HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

lunes, 31 de mayo de 2010

Corona de flores, de Javier Calvo

Javier Calvo es una de las grandes promesas de la literatura actual dentro del panorama narrativo español, nacido en 1973 y adscrito involuntariamente y sin mucha emoción a ese indefinido grupo de jóvenes escritores llamados Generación Nocilla o Luna Nueva. Un clan que cada día que pasa van más por libre, como obliga la buena literatura.

Su obra más valorada por la crítica ha sido Mundo maravilloso (2007), calificada como "grotesca posmoderna" y no hace mucho tradujo Árbol de humo de Denis Johnson, aquella que he comentado por aquí sobre la Guerra de Vietnam en la que las escenas de violencia recuerdo fueron espeluznantes, con un nivel de brutalidad sobrecogedor. Ahora, su nueva novela, se puede ver por todos los escaparates del libro y en las convulsas casetas de la feria del arte letrado.

Pues bien. Si les gusta el ambiente gótico no duden en cogerla pero tampoco se hagan muchas ilusiones. Llenará su mente de atmósferas lúgubres y tenebrosas y conocerán personajes que le helarán la sangre, como Menelaus Roca, anatomista, agorafóbico, fotobóbico y con un pasado de locura homicida que sacan de prisión para que colabore en la captura del Asesino de la Esperanza, un perverso destripador que está cometiendo crímenes atroces por toda la ciudad. Corre el Año del Señor, 1877. Las revelaciones espirituales brotan por la ciudad secreta como si fueran caras de Cristo en las paredes descascarilladas. Sucias calles pedregosas y encharcadas, huella de un estado aún medieval. Casas y edificios de puertas fastuosas pero que guardan pasadizos prohibidos y ocultos secretos por los que matar. Al leerla notarán un alto grado de crueldad. Encontrarán puntos muy interesantes en esta batalla de pseudociencias del crimen, la frenología, la hipótesis de la Araña Basal y la máquina Pseudorquidea para capturarla. También les ofrecerá la posibilidad de descubrir uno de los libros científicos de medicina más influyentes todos los tiempos, De humani corporis fabrica de Vesalio, con profusión de imágenes alegóricas sobre anatomía humana, algunas de las más perfectas xilografías jamás realizadas. La combinación de personajes, Almarrosa, Roca, Semproni de Paula, Max Téller, Blokium y Liberata es un favorable aliciente para leerla de tirón. El final, por su puesto, atroz y deforme. Muy amante de lo grotesco.

Corona de flores posee una narrativa limpia, moderna, rápida. Muy norteamericana. Fabricada con esa bizarra influencia de monstruosidad sobre el género humano que dejó escrito Denis Johnson, aunque ahora en un ambiente completamente distinto, la Barcelona grotesco victoriana de finales del siglo XIX. Sospecho que Javier Calvo sabe que para hablar de posmodernidad, como bien enseña el maestro Pynchon, hay que regresar a este siglo de anarquistas e invenciones descabelladas para instigar a las mentes al codiciado tránsito abisal. Seguiremos explorando.

“El sol no derrama su luz enferma sobre las aguas grises. Las gaviotas no sueltan sus chillidos malhumorados por encima de la Muralla del Mar. La tormenta ha convertido la calle de las Tapias en una marisma llena de remolinos traicioneros donde giran las ratas muertas.”



miércoles, 26 de mayo de 2010

Fuck America, de Edgar Hilsenrath

Berlín. En la noche de los cristales rotos, del 9 al 10 de noviembre de 1938, Nathan Bronsky, judío y padre de familia, sufre de los nazis un demoledor linchamiento. A él le destrozan los huevos, violan a su mujer, prenden fuego a su casa, arrasan su negocio, confiscan sus bienes y bloquean su cuenta corriente. No les queda otra opción que escapar. La situación empeora por momentos y ya no queda tiempo. Esa misma mañana escribe al Cónsul General de los Estados Unidos de América para que les consiga visados de residencia en el plazo máximo de tres días para poder huir a América y éste le contesta ocho meses después diciéndole que deberán esperar mínimo trece años para la expatriación. Por lo menos hasta 1952. Cientos de miles de judíos en oleadas migratorias intentan llegar a Estados Unidos pero el sistema de cuotas de inmigración, sutilmente estudiado, busca desde hace veinte años el interés de un electorado marcadamente blanco, anglosajón y protestante. Su petición es inútil. América ya está harta de todos estos judíos bastardos que se apiñan en los puestos más altos de las universidades y Roosvelt en su política de interior no puede pasar por alto la tendencia antisemita de ciertas facciones de la burguesía americana poderosas en número ni resistir la presión de los aislacionistas y los antisemitas del Parlamento. El problema judío resulta demasiado engorroso. América les da la espalda y se desentiende. El tiempo pasa...

