HURACANES EN PAPEL™ - Críticas literarias de Actualidad

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Joyce, Proust o Kafka. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2015

viernes, 7 de agosto de 2015

Historias escocesas, de R.L. Stevenson

Consciente de irme a Inglaterra por dos meses me apareció en la librería de mi ciudad natal una obra de R.L. Stevenson y no pude resistirme a comprarla. La idea de conocer los verdaderos relatos de Escocia de la mano de uno de los más heróicos literatos del país, me produjo una excitación palpitante por el incipiente deseo de entrar en contacto con la cultura de las tierras sombrías del norte del Reino Unido, envuelto en la prosa adictiva de Stevenson, artesano irrefrenable del lenguaje, a quien los propios indígenas de la isla de Samoa apodaron Tusitala, "hombre que cuenta cuentos", por sus dotes de narrador innato. Tuve así la seguridad de que este libro iba a servirme de instrumento para explorar íntimamente los lugares, escenarios y personalidades que aquí se desarrollaban. La narración de Stevenson con su estilo parco, fino y enérgico me llevó al mismísimo corazón de estas tierras que ahora estoy pisando, sin perder por un instante el asombro de mi mirada. 

Cuentos escoceses está compuesto de cinco relatos. El primero El ladrón de cadáveres se centra en un hecho real ocurrido en Escocia durante los sórdidos días del desarrollo de la anatomía como ciencia, cuando las aulas de la Universidad de Edimburgo debían estar bien abastecidas de cadáveres para las mesas de prácticas de los estudiantes, y criminales sin escrúpulos se las ingeniaban para saquear cementerios y profanar tumbas, e incluso suministrar cuerpos de carne más fresca. Janet la Torcida constituye la primera incursión de Stevenson en el género del cuento de miedo, que tanto apreciaba de niño, pues su nodriza solía dormilo con ellos. El relato es una historia de brujería y posesión ambientado en un pueblo de Escocía que está anclado en viejas supersticiones, como que el demonio se aparecía en forma de hombre negro. Los risueños cuenta la búsqueda del tesoro de un galeón español naufragado en las escabrosas costas del norte de Escocia. El sótano de la peste es el primer relato que se conserva de RLS. Se cree que fue escrito en el verano de 1864, justo antes de cumplir los catorce años, en un intento por escribir algo sobre los covenanters, o partidarios del National Convenant, un pacto nacional redactado en 1638 para oponerse a las tentativas del rey Carlos I de anglicanizar la iglesia presbiteriana escocesa. La trama de este relato se desarrolla a comienzos de 1667, uno o dos meses después de la insurrección, con la ejecución de los sublebados, en una atmósfera opresiva que nos llevará hacia un sótano donde habita un mal de naturaleza innombrable. El pabellón en los Links esta ambientado en el noreste de Escocia, en un caserón de piedra blanda, expuesta a la mordaz erosión de la brisa costera. Allí se ha refugiado un comerciante perseguido por los miembros de una sociedad secreta italiana: los carbonari, que le reclaman una cuantiosa suma de dinero.

Relatos que uno desea que nunca acaben, que son capaces de envolverte y que alimentan la imaginación, la exploración, la inteligencia. Stevenson fue uno de los grandes, un Huracán en Papel, que si lo estudias en profundidad te ofrece una calidad literaria inigualable, para el público más exigente. Debe estar en boca de todos nosotros. No podemos permitir que sea eclipsado. Fue uno de los pocos maestros que tuvo Borges. ¡Blum!


jueves, 2 de julio de 2015

El cartero de Neruda, de Antonio Skármeta

En la costa del Pacífico, a orillas de ese océano con Siete Lenguas Verdes y Siete Tigres Verdes, se gestó El cartero de Neruda de Antonio Skármeta, en un periodo de catorce años para ser ultimado, tiempo en el que pudo volcar su poética visión, lentamente, con la tranquilidad con la que las olas se pasean por el manto marino hasta acariciar la playa, al ritmo que a usted, lector y amante de la literatura de altura, le predispondrá para saborear cada palabra, como si fueran alimento y bebida para su espíritu consternado. Así, de esta forma tan lánguida y sosegada, me nutrí con esta obra, sin saber nada de ella, excepto el nombre del poéta. La cogí minutos antes de salir de casa, del estante donde duermen las mejores obras de los escritores latinoamericanos,  con la idea de irme una semana de descanso al mar, a un rincón del Mediterráneo que me sirve de Isla Negra. Allí leí, pensé y disfruté como solo el mar te pide que lo hagas.

