HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

jueves, 9 de enero de 2025

De profundis, de Oscar Wilde

Oscar Wilde fue una encarnación del arte y de la cultura de su tiempo, como lo fue Lord Byron de su época. Wilde creó una filosofía del arte y un arte de la filosofía. Enseñó a los seres humanos a pensar de otra manera, concediendo otra tonalidad a las cosas. Se adueñó del drama y lo revistió con una nueva belleza, demostrando que la verdad y el artificio son, tan sólo, aspectos intelectuales. Despertó su imaginación para vivir envuelto entre mitos y leyendas. Vivió como un dandy, un ocioso y un arbiter elegantiarum o Juez del Buen Gusto. Pero también tubo errores, arrastrado por el bienestar sensual y vacuo, que le hicieron derrochar su genio. Y este libro trata de esto último, a modo de literatura confesional.

En De profundis, Wilde reflexiona sobre su vida, sus errores, su relación con Lord Alfred Douglas "Bosie" y su búsqueda de redención. Es una obra que combina la vulnerabilidad humana con una prosa lírica y conmovedora, mostrando un lado de Wilde que rara vez se había visto antes. Aunque no es una obra de ficción, su poder literario radica en su capacidad para transmitir emociones universales, como el dolor, la traición, el arrepentimiento y la esperanza de perdón.

Esta obra representa un momento culminante en su carrera, no por su estilo habitual de ingenio y brillantez, sino por su profundidad emocional, su introspección y su honestidad desgarradora. Escrita durante su encarcelamiento, la carta captura la esencia de un Wilde transformado por el sufrimiento, alejado de la frivolidad y el esteticismo puro que caracterizaron gran parte de su obra anterior. De profundis de Oscar Wilde, o la redención en las sombras de la cárcel, es un testimonio del poder transformador del sufrimiento y de la capacidad humana para reinventarse incluso en las circunstancias más oscuras. Es el punto de partida de una evolución nueva.

«En la prisión enorme en la cual estaba recluido, yo era tan sólo el número y le letrilla de una celda en un largo corredor, uno de los mil números carentes de vida y una de las mil vidas muertas.»

A finales del siglo XIX, Inglaterra vivía bajo un estricto código moral victoriano, que reprimía cualquier comportamiento considerado inmoral o fuera de las normas sociales. La homosexualidad era un tabú absoluto y estaba criminalizada. Las relaciones entre hombres eran castigadas con penas de prisión. En 1895, Oscar Wilde fue acusado de "indecencia grave" por su relación con Bosie, hijo del Marqués de Queensberry. El juicio fue un escándalo público que destruyó la reputación de Wilde. Fue condenado a dos años de trabajos forzados en la prisión de Reading Gaol, una experiencia que lo marcó física y emocionalmente.

Oscar Wilde conoció a Bosie en 1891, cuando Bosie tenía veintiún años y él treinta y siete. Bosie fue una fuente de inspiración y a la vez de conflicto. Lord Alfred Douglas era caprichoso, egoísta y derrochador, lo que llevó a Wilde a gastar grandes sumas de dinero y a distanciarse de su familia. La relación entre ambos fue intensa y tumultuosa, marcada por la pasión, los conflictos y, finalmente, el escándalo que llevó a la caída de Wilde. La diferencia de edad y la personalidad caprichosa de Bosie influyeron significativamente en el curso de su relación, que terminó siendo uno de los factores centrales en el juicio y encarcelamiento de Wilde. Durante el juicio, Douglas no apoyó a Wilde como se esperaba, lo que aumentó su sentimiento de traición y desilusión.

Su relación con Bosie fue un eje central de su deseo y su identidad. Bosie representaba no solo un objeto de amor, sino también una fuente de reconocimiento y validación. Sin embargo, esta relación fue profundamente destructiva, llevando a Wilde a la ruina financiera, emocional y social. En De profundis, Wilde reflexiona sobre su dependencia del reconocimiento de Bosie y de la sociedad. El encarcelamiento lo obliga a confrontar la fragilidad de este reconocimiento y a buscar una forma de validación que no dependa del Otro. Wilde acepta su vulnerabilidad y sus errores, lo que le permite reconstruir su identidad desde una posición de humildad y autenticidad. La escritura surge como un acto de subjetivación que le permite transformar su sufrimiento en algo significativo. A través de la carta, no solo se reconcilia consigo mismo, sino que también reafirma su identidad como artista. Wilde transformar su dolor en arte y su sufrimiento en sabiduría. Este proceso no solo lo llevó a una mayor comprensión de sí mismo, sino que también consolidó su legado como uno de los escritores más profundos y conmovedores de la literatura universal. 

La condena de dos años le fue impuesta en 1895 y la cumplió en las prisiones de Pentoville, Wandsworth y finalmente Reading Gaol, donde Wilde experimentó condiciones extremadamente duras e inhumanas, como trabajos forzados, aislamiento, mala alimentación y humillaciones constantes, que afectaron profundamente su salud física y mental. Su encarcelamiento marcó un punto de inflexión en su vida y obra, inspirando algunas de sus reflexiones más profundas, plasmadas en esta reveladora obra. 

«Perdí el propio dominio. Sin advertirlo, cesé de ser piloto de mi alma. Me dejé, en cambio, dominar por el placer, y a esta tremenda vergüenza he venido a parar. Sólo me queda ahora una cosa: la perfecta humildad.»

De profundis fue escrita entre enero y marzo de 1897, hacia el final de su condena. Wilde la concibió como una carta dirigida a Bosie, aunque nunca llegó a enviársela. La carta no fue publicada en su totalidad hasta 1905, cinco años después de la muerte de Wilde. Su amigo Robert Ross la editó y le dio el título De profundis en referencia al Salmo 130 de la Biblia, que comienza con las palabras "Desde lo profundo clamo a ti, Señor".

De profundis no es solo una obra literaria; es un testimonio desgarrador de la caída y el renacimiento de un genio. Acostumbrado a la opulencia, la fama, el hedonismo y las fiestas que lo convirtieron en el centro de la sociedad londinense, se encuentra de repente en una celda fría y oscura, sometido a trabajos forzados y a la humillación constante. Es en este contexto de extrema adversidad donde nace De profundis. Lejos de los salones elegantes y las veladas brillantes, Wilde se enfrenta a sí mismo con una honestidad brutal, reflexionando sobre su vida, sus errores y su relación con Bosie, el joven que lo llevó al borde de la destrucción.

La prisión fue un encuentro brutal con lo real, la violencia física y emocional de la cárcel, la pérdida de su libertad y la confrontación con su propia mortalidad. Este trauma no podía ser completamente simbolizado, no podía ser expresado o comprendido plenamente a través del lenguaje. Wilde intenta simbolizar lo real a través de la escritura, aunque reconoce que el sufrimiento extremo escapa a la comprensión total. La carta es un esfuerzo por dar sentido a lo que es insondable. 

«En la prisión enorme en la cual estaba recluido, yo era tan sólo el número y le letrilla de una celda en un largo corredor, uno de los mil números carentes de vida y una de las mil vidas muertas.»

Para Wilde, el encarcelamiento significó una ruptura brutal con el orden simbólico que había dominado su vida en la sociedad victoriana, con sus leyes morales y sus convenciones. Al ser condenado por "indecencia grave", Wilde fue expulsado del orden simbólico que lo había celebrado como un genio literario. Esta exclusión lo colocó en una posición de "excepción", donde ya no estaba sujeto a las mismas normas sociales, pero tampoco podía participar plenamente en ellas. En De profundis, Wilde utiliza el lenguaje, su orden simbólico, para reconstruir su identidad y dar sentido a su experiencia. La carta es un acto de simbolización que le permite procesar su dolor y su culpa, transformándolos en algo comprensible y comunicable.

Wilde estaba dominado por su imagen pública como dandi, esteta y figura social. Su reclusión destruyó esta imagen idealizada, llevándolo a una confrontación dolorosa con su yo. En la cárcel, Wilde perdió todo lo que había definido su identidad pública, su fama, su libertad y su estatus social. Esta pérdida lo llevó a una crisis en el registro imaginario, donde ya no podía sostenerse en la imagen idealizada de sí mismo. A través de la escritura de De profundis, Wilde comienza a reconstruir su yo desde una posición de vulnerabilidad y honestidad. En lugar de identificarse con la imagen del dandi, se reconoce como un hombre que ha sufrido y que busca redención. Este proceso de reconstrucción es clave para su supervivencia psicológica.

