HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

jueves, 25 de febrero de 2010

El banquero anarquista, de Fernando Pessoa

Este libro llegó a mí de manera casual. Entré en la librería en busca de otra literatura. Realmente quería leer Los muertos de Jorge Carrión que acaba de ser publicado por Mondadori. Deseaba emociones fuertes. Pero resultó que ya no quedaban más ejemplares. De momento estaba agotado. Y en ese estado de incertidumbre y contradicción mis ojos abatidos cayeron en esta portada. Mi mirada, perfectamente, podría haberse precipitado sobre la sección de narrativa norteamericana o sobre la estantería de novela negra, mi campo visual era amplio, pero no. Se hundieron en la portada de El banquero anarquista del portugués Fernando Pessoa. Y ya no pude dejar de observarlo. He de confesar que me sentí inmediatamente seducido, quedé perplejo por el chocante y paradójico personaje que mostraba. ¿Cómo se puede ser banquero y a la vez anarquista? Es insólito. El primero favorece al capital y el segundo lo combate. Esta conjugación de términos me resultó inaudita, incluso extravagante. No podía ser. Es como si creáramos a un personaje llamado "El periodista analfabeto". Todo nuestro esqueleto conceptual temblaría irresoluto. Sin más. Sería un ataque directo contra nuestra lógica, un estacazo contra nuestro avanzado lóbulo frontal. Sólo de imaginármelo mi sistema límbico se achanta. Me resulta incómodo visualizar al discordante personaje en acción. Porque claro, ¿cómo alguien que no sabe ni leer ni escribir podría trabajar en la esfera de la comunicación? ¿cómo? Arrasaría con toda su deontología profesional. Digo yo. La cuestión es que mediante este heterónimo u ortónimo de Pessoa se crea durante el relato un muy interesante diálogo socrático entre el propio banquero anarquista y otro intrigado individuo que le pregunta asombrado en un juego literario que nos permite imaginar que estamos hablando o interrogando al mismísimo Fernando Pessoa, uno de los mayores poetas y escritores de la lengua portuguesa y de la literatura europea.

Y es en esta lúcida conversación en la que poco a poco descubrimos la meticulosa ideología y el compromiso activo que el banquero anarquista despliega con el fin de luchar contra la opresión. Lo hace combatiendo contra las ficciones sociales en las que se asienta la burguesía y que a su vez entorpecen la creación de la libertad futura del individuo. Para ello, utiliza la Técnica del anarquista: tratar a las personas como capaces, como dignas de libertad, porque sólo de este modo podremos todos confiar en nosotros mismos y prepararnos para una auténtica Revolución Social, arruinando las defensas burguesas y reduciéndolas a la inactividad. Pero cuidado. Este trabajo sólo puede ejercitarse individualmente, estando unidos únicamente por el mismo fin. De lo contrario podríamos caer en fáciles imposiciones entre los unos y los otros. En tiranía. ¿Qué les parece? ¿les va convenciendo? Yo, les aseguro, que al cerrar el libro me he sentido completamente hipnotizado por esta doctrina tan civilizada. Aséptica de bombas y armamento. Gracias a la palabra y al pensamiento ordenado. Una vez más... ¡viva la literatura! Recomendado para banqueros despistados y glorioso e imprescindible para los amantes de la libertad.

“En realidad, eres anarquista dije. En todo caso, da risa, después de haberte oído, comparar lo que eres con lo que son los anarquistas que andan por ahí.”

domingo, 21 de febrero de 2010

Push, de Sapphire

Sobrecogedor relato. Esta es la historia de Claireece Precious Jones, una niña que es sistemáticamente violada por su padre y por su madre. La narración arranca con el nacimiento de su segundo hijo a la edad de dieciséis años en ese ambiente de incesto y abuso. El primero de sus hijos nació con el síndrome de Down, fruto de las vejaciones de su padre, cuando ella tan sólo contaba con doce años. Su abuela se hizo cargo de él. Precious tiene una única escapatoria, la Escuela de Enseñanza Alternativa, donde la carismática profesora Blue Rain la guiará por un camino recto hacia el progreso, su Graduado Escolar. Empujándola hacia el aprendizaje, la escritura y la independencia.

