HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

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martes, 19 de agosto de 2025

Solas en el silencio, de Silvia Itxaurrondo

Imagen descriptiva

En este tiempo de tránsito mi atención se posó en una mujer, en lo femenino y universal, desde su lado más humano. Y entonces se abrió una ventana hacia mi interior. Salté al pasado, surgió un presente más colorido, volé al futuro, desperté ante mi capacidad de libertad. Surgió el amor a la verdad y la honestidad. Pude honrar a la vida. Y cuando estaba en ese dulce momento de paz, apareció Silvia Itxaurrondo con su triunfo en la literatura contemporánea. Leí su debut narrativo asombrado por la profundidad y precisión con la que expone el trágico fenómeno de la violencia machista, poniendo el foco de atención en el silencio, ese cómplice  del delito y la cobardía. Solté todo lo superfluo y denostado, y comencé a comerme de nuevo la vida con un coraje y energía extraordinaria. 

La entrada en la lectura fue directa, fluída y adictiva. Los personajes destacan por sus actitudes, se mueven, tienen sentimientos marcados y pensamientos muy definidos. Sin darte cuenta ya eres uno más de este pueblo vasco que autoriza con los secretos, con la vergüenza y la desconexión. No hay páginas en esta obra. Hay sucesos y cada escena se muestra en 8K. Al llegar al final se produce una catársis. Un cierre profundo y esperanzador, como hizo el dramaturgo Henrik Ibsen en su clásico Casa de muñecas cuando Nora da ese magistral portazo al salir de la casa. Silvia intxaurrondo ha preferido la metáfora visual del rojo. Perfecto. Es poderosa. Invita a hablar de lo real. Vivimos en la era más hiperconectada jamás soñada. Tenemos solo una vida. No la desperdicies. El juego sigue ¡Blum!

martes, 9 de julio de 2024

Santa Compaña, de Lorenzo G. Acebedo

Lorenzo G. Acebedo ha capturado la atención del público no solo por sus fascinantes narraciones, sino también por su decisión de mantener su identidad en el anonimato, al igual que el renombrado Thomas Pynchon. Acebedo, a pesar de ser una figura ausente en el ámbito público, ha logrado que su obra hable por sí misma, generando intriga y curiosidad entre sus lectores. La Santa Compaña es su segunda novela, y al igual que en su debut, se ha evitado cualquier aparición pública, lo que añade un aura de misterio a su figura y a sus escritos.

La Santa Compaña, es una novela que combina elementos históricos con el folclore gallego, logrando una atmósfera única que envuelve al lector en un viaje místico y aterrador. Ambientada en la majestuosa ciudad de Santiago de Compostela, la narrativa se adentra en el misterioso mundo de la Santa Compaña, una procesión de almas en pena que vaga por los caminos, según la tradición gallega.

La novela comienza con la llegada del protagonista, cuya identidad se mantiene en un misterioso anonimato inicial, a Santiago de Compostela durante un año jubilar. La ciudad, vibrante y llena de peregrinos, se convierte en el escenario perfecto para que se desaten eventos sobrenaturales. Acebedo utiliza con maestría los elementos de la historia y la cultura local para construir un relato que es tanto educativo como entretenido.

La trama se desarrolla cuando el protagonista y sus acompañantes, Lope y el calvo, se ven involucrados en una serie de eventos inexplicables y terroríficos. La Santa Compaña, liderada por un alma viva que porta una antorcha, representa la amenaza constante de la muerte y la condena eterna. El autor no solo nos sumerge en el terror, sino que también nos invita a reflexionar sobre temas como el miedo, la fe y la supervivencia.

«Y a veces, si me adentro en algún paseo por los campos de centeno y veo espigas infestadas con el temible cornezuelo, siento verdaderas ganas de volver a tomarlo, seco y disuelto en vino.»

Uno de los aspectos más destacados de la novela es su capacidad para combinar la erudición histórica con el suspense y el horror. La prosa de Acebedo es rica y evocadora, creando imágenes vívidas que permanecen con el lector mucho después de haber terminado el libro. La investigación del protagonista sobre los sucesos inexplicables y su interacción con personajes históricos, como el joven Alfonso X el Sabio, añade una capa de profundidad y autenticidad a la narración.

