HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ébano, de Ryszard Kapuscinski

En África el tiempo aparece como consecuencia de nuestros actos y desaparece si lo ignoramos o dejamos de importunarlo. Es una materia que bajo nuestra influencia siempre puede resucitar, pero que se sumirá en estado de hibernación, e incluso en la nada, si no le prestamos nuestra energía. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre. Todo lo contrario de la manera de pensar europea. En alguna parte del mundo fluye y circula una energía misteriosa, la cual, si viene a buscarnos, si nos llena, nos dará la fuerza para poner en marcha el tiempo: entonces algo empezará a ocurrir. Sin embargo, mientras una cosa así no se produzca, hay que esperar; cualquier otro comportamiento será una ilusión o una quijotada.


Durante miles y miles de años, África anduvo a pie. La gente no tenía noción de la rueda, ni tan siquiera conseguía hacerse a tal idea. Hombres y mujeres iban a pie, se desplazaban caminando y todo lo que tenían que llevar lo llevaban en la espalda, en los brazos, y la más de las veces, sobre las cabezas. Entonces... os preguntareis, ¿de dónde han salido los barcos que se ven en los lagos, en el interior del continente? Del océano: los desmontaban en los puertos marítimos, transportaban las piezas sobre las cabezas y las montaban en las orillas de los lagos. Se han transportado, por tanto, al interior de África, por piezas, ciudades, fábricas, maquinaria para minas, plantas eléctricas y hospitales. Toda la civilización técnica del siglo XIX fue llevada al interior de África sobre las cabezas de sus habitantes.

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¿Cómo morían los elefantes? ¿Dónde yacían sus restos? ¿Dónde estaban sus cementerios? Se trataba nada menos, que de colmillos de elefante, del marfil, de las enormes cantidades de dinero que por él se pagaba. El cómo morían los elefantes era un secreto que los africanos habían guardado frente a los blancos durante mucho tiempo. El elefante es una animal sagrado y también lo es su muerte. Y todo lo sagrado está protegido por el más impenetrable de los misterios. La admiración la había despertado el hecho de que el elefante no tenía enemigos en el mundo animal. Nadie era capaz de vencerlo. Sólo podía morir de muerte natural. Esta solía producirse al ponerse el sol, cuando los elefantes acudían a sus abrevaderos. Se detenían en la orilla de una lago o de un río, alargaban las trompas, las sumergían en el agua y bebían. Pero llegaba un momento en que un elefante viejo y cansado ya no podía levantar la trompa y para saciar la sed tenía que adentrarse en el lago cada vez más. Y también cada vez más sus patas se hundían en el légamo. El lago lo succionaba, lo atraía a sus insondables profundidades. Él, durante un tiempo, se defendía agitándose, intentando liberar las patas de la tenaza del légamo para poder regresar a la orilla, pero su propia masa resultaba demasiado grande y la fuerza del fondo era tan paralizante que el animal, finalmente, perdía el equilibrio, se caía y desaparecía bajo las aguas para siempre. Y es ahí, en el fondo de esos lagos, donde se encuentran los eternos cementerios de los elefantes.

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He sentido habitar dentro de África. Si. Me ha dado la impresión de sobrevolarla, mientras observaba el discurrir y el hacer de sus gentes. He conocido varias de sus ciudades, poblados, etnias, culturas, sus necesidades... Es un relato muy sincero, que ayuda a identificarnos como europeos, como humanos y como parte de su historia. En esta obra se desgranan temas como la particular noción africana del tiempo, la ultracasa, Fashoda o el punto en el que se unen las líneas vertical (británica) y horizontal (francesa) que dividen África , los warlord o señores de la guerra que siembran el odio racial y tribal adueñándose de todo, la particular noción de la culpa, los diferentes golpes de Estado, los dictadores, la brujería o del significado de la vida. Es un repaso, no sólo de la geografía, sino de las diferentes formas de vida que a cada individuo le ha tocado vivir. Es un relato inolvidable. Su prosa permite visualizar el contexto, es generoso al describir las escenas y mantiene un constante hilo periodístico en su narración. Ahora entiendo porque a Ryszard Kapuscinski se le llamó el mejor reportero del siglo XX. Disfruten del África de Kapuscinski. Está llena de belleza y sorpresas, a pesar de la rudeza y crueldad de su entorno. Cada día son testigos de uno de los momentos más maravillosos del continente: el alba.

