto supone adentrarse en las galerías del inconsciente para acceder a la pertinente Realidad. Mi viaje se llena de misterio y me veo como un espectador de La sangre del mes que viene observando una conversación que mantiene María con el arcángel San Gabriel sobre el hijo que Dios le manda tener y al que llamará Jesús obligatoriamente. Tan breve que ocupa sólo una página, pero, tan sustancioso como un secreto íntimo. Todos los siguientes relatos son intencionadamente cortos, a los sumo cuatro páginas, Treinta lineas describe en cincuenta y dos lineas el ejercicio de la escritura y lo deja palpablemente demostrado en Un corte para que podamos observar el ímpetu del autoritarismo antisocial. De ahí nos trasladamos a un sentimiento opuesto, la entrega de amor Una noche en la que un príncipe se ve obligado a excitar los sentidos de la bella durmiente, que tiene un gran paralelismo con la siguiente Otra noche en el que se describen los diferentes usos que se le dan a la lectura antes de dormir. Y de ahí, ya poco nos queda para finalizar tan suculento banquete literario, que dejo a su sorpresa. ¿Realmente ustedes piensan que el relato corto tiene sus días contados?

Monzó, eres cojonudo. Mete caña, que yo te sigo.