La Santa Compaña es una obra que fascina por su ambientación histórica, aterra con su folclore oscuro y entretiene con su trama bien elaborada. Es una lectura obligada para aquellos interesados en la historia medieval española, el folclore gallego y el terror sobrenatural.

sábado, 8 de junio de 2024

Nada más ilusorio, de Marta Pérez-Carbonell

 

El penúltimo domingo de cada mes Alicia coge un tren nocturno en Londres que le lleva a Edimburgo. Aquella noche no disponía de un libro que le abrigara. Esa noche no viajaba nadie en su compartimento pero al volver del coche restaurante con un botellín de ginebra, dos norteamericanos, Terence ―escritor maduro― y Bou, su joven pupilo,  subieron en la parada anterior y les encontró frente a su asiento, manteniendo una conversación sobre la propia novela de Terence.

Nada más ilusorio nos sumerge en la vida de varios personajes cuyas historias se entrelazan en una exploración profunda de las emociones humanas. La novela sigue a Hans, Rocco, Bou, Terry y Alicia mientras navegan por sus propios conflictos internos y relaciones complejas. La trama se desarrolla dentro de un tren nocturno, y a través de una narrativa introspectiva y poética, Pérez-Carbonell aborda temas de identidad, miedo y redención; con un uso del lenguaje que es a la vez delicado y contundente. La estructura de la novela es no lineal, con capítulos que alternan entre diferentes puntos de vista y tiempos, lo que añade una complejidad enriquecedora a la historia. Su habilidad para captar las sutilezas de las emociones humanas y sus descripciones vívidas hacen que la lectura sea profundamente inmersiva.

Los temas centrales de Nada más ilusorio incluyen la búsqueda de identidad, el miedo al futuro, y la redención personal. La autora explora estos temas a través de los conflictos internos de sus personajes y sus interacciones. La novela también toca temas de amor, pérdida y la lucha por encontrar un propósito en medio de la incertidumbre.

La obra de Pérez-Carbonell puede compararse con las novelas de Haruki Murakami, especialmente en su tratamiento de personajes introspectivos y tramas que navegan entre lo real y lo ilusorio. Al igual que Murakami, Pérez-Carbonell crea un ambiente onírico y a veces surrealista, donde la línea entre la realidad y la fantasía se difumina.

Nada más ilusorio es una novela que destaca por su profundidad emocional y su estilo literario sofisticado. Marta Pérez-Carbonell logra crear en su debut una narrativa envolvente que captura al lector desde las primeras páginas. Los personajes están bien desarrollados y sus historias se entrelazan de manera magistral. Sin embargo, la estructura no lineal puede resultar desafiante para algunos lectores. En general, es una lectura gratificante que invita a la reflexión y al análisis. Recomiendo esta obra a los lectores que disfrutan de la literatura contemporánea introspectiva y poética. Esta novela será especialmente apreciada por aquellos que buscan historias profundas y personajes complejos. Si te gustan las obras de Haruki Murakami o los libros que exploran las profundidades de la mente humana, Nada más ilusorio es una lectura obligada.


lunes, 3 de junio de 2024

Los alemanes, de Sergio del Molino

 

Tras la unificación de Alemania, Otto von Bismarck plantó su bandera alemana en Victoria, ciudad costera de Camerún, en 1884, y a finales de ese mismo año convocó, en Berlín, la capital del Imperio Alemán, a los representantes de catorce naciones europeas, así como de Estados Unidos para regular la colonización y el comercio en África; definir las reglas de ocupación; establecer la libertad de comercio; regular el tráfico ilegal de esclavos y dividir África entre las potencias europeas. Muchos de los problemas actuales de África, como los conflictos étnicos y las fronteras artificiales, tienen sus raíces en la Conferencia de Berlín, considerada como un hito decisivo en la historia del colonialismo europeo en África. 