La lectura de De profundis tiene un efecto psicológico profundamente revelador tanto para el lector como para quien analiza la obra, ya que ofrece una ventana íntima al proceso de introspección, sufrimiento y transformación de Oscar Wilde. A través de su prosa lírica y honesta, Wilde no solo expone su propia experiencia, sino que también invita al lector a reflexionar sobre temas universales como el dolor, la redención, la identidad y la relación con los demás. 

Wilde fue castigado por vivir de acuerdo con su propia identidad y deseos, lo que refleja cómo la sociedad victoriana reprimía cualquier forma de expresión que no se ajustara a sus normas. Esta represión es un tema central en la obra, donde Wilde reflexiona sobre cómo su individualidad fue aplastada por un sistema moral opresivo. El encarcelamiento de Wilde lo alienó de la sociedad, convirtiéndolo en un paria. La cultura victoriana, con su moralidad rígida y su hipocresía, sirvió para justificar su condena. Esta moralidad victoriana, basada en la represión sexual y la apariencia de virtud, es expuesta por Wilde como una fachada que oculta la corrupción y la crueldad, utilizando las normas culturales para controlar y oprimir a los individuos. La carta es un acto de rebeldía que desafía las normas sociales y reafirma su identidad como artista.

Wilde utiliza la escritura como una herramienta para liberarse de las cadenas de la opresión y encontrar un sentido de redención. Aunque está físicamente encarcelado, Wilde encuentra en la escritura una forma de libertad. La carta es un espacio donde puede expresar sus pensamientos y emociones sin restricciones, lo que refleja el poder emancipador del arte, transformando su dolor en algo bello y significativo, como una forma de resistencia contra la opresión.

«Los únicos hombres que deseo tener a mi vera, son los artistas, y aquellos que sufrieron, y aquellos que conocen la belleza, y saben lo que es el dolor. Ya nadie me interesa fuera de ellos. No le exijo nada más a la vida.»

Wilde denuncia cómo la sociedad victoriana aplicó esta lógica al condenarlo, tratándolo como un objeto de escarnio en lugar de como un ser humano. El juicio de Wilde fue un ejemplo de cómo el sistema judicial victoriano aplicó una racionalidad fría y calculadora, ignorando su humanidad y su arte. Esta deshumanización es un tema central en la obra, donde Wilde reflexiona sobre cómo fue reducido a un mero caso legal.

La lectura de De profundis no solo es una obra literaria, sino también una ventana íntima a la vida, el pensamiento y la evolución de uno de los escritores más fascinantes de la historia. A diferencia de sus obras más conocidas, como El retrato de Dorian Gray o La importancia de llamarse Ernesto, que destacan por su ingenio y esteticismo, De profundis muestra a un Wilde vulnerable, introspectivo y profundamente humano. El lector puede conectarse con su lado más íntimo, descubriendo a un hombre que enfrenta el dolor, la traición y la redención con una honestidad conmovedora. Esta faceta más personal permite entender a Wilde no solo como un genio literario, sino como un ser humano complejo y lleno de matices. La obra aborda temas universales como el sufrimiento, el amor, la traición, el perdón y la búsqueda de redención. Estos temas resonarán con cualquier lector, ya que son experiencias comunes a la condición humana. Wilde reflexiona sobre cómo el dolor puede ser una fuerza transformadora, lo que invita al lector a pensar en sus propias luchas y en cómo estas pueden convertirse en oportunidades de crecimiento. Para quienes conocen a Wilde solo como el dandi ingenioso y despreocupado, De profundis ofrece un contraste revelador que enriquece la comprensión de su figura y su legado. Y para quienes se acercan por primera vez a Wilde, De profundis puede ser una excelente puerta de entrada a su obra. Al entender su contexto personal y su evolución, el lector puede apreciar mejor sus otras obras, desde las comedias ingeniosas hasta las reflexiones más profundas.

De profundis es considerada una de las obras pioneras del género literario confesional, donde el autor expone sus pensamientos y emociones más íntimos. Este estilo influyó en escritores posteriores que exploraron la introspección y la autobiografía, como Jean Genet, James Baldwin y Sylvia Plath, quienes utilizaron la escritura como un medio para confrontar sus propias experiencias de sufrimiento y marginalidad. Esta denuncia de las estructuras de poder y las normas sociales opresivas ha influido en autores que exploran temas de injusticia y marginación, como George Orwell en 1984 o Harper Lee en Matar a un ruiseñor. La obra de Wilde sigue siendo un referente para quienes buscan usar la literatura como herramienta de crítica social. Se trata de una de las primeras obras que aborda abiertamente la homosexualidad y la persecución que sufrió por su orientación sexual. Virginia Woolf, en Orlando, André Gide y Alan Hollinghurst han encontrado en esta obra un precedente para explorar temas de amor prohibido y resistencia frente a la opresión.

De profundis es una obra que no solo se lee, sino que se siente. Su impacto emocional y su profundidad filosófica la convierten en una experiencia literaria transformadora. Su estilo refinado y subversivo ha influido en escritores que buscan combinar la belleza literaria con la introspección, como Marcel Proust en En busca del tiempo perdido o Rainer Maria Rilke en Cartas a un joven poeta. La capacidad de Wilde para transformar el dolor en algo bello y significativo ha inspirado a generaciones de escritores. No te la pierdas.

«Antes, no podía haber venido; ni después, tampoco. Si me hubiera hablado alguien de humildad, de mi lo habría apartado; si me la hubiera traído alguien, yo la hubiera rechazado; pero la encontré yo mismo, y es por eso que deseo conservarla. Imposible que sea de otra manera; es ella lo único que en sí misma lleva gérmenes de vida, de una vida nueva, lo único que me aporta los gérmenes de mi vita nova.»

miércoles, 1 de enero de 2025

El minero, de Natsume Soseki

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El minero (1908) es una obra adelantada a su tiempo. Aunque fue escrita a principios del siglo XX, su enfoque innovador y su exploración de temas universales la hacen tan relevante hoy como lo fue entonces. Soseki no solo anticipó técnicas narrativas que se harían famosas décadas después, sino que también planteó preguntas sobre la naturaleza humana, la alienación y el sentido de la vida que siguen resonando en los lectores contemporáneos.

Imagina una novela que no te cuenta una historia, sino que te sumerge en la mente de un personaje, en sus pensamientos más íntimos, en sus miedos, sus contradicciones y sus momentos de lucidez fugaz. El minero, de Natsume Soseki, es precisamente eso, un viaje literario audaz y visionario que desafía las convenciones narrativas y anticipa el modernismo de autores como James Joyce y Samuel Beckett.

La trama, aparentemente sencilla, sigue a un joven sin nombre que, tras un desengaño amoroso y una serie de fracasos, huye de Tokio. Atravesando un insondable bosque de pinos, caminando hacia la oscuridad, donde la ausencia de gente apaciguará su agonía, se encuentra por el camino a un anciano que le ofrece ganar mucho dinero y termina trabajando en una mina de cobre. La simplicidad de esta premisa no desvela nada. Lo que Soseki nos ofrece es mucho más que una historia de supervivencia. Es una exploración profunda de la conciencia humana, un descenso a las profundidades del alma.

«—¡Oye, joven! ¿No quieres trabajar? ¿Qué me dices? Todo el mundo necesita un trabajo.»

La mina no es solo un lugar físico; es una metáfora del subconsciente, un laberinto oscuro y claustrofóbico donde el protagonista debe enfrentarse no solo a las condiciones extremas, sino también a sus propios demonios internos. Aquí, Soseki despliega su genio narrativo, utilizando el flujo de conciencia para llevarnos al corazón de la mente humana.

El protagonista no es un héroe tradicional; es un antihéroe lleno de dudas, contradicciones y momentos de lucidez fugaz. Su voz es caótica, fragmentada y, en ocasiones, desconcertante, pero siempre auténtica. A través de monólogos interiores, saltos temporales y digresiones, Soseki nos permite acceder a los pensamientos más íntimos del joven, creando una sensación de inmediatez y veracidad que resulta sorprendentemente moderna.

«No vi en ninguna de aquellas caras una sola huella de calidez humana, de ternura. Eran rostros salvajes. Por alguna misteriosa razón, el salvajismo se había apoderado por completo de aquellos hombres.»