martes, 28 de octubre de 2008

Hiperión o El Eremita en Grecia de Friedrich Hölderlin

...no sabe cuánto peca el que quiere hacer del Estado una escuela de costumbres. Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo, lo ha convertido en su infierno. El estado no es más que la ruda corteza que envuelve el meollo de la vida. Es el muro que rodea el jardín de los frutos y flores humanos....¡Oh lluvia del cielo! ¡Oh entusiasmo! Tú volverás a traernos la primavera de los pueblos...
Johann Christian Friedrich Hölderlin es una de las cumbres de la lírica alemana de todos los tiempos. Más joven que Goethe y Schiller, a los que admiró y conoció, pero de los que apenas recibió apoyo. Fue compañero de estudios y amigo de Schelling y Hegel, pasó por un periodo juvenil de entusiasmo por la Revolución Francesa, de la que le desilusionó la época del Terror.

Nació el 20 de marzo de 1770 en Lauffen am Neckar (Suabia, Alemania) y murió en Tübingen (Tubinga) el 7 de junio de 1843. La familia del poeta pertenecía a la Ehrbarkeit de Württemberg, que podría traducirse por «La lealtad» o «Los leales» y definirse como la alta burguesía fiel al Duque. Un pacto entre el Ducado y sus leales tuvo como consecuencia el compromiso de protección por el estamento nobiliario a cambio de la obediencia de esta minoría selecta. Los leales, en reciprocidad al acceso privilegiado a una sólida formación académica que les aseguraba el desempeño de los principales puestos del funcionariado y la Iglesia, sustentaban la autoridad del soberano.

Uno de los destinos habituales de los vástagos de la Lealtad era la carrera eclesiástica, que por aquel entonces se comenzaba estudiando en las Klosterschulen, o escuelas monacales, y se culminaba en el Stif, o Seminario Superior, de Tubinga. Su madre, de fuertes convicciones pietistas, soñaba para su hijo una vida respetable en una parroquia suaba y una boda con una persona virtuosa. Hölderlin ingresó en las escuelas de Deckford (1784-86) y Maulbronn (1786-88). En esta segunda institución, más liberal que la anterior, empezó a mostrar un interés por la poesía que le hizo dudar de su vocación. Le pidió a su madre interrumpir sus estudios y comenzar los de Derecho. La madre se mostró renuente y en 1788 quedó matriculado en el Seminario Superior de Tubinga, la institución eclesiástica más prestigiosa, en la que coincidió con Schelling y Hegel. Los tres amigos formaron una sociedad poética, leyeron febrilmente a Spinoza, a Kant y a Jacobi y plantaron el árbol de la libertad mirando a Occidente, mirando a Francia, donde una revolución sin precedentes estaba en marcha. El duque, preocupado porque se infiltrara este pensamiento insurgente, empezó a ejercer un control estrecho con visitas constantes y con la vigilancia del profesorado. El ideal de Hölderlin consistía en retornar a sus sueños de grandeza individual. ¿Cómo intentar, pues, su realización? La futura vida de pastor le iba a asegurar tranquilidad, posición y buen casamiento... pero el temor a la posible mezquindad y al provincianismo le hizo romper con todo, incluso con su prometida Luise Nast, y buscar nuevos horizontes.

Esto no era tan fácil. Los Licenciados en Teología tenían la obligación de dedicarse al servicio eclesiástico y en caso de desistir debían acreditar un trabajo que los relevara de dicha servidumbre, así que escogió trabajar como preceptor privado o profesor particular de niños de familias acomodadas. En uno de estos trabajos, en Frankfort, vivió un amor apasionado con la esposa del banquero en cuya casa trabajaba, Susette Gontard, a la que rebautizó poéticamente como “Diotima”. Ella le inspiró su novela Hiperión, que nos cuenta la historia de un luchador por la libertad griega, publicada en 1797. Descubierto su idilio por el marido, fue expulsado por éste e interrumpida su relación con Susette, que moriría cuatro años más tarde.