La colonia alemana duró treinta años en Camerún, hasta el estallido de la Gran Guerra en 1914. Dos años después, en 1916, seiscientos alemanes zarparon en dos barcos hacia Guinea Ecuatorial (colonia española) por ser país neutral durante el conflicto. Desde allí viajaron a la península ibérica y algunos de ellos se instalaron definitivamente en Zaragoza para no regresar nunca a Alemania. Se les conoce como los alemanes del Camerún

Los alemanes de Sergio del Molino narra la emigración de un grupo de colonos alemanes de Camerún hacia España, particularmente a Zaragoza, rescatando una parte menos conocida de la historia del periodo post-Primera Guerra Mundial. Tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial y la pérdida de sus colonias, muchos colonos alemanes en Camerún se encontraron en una situación precaria. La búsqueda de seguridad y nuevas oportunidades económicas los llevó a emigrar a diversos lugares, incluido España. Zaragoza, una ciudad en el noreste de España, fue uno de los destinos para algunos de estos colonos. Las razones específicas para elegir Zaragoza incluían la existencia de redes de apoyo, oportunidades económicas, y un entorno relativamente estable en comparación con otras partes de Europa. Los colonos alemanes que se asentaron en Zaragoza tuvieron que integrarse en la sociedad española. Esto implicó aprender el idioma, adaptarse a las costumbres locales, y encontrar formas de ganarse la vida. Algunos mantuvieron su identidad cultural y los vínculos con otros emigrantes alemanes, mientras que otros se asimilaron completamente en la sociedad española. La presencia de estos colonos alemanes en Zaragoza tuvo un impacto modesto en la comunidad local, debido al pequeño número de inmigrantes. Sin embargo, sus contribuciones económicas y culturales dejaron una huella duradera en ciertas áreas de la ciudad, como en el paseo de Sagasta, el colegio alemán y un cementerio propio. 

La disolución de las comunidades alemanas en Camerún exacerbó el sentimiento de desarraigo, ya que muchas familias y amigos fueron separados y dispersados, intensificando la sensación de pérdida y desorientación. La transición y adaptación fueron procesos complejos y desafiantes para estos colonos. Inicialmente, algunos encontraron refugio temporal en Guinea Ecuatorial, enfrentándose a un entorno nuevo y desconocido. Posteriormente, emigraron a España, con Zaragoza como uno de los destinos principales. En España, tuvieron que adaptarse a una nueva cultura, idioma y sistema socioeconómico, lo que representó un desafío significativo para integrarse en la sociedad española.

A pesar de estas dificultades, los colonos alemanes hicieron esfuerzos por mantener su identidad cultural. Intentaron preservar sus costumbres, idioma y tradiciones alemanas, formando asociaciones y redes de apoyo entre ellos para mantener su identidad cultural. Sin embargo, la necesidad de integrarse en la sociedad receptora llevó a muchos a aprender español y adaptarse a las costumbres locales en Zaragoza. Con el tiempo, se desarrolló una identidad híbrida que combinaba elementos de la cultura alemana con la española. Las generaciones futuras, nacidas en España, experimentaron un proceso diferente en cuanto a la identidad. Estas generaciones se sintieron más conectadas con la cultura española que con la alemana de sus antepasados. La transmisión de historias y tradiciones familiares fue crucial para preservar el legado alemán, aunque la identidad cultural se fue transformando con el tiempo, reflejando una integración más plena en la sociedad española.

La introducción de elementos culturales alemanes, aunque modesta, contribuyó al desarrollo de una comunidad más diversa y dinámica. La experiencia de desarraigo y la necesidad de adaptación llevaron a una reconstrucción de la identidad, en la que los individuos y las comunidades encontraron nuevas formas de definirse en su nuevo contexto español, preservando al mismo tiempo la memoria histórica y las narraciones familiares sobre su experiencia y sus salchichas alemanas. 