Nueva York, marzo de 1952. Finalmente la familia Bronsky consiguió los visados y emigró, pero ya sin brillo en los ojos. Con el alma perdida. Su hijo Jakob Bronsky rescató las cartas y ahora las lee en el Donald’s Pub de Times Square, un tugurio frecuentado por negros e inmigrantes. Él es un joven vagabundo, solitario, con cinco centavos en el bolsillo, sin trabajo, que siente la necesidad de escribir un libro, un best seller titulado El pajillero. Una novela basada en hechos reales, sobre los años de la guerra, con el fin de rellenar con la escritura ese agujero grande y negro que hay en su memoria. A partir de ahí le seguiremos continuamente los pasos, como si se tratara de un híbrido entre Charles Bukowsky y John Fante. Ambientes sórdidos frecuentados por putas y chaperos, pensiones de mala muerte plagadas de cucarachas, sus quebraderos de cabeza para trabajar de camarero, limpiaventanas, pasea-perros, lavaplatos o portero, siempre con míseros sueldos, trabajando para escribir y avanzar en su novela, a través de una vida austera, morosa y muchas duchas frías para calmar su polla, y así lograr escribir la última línea de El pajillero. Un testimonio sobre la Shoa, el gueto, la gran muerte, la desesperación y la esperanza.

Un libro sesgado contra la violencia y la barbarie, que nada dice en contra de la limpieza étnica que ahora comete Israel contra los palestinos invadidos, y dedicado especialmente a las nuevas generaciones de Alemania. Narrado con crudeza e ironía, atraviesa las capas más infrahumanas del underground americano para buscar, rebuscar y dar de una vez por todas con la clave del sinsentido. Destacan el negro enorme que orina en los baños del Donald's Pub y la psicóloga Mary Stone con la que podrá profundizar en la tragedia. El final es expectante y muy divertido. Hasta Max Brod, el descubridor de Kafka, jugará un papel fundamental en el desenlace. Todo muy risible, con párrafos salpicados de literatura pero falto de coherencia.

Fuck America es el cuarto libro editado por la Colección La Mujer Cíclope de Errata Naturae, que no sé si por error o adrede cometen una vistosa incorrección en la página 258 escribiendo "alún" en lugar de "algún". Paradojas de la literatura aparte, conocer a Jakob Bronsky, el Arturo Bandini del Holocausto, un poeta de alcantarilla que lucha por su buena vida, nos puede generar sensaciones disparatadas. A mi particularmente me ha sorprendido que este escritor deteste al Premio Nobel Kertész por considerarlo más un documentalista que un literato. Creo que Hilsenrath a sus 84 años no busca la verdad. Con este libro ha querido descubrir lo mal que se portó EEUU con los judíos con tono tendencioso y vengativo. Se declara judío, ateo y sionista, muy preocupado por la presencia de nazis en la Europa del este y Rusia, según él, por antiguos fascistas que pueden resurgir en cualquier momento. Sin embargo no muestra ningún tipo de interés por el genocidio palestino o la sistemática colonización que impera desde la sádica Israel con su Muro de la Vergüenza, como bien anuncian la mayor parte de los intelectuales, entre ellos, Noam Chomsky, Paul Auster, Jonathan Safran Foer, Saramago, Galeano, Jean Marie Le Clezio y un muy largo etcétera jasídico. Así que Fuck America, bien, pero por proteger a la Fuck Israel.

“Los americanos deberían haberlos salvado en 1939.”

domingo, 23 de mayo de 2010

Calle Katalin, de Magda Szabó

Desconocía por completo la existencia de esta autora pero el título y la portada me atrajeron. Lo encontré curiosamente en la sección de novedades aunque fue escrito en 1969. El libro llevaba una interesante cinta dorada para anunciar que había sido galardonada con el Premio Cévennes a la mejor novela europea publicada en 2007, coincidiendo con el año de su muerte. Dicha condecoración la otorga el periódico francés Le Monde des Livres, por medio de diez librerías, coordinadas por Sauramps, la segunda librería independiente más grande de Francia, que escogen las once mejores novelas europeas del año, publicadas en el país galo, con la ayuda de un jurado compuesto por escritores y editores de renombre internacional para elegir la mejor de ellas. Ahora había sido traducida al castellano y noté nada más leer la primera página que mis manos sujetaban literatura de altura. Y así fue.

Magda Szabó escribe con una naturalidad exultante. Con poco lo dice todo y su poética sencillez narrativa seduce ya en la primera frase. Al relatar calca la claridad del alma de sus íntimos personajes, cargados de sentimientos, inmersos en concretos escenarios, en elegidas fechas del tiempo y con la memoria fiel a sólo algunos hechos de sus episodios vitales más valiosos.