Realizó diversos viajes y siguió trabajando como preceptor, pero su salud mental se fue deteriorando hasta que en 1806 fue internado en una clínica de Tubinga, de la que saldría un año después para pasar a vivir en casa del ebanista Zimmer, en la torre de su casa a orillas del Neckar, donde transcurrió la segunda mitad de su vida.

Publicó sus primeros poemas a los 21 años. Su obra poética, sólo parcialmente publicada en vida y apenas reconocida por sus contemporáneos, fue redescubierta en el siglo XX y apreciada primero por los más grandes espíritus de Alemania y posteriormente por el mundo entero. La poesía de Hölderlin, a un tiempo lírica, reflexiva, filosófica y mítica, clásica e innovadora, musical y profunda, no ha cesado de propagarse y de ser estudiada y admirada. Ediciones Hiperión le debe su nombre y su logotipo, y ha publicado gran parte de sus obras fundamentales, así como estudios sobre ellas y homenajes al poeta, y continúa en la tarea de darlo a conocer en España en las mejores traducciones.

Su literatura contiene una creación profética. Su obra es la precursora del estilo rítmico de Nietzsche, de la lírica de Verlaine, Baudelaire y Swinburne y de todo lo que hoy pugna por encontrar la más moderna poesía. Construyó un puente entre las escuelas clásica y romántica. La poesía de Hölderlin se caracteriza por una intensa subjetividad, y al mismo tiempo sus cualidades expresivas se ven atemperadas por la contención y el equilibrio del clasicismo griego. No usaba rima, en su lugar escribía con una forma poética flexible conocida más tarde como verso libre. En su lectura seremos testigos de su espíritu revolucionario y de sus cantos poéticos contra la tiranía, su literatura está repleta de metáforas preciosas que aluden a todos los elementos de la naturaleza, como un intento de acceder constantemente a lo divino. Tal vez de invocar a un nuevo Dios en un Reino Milenario. Disfruten si llega a sus manos.

Fuente de foto: Rio Neckar en Tubinga, Alemania.- Wikipedia®

domingo, 26 de octubre de 2008

El gaucho insufrible de Roberto Bolaño

Fue el último libro de cuentos que preparó Roberto Bolaño para publicación antes de morir el 14 de julio de 2003. El desorden aparente en los contenidos del libro y la publicación del libro en el mismo año que murió ha hecho creer a algunos que el libro es en realidad un cajón de sastre publicado apresuradamente por su editor Jorge Herralde con ocasión de su muerte. Pero la verdad es que el libro ya estaba definido y en preparación para la edición cuando Bolaño ingreso al hospital barcelonés donde le practicarían la cirugía de trasplante de hígado durante la cual falleció.

El Gaucho Insufrible está compuesto por cinco cuentos y dos transcripciones de conferencias o discursos escritos por Bolaño. De los cinco cuentos, tres (El gaucho insufrible, El policía de las ratas y El viaje de Álvaro Rousselot) tienen extensiones de aproximadamente treinta páginas y componen el cuerpo principal del libro.

El gaucho insufrible relata la aventura de Héctor Pereda, un ejemplar abogado argentino que se reconvirtió en gaucho de las pampas. Me reconfortó encontrarme con la personalidad de este interesante personaje. Tiene mucho que enseñarnos. El relato se me hizo corto.

El policía de las ratas es un homenaje a uno de los escritores a los que más admiraba: Kafka. Sin embargo el relato es débil. Te deja indiferente, no destaca en nada, excepto por el personaje de la rata policía. En ciertos momentos inquieta moverse por las lúgubres "alcantarillas muertas" y descubrir el submundo en el que habitan. La lectura se debe hacer con cautela para sobrevivir a tan inhóspitos lugares.

El viaje de Álvaro Rousselot nos desvela el inusual encadenamiento se sucesos de un escritor argentino de los años cincuenta, inesperadamente filmado –o plagiado– por un cineasta francés.

Dos cuentos católicos narra el azaroso encuentro entre un adolescente y un asesino en serie, poseídos ambos por la religión.

De las dos conferencias, Literatura + enfermedad = enfermedad nos sobrecoge con su humor y su inteligencia, y en Los mitos de Cthulhu ruedan unas cuantas cabezas de la escena literaria actual.