La obra de Sergio del Molino es un ejemplo de cómo los conflictos globales pueden causar desplazamientos significativos de población, con consecuencias duraderas tanto para los emigrantes como para las sociedades receptoras. Gracias a esta novela, la literatura en Zaragoza está de enhorabuena. Hemos subido el nivel por el grado de comprensión que obliga a reflexionar. Espero otra sorpresa de Sergio del Molino en 2025.


jueves, 11 de junio de 2015

Blitz, de David Trueba

Ayer se desplomó una tormenta en Zaragoza. Explotó cuando llegué a casa. El cielo retumbaba. Me puse a terminar de leer esta novela mientras las gotas resbalaban por el cristal de la ventana, mientras el olor a lluvia entraba en el salón, invitado por la tormenta. Sentí una calma empírea y suprema. Mis ojos recogían las letras, empapándose de ideas y conjeturas, y sentí que me limpiaban, dejándome ante un nuevo estado de tránsito. Hoy he llegado a la última página y ahora entiendo que cada cosa que sucedió durante el proceso de lectura, fue una danza acompasada por los antojos del destino, también los truenos y el chubasco, que fueron lo más auténtico del encuentro.

Encontré el libro el viernes en la biblioteca más moderna y exigua de la ciudad, la CUBIT, con el depósito de obras más pequeño de todas las que conozco. La había visto anunciada en la página web de Anagrama tiempo atrás, y la agarré, sin dudarlo un instante, de la sección de novedades. No esperaba mucho de ella aunque intuía que dentro había un mensaje importante, la portada mostraba cambios, movimiento, acción y una seria duda. El título tenía algo de eléctrico y dinámico al pronunciarse. En pocos días pude completarla. Y éste ha sido el resultado de la lectura.

Blitz es literatura de huída, de encuentros y desamor, que empuja a la metamorfosis de los afectos a través de experiencias divergentes y discordantes, en truncada sintonía con aquellos a los que les ha sacudido la actual crisis española. La obra de Trueba simboliza el azar, el destino y la providencia, las tres fuerzas que intervienen en un devenir. Todo personificado en Beto, un arquitecto paisajista en pleno hundimiento sentimental que viaja a Alemania para exponer su proyecto arquitectónico y optar a un cuantioso premio. Marta, su novia, le ha dejado asépticamente por un ex-novio uruguayo en el momento de sacar su nuevo disco. Helga, la traductora que le ayuda, es una mujer mayor que iluminará como un relámpago la vida de Beto. Doce capítulos dedicados, cada uno, a un mes del año, que se escurren como los granos de un reloj de arena.

Aunque la historia pierde cierta verosimilitud con la realidad, es interesante el análisis que arroja sobre las convenciones sociales, los estereotipos vinculantes, la fragilidad de la belleza o el rumbo caprichoso de la fatalidad; y así, entre todo este derrumbamiento afrontado con impulsividad y turbación, la trama avanza como un logos que penetra en las tinieblas, descendiendo al corazón mismo de la Naturaleza Humana. David Trueba va ofreciendo, una tras otra, escenas ociosas y tragicómicas pero que se evaporan en un simple entretenimiento, y que no valen, a mi juicio, la distinción del arte.  Como broche final elige una escena emotiva y afectuosa, pero anodina, que evoca un paisaje de ensueño oscurecido, donde más bien creí ver una escalera que conectaba con el Cielo, y a un hombre convertido en niño dependiente, que sufre ausencia de madre y no sabe bien poner los límites de lo inadecuado y lo imprudente; en lugar del cierre digno y relampagueante que habría electroagitado a cualquier alma atribulada. He sentido que prevalece más, la mano en la nuca de la duda, que el propio rayo ultra-alemanizado. Tal vez por eso, ha sucumbido. Los lectores no estamos para que también nos alemanicen los fenómenos naturales. ¡Cuídense! ¡Blum!


Me comportaba con ella con tal frialdad que después de hacer el amor podríamos haber puesto a enfriar las cervezas en mi corazón.


miércoles, 22 de abril de 2009

La busca, de Pío Baroja

Esta novela me estaba esperando desde hace ya tiempo. Puede que dos años. Aguardaba en un lugar desconocido para mi desde el momento en que una persona muy leída compartió sus sensaciones sobre esta obra en un blog dedicado a la lectura. Su pasión por Baroja me salpicó, así que anoté la obra en mi Libreta Dorada.

