HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

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jueves, 23 de abril de 2026

El último secreto, de Dan Brown

 


Dan Brown no hace literatura en sí. Produce entretenimiento masivo con guiones muy americanos que el marketing digital convierte en bestsellers trepidantes y sorpresivos para satisfacer la curiosidad de un público cada vez más necesitado de efectos especiales. En una reciente entrevista reconoció que nunca lee ficción y sin embargo se ha convertido en un referente mundial del thriller especulativo. Su modus operandi consiste en decodificar lo científico y transmutarlo en una ficción superficial y sin originalidad que encienda el debate. Si hablan de él, vende, porque como lector, toda su infraestructura mercantil te ha preparado una amplia gama de estimulación con turismo literario, verosimilitud, redes sociales activas, experiencia inmersiva, gamificación y una adaptación cinematográfica asegurada en Netflix. Así que vas a caer y te lo vas a leer por pura curiosidad. Dentro, claro que hay un secreto, pero no una verdad. Todo está envuelto de una fantasía decepcionante. 

En esta ocasión ha plagiado la trama de Stranger Things cambiando el proyecto MKUltra por el de Stargate en Praga. Sumergido en un misticismo futurista se arroja hacia la  parapsicología, tocando temas abstractos como la potencial no localidad de la conciencia, la experiencia extracorporal, la visión remota; unido a los fractales, las sustancias psicoactivas como Rohypnol y la realidad virtal inmersiva.  Temas de inmesa complejidad reducidos a lo más simple.

La CIA, junto con la empresa In-Q-Tel, ha construido por debajo de un antiguo refugio nuclear que fue utilizado en los años cincuenta en el silencioso subsuelo de Praga, una cámara secreta de aspecto sobrio, futurista y puramente tecnológico,  que dispone de un vagón monorrail  para acceder hasta un laboratorio médico, denominado Umbral, donde esconden un quirófano y una máquina muy inquietante, suspendida sobre una pulcra mesa de operaciones, con cuatro brazos robóticos articulados para la neurocirugía craneal. Experimentan con la plasticidad neuronal y la reconfiguración del cerebro humano. ¿Con qué propósito? Ganar la carrera armamentística parapsicológica a través de la Visión Remota

 «Somos una única conciencia.»

La novela avanza junto a una constante premisa: todos somos uno. Cada porción individual contiene el todo y todo es una ilusión. Las imágenes que entran en la mente modulan y condicionan todo lo que hacemos y decimos. Vivimos en una mente holográfica, en el anima mundiRusia, China y EEUU trabajan en una tecnología RLS de chips intracraneales. Proyecto Umbral se prepara para una operación a gran escala tras experimentar con una chica rusa llamada Sasha. Muy en la linea de lo que le hacen a Once en Stranger Things.

Pero en esta historia los protagonistas son Katherine Solomon y Robert Langdon, una pareja de investigadores de la conciencia muy suspicaces que ahora están en peligro. Ella  está a punto de publicar un libro sobre noética en el que trata la posibilidad de diseñar un chip para reducir los niveles de GABA del cerebro, lo que puede poner en jaque los planes de la CIA. Su tesis doctoral ya iba encaminada hacia la creación de la neurona artificial y ahora plantea la posibilidad de integrar una tecnología de biofilamentos nanoeléctricos con el árbol dendrítico de las neuronas en más de cien billones de sinapsis para convertir el contenido psíquico en datos binarios que interactúen con las máquinas. La CIA ha seguido todos sus diseños científicos de transhumanismo hacia la Era Cyborg pero con otro objetivo: captar las imágenes del Tercer Ojo. Y para ello van a utilizar a pacientes epilépticos de un psiquiátrico ruso. Pueden tenerles más de una hora en estados de trance para aprovechar sus capacidades de visión remota y espiar los planes y actividades de otras naciones.

El último secreto es un thriller de fantasía  que niega al ser humano la posibilidad de tener una vida en libertad y de sentir el desapego del yo. Dan Brown insiste en su crítica al materialismo sin defender una alternativa coherente. Construye unos personajes planos y unidimensionales para abordar cuestiones filosóficas, científicas y teológicas de gran calado pero reducidas al más espurio sensacionalismo. Lo más grotesco de la novela es el Golem. Así que me parece un fraude de libro. Pura charlatanería norteamericana. ¡Blum!