Disfruten cuanto puedan... se trata de Roberto Bolaño, el mejor detective salvaje.

viernes, 10 de octubre de 2008

Los excluidos de Elfriede Jelinek

Se trata de una escritora polémica, aclamada y controvertida. Es calificada de feminista radical y de pornógrafa roja. Sus obras se mueven entre la prosa y la poesía, e incluyen descripciones que van desde escenas teatrales a secuencias fílmicas. Su prosa, dedicada principalmente al movimiento y a la conducta de sus personajes, nos incita a crear imagénes muy nítidas de sus escenas literarias.

Elfriede Jelinek es una autora teatral, novelista y ensayista austriaca. Nació el 20 de octubre de 1946, en Mürzzuschlag, en la provincia de Estiria (Austria). De padre judío checo y madre de la clase acomodada Vienesa, perteneció al Partido Comunista Austriaco de 1974 a 1991, y gran parte de su trabajo se puede inscribir en la sofisticada tradición lingüista de la crítica social.

Es la décima mujer galardonada con el premio Nobel, y primera de nacionalidad austriaca, que obtuvo en 2004 por «el flujo musical de voces y contravoces en sus novelas y obras de teatro». Se hizo popular por su novela Las amantes (1975) que conquistó al público de lengua alemana. Otras obras suyas sobresalientes son las novelas, Somos reclamos, baby (1970), Los excluidos (1980), La pianista (1983), que plasmó en el cine el director Michael Haneke en 2001, Deseo (1989) y Una novela de entretenimiento (2000); el libro de poemas Las sombras de Lisa (1967), las obras teatrales Lo que ocurrió después de que Nora abandonara a su marido o pilares de las sociedades (1979), Nubes. Hogar (1988), Una pieza deportiva (1998), La Central (2003) y el ensayo Los hijos de los muertos (1995).

En 1960 empezó a estudiar piano y composición en el Conservatorio de Viena. Después de su Abitur (bachiller alemán) se matriculó en la Universidad de Viena y estudió Ciencias del Teatro e Historia del Arte. En 1967 interrumpió sus estudios y comenzó a escribir. Lírica y textos en prosa aparecen en antologías y revistas literarias, antes de la publicación de su primer libro Wir sind Lockvögel baby (Somos reclamos, baby') en 1970.

Como sus compatriotas Elías Canetti y Thomas Bernhard ha repudiado a su país, al que reprocha seguir anclado en su pasado nazi. Considerada como una de las autoras contemporáneas de habla alemana más importantes, crea en sus novelas la imposibilidad de las mujeres de lograr una vida completa en un mundo donde son pintadas con base en imágenes. Ha traducido al alemán a autores estadounidenses, Thomas Pynchon entre ellos, y actualmente reside entre Viena y Munich.

No quiso ir a recoger el Premio alegando que sufria fobia social. Como escritora defiende que debe estar con los marginados, y nunca aliada con los poderosos.

Jelinek intenta hacer frente al caos de una sociedad patriarcal dominada por el sexo, que como elemento vertebrador, parece ser tan sólo productor de podredumbre. Y para ponerla de relieve nada mejor que llevar la situación hasta extremos casi insoportables donde los personajes parecen perder su naturaleza de humanos para ser bestias. Quizás, piense Jelinek, tan sólo haciendo rebotar hacia lo más profundo del suelo a sus criaturas, se podrá conseguir el impulso que propicie el cambio.

Entre sus preocupaciones figuran la crítica social, el análisis de la condición de la mujer y el desarrollo de un lenguaje propio, muchas veces devenido en verdadero protagonista de sus obras. Feminista a ultranza y defensora de las ideas de la izquierda, Elfriede Jelinek ha sufrido en su país el ataque de los partidos de derecha y, tras la llegada al Gobierno del ultraderechista Jörg Haider, sus obras fueron prohibidas en los teatros públicos austriacos.

En esta obra, Los excluidos (1980), el mapa textual aborda un grupo de jóvenes, los hermanos Rainer y Anna y los amigos Sophie y Hans , que transita un orden residual. No se trata de marginalidades sociales, sino más bien de jirones históricos y políticos. El padre de Rainer y Anna , en tanto vencido nazi memorioso, rehace su camino ya no como responsable del campo de concentración, sino como jefe de una familia que le permite la creación de un "campo" alternativo. Allí experimenta científicamente, en el cuerpo de la esposa-madre y en sus hijos, un poder destructivo traspasado de angustia. En el otro frente de la ideología, la madre proletaria, filiada rígidamente a la ideología de clase, parodia inútilmente a la obrera orgánica e intenta traspasarle a su hijo, el obrero Hans , éticas y estéticas políticas en medio de una realidad ya enteramente inorgánica.