Durante mi viaje a Trujillo, el pueblo natal de Pizarro, fui recorriendo diferentes pueblos y ciudades de Castilla y León , y Extremadura. Molinos de Duero (Sória), Zamora, Salamanca, Hervás (Cáceres), Badajoz, Mérida, Cáceres, Trujillo, Parque Nacional de Monfragüe, Cáparra, Valle de Ambroz, Valle del Jerte, Parque Natural de la Garganta de los Infiernos, Garganta la Olla, Monasterio de Yuste y Jaraiz de la Vera. Todo un descubrimiento de las maravillas que reposan ocultas aún para muchos en España.

Explorando esta Extremadura de Conquistadores en la que confluyen la Ruta de la Plata y la Ruta de Carlos V, mis pasos me llevaron a una curiosa librería dedicada a los libros antiguos, situada en el casco medieval y silencioso de Cáceres, en un perfecto ambiente de recogimiento. Un lugar donde sientes que el tiempo se ha detenido y todo permanece intacto. También los libros. Y allí, en ese secreto lugar de la literatura, abrí su Puerta de Cristal y las maderas crujieron a cada movimiento que mi cuerpo realizaba en la búsqueda y elección de una joya literaria para mi biblioteca interminable. De repente, todo un estante dedicado a Pío Baroja me inundó de placer y encontré varias ediciones antiguas de la trilogía Lucha por la vida. Comparé todas ellas y sin más dilación me hice con un ejemplar de 1972 de La busca, que tiene más años que yo, del editor Caro Raggio, marido de la hermana de Pío Baroja. Al abrir esta reliquia encontré las ilustraciones de su hermano Ricardo Baroja y un prólogo de Julio Caro Baroja, hijo del editor y sobrino de Pío Baroja. ¡Excepcional! Salí de la librería con sensación de riqueza literaria, portando en mis manos, la obra que mejor reflejaría en los albores del siglo XX el derrumbe y la decadencia de lo que un día fue el Imperio español.

La busca es un texto fundamental sobre la sociedad y las clases mas desfavorecidas de la España y del Madrid de comienzos de siglo XX. Su protagonista Manuel Alcázar llega a Madrid con diez años donde su madre, La Petra, viuda, está empleada como sirvienta de una casa de huéspedes. Manuel trabaja en varios lugares, como la zapatería del señor Ignacio o una tahona, mientras frecuenta la compañía de su primo Vidal y del "Bizco", que vagabundean por los barrios bajos de la ciudad ejerciendo de ladronzuelos y descuideros.

Leyendo La busca se aprende sobre todo en que consiste la lucha por subsistir, desde la visión hiperrealista de uno de los escritores más potentes de la literatura española, que puso su mirada en los arrabales y las clases bajas de Madrid, utilizando sus expresiones fonéticas y transcribiendo sus entonaciones. Su lectura te ayuda a desprenderte del materialismo sin sentido y a observar la parte más espiritual del ser humano.

Baroja, miembro de la Generación del 98, e influido por las filosofías irracionalistas de Nietzsche y Schopenhauer, dejó patente con sus agrias pinceladas existencialistas el panorama tan desolador de crisis, de incomodidad y desubicación que se respiraba frente al mundo excesivamente mecanizado y maquinista que había creado la Revolución industrial. Pesimista con el hombre y sensible con los marginados y hambrientos, mostró por los indefensos una notable ternura y fustigó sin piedad la crueldad de sus tiempos.

Cuando Pío Baroja murió, su ataúd fue llevado en hombros entre otros por dos de sus admiradores, Ernest Hemingway y Camilo José Cela, el uno era premio Nobel de literatura y el otro llegaría a serlo años más tarde. John Dos Passos también declaró su profunda admiración y su deuda con el escritor.

En nuestros albores del siglo XXI La busca me lleva a recordar irremediablemente a los 4.010.700 desempleados registrados en abril de 2009 en las oficinas del INEM y en cómo procederá su lucha por subsistir en un país que depende cada vez más de las subvenciones europeas y nacionales. Ayudarles a encontrar trabajo es el objetivo más urgente de todos a los que se enfrenta el país. ¡Ánimo! valientes.