Push fue descubierta por Charlotte Sheedy, una agente literaria feminista. Generó tal interés sobre la obra que le llovieron multitud de ofertas a su escritora. El libro fue publicado por fin en 1996 por la prestigiosa editorial Vintage, editorial que ha publicado a escritores como Salman Rushdie, Philip K. Dick, Albert Camus, Raymond Chandler, William Faulkner, Richard Yates, Richard Ford, Cormac McCarthy, Alice Munro, Haruki Murakami, Vladimir Nabokov o Philip Roth. En este momento pertenece a una subdivisión de Random House, como saben, la editorial más potente en lengua inglesa. El tirón de ventas fue colosal.

El año pasado el director de cine Lee Daniels presentó una película titulada Precious, basada en esta estremecedora novela, en el Festival de Sundance ganando el Premio del Público y el Gran Premio del Jurado al mejor drama, así como un Premio Especial del Jurado a la mejor actriz de reparto, Mo'Nique. Ganó el People's Choice Award en el Toronto International Film Festival en septiembre y en Cannes no dejó a nadie indiferente. Si la ven fíjense bien en una de las trabajadoras de la guardería. Es Sapphire. Un genio de las letras. Este año no se nos podía escapar este Huracán en papel reeditado por Anagrama con la precisa traducción de Jesús Zulaika de 1998. Impresionante.

Al final del libro podrán devorar la rugiente calidad literaria de Nuestras vidas: el libro de nuestra clase en el que las diferentes alumnas de la Escuela, todas ellas con vidas lacerantes y un pasado displicente, escriben el relato de su existencia. La verdad brota con la fuerza poética de la supervivencia y la catarsis. Es admirable. Durante la lectura encontraremos todos los fantasmas de la raza negra, sus controversias con los blancos y su empuje de dignidad. El claroscuro del amor y la rabia. Si intento imaginarme ahora a Precious Jones, la visualizo en un aula, pero esta vez de profesora. Como una ciudadana íntegra, solidaria. Preciosa.

jueves, 18 de febrero de 2010

Lo real, de Belén Gopegui

Belén Gopegui construye otra nueva literatura con el fin de provocar un tránsito y una regeneración de ideas. Su narrativa cuestiona conceptos existencialistas asentados en nuestra sociedad como rocas imperecederas: la libertad, el poder, el amor y lo real. Y lo hace para incitarnos al progreso. Sólo cuestionándonos estos sólidos constructos podremos emprender el verdadero camino hacia una evolución social y personal. Pero su forma de hacerlo nos cogerá por sorpresa inexorablemente. Aunque hayamos leído mucho, aunque en nuestra biblioteca atesoremos a diversos filósofos o aunque creamos ser unos libertarios por el tipo de vivencias que se han grabado en nuestra piel, Belén Gopegui volverá de nuevo a desestabilizar con maestría todo aquello que hemos incorporado como "real".

Al leer a Gopegui entendemos inmediatamente que es una intelectual comprometida responsabilizada con la socialización reaccionaria del individuo a través de la tenue literatura. Su estilo es panfletario. Nos arroja instrucciones para que las podamos llevar a cabo con el fin de perturbar los acólitos efluvios del franquismo agazapado, la banca. Lo real indaga en los límites de lo clandestino. Los límites de lo real. Su protagonista, Edmundo Gómez Risco, tendrá como misión cortarle la cabeza al dragón de lo que puede quedar de esa organización llamada Matesa que provocó uno de los mayores escándalos de fraude político-económico de la última etapa del franquismo y que provocó el encarcelamiento de su padre.

Estamos ante un Huracán en papel. Se trata de literatura construida para cambiar la percepción que tenemos de las cosas. Esta es la función más honorable de la literatura. Disfrútenlo.


domingo, 31 de enero de 2010

Las tinieblas, de Leonid Andréyev

Las tinieblas de Leonid Andréyev representan ese estado de la moral impuro pero a la vez tan necesario para que otros se puedan ensalzar en valores y causas nobles sobre los adulterados, por quienes a su vez, luchan en sus batallas. Andréyev acerca estos dos mundos antagónicos a través de un idealista revolucionario y una licenciosa prostituta para que se reconozcan el uno en el otro y encuentren su punto de unión y respeto. Es una obra preciosa. Sensible. La tensión es constante. La he leído como un regalo que la literatura me ha entregado de manera fortuita. Estaba curioseando por la Biblioteca pública y me topé con ella sin un orden lógico de elección. Los escritores rusos siempre me han parecido muy interesantes y éste era un completo desconocido. Puede que ese fuera el motivo. De lo que sí estoy seguro es de que ahora me siento muy orgulloso por la casual lección que me ha entregado. Ya verán. Vayamos con el argumento.