Los jóvenes funcionan en un presente que porta las excedencias de un pasado. Aunque transitan conceptualmente entre la literatura, la música, los discursos culturales, entregan sus cuerpos a prácticas desestabilizadoras del orden institucional y jurídico. Rainer , él, poeta, asesina a su propia familia profundizando hasta el paroxismo más exacerbado.

Sí, en los cuatro jóvenes están plasmadas las ideologías y las vocaciones, la dialéctica que confronta, pero también complementa, a los contrarios (nazismo y socialismo, masculino y femenino, burguesía y proletariado, trabajo intelectual y manual); sólo el fracaso es unívoco y altisonante. En la puesta en escena de Los excluidos el lector de la novela es abatido por una brutal fuerza dramática de la mano de una escritora que, según su propia confesión, no asiste jamás a la representación de sus obras teatrales, sino que se queda en su casa y ocupa su butaca de lectora desde donde devora sus propias palabras calóricas . Las que dan cuenta de un narrador que hilvana los espeluznantes acontecimientos y recurren a la intertextualidad para explicarle al lector sobre las influencias que George Bataille , o Albert Camus , o el Marqués de Sade han obrado sobre Rainer , quien, por cierto ha recibido ese nombre en honor a Rilke . Ese narrador omnisciente también le advierte al lector (devenido espectador de palabras), que Rainer , el incipiente poeta lenguaraz líder del grupo (más frustrado que maldito), es hermano gemelo de Anna , quien por mucho que se empeñe en ejecutar la música de Beethoven o de Bramhs , por más que calle - en contraposición a su hermano- no será jamás más músico que el verdadero poeta. Gemelos: la poesía y la música, el hablar y el callar, el macho y la hembra, hijos del fracasado nacionalsocialismo alemán, enamorados él de una burguesa y ella de un obrero, despreciados ambos por los verdaderos protagonistas del aparato productivo de la nueva promesa austriaca (como alemana), serán víctimas y victimarios; ejecutores y ejecutados; objeto y sujeto del más cruel ensañamiento en un final absolutamente dramático, en el que Rainer , tras entregarse a la policía con absoluta naturalidad, luego de haber asesinado a sus padres y a su hermana hasta dejar sus cuerpos irreconocibles, le asesta el golpe mortal al lector, proclamando: "Ahora ya lo saben todo y pueden disponer de mi", convirtiéndose él mismo, por el poder de la palabra, de lo silenciado y de lo inferido, en un poeta.

sábado, 4 de octubre de 2008

Me llamo rojo de Orhan Pamuk

A los 18 años Pamuk aún soñaba con ser pintor y arquitecto y compraba compulsivamente libros y más libros en las librerías de viejo de Estambul.

Leyó desde muy joven a los poetas de su país, llamados, Primeros Nuevos (años cuarenta y cincuenta) que incorporaron en la poesía turca la lengua del ciudadano de a pie y su sentido del humor, ignorando el discurso formal de la lengua oficial en un mundo represivo y autoritario. Orhan Veli, Melih Cevdet u Oktay Rifat, eran también conocidos, así como los primeros libros que publicaron, como el grupo de los “Raros”. Seguidamente descubrió a los Segundos Nuevos (poesía de los sesenta), la continuación de aquella corriente renovadora. Le cautivó el hecho de que de ella surgiera una voz descriptiva y narrativa que alcanzaba una confusión a veces dadaísta o surrealista y a veces ornamental.