Szabó fue disidente de un régimen comunista devastador que no le pudo hacer callar. Formaba parte de la élite intelectual húngara y empezó a publicar justo acabada la II Guerra Mundial. El telón de acero no tardó en caer y Szabó vio con dolor como los tanques soviets entraban en Budapest para invadirlo todo, lo que le hizo convertirse durante diez años en una Bartleby, limitándose a cumplir con sus obligaciones como profesora de Filosofía. Su obra, de dimensión europea, es portadora de valores de una civilización hoy amenazada. Muchos países europeos la están ahora rescatando. Se trata de una de las mejores novelistas en húngaro de la historia de su país. Equiparable a la prosa de Imre Kertész. Murió el 19 de noviembre de 2007, con 90 años.

Calle Katalin narra la historia de tres familias que viven en la misma calle de Budapest, rozando el Danubio. Con lo que les pase a estos vecinos desde 1934 hasta 1968 explorará los límites de la culpa colectiva, interesándose por el comportamiento de los habitantes de una calle de la capital magiar que interpretan, cada uno a su manera, la desaparición de una joven durante la guerra. Seremos testigos de la nostalgia de la infancia y el destino que corren las relaciones que nacen de esos años dorados hasta llegar a la vejez. Sabremos como el tiempo reordena los recuerdos y las angustias, como cambiarán sus juicios y su escala de valores. A ellos nadie nunca les advirtió que la separación de la juventud no resultaba alarmante por lo que les quitaba, sino por lo que les daba: ni sabiduría, ni serenidad, ni sobriedad o calma, sino la conciencia de la desintegración del todo. Una obra deslumbrante que ayuda a reflexionar sobre nuestro tiempo en la tierra, nuestras más fuertes relaciones y sobre el regreso a nuestro pasado idílico en caso de no haberlo nunca dañado... nuestra querida Calle Katalin. Adelante con ella.

“A cada ser humano le hes dado tener en la vida una sola persona a quien invocar en el instante de la muerte. ¡Traed a casa a Blanka! ”

lunes, 17 de mayo de 2010

La apuesta, de John Boyne

No me convence nada este autor. Ya me pasó en El niño con el pijama de rayas. La escena final es memorable, no digo que no, pero su escritura me sigue pareciendo literatura insulsa. Es rancio. No le saca partido a las escenas. Sus personajes exhalan lasitud. La apuesta aparecía estos días por todos los rincones de las librerías y además de haberse convertido en un masivo éxito de ventas en Inglaterra, pertenecía a la serie Quick Reads, una iniciativa interesante lanzada con el fin de fomentar el hábito de lectura entre los adultos. Creí que la trama sería inquietante, por lo menos. Pues bien. ¡Que equivocado estaba! Me he aburrido hasta el tedio más soporífero. No es mi caso, pero si yo fuese uno de esos adultos que necesitan relatos señuelo para sucumbir a la fuerza que emana de la literatura, con esta obra saldría corriendo y despavorido, lo mismo que Andy en su apuesta con Sarah, y sufriendo un accidente peor, el coma de la sinlectura por mucho tiempo.

Déjenme entonces que por sensatez les haga una recomendación. Aléjense de Boyne. Corran hacia Roberto Bolaño, Paul Auster si hace falta, Cesar Aira, Philip Roth, hay decenas de escritores soberbios, y si buscan algo que les acongoje de verdad, asistan a La muerte de Iván Ilich o disfruten con El paseo de Robert Walser, pero... de verdad, aléjense de Boyne.

viernes, 14 de mayo de 2010

Contraluz, de Thomas Pynchon

El viernes pasado, nada más entrar en la librería... ¡zambombazo que va!, me llevé esta erudita sorpresa. Lo nuevo de Thomas Pynchon por fin traducido. La cogí inmediatamente. Pesaba como la cabeza de un muerto. Salí pitando con ella, sin pensármelo. Y me encerré en su amplia literatura. Le robé al día todas las horas que tuve. Puedo decir que he sido abducido por esta espectacular superproducción literaria sobre la electrizante aventura modernista del fin del siglo XIX. Una obra severamente ambiciosa y sofisticada, dotada de humor y versátiles extravagancias. Así que vamos por partes porque aquí, hay mucho de qué hablar. De momento les adelanto que he quedado totalmente fascinado con la lectura. Una lectura intensa, maratoniana. 1337 páginas. A unos 2 min./página de media deberán dedicar aproximadamente unas 44,5 horas para leerla. Yo lo he conseguido en 7 días, con un largo fin de semana de cobertura. La trama te lleva rápidamente hasta la página 800, casi sin darte cuenta. Del final hablaré luego, porque es su punto crítico. La diversidad de temáticas puestas en escena, ficción, ciencia, matemáticas, política, filosofía, física, psicología e historia, te envuelven en esa particular atmósfera pynchonesca hacia una aventura a contraluz que busca la quintaesencia del espacio-tiempo y que codicia sobre todo traspasar los umbrales del Tránsito Nanotemporal bajo el dominio de la luz. Se trata de una ficción que conjuga ciencia, fantasía, misterio y metafísica. Nos encontramos ante la sexta novela de Thomas Pynchon, tras cuarenta años de excelsa escritura. Literatura que no se nos puede escapar por su envergadura experimental y su cientificismo apocalíptico.