“No he hecho nunca daño a nadie. He consagrado mi vida al bien de los demás.”

Alexéi lucha contra el capitalismo y la autocracia zarista en los años de inicio de la revolución rusa. 1905. Tiene veintiséis años. Es virgen. Abstemio. De una moral intachable. El partido soviet le ha conferido el honor de colocar bombas para asediar la monarquía y la burocracia de la dinastía Romanov. Ahora está agotado y necesita descansar. Durante dos días ha sido perseguido sin tregua por espías del zar, Nicolás II, por las calles de San Petersburgo y el frío de octubre no perdona. Si se queda dormido corre el riesgo de que lo capturen como a un borracho. Así que decide meterse en una de esas casas de lenocinio. Un lupanar. Donde las mujeres mercadean con sus cuerpos. Un lugar indigno para él, que le provoca una gran repugnancia. Y aun así entra, para proteger su vida.

Les adelanto que la lectura del relato es ágil. La narración está repleta de detalles expresionistas que enfatizan más la visión interior del personaje y la expresión de sus sentimientos que la descripción objetiva de la realidad o su impresiones sobre ésta. Andréyev literaturiza incluso los Déjà vu de Alexéi para incidir en los pensamientos y en la importancia que tienen sobre este cisma de la moral individual.

“Durante aquella noche agitada, se sorprendió algunas veces de que los hombres y las cosas evocaran en él vagas reminiscencias, como si llegaran de las tinieblas del pasado o acaso de la nada. Le parecía haber estado allí: tan conocido y familiar era para él cuanto le rodeaba. Este sentimiento le resultaba desagradable, le alejaba de sí mismo y de sus camaradas de combate y le aproximaba a aquella casa de lenocinio con toda su porquería y su vida sucia, repugnante.”

Liuba, la prostituta, tras dejarle dormir un rato y notar su completo rechazo hacía ella le mete un bofetón en toda la jeta, al decoroso revolucionario. Él le pregunta que por qué y ella le contesta porque hacía falta. Hacía falta. Sin más. Eso no es una razón le objeta. Vale más que no busquemos razones, le dice ella. Él no ceja. Procura comprender porqué había caído sobre él la cólera de Liuba. Se sentía ultrajado. Cuando se pega a un hombre por lo menos hay que decirle la razón. Él estaba acostumbrado a dominar sus deseos sexuales y mirar a las mujeres incluso con indiferencia. Así que los motores de su intelligentsia se aceleran para descubrir el porqué de esta ofensa.

“Habitualmente su pensamiento era pesado y lento; pero una vez preocupado empezaba a trabajar febrilmente, con una fuerza y una inflexibilidad casi mecánicas. Se convertía en algo así como una prensa hidráulica que, cayendo lentamente, rompe las piedras, dobla las barras de hierro, aplasta a los hombres si están allí, y todo ello con impasibilidad, lenta e inexorablemente. Sin mirar ni a derecha ni a izquierda, indiferente a los sofismas, a las alusiones y a las respuestas a medias, manejaba su pensamiento pesadamente, aun cruelmente, hasta el límite extremo de la lógica, detrás del cual no hay ya más que el vacío y el misterio. No separaba jamás su pensamiento de su persona; todo su cuerpo estaba penetrado de él, y cuando llegaba a una conclusión lógica cualquiera, la adoptaba inmediatamente, como todas las gentes de su temperamento, para las cuales el pensar no es un juego, una diversión, sino el fondo mismo de su vida.”