Seguramente su biblioteca, le hizo poco a poco, convertirse en un escritor laico interesado en como Turquía podría alcanzar un futuro más brillante. En el año 2005 estuvo a punto de ir a la cárcel por "ofender la identidad nacional" con sus declaraciones sobre el conflicto kurdo y el genocidio armenio. Ahora, traducido a más de 30 lenguas, Pamuk, primer premio Nobel de Literatura de la historia turca, que obtuvo en el 2006, se ha convertido en la punta del iceberg de la desconocida literatura de su nación, que este mes de octubre será la invitada de la Feria del Libro de Fráncfort, la mayor feria comercial de libros del mundo.
Me llamo rojo es declarada la novela más sobresaliente de Pamuk. Fue escrita en 1998, y con ella nos adentramos en el esplendor y la decadencia del Imperio Turco, retrocediendo hasta el siglo XVI, con sus tensiones, sus fundamentalismos, sus terrores, y con el amor, que constituye el gran eje de la novela. A través del gremio de los ilustradores y de la pintura en miniatura que adornan las joyas literarias otomanas como el Libro de las festividades, el Libro de los reyes, el Libro del alma, el Libro de vestiduras, el Libro de los talentos, o el Libro de las circunstancias del Juicio final seremos testigos de una historia de intriga, de asesinatos, de poder, de religión, de tradiciones y de apertura cultural hacia Occidente.

La obra de los ilustradores otomanos clásicos tenía como misión plasmar la visión de Dios en cada uno de los temas tratados. Pero los tiempos están cambiando y Turquía recibe fuertes influencias del arte cristiano originado en Italia. El sultán, vencido por las tentaciones desea que lo retraten para inmortalizar su figura en un libro lleno de imágenes nunca antes pintadas, algo que está totalmente castigado por la ley islámica, puesto que representa un producto de su vanidad. Pero el sultán quiere impresionar al dux de Venecia y, por eso, desea que lo retraten y que sus mejores ilustradores introduzcan la visión del hombre, su perspectiva y sus colores, aunque, por supuesto, en secreto.

El amor está presente de principio a fin de la obra con una historia de amor de enorme complejidad que abarca tiempos y espacios diferentes, circunstancias que marcan las relaciones entre los protagonistas, no exentas de tensiones, peligros y dudas. Notaremos en la lectura la riqueza, la naturalidad y la belleza de las descripciones de las multiformes prácticas sexuales: no se puede ser más explícito y menos “ofensivo”. Pamuk demuestra saber captar lúcidamente los mínimos gestos que definen claramente la psicología de sus personajes.

La novela, aunque ambientada en otra época que parece lejana, rescata temas sociales, éticos y culturales de notable actualidad. Es una lectura inolvidable que incita a la reflexión constante. La trama irradia un luminoso brillo didáctico sobre cómo nos gusta vivir la vida y que nos acerca a la felicidad. Estén atentos a la descripción que hace del color rojo en un capitulo exclusivo, es de lo más potente, podrán deleitarse de principio a fin. Recorrerán las laberínticas calles de Estambul, sus callejuelas secretas, y sobre todo descubrirán el reputado río Bósforo, que parte a la ciudad otomana en dos. Así que sin más pinceladas y prolegómenos, les deseo que cuanto antes... ¡Disfruten de la Literatura de Altura!

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Un hombre en la oscuridad de Paul Auster

El dolor, la desolación, la ausencia de los seres amados, la culpa, la rabia... toda esta oscuridad envuelve de tristezas las obsidianas noches de Brill, un hombre en la penumbra, que siente su memoria invadida por una impenetrable tiniebla que le turba hasta el insomnio más agonizante.

¿Por qué? Es lo que necesitaremos averiguar. Y las claves... se esconden en su narración, con un inicio adictivo, que te adentra con fascinación en ella para que consigas descubrir todo lo que está sucediendo. Por mi parte recomiendo no leer la contraportada, es un destripacuentos, te desvelan todos los secretos que Paul Auster te entregará en cuentagotas durante el ensombrecido desenlace.

La historia está llena de sentimientos y te permite ahondar en las cavernas que esconden el preciado talismán de la vida. Sin embargo esta última obra de Auster se me ha presentado débil, sin garra y desmerecida de todo su potencial literario. En lineas generales es insulsa. ¡Eso si! Me alegró observar como en la novela critica y condena, incluso con la cárcel si por él fuera, el fascismo de Bush, Cheney, Rumsfeld y toda la pandilla de despóticos delincuentes friáticos que dirigen los Estados Unidos. Se suma pues, a la generalizada denuncia que viene siendo expresada con prístina claridad por las plumas pesadas de la literatura norteamericana.