Pablo Neruda murió dos semanas después de que falleciera la democracia en Chile por un cruel golpe de Estado contra Salvador Allende. Con total sincronicidad morían al unísono la libertad y la poesía. No fue casualidad. También le ocurrió a Unamuno cuando Franco dió su golpe de estado. También le sucedió a Stefan Zweig cuando el fascismo de Hitler y Mussolini se apoderó de toda Europa. Vida y muerte, libertad y poesía. De esto trata, El cartero de Neruda y de algo más que prefiero silenciar para que la correspondencia custodiada por Mario Jiménez siga recorriendo el mundo, a través de la lectura, la narración, la literatura y nuestros corazones. Será una preciosa être de sortie en tu verano. ¡Refréscate! Todo lo insólito acontece durante el estío ¡Blum!



«Desnuda eres tan simple como una de tus manos.»


                               El rincón donde leí "El cartero de Neruda". Junio, 2015. Cataluña.

jueves, 11 de junio de 2015

Blitz, de David Trueba

Ayer se desplomó una tormenta en Zaragoza. Explotó cuando llegué a casa. El cielo retumbaba. Me puse a terminar de leer esta novela mientras las gotas resbalaban por el cristal de la ventana, mientras el olor a lluvia entraba en el salón, invitado por la tormenta. Sentí una calma empírea y suprema. Mis ojos recogían las letras, empapándose de ideas y conjeturas, y sentí que me limpiaban, dejándome ante un nuevo estado de tránsito. Hoy he llegado a la última página y ahora entiendo que cada cosa que sucedió durante el proceso de lectura, fue una danza acompasada por los antojos del destino, también los truenos y el chubasco, que fueron lo más auténtico del encuentro.

Encontré el libro el viernes en la biblioteca más moderna y exigua de la ciudad, la CUBIT, con el depósito de obras más pequeño de todas las que conozco. La había visto anunciada en la página web de Anagrama tiempo atrás, y la agarré, sin dudarlo un instante, de la sección de novedades. No esperaba mucho de ella aunque intuía que dentro había un mensaje importante, la portada mostraba cambios, movimiento, acción y una seria duda. El título tenía algo de eléctrico y dinámico al pronunciarse. En pocos días pude completarla. Y éste ha sido el resultado de la lectura.

Blitz es literatura de huída, de encuentros y desamor, que empuja a la metamorfosis de los afectos a través de experiencias divergentes y discordantes, en truncada sintonía con aquellos a los que les ha sacudido la actual crisis española. La obra de Trueba simboliza el azar, el destino y la providencia, las tres fuerzas que intervienen en un devenir. Todo personificado en Beto, un arquitecto paisajista en pleno hundimiento sentimental que viaja a Alemania para exponer su proyecto arquitectónico y optar a un cuantioso premio. Marta, su novia, le ha dejado asépticamente por un ex-novio uruguayo en el momento de sacar su nuevo disco. Helga, la traductora que le ayuda, es una mujer mayor que iluminará como un relámpago la vida de Beto. Doce capítulos dedicados, cada uno, a un mes del año, que se escurren como los granos de un reloj de arena.

Aunque la historia pierde cierta verosimilitud con la realidad, es interesante el análisis que arroja sobre las convenciones sociales, los estereotipos vinculantes, la fragilidad de la belleza o el rumbo caprichoso de la fatalidad; y así, entre todo este derrumbamiento afrontado con impulsividad y turbación, la trama avanza como un logos que penetra en las tinieblas, descendiendo al corazón mismo de la Naturaleza Humana. David Trueba va ofreciendo, una tras otra, escenas ociosas y tragicómicas pero que se evaporan en un simple entretenimiento, y que no valen, a mi juicio, la distinción del arte.  Como broche final elige una escena emotiva y afectuosa, pero anodina, que evoca un paisaje de ensueño oscurecido, donde más bien creí ver una escalera que conectaba con el Cielo, y a un hombre convertido en niño dependiente, que sufre ausencia de madre y no sabe bien poner los límites de lo inadecuado y lo imprudente; en lugar del cierre digno y relampagueante que habría electroagitado a cualquier alma atribulada. He sentido que prevalece más, la mano en la nuca de la duda, que el propio rayo ultra-alemanizado. Tal vez por eso, ha sucumbido. Los lectores no estamos para que también nos alemanicen los fenómenos naturales. ¡Cuídense! ¡Blum!