Pero El minero no es solo una exploración de la mente humana; es también una reflexión sobre el absurdo y la alienación. El protagonista se encuentra atrapado en un mundo que carece de sentido, donde las acciones humanas parecen guiadas por fuerzas irracionales e incomprensibles. Esta sensación de desarraigo y desconexión recuerda poderosamente a las obras de Samuel Beckett, especialmente a Esperando a Godot.

En la mina, el tiempo parece detenerse, y la vida se reduce a una serie de rutinas repetitivas y carentes de propósito. Los mineros, incluido el protagonista, están atrapados en un ciclo interminable de trabajo y sufrimiento, sin esperanza de escape. Esta visión desoladora de la existencia humana es uno de los aspectos más impactantes de la novela y uno de los que más la acercan al existencialismo y al teatro del absurdo.

«Esto es un vertedero de desechos humanos. Un cementerio de vivos. Una trampa mortal. Una vez aquí, por mucha dignidad que tengas, ya no serás capaz de salir.»

El estilo de Soseki es minimalista pero poderoso. Evita los adornos literarios y se centra en la crudeza de la experiencia del protagonista. Las descripciones de la mina son sombrías y desprovistas de romanticismo, lo que refuerza la sensación de opresión y desesperanza. Este enfoque minimalista no solo hace que la novela sea más impactante, sino que también permite que las ideas y emociones subyacentes brillen con mayor intensidad.

Para aquellos que buscan algo más que una simple historia, El minero ofrece una experiencia profunda, desafiante y, en última instancia, transformadora. Es una obra que no se limita a contar una historia, sino que te sumerge en las profundidades del alma humana. Si te atreves a adentrarte en sus páginas, saldrás con una nueva perspectiva no solo sobre la literatura, sino también sobre ti mismo.

«Es muy difícil plasmar en un personaje de novela a una persona real.»

Natsume Soseki

viernes, 27 de diciembre de 2024

El país de los ciegos, de H.G. Wells

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Más de un siglo después de su publicación, este relato sigue estando flamante. En un mundo donde las diferencias culturales, físicas o ideológicas, suelen generar conflicto, este cuento de Wells nos recuerda que el diálogo y la comprensión son esenciales, pero no siempre fáciles de alcanzar. Además, su lenguaje claro y su ritmo ágil lo hacen accesible para todo tipo de lectores.

H.G. Wells es un nombre que resuena en la ciencia ficción como un eco atemporal. En El país de los ciegos, un relato corto publicado originalmente en 1904, el autor nos invita a reflexionar sobre la percepción, el poder y la adaptación. Aunque la historia podría enmarcarse fácilmente como una fábula, su profundidad resiste el paso del tiempo,  dejando preguntas abiertas para los lectores contemporáneos.

Su premisa es tan sencilla como cautivadora. Nuñez, un explorador que se pierde en los Andes, cae en un valle aislado donde todos los habitantes son ciegos desde hace generaciones. Lejos de encontrar compasión o admiración por su capacidad de ver, Nuñez descubre que en este mundo la vista no es un don, sino un obstáculo que desafía las normas establecidas.

«Parecía que no sabían nada de la visión.»

Wells logra, en pocas páginas, construir un universo completo. Desde las descripciones del valle y sus habitantes hasta las interacciones cargadas de tensiones culturales, cada detalle está pensado para sumergirnos en la historia. Lo que podría haber sido una simple crítica a la ignorancia o al conformismo se convierte en un análisis más complejo sobre cómo definimos la "normalidad". ¿Es Nuñez, con su resistencia a aceptar las reglas del valle, un héroe o un necio? La respuesta dependerá de cada lector.

La fuerza de este relato radica en su simbolismo. El concepto de "ver" puede leerse como conocimiento, innovación o incluso poder político. Wells nos enfrenta a un dilema ético: ¿qué sucede cuando nuestras habilidades o ideas chocan con las estructuras sociales preexistentes? Es inevitable pensar en cómo esta historia se relaciona con los prejuicios, la arrogancia cultural y los desafíos que enfrenta cualquier "forastero" en un sistema cerrado.

«—Vengo del mundo. Cruzando montañas y glaciares. Desde allí arriba, a medio camino del sol. Del mundo inmenso que se extiende por debajo, a doce días de distancia del mar.»

El final de la historia refuerza el carácter trágico de Nuñez. La desesperación y la esperanza se entrelazan en un desenlace que, aunque ambiguo, deja un impacto duradero. Es una conclusión que invita a la introspección, tanto sobre la sociedad como sobre nuestras propias limitaciones.

El país de los ciegos no es solo una historia breve, es una invitación a cuestionar cómo vemos el mundo y cómo el mundo nos ve a nosotros. Es una obra que desafía y estimula, dejando huellas tanto en el corazón como en la mente. Si buscas una lectura que combine entretenimiento y profundidad, este relato es una apuesta segura.

«Descubrió que aquel primer encuentro con la población del País de los Ciegos ponía a prueba sus nervios y su paciencia más de lo que había imaginado.»

jueves, 26 de diciembre de 2024

Alcaravea, de Irene Reyes-Noguerol

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En un panorama literario donde a menudo prima la extensión sobre la profundidad, Alcaravea se alza como un recordatorio de que menos es más. Irene Reyes-Noguerol nos invita a detenernos, a respirar y a saborear cada palabra como si fuera un regalo. Su obra es un testimonio del poder que tiene la literatura para transformar lo pequeño en inmenso y lo efímero en eterno.

Si aún no conocías a Irene Reyes-Noguerol, este libro es la puerta perfecta para descubrir a una autora que, sin duda, seguirá dando mucho de qué hablar en los próximos años.

En Alcaravea, Irene Reyes-Noguerol nos ofrece una obra que, en su brevedad, despliega una potencia narrativa difícil de olvidar. Con un estilo depurado y una habilidad magistral para transformar lo cotidiano en poético, esta colección de doce relatos nos invita a navegar por un universo donde lo mínimo adquiere resonancias inmensas.

Desde las primeras líneas, queda claro que la autora tiene un dominio excepcional de la palabra, utilizándola como un artesano que pule cada frase hasta que brilla. Sus descripciones no solo nos muestran lugares o emociones, sino que nos sumergen en ellos, haciéndonos cómplices de lo que sucede en la página.

El título, Alcaravea, remite a una especia de origen mediterráneo que evoca fragancias y sabores intensos. Del mismo modo, cada relato de esta obra es una explosión de sentidos, la textura de una piel, el eco de un silencio incómodo, el aroma de la lluvia en una calle olvidada. La elección del lenguaje es tan precisa que cada palabra parece colocada en su lugar exacto para provocar el mayor impacto. La colección no se ampara en grandes tramas o giros sorprendentes. Más bien, apuesta por la sencillez para explorar temas universales: la soledad, el deseo, la pérdida o el paso del tiempo. Cada relato es una pequeña cápsula de vida que, al abrirse, deja escapar una carga emocional desbordante. Algunos relatos destacan por su sutileza, dejando espacio para que el lector complete las ausencias, mientras que otros impactan por su intensidad y profundidad, como La primera piedra, el mejor con diferencia. En todos ellos, el talento de Reyes-Noguerol radica en su capacidad para evocar emociones profundas con una economía de palabras admirable.

«Usted, con esa bata blanca y esas uñas de manicura, igualitas a las de todos los médicos que he conocido (y no son pocos), cortadas al ras y con las cutículas retiradas, siempre pulcras. Ustedes que trabajan con la muerte y sin embargo tienen las manos siempre limpias, a saber cómo es posible, no hay sangre, no hay mugre.»

Es notable cómo la autora logra imprimir en sus textos una mirada fresca y contemporánea sin perder el contacto con las raíces de la tradición literaria. Hay ecos de autores como Julio Cortázar o Clarice Lispector, pero Reyes-Noguerol tiene una voz propia, joven y vibrante, que no teme experimentar con formas y ritmos narrativos. En sus relatos, lo extraordinario se esconde bajo la superficie de lo cotidiano, y la autora sabe cómo revelar esa magia con la dosis justa de detalle. Uno de los relatos más memorables, sin entrar en spoilers, involucra un encuentro aparentemente trivial que se convierte en un espejo de nuestras propias inseguridades y deseos.