 

viernes, 27 de diciembre de 2024

El país de los ciegos, de H.G. Wells

Descripción de la imagen

Más de un siglo después de su publicación, este relato sigue estando flamante. En un mundo donde las diferencias culturales, físicas o ideológicas, suelen generar conflicto, este cuento de Wells nos recuerda que el diálogo y la comprensión son esenciales, pero no siempre fáciles de alcanzar. Además, su lenguaje claro y su ritmo ágil lo hacen accesible para todo tipo de lectores.

H.G. Wells es un nombre que resuena en la ciencia ficción como un eco atemporal. En El país de los ciegos, un relato corto publicado originalmente en 1904, el autor nos invita a reflexionar sobre la percepción, el poder y la adaptación. Aunque la historia podría enmarcarse fácilmente como una fábula, su profundidad resiste el paso del tiempo,  dejando preguntas abiertas para los lectores contemporáneos.

Su premisa es tan sencilla como cautivadora. Nuñez, un explorador que se pierde en los Andes, cae en un valle aislado donde todos los habitantes son ciegos desde hace generaciones. Lejos de encontrar compasión o admiración por su capacidad de ver, Nuñez descubre que en este mundo la vista no es un don, sino un obstáculo que desafía las normas establecidas.

«Parecía que no sabían nada de la visión.»

Wells logra, en pocas páginas, construir un universo completo. Desde las descripciones del valle y sus habitantes hasta las interacciones cargadas de tensiones culturales, cada detalle está pensado para sumergirnos en la historia. Lo que podría haber sido una simple crítica a la ignorancia o al conformismo se convierte en un análisis más complejo sobre cómo definimos la "normalidad". ¿Es Nuñez, con su resistencia a aceptar las reglas del valle, un héroe o un necio? La respuesta dependerá de cada lector.

La fuerza de este relato radica en su simbolismo. El concepto de "ver" puede leerse como conocimiento, innovación o incluso poder político. Wells nos enfrenta a un dilema ético: ¿qué sucede cuando nuestras habilidades o ideas chocan con las estructuras sociales preexistentes? Es inevitable pensar en cómo esta historia se relaciona con los prejuicios, la arrogancia cultural y los desafíos que enfrenta cualquier "forastero" en un sistema cerrado.

«—Vengo del mundo. Cruzando montañas y glaciares. Desde allí arriba, a medio camino del sol. Del mundo inmenso que se extiende por debajo, a doce días de distancia del mar.»

El final de la historia refuerza el carácter trágico de Nuñez. La desesperación y la esperanza se entrelazan en un desenlace que, aunque ambiguo, deja un impacto duradero. Es una conclusión que invita a la introspección, tanto sobre la sociedad como sobre nuestras propias limitaciones.

El país de los ciegos no es solo una historia breve, es una invitación a cuestionar cómo vemos el mundo y cómo el mundo nos ve a nosotros. Es una obra que desafía y estimula, dejando huellas tanto en el corazón como en la mente. Si buscas una lectura que combine entretenimiento y profundidad, este relato es una apuesta segura.

«Descubrió que aquel primer encuentro con la población del País de los Ciegos ponía a prueba sus nervios y su paciencia más de lo que había imaginado.»