Alexéi descubre que Liuba le ha pegado porque le insultó con su piedad y le pide hacer las paces. Le ofrece incluso su virginidad. Este momento es el que traza la verdadera línea de división entre ellos. Liuba también posee una verdad y asistiremos a la fusión de ambas. La narración versa sobre ese cruce de estilos de vida y cómo uno y otro se intentan entender. A veces con irritación.

“Tu cálculo era bien sencillo: «Voy a sacrificarle mi pureza —te dijiste—, y con ello me haré más puro todavía. De ese modo tendré algo así como una moneda de oro intransferible y eterna. Se la puedo dar a los mendigos, pero vuelve siempre a mis bolsillos». No, querido, no te valdrá eso.
—¿No?
—No, querido, no soy tan estúpida como todo eso. He visto ya a mercaderes así: amontonan millones con todas las injusticias y luego dan diez céntimos a la iglesia y creen que han salvado su alma. No, querido, construye tú mismo la iglesia, da cuanto amas. Tu inocencia no vale gran cosa; quizá me la ofreces porque no tienes necesidad de ella; está ya caducada, llena de polvo...”

Constantemente asistimos a un análisis psicológico y existencial, donde los personajes se plantean su situación en el mundo, su identidad, con un sentimiento de alienación que les provoca conductas desordenadas, psicóticas, violentas, irreflexivas, sin lógica ni coherencia. Cada visión se plasma con un lenguaje dinámico, conciso, elíptico, simultáneo, concentrado y sintácticamente deformado. Es una literatura que se aproxima mucho a la modernidad de las descripciones del expresionismo de Kafka, sin representar ese absoluto absurdo del que está hecha su literatura. Aquí nos movemos por unas vías más estables. De vez en cuando recibimos pistas.

“Un canalla tiene ante sí muchos caminos; un hombre honrado tiene sólo uno.”

Y para terminar les dejo con una legendaria canción que me ha recordado a Las tinieblas con las que Andréyev literaturiza de forma magistral la rosacea y semioscura habitación de este lupanar proyectado como escenario del mundo. Me gusta como está empezando este año. ¿Qué sería de nuestras vidas sin la literatura? Un mundo de tinieblas.


sábado, 30 de enero de 2010

El mar, de John Banville

El mar posee una atracción misteriosa. Emocional. Su inmensidad oscilante, de crecidas y bajadas, nos advierte sobre la permanente impermanencia de lo real, del imperecedero tránsito. Al mar no podemos mentirle. Nos arrojaría nuestra propia filfa a los pies, ahogada, exánime. Sin embargo podemos preguntarle por nuestros recuerdos. Podemos regresar al mar para descubrir lo que somos y para revitalizar nuestro presente, aunque esté trágicamente herido. El mar o el recuerdo son un refugio afable para recuperarse. Esta es la tesis literaria de John Banville, y con la que obtuvo el Premio Man Booker 2005. Una obra que ha centelleado durante toda esta última década convirtiéndose en un referente para los lectores que persiguen la Literatura de Altura y las historias con autenticidad. Como esta historia, la historia de Max Morden. Un tipo auténtico.

Max Morden, historiador de arte se retira a escribir al pueblo costero en el que de niño veraneó junto a sus padres tras la reciente muerte de su esposa después de una larga enfermedad. El pasado se convierte entonces en el único refugio y consuelo para Max, que rememorará el intenso verano en el que conoció a los Grace, por quienes se sintió inmediatamente fascinado, y en el que se inició a la vida y sus placeres –la amistad y el amor– pero también, al dolor y la muerte.

John Banville posee una escritura precisa, valiente. Su dominio del lenguaje es admirable. La creación del personaje de Max Morden corresponde a un trabajo minucioso, a un análisis psicológico profundo, a una exploración interior que ahonda en las cavidades más subterráneas de las emociones. Toca el alma de cada uno de nosotros. Nos quiere verdaderos. Enteros. Reales. Disfrútenla. Deja huella. Y posiblemente es una de las mejores novelas de la última década. Irlanda puede estar profundamente orgullosa de sus actuales literatos.

miércoles, 27 de enero de 2010

El honor perdido de Katherina Blum, de Heinrich Böll

Perdido y vilipendiado. Katherina Blum es una atractiva mujer, empleada de hogar, eficiente, romántica, algo ingenua. La noche de carnaval baila con un desconocido y deciden irse juntos a casa. A la mañana siguiente él se marcha y ese mismo día la policía acude al apartamento de Katharina para llevársela a comisaría con el fin de que les informe sobre este incierto individuo, que resulta ser atracador de bancos y sospecho de asesinato. La prensa sensacionalista rapaz inicia su fétido "trabajo" emitiendo licenciosos juicios sobre Katherina Blum. Y sobre su familia. Y sobre su pasado. Y sobre cualquier detalle que potencie el escándalo y el oprobio. Mentiras, difamaciones y calumnias se extienden por la opinión pública con mayor facilidad que la verdad.