Alcaravea es un libro para lectores que aprecian la sutileza, el lirismo y la capacidad de un texto para quedarse flotando en la mente mucho después de haber cerrado sus páginas. Sin embargo, no es un libro para quien busque historias lineales o explicaciones cerradas. Reyes-Noguerol confía en la inteligencia de su lector y le deja espacio para interpretar, reflexionar y volver a leer.

martes, 24 de diciembre de 2024

Frankenstein, de Mary Shelley

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No me pude resistir a una edición tan esmerada. Tenía muy vagos recuerdos de su lectura de joven y el cine sólo dejó algunas imágenes burdas. Analicé de nuevo la temática y entendí que la obra trascendía los límites de todos los géneros convencionales. Frankenstein se convirtió en la primera obra de ciencia ficción de la literatura, creada en 1818 desde la tradición de la novela gótica y caracterizada por elementos de horror, misterio y ambientes sombríos. Al llegar a casa la coloqué en el estante de las Standar Novels junto a Moby Dick. Sentí ser el propietario de un valiosísimo legado filosófico. Aún no era consciente de todo lo que me iba a encontrar. El día que abrí el libro coincidió con el día más corto del año, así que lo leí mientras el sol realizaba su tránsito a la estación invernal, del veinte al veintitrés de diciembre.  Una sincronicidad admirable. Ahora soy consciente de que rescaté una novela de la literatura del romanticismo que debo clasificar como literatura contemporánea por su temática actual en tiempos de inteligencias artificiales y transhumanismos, por que  a pesar de sus doscientos años de antigüedad, sigue siendo sorprendentemente relevante y provocadora, invitando a la reflexión sobre cuestiones fundamentales de la existencia humana y el progreso científico.

Frankenstein de Mary Shelley trata sobre un joven científico llamado Víctor Frankenstein que, obsesionado con la idea de desentrañar los secretos de la vida y la muerte, logra crear un ser vivo a partir de restos de cadáveres. Este escenario descrito con un lenguaje culto y emotivo, nos invita a meditar sobre la naturaleza humana, las pasiones, la felicidad, el conocimiento y el papel de la ciencia en la sociedad. Plantea cuestiones morales sobre los límites de la ciencia y la responsabilidad del creador, especialmente en un contexto de la revolución científica e industrial. Explora temas como el rechazo social, la soledad y el impacto de la sociedad en individuos diferentes. La obra aborda temas universales como el deseo de inmortalidad, la soledad y las consecuencias de los actos no éticos. La estructura narrativa permite al lector confrontar diferentes puntos de vista, cuestionando la idea de una verdad única. Esta combinación hace que la novela sea una obra compleja y atemporal, que sigue resonando con los lectores hasta el día de hoy. Nos pone alerta con la soberbia. ¡Blum!


viernes, 20 de diciembre de 2024

El Monte Análogo, de René Daumal

Descripción de la imagenEl tiempo de luz aún se acotó más y me vi envuelto en una plácida penumbra. La naturaleza me estaba ofreciendo una entrada al mundo de las profundidades. Un tiempo de tránsito. La hojarasca formaba un manto espeso que cubría la ciudad del solsticio. La sabia de árboles y plantas descendía ya por completo a la humedad del subsuelo y yo noté algo en mí que se deslizaba hacia el abismo. Y así apareció la obra de Daumal. Causal. Buscando a mi Montaña Interna. Me fue entregada por encargo de mi deseo, renunciando a cualquier comodidad. Al escribir esta reseña soy consciente de que la literatura volvió a obsequiarme. Atalanta hizo el resto y todo lo demás palideció. Excepto mi copa con garnacha.

El Monte Análogo es una obra tan singular como cautivadora, que combina la aventura física con un profundo viaje interior. Aunque inacabada, esta novela ha trascendido como un ícono literario cargado de simbolismo y misterio, invitando a cada lector a completar el recorrido según su propia interpretación.

La trama gira en torno a la búsqueda de una montaña mítica, el Monte Análogo, que no es simplemente un lugar geográfico, sino un símbolo del ascenso espiritual y la iluminación. La expedición de los personajes es una metáfora de la travesía del ser humano hacia una verdad más profunda.

Un día, Théodore, como aficionado al alpinismo, escribió un artículo para la Revista de los Fósiles sobre el Monte Análogo y la simbología de la montaña en las mitologías antiguas, referente al nexo entre la Tierra y el Cielo. Olvidándose de esa entrega, a los tres meses recibe la carta de un desconocido que se ha tomado muy en serio su fantasía literaria y quiere intentar la expedición. El 10 de octubre de 1939 un grupo de ocho alpinistas, incluido Théodore, embarcan en el Imposible, un yate con dos mástiles que les ha de llevar hasta el Monte Análogo, inaccesible por medios ordinarios, lugar de residencia de una humanidad superior y núcleo de sustancias superiores implantado en la corteza terrestre y que la curvatura del espacio ampara de las miradas curiosas y de la codicia. Se trata de un anillo de curvatura más o menos ancho, impenetrable, que rodea la región, a cierta distancia, como un baluarte inexpugnable, intangible. Todo sucede como si el Monte Análogo no existiera. 

«Su cumbre única pertenece al mundo de la eternidad y su pie se ramifica en contrafuertes múltiples que recorren el mundo de los mortales. Es el camino por el que el hombre puede elevarse hasta la divinidad y la divinidad se le puede revelar al hombre. Los patriarcas y los profetas del Antiguo Testamento ven al Señor cara a cara en lugares elevados.»
«Nos abrieron las puertas invisibles de esa invisible comarca quienes tienen a su cargo su custodia. [...] Nos abrieron la puerta quienes nos ven incluso aunque no podamos verlos, respondiendo con generosa acogida a nuestros cálculos pueriles, a nuestros deseos inestables, a nuestros esfuerzos mínimos y torpes.»

El Monte Análogo destaca por su capacidad para cuestionar nuestra percepción de la realidad, a la vez que nos invita a reflexionar sobre nuestra propia existencia y los distintos caminos hacia la verdad. En sus páginas encontramos una comunidad de personajes que encarnan diversos enfoques hacia esa búsqueda, representando el espectro de experiencias humanas en el camino espiritual.

Uno de los aspectos más fascinantes de esta obra es su riqueza simbólica. Daumal logra entretejer elementos de distintas tradiciones espirituales y filosóficas, desde los Vedas hasta las enseñanzas de Gurdjieff, para construir una narrativa que trasciende géneros. La novela fusiona la aventura, la filosofía, la ciencia ficción y la espiritualidad, logrando una experiencia única para el lector. Pese a quedar inconclusa por la muerte del autor, esta característica no resta valor a la obra. Al contrario, le aporta una dimensión adicional de enigma, desafiando al lector a interpretar y continuar la búsqueda por su cuenta. ¿Te atreves a comenzar la ascensión? ¡Blum!

«Estábamos empezando a despojarnos de nuestras antiguas personalidades.»

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Los hechos de Key Biscayne, de Xita Rubert


Portada del libro

Literatura insólita. Novela de viajes y de migración contemporánea que arrastra una rica tradición literaria, especialmente en la literatura estadounidense, donde las historias de inmigración son muy representativas de la experiencia social del país. Con esta segunda obra, Xita Rubert se embarca en una aventura quijotesca moderna calculando sus personajes y avanzando con un detalle más introspectivo, razonado, más luminoso y crítico, sin abandonar sus pulsiones inconscientes, para crear otra comedia del absurdo, mezclando lo irracional, lo inesperado y el surrealismo de efecto.

Los hechos de Key Biscayne narra la inquietante experiencia de una familia que tras su estancia en la fría y ordenada ciudad de Boston, Estados Unidos, el padre, Ricardo, profesor español de Harvard, decide mudarse con sus dos hijos al estado de Florida, concretamente a la cálida villa de Key Biscayne —paradisíaca y caótica—. Una de las mejores zonas de Miami. La madre ha tenido que permanecer en España por motivos diversos. Son padres separados que conviven con acuerdos legales. Nico, su hijo de catorce años, va al instituto. La niña de doce años, es inscrita en un colegio muy peculiar y será la encargada de narrar esta parodia inesperada desde su visión preadolescente, acompañada de Marchelle —la marginada de Haití— y de Eleanor Cagnoni —la niña fashion de goma—.

«Sus amigas eran menos espagueti que ella, pero compartían el mismo grado de artificialidad. Tras el desfile, el único nombre que yo retuve fue el de Mckenna porque me recordaba a McDonald’s, y porque a las tales Gaby, Lime y Valery las profesoras nunca las llamaban así, sino por sus nombres reales: Gabriela, Luma y Valeria. Eran de México, de Brasil y de Colombia, pero Eleonora había blanqueado sus nombres. Más que niñas parecían ejemplares, todo en ellas funcionaba a pilas, todo era imitación de otra cosa.»