martes, 5 de noviembre de 2024

Proyecto Hail Mary, de Andy Weir

Una obra absurda, histérica y sobrevalorada que produce cansancio, megalomanía y desinterés. Proyecto Hail Mary es ciencia ficción soft con un insignificante veinte por ciento hard para justificar esta inerte distopíaLogrando un comienzo misterioso, gracias al manido recurso de la amnesia, se va perdiendo en una atmósfera inviable creando una historia tan rocambolesca e inverosímil que no deja espacio para la más mínima lógica. El protagonista, Ryland Grace, crea un juego de  pseudocientificismo tan espeso y enrevesado que termina por desmoronarse en los primeros diez capítulos. No tiene sentido el argumento del enfriamiento de la Tierra; ni el de los astrófagos o bacterias que consumen la energía de las estrellas; ni el de la tripulación seleccionada según sus genes para sobrevivir a un coma prolongado; ni la posibilidad de un viaje interestelar con esos mismos astrófagos como energía de propulsión. Tampoco es plausible que la vida pueda surgir sin agua, y menos aún, por medio de amoníaco. Todo en este proyecto es soft aunque la vendan como hard puro. La trama anuncia que en veinte años la humanidad se extinguirá por una hambruna debido a la pérdida de energía solar en el planeta. Entonces, un sólo un hombre ―Ryland―, presentado como el Homo Deus enaltecido por sus conocimientos científicos acepta la misión suicida de embarcarse en una nave con falta de combustible rumbo hacia Tau Ceti, una estrella lejana que permanece brillante y podría darles la solución al problema. Así que el lector deberá ser guiado durante toda la narración por un personaje profundamente nihilista y engreído que acepta largarse a más de doce años luz de distancia. Esto se va revelando gradualmente a través de flashbacks mientras va saliendo de su amnesia. La novela avanza en base a una visión utópica hiperfuturista de la nave en la que viaja mientras de fondo lucha por una escéptica supervivencia. Como no se aprecia ningún sentido lógico a este viaje, que en principio tenía tintes ecológicos, surge el  contacto con el primer alienígena de la historia de la humanidad, un eridiano del sistema 40 Rocky―, que tiene cinco patas que le salen de un caparazón central y que es más pequeño que un perro labrador. Rocky es ingeniero y representa a su especie y también ha aceptado la misma misión suicida para salvar a su planeta Eríd. Su alianza se basa en el intercambio de conocimientos científicos y tecnológicos. Rocky ayuda a Grace a reparar y optimizar la nave en varios puntos cruciales, y Grace, con su conocimiento soft sobre biología y física, aporta soluciones esenciales para la supervivencia de ambos. Este personaje tan antiestético e imaginario no funciona en una trama hard, y el tedio se apodera de toda la lectura, por culpa de extensas conversaciones ridículas y repetitivas de una pesadez  insoportable, prolongando la desgana a más de dieciocho horas de narración. Así que, el lector que sea capaz de llegar al final habrá completado el registro de otro esperpento interestelar más, procedente de las neuras de Silicon Valley, para repetir el mantra de un cowboy espacial que va de salvador de la humanidad gracias a la dudosa tecnología creada por megacorporaciones capitalistas, al estilo del SpaceX de Elon Musk, con la que poder huir hacia mundos infundados y así seguir colonizando el universo con la inverosímil y falsa colaboración de un alienígena arácnido. Un absurdo total. Ryland Grace demuestra nula empatía por la humanidad que está sumida en la posibilidad de una extinción por una nueva Edad de Hielo. La taumoeba que les envía, tras descubrir que es el microorganismo que consume al astrófago,  solo es un gesto de su engreimiento científico para postularse como el Homo Deus de toda vida en las galaxias. Lo que está deseando es adueñarse intelectualmente de Eríd para que seguidamente la maquiavélica Eva Stratt pueda entrar con sus operativos privados y esquilmar otro Amazonas eridiano, extraer cobalto u otras mercancías que deseen para su Fondo Global de Defensa de las Naciones Unidas, una macrocorporación con fines lucrativos.

«Los eridianos hacen todo lo que les pido.»

En realidad es Andy Weir el que sufre verdaderos episodios amnésicos, por que si lo que pretendía era crear una ciencia ficción hard, ha cometido el grave error de darle la espalda a investigadores de la talla de Carl Sagan, quienes constataron científicamente, antiguos testimonios que nos recuerdan que los aliens ya visitaron Sumeria, el Imperio Maya y Egipto y compartieron con todas estas civilizaciones, la agricultura, el alfabeto y la astronomía. Esto significa que ya hubo contacto con alienígenas y por lo tanto, que nos conocen. Así que en la actualidad, puestos a suponer un escenario hard, estos mismos alienígenas se mantienen distantes y horrorizados con nuestras formas de vida siempre en guerra. Y además siguen monitoreando la Tierra con sus ovnis, sin tomar contacto públicamente, porque repudian el camino sin salida al que el capitalismo mundial está conduciendo al planeta, y sólo esperan una catástrofe sin precedentes, como una guerra nuclear o un avance de no retorno del calentamiento climático, para salvar a los pueblos oprimidos de la barbarie. 