Me comportaba con ella con tal frialdad que después de hacer el amor podríamos haber puesto a enfriar las cervezas en mi corazón.


viernes, 5 de junio de 2015

Los escándalos de Crome, de Aldous Huxley

Una nueva obra ha caído con el peso de sus letras en este reducto de la literatura. Desde este corredor de mundos descubrí que uno sólo es feliz entregándose a la acción y así me moví una vez más como lo hace el viento cuando se revuelve entre los árboles, hasta dar con la primera novela de Aldous Huxley, que estaba dormida en una librería de antiguos y de ocasión, viejos y descatalogados.

La novela se desarrolla en Crome, Inglaterra, en una casa de campo de un matrimonio de la alta aristocracia británica. El Sr. y la Sra. Wimbush invitan a varios personajes para dar una fiesta, son tipos aburridos, egoístas, maniáticos, profundamente desgraciados en medio de sus extravagancias, personas de transición, residuos, desechos de un modo de civilización en decadencia. Y ello, sobre todo, por ser víctimas de una educación descuidada, deficiente y perniciosa. Todos han visto muchas cosas y no han profundizado ninguna. No hay en sus mentes un ideal que dé unidad a lo que saben y un sentido a sus vidas. Allí en Crome sale a relucir todo, como expuestos en el escenario de un teatro.

Aldous Huxley dijo que la piedra de toque del temperamento literario es la sensación de magia, el sentimiento de que las palabras tienen un poder, y que la parte verbal, la técnica de la literatura, es sencillamente una extensión de dicha magia, ya que son las palabras la invención primera y más grandiosa del hombre. Con el lenguaje el hombre ha creado un nuevo universo. Los literatos, descendientes de esos magos, continúan todavía el proceso, ensamblando fórmulas verbales, temblando de gozo y temor ante el poder del encanto producido, pues pueden llegar a evocar emociones hasta en los espíritus vacíos.

Los escándalos de Crome es una sátira escrita por uno de los más inteligentes escritores del siglo XX, que aprovechó la riqueza del lenguaje para concienciar al público de una época social en liquidación, ridiculizando sus vicios y ligerezas, con la agudeza de observación y la precisión psicológica propias de un erudito.

Aunque ya han pasado casi cien años desde que fue escrita (1921), los personajes resultan cercanos y perfectamente reconocibles pues sus personalidades y caracteres podrían pertenecer al Eterno Humano, de tal manera que algún día veas personas y digas que «parecen personajes de Crome». ¡Que el destino no lo quiera!


«Me siento hastiado de ver el espíritu humano encenegado en medio de la plétora social; prefiero describirlo retozando libre y deportivamente en el vacío.»

domingo, 1 de febrero de 2015

Vanina Vanini, de Stendhal

Me declaro stendhaliano tras reposar mis pupilas en su literatura universal. Me entrego y me someto a la defensa y a la difusión de la obra de Stendhal, escritor nacido en Francia y amante de Italia, que sufría al ver al país convertido en un estado de bárbaros y déspotas, pues los hombres más distinguidos habían tenido que huir o estaban en las cárceles, como el protagonista de esta novela corta, Pietro Missirilli, miembro de una sociedad secreta de vocación revolucionaria. Su modo de entregarse a la causa les dejará perplejos. La editorial Periférica nos pone a nuestra disposición lo más selecto de la Literatura de Altura, para ser contagiados de los nobles valores, los más humanistas, como hicieron Honoré de Balzac, Victor Hugo, Emile Zola o Gustave Flaubert, para todos aquellos que quisieran salir de las cavernas, y vivir con la amplitud de los horizontes de la libertad.

He borrado todas las anotaciones que hice durante la lectura para priorizar mis sensaciones más epidérmicas. El efecto final de esta historia se reduce a creer en la pasión. No puedo hacer menos que expresar mi admiración con lo que ahora siento. Stendhal no es sólo un escritor, es un gurú, un sabio, un profundo psicólogo del alma humana. Los dos personajes centrales de Vanina Vanini tienen tal fuerza literaria, a través de esta depurada historia de amor que se cierra en setenta y seis páginas perfectas y refinadas, que produce una corriente de masas de aire entre la mente y el pecho, que quedarás arrojado a la predilección por los más visionarios talentos. Una obra antigua pero de máxima modernidad y vigencia que conecta con nuestro tiempo de asaltos y putrefacción institucional, ofreciendo el Verdadero Espíritu Renacentista que nos salvará de este caciquismo provinciano. ¡Gracias Periférica! Podemos seguir confiando en vosotros, hoy que sólo interesa mercadear con lo más abyecto y adulterado, el pastiche más naif y anti-rococó.