«Comparten clase con su hija. Son familias en la estirpe de Bebe Rebozo, ya sabe, el banquero amigo de Nixon. Su casa está aquí, a unos metros. En los ochenta la llamaban la Winter White House.»

«Que alguien esté desamparado no significa que sea inofensivo. La auténtica soledad no ve a personas, sino a instrumentos.»

La novela está dividida en cinco partes: La llegada; Key Spain; Flash; Un cocodrilo soy; y La despedida. Contiene en sus extremos un prólogo y un epílogo. Con esta estructura Rubert describe situaciones impactantes que tratan el proceso de adaptación cultural con los retos de aprender un nuevo idioma en un entorno desconocido; muestra los desafíos de integrarse en una nueva sociedad orientada en el canon del show y las apariencias; refleja el choque multicultural y las transformaciones identitarias al igual que explora los cambios personales y familiares. El ritmo es muy ágil, dinámico, perturbador, misterioso. Los personajes funcionan. Narrado a través de una escritura poliédrica, amplia y entregada. Las situaciones son muy visuales, incluso orgánicas. Te arrojan al Key Biscayne vaporoso y a su luz cegadora. Y con esa magia que sólo se da en la adolescencia entra de pleno en las mansiones lujosas de los ricachones de esta zona exclusiva de Florida. La aventura de la existencia se abre paso en un horizonte mucho más dilatado, transmitiendo una curiosidad inabarcable y atando lo real a un sólo nexo unificante.

Xita Rubert ha demostrado en Los hechos de Key Biscayne ser una narradora inteligente con un potencial basado en el tránsito, el viaje y la autosuficiencia. La obra ha sido reconocida con el Premio Herralde de Novela 2024 por su precocidad. Su prestigio literario aumenta, gracias a un talento que la sitúa en una augusta posición de salida entre los escritores iGen o Generación Z. Posee las herramientas de internet desde la cuna. Necesita explorar y moverse. La próxima novela le exigirá un corazón más adulto, ahora que ha aprendido a domar al cocodrilo. ¡Blum! 


martes, 17 de diciembre de 2024

Mis días con los Kopp, de Xita Rubert

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Novela de iniciación inteligente y poética.  Mis días con los Kopp es la novela debut de Xita Rubert, que se destaca por su estilo híbrido, mezclando elementos de novela, ensayo y poesía. Rubert explora el retrato social a través de personas que viven al margen de la realidad, indagando las ambivalencias del afecto y la memoria, además de los choques culturales y de clase.

La historia se centra en Virginia, una joven que viaja con su padre, Juan, desde Madrid al norte de España para reunirse con la familia Kopp. El viaje de los Kopp se programa porque una institución académica, financiada en gran parte por el Estado, decide premiar a Andrew Kopp, una figura controvertida y pseudorrebelde del ámbito científico que tiene comentarios sarcásticos sobre los Estados que todavía no son republicanos. Los encargados de entregar el premio serán los reyes. El acto se realizará en un teatro. Andrew acepta el premio en lugar de rechazarlo y proclamarse en contra del poder monárquico español, pero preparará para ese día un acto efímero en interacción con el público.

Andrew viaja con su mujer, Sonya, una mujer inglesa y judía que sirve como ancla para la narración, y con su hijo Bertrand —o hijastro, o hijo adoptado, o hijo inventado—, descrito como un escultor y performer, pero que en realidad es un enfermo mental al que sus padres presentan como artista para encajar en la sociedad, pululando por las diversas escenas como personaje central.

«Tal vez por eso me recreo en ellos, en los Kopp, pertenecen más aquí que allí, que a lo real inalterado.»

Virginia rememora los días pasados con la familia Kopp mientras explora temas complejos como la enfermedad mental y su percepción social; el descubrimiento sexual y la pérdida de la inocencia; la crítica del aislamiento de la élite académica o el fingimiento social y el desamparo. 

La novela está dividida en seis capítulos. El estilo de Rubert se caracteriza por una prosa elaborada con tendencia a las florituras; uso de frases célebres y reflexiones filosóficas, con una narración que mezcla recuerdos y pensamientos de la protagonista. Su escritura se caracteriza por ser meticulosa, grave sin solemnidad, y con un ritmo marcadamente discontinuo pero fluido.

Mis días con los Kopp de Xita Rubert es una obra fascinante que destaca por su originalidad y frescura narrativa. La autora demuestra una voz auténtica y poderosa, capaz de explorar con maestría los pliegues más esquivos de la realidad. Rubert nos sumerge en un mundo donde lo efímero, lo imaginario y lo ilusorio se entrelazan de manera magistral. Esta novela de iniciación del siglo XXI no solo anuncia la llegada de una narradora con una voz llena de matices, sino que también establece a Rubert como una escritora con un territorio propio. Su prosa, cargada de una misteriosa sabiduría que emerge del caos, logra capturar la esencia de una generación en busca de su identidad. Promete marcar el inicio de una carrera literaria brillante y singular. El 27 de noviembre de este año publicó su segunda novela. ¡Blum!


jueves, 12 de diciembre de 2024

Ocho entrevistas inventadas, de Enrique Vila-Matas

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El mundo seguía rodando mostrando mucho más de lo bueno y ya poco de lo malo. En el estante de novedades literarias se me apareció incólume Enrique Vila-Matas, miembro destacado de la Sociedad de Refractarios a la Imbecilidad General y de la convulsa Orden de Caballeros del Finnegans. Con esta ficción recopilatoria publica este año su faceta más mentirosa a través de la selección de ocho entrevistas inventadas de las cincuenta que realizó en su etapa de entrevistador, entre 1968 y 1983. El primer encargo que le hicieron fue traducir del inglés una entrevista con Marlon Brandon dentro de la redacción de la revista de cine Fotogramas cuando tenía veinte años, y como él no sabía inglés decidió inventársela, por pura necesidad, para salvar su trabajo de periodista. Luego llegó la del famoso bailarín ruso, Rudolf Nuréyev, con el que tuvo una pelea en la discoteca por defender a una amiga, un día antes de la entrevista, así que el día que tuvo que llamar a la habitación de su hotel, habían pasado muy pocas horas desde el incidente y entendió que no era buena idea entablar una conversación profesional. Y así se fueron produciendo diversas anomalías en su periodismo con las seis restantes entrevistas. Una cuestión que recuerda con pesar por haber sucumbido a la presión y resolverlo con su mayor virtud, la ficción. Su lenguaje es único. Entró a la literatura para crear un nuevo estilo, la metaficción y la intertextualidad. Su obra desafía las fronteras tradicionales entre géneros, mezclando ensayo, novela y reflexión literaria en un entramado que cuestiona las estructuras narrativas tradicionales y celebra el acto de la escritura. V-M es una fiesta.


«Gracias. ¡Qué grandes estamos esta mañana!»


lunes, 9 de diciembre de 2024

Noches blancas, Fiódor Dostoyevski

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El cierzo arañaba los cristales y en la calle las hojas de los plataneros danzaban en círculos indómitos. El cielo rebotaba una luz palpitante, con un azul rabioso y cristalino. Las nubes se ausentaron y la noche volvió a pertenecerle a las estrellas. Ese día estuve huérfano de literatura y noté que a mi buen corazón le faltaba algo más de severidad. Salí a pasear por la ciudad ensoñando con mis silencios y noté curiosos rincones, alumbrados con otro sol, con otros brillos especiales, donde se vivía una vida completamente distinta. Una mezcla de algo puramente fantástico, ideal y apasionado, a la vez que trágico y descolorido, en estos tiempos de decepción e incertidumbre.

En ese momento recordé al primer Dostoyevski y su literatura realista, justo un año antes de su encarcelamiento y su condena a muerte por participar en el "Círculo Petrashevski", un grupo intelectual crítico con el régimen zarista. Era el año 1848. La sociedad rusa estaba profundamente dividida, entre una élite aristocrática y una gran masa de siervos. Este sistema de servidumbre, aunque ya en declive, seguía siendo una realidad social cuantiosa, que no fue abolida hasta 1861. Dostoyevski retrató esta estructura social rígida y opresiva en la atmósfera de Noches blancas, donde el protagonista, un soñador solitario, se mueve en los márgenes de la sociedad. Era el momento de leerla.