Proyecto Hail Mary de Andy Weir es otro clon del mismo relato monolítico hollywoodense y sus jerarquías occidentales atestadas de ambición por conquistar, someter, esclavizar y robar bienes naturales de otros mundos como ocurrió en América, África, Oceanía o Asia. Lo que Andy Weir ignora o no quiere contemplar es que cuando los pueblos originarios de esos mundos se enteren de que los visitantes terrícolas representan al 1% de los miembros de su especie, y que abandonaron al 99% restante a merced de la catástrofe ambiental y la miseria que ellos mismos sembraron, los alienígenas se horrorizarán tanto que les cerrarán las puertas de su planeta. Los alienígenas se espantarán y no comprenderán cómo es posible que una civilización tan avanzada haya puesto toda su economía y tecnología al servicio de tanta injusticia y tanto desastre. Porque esta alteridad extraterrestre es tan incalculable y tan imprescindible que resistirá a toda esta irracionalidad. Así que cuando los representantes de estos multimillonarios aterricen en un exoplaneta, los echarán de una patada en el culo por crueles e injustos y les exigirán que lo primero que deben hacer es cuidar de su Pachamama y sólo cuando aprendan esto se les permitirá visitar otros Pachamamas. 


sábado, 14 de septiembre de 2024

Los cuerpos del verano, de Martín Felipe Castagnet

Los cuerpos del verano (2012), la primera novela del escritor argentino Martín Castagnet, es una obra que desafía las fronteras del cuerpo, la identidad y la tecnología. En un panorama literario latinoamericano cada vez más abierto a la exploración de nuevos horizontes temáticos y formales, esta novela corta emerge como una pieza de ciencia ficción especulativa que se adentra en las implicaciones éticas, emocionales y filosóficas de la digitalización del ser humano. Aunque Castagnet no es aún un nombre masivo, su obra comienza a ocupar un lugar importante dentro de las nuevas voces narrativas que mezclan tradición y modernidad en el contexto literario contemporáneo.

Los cuerpos del verano es una obra con elementos ciberpunk. Este subgénero, que explora las posibles consecuencias del desarrollo tecnológico sobre la humanidad, tradicionalmente se ha vinculado a autores anglosajones como William Gibson y Philip K. Dick. Sin embargo, Castagnet aporta a la ciencia ficción un enfoque desde lo latinoamericano, donde las tecnologías no se presentan de manera fría o distópica, sino que están profundamente atravesadas por las idiosincrasias locales, lo que genera un diálogo fascinante entre lo global y lo regional.

La trama de Los cuerpos del verano parte de una premisa que puede resultar familiar a los seguidores de la ciencia ficción. En un futuro indeterminado, la muerte física ya no es un problema definitivo. Las personas pueden “resucitar” al cargar su conciencia en cuerpos nuevos, lo que plantea preguntas sobre la identidad, el deseo y las limitaciones del cuerpo humano. El protagonista de la novela, un hombre llamado Ramiro Olmedo, ha sido resucitado después de haber muerto varias décadas antes. Sin embargo, el cuerpo que ahora habita no es IDEAL. Es el cuerpo de una mujer gorda que nadie quiere, pues en este futuro no todos pueden permitirse cuerpos jóvenes o perfectos.

La obra se adentra en la performatividad, una noción que proviene de la teoría queer, especialmente de Judith Butler, y que propone que las identidades (especialmente las de género, pero también en otros sentidos) se construyen y performan mediante la repetición de ciertos actos y comportamientos. En Los cuerpos del verano, la idea del cuerpo como un ente intercambiable pone en crisis la noción tradicional de identidad. Si un individuo puede cambiar de cuerpo, ¿qué permanece constante en su ser? La novela invita al lector a cuestionar si la identidad está ligada a la biología, a la memoria o a los actos de comunicación y relación con otros.

Ramiro, el protagonista, se enfrenta a la tarea de re-aprender cómo habitar un cuerpo que no es suyo, cómo moverse, cómo ser visto por otros en esta nueva carcasa física. El contraste entre su yo mental y el cuerpo que ocupa resalta la dislocación entre mente y cuerpo, problematizando la noción de identidad unificada. Castagnet utiliza este desfase para poner en tensión el concepto del yo como algo fijo e inmutable. ¿Somos nuestros cuerpos? ¿O nuestros cuerpos son solo una herramienta transitoria que ocupamos por un tiempo limitado?

