Bolaño murió a consecuencia de una dolencia hepática degenerativa, diagnosticada en 1992. Cuando falleció estaba a la espera de un trasplante de hígado. Sabía de su muerte inminente.
Escribió 2666 cuando ya estaba en competencia con la muerte, gravemente enfermo. Escribía incluso de madrugada para acabar una obra monumental, con angustia y temor por la posibilidad de no terminarla, al igual que sucedió con el Requiem de Mozart.
Falleció el 15 de julio del 2003, a los 50 años de edad. Su obra resplandece en la inmortalidad.
Escribió 2666 cuando ya estaba en competencia con la muerte, gravemente enfermo. Escribía incluso de madrugada para acabar una obra monumental, con angustia y temor por la posibilidad de no terminarla, al igual que sucedió con el Requiem de Mozart.
Falleció el 15 de julio del 2003, a los 50 años de edad. Su obra resplandece en la inmortalidad.