Noches blancas es una novela sentimental que explora temas como el amor, la ilusión, la esperanza y el desengaño. La novela se enmarca en la tradición de la literatura urbana, con San Petersburgo como escenario principal. Las "noches blancas" del título se refieren al fenómeno natural de los días largos del verano en esta ciudad norteña, creando una atmósfera única que Dostoyevski utiliza magistralmente. La historia de sus personajes refleja la experiencia de vivir en una sociedad en transición, donde lo moderno y lo tradicional coexisten, creando una sensación de desarraigo y búsqueda de identidad. El estilo de esta emotiva obra, con su exploración de la psicología del protagonista y su uso del entorno urbano como reflejo del estado emocional de los personajes, ofrece los elementos literarios indiscutibles que convirtieron a Dostoyevski en uno de los más grandes escritores urbanos de la literatura mundial. Su obra sigue vigente y reactivada. Es un Huracán en Papel y el horizonte del siglo XXI.

«Las paredes y los pisos se habían descolorido, apagado, las telarañas se habían multiplicado. Sin saber por qué, cuando miré por la ventana me pareció que, a su vez, que la casa de enfrente también se había vuelto decrépita y apagada, que el estuco de las columnas estaba descascarillado y se había desprendido, que las cornisas se habían ennegrecido y agrietado y que los muros amarillo brillante tenían manchas de otros colores.»

viernes, 6 de diciembre de 2024

El descontento, de Beatriz Serrano

Gérard de Nerval

Al entrar en la librería, volvió a salpicarme la vorágine editorial de portadas que compiten por quedarse con los veinte euros de presupuesto para un libro. Me quité de encima los superventas y los autores afónicos. De repente vi  a la mujer abatida y mi intuición se erizó gracias a su teatral simbolismo. Escritora joven dibujando un ácido retrato social del hartazgo. Rugía. Este tipo de literatura es un peligro potencial para la casta amamantada por las poderosas instituciones que engordan sus tripas protegiendo este injusto sistema que se sostiene con necios espejismos, hasta que llega el descontento. Y acerté otra vez. 

El interesante debut literario de Beatriz Serrano demuestra, con voz distintiva, que es capaz de retratar parte del atisbo de la crisis existencial de la generación Y, los milenials de esta españa con minúscula:  individuos de una gran preparación académica que viven con las migajas de una precariedad laboral asfixiante. Su estilo combina crítica social con una narración profundamente personal, lo que crea una lectura cautivadora que invita a reflexionar sobre los límites de nuestro desfasado contrato social. En las primeras páginas se establece con eficacia el tono de la novela, prometiendo una exploración mordaz de la vida contemporánea, el impacto de los eventos recientes, su relación con el trabajo y sus intentos de encontrar algún sentido en la rutina y el caos.

«Rebusco a ciegas en mi bolso y me meto otro Orfidal bajo la lengua. No entiendo por qué mis compañeros están emocionados, si es que todo ese aluvión de emojis y signos de exclamación significa de verdad un aluvión de emociones y no que alguno de ellos, al otro lado del teclado, está sufriendo un derrame cerebral. No comprendo que deseen pasar más tiempo con otros compañeros de trabajo antes que con sus familias, sus amigos, sus ligues o consigo mismos. Quizás les aterra demasiado esta última opción. O tal vez ellos también estén fingiendo, quién sabe por qué. Por la posibilidad de un ascenso o por la cálida sensación de esa palmadita en la espalda o por la expectativa de acercarse a un pez gordo de la compañía y demostrar, por fin, el valor que creen tener dentro de la empresa.»

El descontento es un retrato corrosivo de la sociedad moderna a través de la mirada de una milénica. La historia sigue a Marisa, una treintañera que trabaja en Madrid, en una agencia de publicidad, anestesiada por orfidales y vídeos de YouTube para soportar su rutina laboral, su desencanto y su resignación. La novela explora temas como la insatisfacción laboral, la soledad, las máscaras sociales, la superficialidad de las relaciones humanas en contextos profesionales, la alienación y la búsqueda de significado en un mundo saturado de estímulos vacíos y el esfuerzo humano por encontrar sentido en lo absurdo, en confrontación con las expectativas sociales y los deseos individuales.

La obra inicia con una anécdota aparentemente desconectada, el caso de Marina Joyce, que sirve como metáfora de la situación emocional de Marisa, atrapada y observada, incapaz de pedir ayuda de manera directa. La estructura avanza en espiral, alternando entre la vida profesional de Marisa, sus pensamientos sobre la sociedad y su propia vida, lo que crea un retrato complejo y multifacético, ayudando a situar al lector en el contexto de la protagonista y refuerzan la sátira social.

«Mi trabajo consiste en ser simpática y vender humo. Leo el brief de un producto de mierda que es como todos los demás productos de mierda: un labial de color rojo, un perfume con notas florales, una aspiradora con un aplique pequeñito que puedes meter por las esquinas de tu casa porque tiene forma triangular.»

Hay un ritmo dinámico, que alterna entre pasajes de acción cotidiana, reflexiones internas y observaciones detalladas sobre el mundo que rodea a Marisa. La estructura de las frases, a menudo acumulativa, crea una sensación de flujo constante que refleja el caos interno de la protagonista. Este ritmo, sin embargo, está punteado por pausas introspectivas que invitan al lector a conectar con las emociones más profundas del personaje. La narración mezcla un lenguaje coloquial con reflexiones densas, desde un enfoque subjetivo en primera persona que permite sumergirnos en los pensamientos y emociones de Marisa, amplificando el impacto de su ironía y su visión crítica. Utiliza constantes metáforas y comparaciones que funcionan como anclas emocionales y culturales para ofrecer una visión cruda de la desconexión y la apatía contemporáneas. La narrativa incorpora referencias actuales y reconocibles que otorgan autenticidad al discurso y refuerzan su relevancia en el contexto moderno. Además consigue equilibrar hábilmente el sarcasmo y el humor con un trasfondo trágico de una vida atrapada en la rutina, haciendo que la experiencia sea tanto entretenida como inquietante en esa dualidad de humor y desesperación. 

Marisa, al igual que muchas personas de su generación, busca pequeñas escapatorias emocionales, dejando abierta la pregunta de si esas escapatorias son suficientes para sostener la vida cotidiana. La novela ofrece siempre una nota de autenticidad y melancolía que resuena con el lector. Beatriz Serrano demuestra maestría al capturar la banalidad del día a día y transformarla en una crítica sobre la existencia moderna. El cierre de la obra no es una resolución, sino una invitación a reflexionar sobre cómo enfrentamos nuestras propias crisis personales y cual podría ser el escenario si esta precariedad continua.

Por supuesto, las barrigas amamantadas ya han tomado cartas en el asunto y han envuelto entre algodones a Beatriz Serrano otorgándole el segundo premio Planeta, dotado con doscientos mil euros para su última novela y miles de ventas aseguradas. Se acabó el descontento. Los demás milenials, que se jodan. Así se compra el talento en españa. Adios rugidos. ¡Blum!


jueves, 28 de noviembre de 2024

La mano encantada, de Gérard de Nerval

Gérard de Nerval

Amanecí en un día frio. Levanté la persiana y ya no alcancé a sentir el horizonte. El sol radiaba macilento y las sombras se alargaban como dedos de la noche. La niebla, tupida y gris, se hospedó en la ciudad y como el velo de una novia abandonada, envolvió el paisaje de mi mente y yo descendí en este crepúsculo de otoño, dejando a mi espíritu que se replegara hacia las profundidades de la literatura romántica, para buscar un refugio en las letras melancólicas europeas, bañadas de sueños enigmáticos y arrollados por  sonidos de violines sollozantes, creando una sinfonía de emociones que resonase en mi alma de lector incansable. En ese momento, queridos lectores, con la luz menguante convertida en espejo de mi introspección, encontré a Gérard de Nerval,  el compañero ideal para las noches obsidianas. Su relato La mano encantada se presentó como un faro en la penumbra creciente, iluminando los recovecos de mi imaginación con su prosa evocadora y misteriosa, susurrando historias de amores perdidos y sueños marchitos, invitándome a reflexionar sobre mi propia existencia en medio del inminente silencio a través de este viaje austral.