En ese sentido, la novela puede leerse como una crítica a la obsesión contemporánea con la juventud, la belleza y la perfección física. Los cuerpos, en este futuro especulado, se convierten en mercancías, objetos de consumo que se pueden adquirir, desechar o reemplazar según las posibilidades económicas. Así, la obra también entra en un diálogo con la teoría del posthumanismo, que estudia cómo la tecnología puede alterar lo que entendemos por "humano". En este futuro, el cuerpo deja de ser algo natural y se convierte en un artefacto, en algo completamente manipulable.

En Los cuerpos del verano, Castagnet utiliza una focalización interna, es decir, la narrativa está mediada por la perspectiva de Ramiro, lo que permite que el lector se sumerja en su desconcierto, frustración y descubrimiento ante el nuevo mundo en el que ha sido “resucitado”. Esta focalización interna es crucial porque, al estar el protagonista fuera de su tiempo, se genera un paralelismo entre su desconcierto y el del lector, que también está frente a un futuro extraño y, en muchos sentidos, inquietante.

El estilo de Castagnet es directo, despojado de florituras innecesarias, lo que facilita la inmersión en un mundo tecnológicamente avanzado, pero no completamente deshumanizado. A diferencia de otras obras de ciencia ficción, donde el lenguaje puede volverse árido o frío para reflejar la artificialidad del entorno, Castagnet mantiene una narrativa ágil y cercana, con diálogos fluidos que capturan la cotidianidad de los personajes. El tono es a menudo irónico, lo que refuerza la extrañeza de la situación sin caer en lo solemne o lo trágico.

A pesar de su ambientación futurista, Los cuerpos del verano es, en muchos sentidos, una metáfora del presente. La novela aborda, a través de su trama especulativa, cuestiones que ya forman parte del debate contemporáneo, la creciente dependencia de la tecnología, la mercantilización del cuerpo y las tensiones entre lo físico y lo virtual. Ramiro Olmedo podría ser un reflejo de cualquiera de nosotros en un mundo cada vez más definido por nuestra presencia en redes sociales, avatares digitales y personalidades construidas en el espacio virtual.

La obra de Castagnet nos invita a repensar el significado de la vida, la muerte y la trascendencia en una era donde las barreras entre lo físico y lo digital se desdibujan. ¿Qué significa vivir en un cuerpo que puede ser sustituido? ¿Qué permanece cuando el cuerpo desaparece? Los cuerpos del verano no ofrece respuestas definitivas, pero sí provoca una reflexión profunda sobre lo que nos hace humanos en un futuro donde, quizás, lo humano como lo conocemos ya no exista.

jueves, 18 de julio de 2024

Al final de la oscuridad, de Sequoia Nagamatsu

Sequoia Nagamatsu es un autor conocido por su estilo narrativo profundamente emotivo y detallado, caracterizado por una mezcla de realismo y elementos de ciencia ficción especulativa. Su escritura se distingue por una rica descripción del entorno y una habilidad para explorar las complejidades de la condición humana a través de contextos inusuales y frecuentemente distópicos.

Sequoia Nagamatsu ha cimentado su lugar en la literatura contemporánea a través de su estilo polifónico, abordando a menudo las complejidades del duelo, la interconexión humana y el impacto de la tecnología en la sociedad, combinando la ciencia ficción con profundas reflexiones humanas. Sus obras, que exploran el duelo, la tecnología y la interconexión, han resonado tanto con lectores como con críticos, estableciendo un legado literario que continúa creciendo.

Nagamatsu posee una licenciatura en antropología de Grinnell College y una Maestría en Bellas Artes en escritura creativa de la Universidad del Sur de Illinois. Criado en Oahu (Isla Hawaianas) y San Francisco, su interés por la escritura creativa se despertó durante su tiempo en la Pinewood School en Los Altos Hills (California). Reside en Minneapolis, Minnesota, con su esposa Cole, su gato Kalahira, su perro Fenris y un perro robótico Sony Aibo llamado Calvino. De ascendencia japonesa, también vivió en la ciudad de Niigata, Japón, durante dos años antes de asistir a la escuela de posgrado.

Nagamatsu ha enseñado en diversas instituciones, incluyendo el College of Idaho, la Universidad del Sur de Illinois y el Martha's Vineyard Institute of Creative Writing. Actualmente es profesor asociado de inglés en el St. Olaf College, donde imparte cursos de escritura creativa. También es miembro de la facultad del Rainier Writers Workshop, un programa de MFA de baja residencia en la Universidad Luterana del Pacífico en Tacoma, Washington. Junto a su esposa, coeditó la revista literaria Revista Psychopomp, que fue cerrada en febrero de 2023.