Dentro de los vaivenes y oscilaciones que recorre entre lo real y lo imaginario, entre la memoria visual y los espejismos artísticos muy propios de su legítimo estilo, remarca mediante descarnadas descripciones los hechos que permiten entender a qué oscura época se enfrenta su país. Y para eso se sirve de Iraq y de una posible guerra civil.

Si deciden leerlo encontrarán un pasaje entre Brill y su nieta Katya en el que conversan de forma muy inteligente sobre los objetos inanimados como recurso cinematográfico para evocar emociones humanas de alta tensión. A modo de tesina literaria escoge en su explicación cuatro películas con las que enamorarnos una vez más del séptimo arte: La gran ilusión, Ladrón de bicicletas, EL mundo de Apu y Cuentos de Tokio. Son fáciles de encontrar, así que anímense para verlas. El otoño se aproxima.

Y... mientras tanto, el peregrino mundo sigue girando. Disfruten.

Fuente de foto: Casa Martín.- Tránsito®

lunes, 4 de agosto de 2008

Muere el Premio Nobel de Literatura, Alexander Solzhenitsyn

Solzhenitsyn, con sus libros, reveló al mundo la crueldad del sistema soviético.

Estadistas, historiadores y literatos rindieron tributo al escritor ruso y Premio Nobel de Literatura en 1970, Alexander Solzhenitsyn, autor del Archipiélago gulag fallecido este domingo en Moscú a la edad de 89 años. El jefe de Estado ruso, Dmitri Medvédev, y el primer ministro, Vladímir Putin, fueron los primeros en presentar sus condolencias a la familia del escritor, a la que también expresaron su pésame los presidentes de Francia, Nicolas Sarkozy, y de EEUU, George W. Bush.

Solzhenitsyn, condecorado en dos ocasiones por su participación en la Segunda Guerra Mundial, fue condenado en febrero de 1945 a ocho años de trabajos forzados en diversos gulags por llamar a Iósif Stalin "el bigotudo" en una carta enviada a un amigo cuando se encontraba en el frente de Prusia Oriental de camino a Berlín. Gracias a sus conocimientos matemáticos fue a parar a un centro de investigación científica para presos políticos vigilado por la Seguridad del Estado; eso le inspiró su novela El primer círculo.

Fue el primer escritor en hablar del GULAG, palabra que procede de las siglas de Glavnoye Upravlienye Laguerei ( Dirección General de Campos de Concentración ). Pasó a ser una de las palabras claves de nuestra época, el signo definidor de un sistema político que con apariencia de paraíso ocultaba en sus entrañas el infierno; una estafa histórica descomunal. En uno de los momentos de mayor esplendor del gulag, hacia 1936, había unos cinco millones de prisioneros que componían lo que Kafka hubiera llamado la colonia penitenciaria. Un numero que aumentó año tras año hasta la muerte de Stalin, en 1953. En total, entre 1928 y el fallecimiento del Padre de los pueblos, entre 40 y 50 millones de personas fueron enviadas a cumplir condenas en el archipiélago. Aproximadamente la mitad nunca regresaron.

Estuvo a punto de no contarlo porque a finales de 1953 el cáncer se le reprodujo con dolores tan fuertes que le hacían perder el conocimiento, y la muerte (una vez más) pareció atraparlo. Pero el desterrado maestro consiguió que le ingresaran en una clínica para cancerosos de Tashkent, en Uzbekistán, donde se curó, o algo parecido, a lo largo de 1954. «Estaba muriéndome, pero logré llegar a Tashkent, y tras un largo tratamiento me curé. Ahora, la excrecencia no me impide vivir. El tumor ha degenerado, ha cambiado de naturaleza». Esta experiencia le sirvió de base para su novela Pabellón cáncer, la cual terminó en 1967, una obra que atacaba los cimientos ideológicos del régimen soviético.

Alcanzó la fama tras la publicación en 1962 de la novela Un día en la vida de Iván Denísovich, sobre la vida de los confinados, y en 1970 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por "la fuerza moral con la que siguió las tradiciones de la literatura rusa".