Gérard de Nerval (1808-1855), el más maldito de los poetas franceses, nació en París en pleno apogeo del Romanticismo (1820-1850) y estuvo rodeado de figuras literarias prominentes como Victor Hugo, Théophile Gautier y Alexandre Dumas, además de entrevistarse en Londres con Dickens. Desde muy joven sintió una fuerte vocación literaria. A los veinte años tradujo el "Fausto" de Goethe, debido a la fuerte influencia que ejerció en él la literatura alemana de Friedrich Schiller y Heinrich Heine. Su obra se caracterizó por una profunda conexión entre lo humano y lo nocturno, como reino propicio para la exploración del alma. En esa oscuridad, buscó una comunión íntima con la naturaleza y sus propios pensamientos más recónditos. La experiencia onírica se convirtió en una fuente inagotable de inspiración; los sueños ofrecían un puente hacia realidades más profundas que las de la cotidianidad diurna. Esta búsqueda de unidad entre el ser interior y el cosmos reveló una convicción compartida: las mismas leyes que gobiernan el mundo exterior rigen también el alma humana. Así, la poesía trascendió la mera expresión artística y se transformó en un medio de conocimiento casi místico, capaz de desvelar verdades ocultas sobre la existencia.

Gérard de Nerval fue una figura crucial del Romanticismo francés, cuya influencia se extendió mucho más allá de su época, llegando hasta nuestros días. El Romanticismo priorizó la subjetividad y la emoción por encima de la razón y las normas establecidas. La naturaleza no era solo un telón de fondo; se convirtió en un reflejo del estado anímico del poeta. Jean Paul, Novalis, Teck, Hoffmann, Hölderlin y muchos otros en la Alemania del siglo XIX encaminaron su inspiración por una búsqueda del Ser sólo comparable a la emprendida por el místico. Habían descubierto que una misma ley imperaba en el mundo exterior y en el interior de la conciencia, y ella les ofreció la seguridad de alcanzar esa prevista comunicación que los hacía disolverse en el universo. La concepción analógica entre universo y alma se hizo a tal grado consciente que a menudo precedió a la aventura lírica.

La radicalidad de estas ideas —en parte ya desbordadas de Alemania y en parte creadas paralelamente— se manifestó en Francia en una extraordinaria pléyade de escritores que contribuyeron a formar una impetuosa corriente que todavía hoy, en los surrealistas sobre todo, adquiere vigencia. Sénacour, Nodier, Guérin, Nerval, Hugo, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Mallarmé y Proust han fortalecido esa tendencia al sumarse a la gran familia literaria que confía su inspiración al sueño y a la noche, y han ayudado a crear el concepto moderno del arte.

La obra de Gérard de Nerval tuvo un efecto profundo en la literatura posterior del simbolismo por su uso innovador de símbolos y motivos; como en el surrealismo en su exploración de los sueños y el subconsciente, influyendo significativamente en los surrealistas y especialmente en André Breton; así como en el psicoanálisis, pues sus escritos prefiguraron desarrollos en la teoría psicoanalítica, convirtiéndolo en una figura de interés más allá de los círculos literarios.

En este contexto, La mano encantada nos invita a sumergirnos en un universo donde lo cotidiano se tiñe de misterio y donde cada palabra es un paso más hacia esa comunión con lo universal que tanto anhelaban los románticos. Al explorar esta obra, nos adentramos en laberintos emocionales que resuenan con nuestra propia búsqueda de sentido en un mundo que, al igual que los días cortos de noviembre, parece desvanecerse en sombras. Al entrar en su narración desaparecerán las apariencias temporales y sólo captarán la existencia inmediata como vía para acceder a los ámbitos oníricos, cargados con nuevos significados, que revelarán recónditas sensaciones en una forma de conocimiento «mágico». ¡Blum!


«La hora que os ha dado la vida ya os la disminuye.»

domingo, 24 de noviembre de 2024

Jenisjoplin, de Uxue Alberdi

Imagen de Jenisjoplin

Literatura orgánica de una vivacidaz, inteligencia y arrojo ciclónico. En el ámbito cultural ocurren muchas cosas y es imposible captarlas todas pero la voz de Uxue Alberdi nació para la eternidad. Cójanlo. Es un Huracán en Papel. A mi me ha resultado exquisita, profunda, ósea y lírica.

Jenisjoplin es la segunda novela para adultos de la escritora vasca Uxue Alberdi, publicada originalmente en euskera y traducida al castellano por Irati Majuelo Itoiz. La obra fue galardonada con el Premio 111 Akademia en 2017, un reconocimiento otorgado por lectores vascos. La narrativa se desarrolla entre 2010 y 2014, pero a través de una estructura no lineal, recorre casi tres décadas de la historia del País Vasco.

Uxue Alberdi utiliza un estilo narrativo que combina elementos de realismo con una cierta cualidad para lo intangible. La protagonista, Nagore Vargas Alkorta, apodada cariñosamente Jenisjoplin por su padre, es el eje central de la novela. A través de sus recuerdos y ensoñaciones, Alberdi explora temas como la identidad, el inconformismo heredado y la lucha política de izquierda.

«Empecé a trabajar en el Ataka a los catorce años, haciendo turnos con mi madre y con Ángel. A ella la ayudaba a elaborar los pinchos, pero yo prefería la barra. Encender un cigarro, poner la música que me molaba y trabajar a su ritmo; tras la barra, yo y los míos, y al otro lado, todos los demás.»

La novela es una obra rockera, impregnada de deseo, música y amistad, enmarcada en un contexto sociopolítico vasco en transformación. Alberdi logra capturar la esencia de una generación marcada por el fin de la lucha armada del grupo terrorista ETA y el impacto social del consumo de heroína.

Alberdi emplea una prosa dinámica que se nutre de idas y venidas temporales, lo que imprime velocidad a la narración. Este recurso estilístico no solo mantiene al lector inmerso en la trama, sino que también refleja la transitoria pérdida de conciencia que experimenta la protagonista. Este aspecto es crucial para comprender el desarrollo psicológico de Nagore, quien al aceptar sus debilidades adquiere una fuerza renovada y una perspectiva esperanzadora hacia el futuro.

«Fue una artimaña para someter a la comunidad negra. Transformaban la cocaína y la convertían en piedras de crack, quince veces más baratas que la coca. Los negros pobres consumían aquella mierda, la policía los detenía. Tener cinco gramos de crack o poseer medio kilo de cocaína merecía el mismo castigo. Conclusión: llenaron las cárceles de consumidores de crack negros, mientras que los cocainómanos blancos y ricos hacían literalmente lo que les salía de las narices.»

La autora ofrece una radiografía detallada del lumpen vasco nacido en los años ochenta. A través de Nagore y su entorno, se cuestionan conceptos relativos como el triunfo y la derrota, mientras se celebra la serenidad y el placer estético desprovistos de politización ideológica.

«Distinguí al primer vistazo el rebaño de los formales y el grupo marginal de los rebeldes, y entendí, de un solo golpe, cuál de los dos me correspondía. En el grupo de los indomables había a su vez dos bandos: por un lado, los encapuchados que andaban organizando huelgas, reuniones y manis, a los que bauticé como los rebeldes ideológicos; y, por el otro, los de pantalones anchos con reflectantes que estaban metidos en la movida del bacalao y la electrónica, los que suspendían todas las asignaturas, los del modelo A, los hijos de inmigrantes que conocía de Lasalde, los rebeldes marginales. Enseguida percibí la enemistad entre los dos subgrupos, aunque a mí, tanto el uno como el otro me parecían atractivos y cercanos: los consideraba derivados de la rabia producida por la opresión.»

Jenisjoplin de Uxue Alberdi ha conquistado tanto a la crítica literaria como al público lector con su narrativa audaz y su mirada introspectiva sobre la generación vasca de finales del siglo XX, entrelazando realismo con elementos introspectivos que invitan al lector a reflexionar sobre las luchas personales y colectivas. La novela ha sido celebrada por su capacidad para tejer una historia íntima y social, donde la protagonista Nagore Vargas se convierte en un símbolo generacional, transitando por experiencias de sexo, drogas, militancia y supervivencia con una prosa vibrante y desgarradora. Su escritura ágil y profunda logra capturar la complejidad de una época de transformación social y personal, convirtiendo Jenisjoplin en un relato imprescindible para comprender los matices de la realidad vasca contemporánea. La obra trasciende lo meramente testimonial para convertirse en una experiencia literaria que interpela al lector, invitándolo a reflexionar sobre la identidad, la resistencia y los márgenes de la existencia. Uxue ha puesto el listón muy alto. Es un testimonio poderoso del cambio generacional y un homenaje a las pequeñas victorias cotidianas en medio del caos sociopolítico. El oficio de la escritura se robustece. ¡Adelante! 