Al final de la oscuridad es una obra de ciencia ficción literaria que se estructura en una serie de historias interconectadas, situadas en un mundo transformado por una pandemia. Explora cómo las personas lidian con el duelo y cómo la tecnología interviene en sus vidas. Aquí los personajes pagan con tokens (criptomonedas) y bitcoins, tienen perros robóticos de mascotas, exploran con micro-agujeros negros estables que permiten nuevas formas de energía y transporte, realizan viajes interestelares en naves espaciales, utilizan visores de probabilidad construidos con lentes hechas con los restos viscosos de sus ancestros para ver la realidad basada en los contenidos de cada semilla y han logrado convertirse en constructores de mundos rozando la inmortalidad.

 «Enseñé a los atlantes demasiadas cosas demasiado pronto. No estaban preparados para el conocimiento. Lo sentí mucho por los niños: como corrían y gritaban buscando a sus padres mientras la Atlántida temblaba.»

La novela comienza con una premisa intrigante situada en el desolado paisaje de Siberia, donde un equipo de científicos se enfrenta a los desafíos de un cráter en expansión debido al cambio climático. La historia sigue a Cliff Miyashiro, un arqueólogo y genetista evolutivo de UCLA, que llega al puesto de investigación para continuar el trabajo de su fallecida hija, Clara. Ella había descubierto los restos de una niña prehistórica, apodada "Annie", lo que abre un abanico de misterios tanto científicos como personales. El ambiente en la estación de investigación se describe con una precisión vívida, reflejando un lugar en donde la vida moderna y las ruinas del pasado colisionan. A través de los ojos de Cliff, el lector es testigo de la camaradería y las tensiones entre los científicos, así como de las dificultades emocionales que enfrenta al tratar de entender la vida y las decisiones de su hija.

La obra explora profundamente la idea de lo que dejamos atrás y cómo las acciones del pasado influyen en el presente. Clara, a pesar de su ausencia, sigue siendo una presencia dominante en la narrativa a través de sus descubrimientos y el impacto que dejó en su padre y colegas. La complejidad de las relaciones familiares, especialmente entre padres e hijos, se explora con gran sensibilidad. El viaje de Cliff no solo es físico, sino también emocional, mientras lidia con el duelo y el entendimiento de su hija a través de las pistas que dejó en su trabajo. El derretimiento del permafrost en Siberia y la liberación de antiguos virus y bacterias sirven como un recordatorio del delicado equilibrio de nuestro ecosistema y las consecuencias potencialmente catastróficas del cambio climático.

Los personajes de Nagamatsu son impulsados por un deseo innato de comprender el mundo que los rodea, a menudo enfrentándose a peligros y sacrificios personales. Este tema resuena a lo largo de la obra, destacando la importancia de la ciencia y la curiosidad humana como motores de progreso y comprensión.

Al final de la oscuridad es una obra que combina magistralmente la ciencia ficción especulativa con un profundo examen de las relaciones humanas y el impacto del cambio climático. Sequoia Nagamatsu utiliza su característico estilo lírico y descriptivo para tejer una narrativa que es a la vez conmovedora y provocativa, dejando al lector reflexionando sobre los legados que dejamos y las conexiones que forjamos en el proceso. Nagamatsu combina la introspección personal con vastos paisajes naturales y científicos, creando una atmósfera tanto íntima como expansiva. Su prosa es fluida y evocativa, utilizando metáforas y simbolismos que permiten una profunda conexión emocional con los personajes y sus circunstancias. Esta novela valiente e inventiva es un testimonio del espíritu humano y la resistencia de la esperanza ante la tragedia. En conexión, los personajes de Sequoia Nagamatsu encuentran redención, significado y un futuro.

La obra recibió críticas positivas por su profundidad emocional y su habilidad para conectar temas universales con una visión futurista. Fue incluida en listas de "más anticipados" y "mejores del año" en varios medios. Destacó en reseñas de publicaciones como Library Journal, Booklist y Scientific American. Fue finalista en premios como el Waterstones Debut Fiction Prize y el Ursula K. Le Guin Prize, y fue reconocida por Goodreads Readers como una lectura anticipada del 2022. El final es colosal. Pura ficción.

 «Te dije que adoraba pensar en las posibilidades.»