En 1969 fue expulsado de la Unión de Escritores Soviéticos por denunciar la censura de Estado que se ejercía sobre los autores y en 1974 la URSS le deportó a Alemania Oriental privándole de la ciudadanía rusa por la publicación de Archipiélago Gulag 1918-1956.

En 1974, cuando se publicó en Occidente el primer volumen de Archipiélago gulag, para el que entrevistó a 227 antiguos presos de campos de concentración soviéticos, el escritor fue deportado a Alemania Occidental y privado de su ciudadanía. Tras vivir en Suiza y Estados Unidos y enseñar en la prestigiosa universidad estadounidense de Stanford, Solzhenitsin regresó a Rusia en 1994, tras 27 años de exilio, atravesando todo el país en tren del extremo oriente hasta Moscú.

Aunque trabajaba sin cesar en su archivo y su obra completa, el escritor se sentía mal desde hace tiempo y eludía la vida pública, y el año pasado no pudo acudir al Kremlin para recoger el Premio Estatal, que le llevó a su casa el entonces presidente Putin.

Pero tuvo fuerzas para grabar un mensaje televisivo en el que expresó la esperanza de que su obra, centrada en las represiones políticas en la URSS, quede en la memoria del pueblo ruso y lo ayude a evitar nuevas tragedias históricas. "Hemos perdido a un gran hombre y gran escritor, cuyos libros cambiaron la mentalidad de millones de personas, que revisaron su actitud hacia el pasado y el presente del país", declaró hoy lunes el expresidente soviético Mijaíl Gorbachov. Subrayó que Solzhenitsyn "fue uno de los primeros en denunciar la esencia infrahumana del régimen estalinista", y con sus libros y crónicas de los campos de concentración "hizo una aportación inapreciable a la superación del totalitarismo" en la URSS.

Solzhenitsyn "abrió los ojos a todos los representantes de la inteliguentsiya", dijo el historiador Roy Medvédev, quien recordó que el escritor ayudaba a los disidentes soviéticos y, en particular, con su campaña de solidaridad consiguió que el KGB liberara de un psiquiátrico a su hermano, Zhaurez Medvédev.

El escritor Daniíl Granin destacó que "solo una persona de la talla de Solzhenitsin podía haber desafiado al régimen soviético y aguantar el golpe", mientras el Defensor del Pueblo ruso, Vladímir Lukin, dijo que con su muerte "para Rusia ha terminado el siglo XX".

La Iglesia Ortodoxa Rusa llamó a Solzhenitsin "ejemplo de libertad y dignidad humana", que "osaba decir la verdad a los poderosos". El líder comunista ruso, Guennadi Ziugánov, llamó a Solzhenitsin "hombre de gran talento y duro destino", que fue "precursor de los procesos que acabaron con el gran país", la URSS, pero que también resultó incómodo para las autoridades de la nueva Rusia.

"Cuando viajó a través de Rusia en 1994 y vio el país empobrecido y saqueado, intentó influir en las autoridades, pero éstas no necesitaban de sus consejos", manifestó.

Declaraciones de Alexander Solzhenitsyn tras su visita a España en 1976:

  • ¿Saben ustedes lo que es una dictadura? (…) Los españoles son absolutamente libres para residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier lugar de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo en nuestro país. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme a tal o cual población (…)
  • Los españoles pueden salir libremente de su país para ir al extranjero (…) En nuestro país estamos como encarcelados. Paseando por Madrid y otras ciudades (…) más de una docena, he podido ver en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros se verían inmediatamente docenas y docenas de manos tendidas luchando por procurárselos (…)
  • También he observado que en España uno puede utilizar libremente las fotocopiadoras (…) Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así en nuestro país.
  • En su país (dentro de ciertos límites, es cierto) se toleran las huelgas. En el nuestro, y en los sesenta años de existencia del socialismo, jamás se autorizó una sola huelga. Los que participaron en los movimientos huelguísticos de los primeros años del poder soviético fueron acribillados por ráfagas de ametralladora.
  • Si nosotros gozásemos de la libertad que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos.
Gracias a sus descripciones de los gulags (campos de concentración), abrió los ojos a numerosas personas de izquierda, obligándolas a poner en tela de juicio el comunismo. Alexander Solzhenitsin es una de las principales conciencias de la Rusia del siglo XX. Ha caído uno de los grandes árboles de la literatura.