El honor perdido de Katharina Blum fue escrito en 1974 por Böll, un maestro de la literatura, dos años después de haber recibido el Premio Nobel. En 1975 fue llevada a la pantalla por Schlöndorff. Böll describe al estilo de crónica novelada la realidad social de los años setenta y de como el imperio mediático sensacionalista servía de instrumento fiel a los oscuros intereses del poder mientras una frágil mujer cometía como único pecado haber sido demasiado honrada.

Cuando el periodista acude a casa de Katherina Blum viviremos una de las escenas más potentes y heroicas de la literatura del siglo XX. Su final es glacial. Todos los flashback que aparecen durante la narración conectan en un punto de explosión literario donde los hechos que Böll proyecta para sus dos últimas páginas nos redimirán de la tensión sufrida. La obra es un magnífico reportaje que reprocha con dureza la inmoralidad del sistema capitalista y a sus esbirros amarillos. Me declaro, por siempre, fan acérrimo de Katharina Blum.

sábado, 23 de enero de 2010

Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez

Alberto Méndez murió once meses después de escribir estos cuatro potentes relatos entrelazados entre sí y ambientados en nuestra desgarradora Guerra "Incivil" Española. No llegó a conocer el éxito que terminó alcanzando dentro de la literatura española. Pero, fíjense, estamos ante el libro más vendido de la prestigiosa editorial Anagrama en lengua castellana. La calidad de su lenguaje es asombroso. Deslumbrante. Alberto Méndez maduró esta obra en las herméticas galerías de su fuero interno durante toda una vida. Y en cada frase respiramos los vapores de su alma que recorre una por una las oraciones sobre la derrota de una guerra construida con silencios.

La narración se basa en cuatro historias que discurren paralelas y ligeramente interrelacionadas. Un capitán del ejército de Franco que, el mismo día de la Victoria, renuncia a ganar la guerra; un muchacho poeta que huye de la guerra junto a su también joven compañera embarazada, viviendo una vertiginosa historia de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses; un preso de la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado como tal; y, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la rapiña contra el vencido.

Las dos historias centrales son supremas, excelsas, magistrales. La historia del poeta me volteó el corazón. Sentí una punzada lacerante en el pecho. Y con la historia de Miguel Eymar sufrí una rabia iracunda que me subía y me bajaba por todo el cuerpo, de impotencia, una rabia de injusticia. Ambas me han permitido visualizar e interiorizar con vigor las heridas mal curadas de esas víctimas abatidas de la postguerra. De esa gran tragedia que traen las guerras.

“Hasta el alba no volvería a haber vida y la vida iniciaba siendo heraldo de la muerte. Sabían que a las cinco de la mañana comenzarían a oírse nombres y apellidos en el patio y que los nombrados subirían a unos camiones para ir al cementerio de la Almudena de donde nunca volverían.”

Tras leer este Huracán en papel, esta Literatura de Altura elevada en este Alto Vacío y tras sentir el trauma histórico que aún revolotea latiente en nuestro avanzado siglo XXI, aquí le presto este espacio, muy generoso, para que ruja poderosa en nuestra memoria con el fin de luchar por la dignidad y la clausura catártica de un dolor que necesita ser atendido con todos sus honores. Yo me transmuto, aquí, impetuoso, como conducto de tránsito para que Los girasoles ciegos pase de mano en mano, de corazón en corazón, para que su mensaje se expanda en los confines del cosmos propagando los valores de la democracia, la igualdad y la libertad. Y ya tan sólo me quedan gritar dos máximas... sólo dos, que ¡viva España! y ¡viva la República!