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Ambrose Bierce y la reina de picas, de Oakley Hall

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Oakley Hall, reconocido como uno de los maestros del antiwéstern y autor de culto, dejó una huella indeleble en la literatura estadounidense con su obra Warlock. Esta novela, finalista del Premio Pulitzer en 1958, sentó las bases para una nueva forma de abordar el género western, cuestionando los mitos fundacionales de Estados Unidos y explorando las complejidades morales de sus personajes.

En Ambrose Bierce y la Reina de Picas, Hall demuestra nuevamente su habilidad para combinar la ficción histórica con el misterio policíaco. Ambientada en el San Francisco de finales de la década de 1880, la novela nos sumerge en un mundo de corrupción, poder y crimen que refleja las tensiones sociales y políticas de la época.

La trama sigue a Tom Redmond, un joven aspirante a reportero que se une al célebre escritor Ambrose Bierce para investigar una serie de brutales asesinatos. El asesino, conocido como el Destripador de Morton Street, deja naipes de picas sobre sus víctimas, todas ellas prostitutas. Hall crea un dúo de investigadores fascinante: Tom, motivado por proteger a la joven que ama, y Bierce, el cínico escritor que ve el caso como una oportunidad para atacar a los poderosos.

La novela ofrece una vívida recreación del San Francisco decimonónico, explorando temas como la corrupción de los magnates del ferrocarril y la minería, el crecimiento urbano y sus consecuencias sociales, y el poder de la prensa y la sátira política. Hall demuestra su maestría narrativa al combinar elementos de novela histórica y policiaca, abriendo cada capítulo con una definición del "Diccionario del Diablo" de Bierce, lo que añade un toque de humor negro y crítica social a la narración.

Ambrose Bierce y la Reina de Picas va más allá del mero entretenimiento, realizando una mordaz crítica a la corrupción del dinero y el poder, la explotación sexual y la violencia contra las mujeres, y la manipulación política y mediática. Hall logra tejer una historia compleja que no solo cautiva por su trama intrigante y su rica ambientación histórica, sino que también invita a la reflexión sobre los oscuros orígenes de la sociedad estadounidense.

La influencia de Oakley Hall en la literatura estadounidense posterior es innegable, especialmente en autores como Cormac McCarthy y otros contemporáneos que han seguido su estela de realismo descarnado y crítica social.

Hall, con obras como Warlock y Ambrose Bierce y la Reina de Picas, sentó las bases para una nueva forma de abordar la narrativa histórica y el género western. Su estilo, que combina una prosa directa con una aguda observación de la naturaleza humana, abrió el camino para una generación de escritores que buscarían desmantelar los mitos fundacionales de Estados Unidos.

Cormac McCarthy, en particular, parece haber bebido directamente de la fuente de Hall. Sus novelas, como "Meridiano de sangre" o la "Trilogía de la frontera", comparten con Hall esa visión desmitificadora del Oeste americano y esa exploración de la violencia inherente a la formación de la nación. La prosa seca y desprovista de artificios que Hall empleó en Warlock encuentra eco en el estilo característico de McCarthy, creando una línea directa de influencia literaria.

Otros autores contemporáneos como Annie Proulx, con su colección de relatos "Close Range: Wyoming Stories", o Larry McMurtry con "Lonesome Dove", han continuado esta tradición de reexaminar el Oeste americano con una mirada crítica y realista, siguiendo el camino trazado por Hall.

La mordacidad y el realismo crudo que Hall introdujo en la literatura estadounidense han dejado una huella indeleble. Su capacidad para combinar el entretenimiento con una profunda crítica social ha inspirado a generaciones de escritores a buscar la verdad detrás de los mitos, a cuestionar las narrativas establecidas y a explorar los rincones más oscuros de la historia y la psique americana.

Oakley Hall es un Huracán en Papel y leerle hoy es descubrir las raíces de mucha de la mejor literatura estadounidense contemporánea. Es sumergirse en un estilo que no solo entretiene, sino que desafía, que no solo narra, sino que cuestiona. Para cualquier lector ávido de comprender la evolución de la literatura americana, para cualquier aspirante a escritor que busque modelos de prosa potente y significativa, Hall se presenta como una referencia ineludible, un faro que ilumina el camino hacia una narrativa que es a la vez arte y crítica social.


domingo, 17 de noviembre de 2024

Curling, de Yaiza Berrocal

Este libro es una deliciosa sorpresa y un regalo tras la ardua búsqueda en la literatura emergente. Lo leí porque la sinopsis me cautivó por su originalidad. Entendí que podría ser un acierto. Necesitaba asegurarme de no caer en una obra baldía. No sabía nada de la autora. Cero referencias. La portada también me gustó. Había una combinación potente: espectáculo y mundo laboral. La elección fue un triunfo. Quedé colmado de satisfacción desde la primera página hasta la última. Yaiza Berrocal es un estrato superior de la literatura contemporánea. Su obra es magnífica, precisa y redonda. Domina el arte de la sátira literaria con la ironía y mordacidad de Ambrose Bierce o Kurt Vonnegut. Yaiza posee la sofisticación polifónica, fragmental e hiperdetallista de una autora de culto. 

Curling de Yaiza Berrocal es una sátira mordaz del mundo laboral moderno y una experiencia liberadora en la pista de hielo del neoliberalismo. En el vasto panorama de la literatura contemporánea, de vez en cuando surge una obra que sacude nuestras percepciones y nos obliga a mirar de frente las realidades que preferimos ignorar. Curling es precisamente esa novela: una sátira brillante y despiadada que desnuda las necedades del mundo laboral actual.

Berrocal nos sumerge en la vida de Eusebio Morcillo, un acomodador del Gran Teatro del Walhall, cuya existencia gris se convierte en el lienzo perfecto para pintar un retrato hilarante y perturbador de la explotación laboral moderna. A través de una narrativa innovadora compuesta por correos electrónicos, presentaciones de PowerPoint y transcripciones de entrevistas, la autora teje una historia que es tan fragmentada como la realidad que describe.

El título de la novela no es casual. Berrocal utiliza el curling como una metáfora ingeniosa y efectiva de la vida laboral contemporánea. Los trabajadores, como jugadores de curling, se deslizan frenéticamente por una pista de hielo neoliberal, compitiendo por objetivos a menudo absurdos, mientras los jefes "barren" el camino, no siempre para facilitar su éxito.

Pero lo que hace que Curling sea una lectura tan liberadora es su capacidad para provocar la risa y la reflexión al mismo tiempo. Al exponer las prácticas laborales abusivas —contratos inexistentes, formación a costa del empleado, despidos arbitrarios— a través del lente del humor, Berrocal nos permite reconocer y procesar realidades que de otro modo serían demasiado dolorosas de confrontar.

La novela es un reflejo implacable de una sociedad que ha interiorizado la idea de que la productividad es sinónimo de felicidad. Berrocal desafía esta noción con una prosa afilada y un ingenio mordaz, invitándonos a cuestionar los valores que hemos dado por sentados.

Curling no es solo una novela; es un acto de rebeldía literaria. Yaiza Berrocal ha creado una obra que es a la vez entretenida y profundamente crítica, una combinación rara y valiosa en la literatura actual. Para cualquiera que haya sentido alguna vez la opresión del mundo corporativo o que simplemente busque una lectura que desafíe su perspectiva, Curling es una experiencia imprescindible.

Esta novela te hará reír, reflexionar y, lo más importante, te hará sentir menos solo o sola en tu frustración con el statu quo laboral. Es una invitación a la liberación a través de la risa y la crítica, un recordatorio de que a veces, la mejor manera de enfrentar lo absurdo es riéndonos de ello. No dejes pasar la oportunidad de leer este Huracán en Papel. Curling de Yaiza Berrocal es, sin duda, una de las lecturas más refrescantes y necesarias de nuestro tiempo.


«Nuestro público potencial pide a gritos una revolución; un espectáculo capaz de arrebatarles la atención con tal velocidad que los suspenda como individuos sin que ni siquiera se den cuenta, que arrase sus mentes y sus cuerpos para dejar tras de sí un placer tan extremo y frenético que quede fuera del alcance de lo que pueden imaginarse deseando.»