Fue publicada en EEUU hace cuatro años. En 2006. No quiero ni pensar el tiempo que le ha debido llevar escribirla. Antes de este trabajo publicó en 1997 su ópera magna Mason & Dixon cosechando todo tipo de elogios. Justo este sábado, el 8 de mayo, Thomas Pynchon ha cumplido 73 años. Por supuesto es otro de los fuertes candidatos a Premio Nobel de Literatura, todos los años. ¿Se adelantará a Philip Roth? Lo sabremos.

Bien. Antes de meternos en los rife rafes de la novela hay que prestar atención a esta primera frase que encabeza la obra. Es todo un acierto. Es una cita del Gran Thelenious Monk, tal vez cuando ya estaba en su fase más excéntrica:

“Siempre es de noche, si no, no necesitaríamos luz.”

Contraluz arranca con energía, con luz, con mucho movimiento. La macronovela está dividida en cuatro partes: La luz sobre las cumbres, Espato de Islandia, Bilocaciones y Rue du Départ. Los Chicos del Azar o también llamados los Vagabundos del Vacío pilotan un dirigible, el Inconvenience, hacia la Exposición Mundial Colombiana de Chicago, la Ciudad Blanca. Estamos en 1893. Con ellos va un perro llamado Pugnax que lee durante el trayecto La princesa Casamassima de Henry James. Ambientación total. Todo está en funcionamiento, anemómetro, flechastes, obenques, para que la envoltura elipsoidal avance a 1 milla/min por encima de las cabezas de las personas que lo miran asombradas, como si fuera el Globo Ocular de la sociedad, siempre vigilante desde las alturas. Al poco de llegar a Chicago empiezan a aparecer personajes que nunca abandonarán la novela, como el fotógrafo Merle Rideout, pillado in fraganti haciendo fotos a una joven desnuda, Chevrolette McAdoo. El profesor Heino Vanderjuice, Re Ipso, Foley Walker, un malo malísimo capitalista y magnate llamado Scarsdale Vibe y lo dejo aquí porque la lista es cosiderablemente amplia. A los que más deben vigilar son a toda la tripulación del Inconvenience, Lew, Kit y Dally. Con ellos se cierra la elipsis.

Lo meritorio de esta voluminosa novela reside en la labor de ambientación para mostrarnos la opulencia de inventos y ciencia que se vivía en aquella modernista época: Nikola Tesla, Rienmann, Hamilton, Herman Minkowski, Oliver Heaveside, el Walt Whitman de la física, Edison, Michelson-Morley y un larguísimo etcétera. Y cuando digo que es una superproducción me amparo en la espectacular acumulación de objetos de época, anécdotas, literatura, personajes, experimentos y las diversas filosofías que se evocaban en esos años donde reinaba el esoterismo, los mediums, la magia de los escapistas como Houdini, los trucos con espejos y terciopelo negro, para intentar demostrar, que allí, en ese espacio ignoto y misterioso llamado la Cuarta Dimensión, nos esperaba otra nueva extensión de la mente, la Shambhala del misticismo tibetano. Pero como les digo hay mucho, muchísimo, temas de gran calado, como la agitación del sindicalismo anarquista, incluídos los altercados ocurridos en Cataluña. Se cita Cádiz y el estrecho de Gibraltar, los dinamiteros que abren el terreno para el ferrocarril, los atentados contra las monarquías europeas, el ragtime, los tommyknockers, ¿sigo? Mejor lo dejamos aquí. Únicamente dejo anotada una última apreciación. El final. Elíptico y apocalíptico. Es interesante, pero, no consigue la genialidad estructural que nos aportó con Mason & Dixon. Si bien despierta nuestro interés por temas como la bilocación, los Cuaternionistas, el espacio euclidiano o la dispensación automórfica, el reto se queda incompleto en un viaje que seduce y será por mucho tiempo inolvidable. Durante la lectura será muy útil que os hagáis con Espato de Islandia para disfrutar y entender todo lo que hay detrás de la simbología pynchoniana de esta pieza lumínica que resplandecerá con ímpetu y a contraluz en la literatura de nuestro siglo XXI. Pongo el mineral a vuestra disposición. Apreciaréis el tránsito de la luz. Este año está arrancando con fuerza. Siento que la literatura avanza. Disfrútenlo. Pronto llegará traducida su nueva obra Inherent vice. Les dejo un párrafo pynchonesco muy jugoso de este magistral alumno de Nabokov:

“Somos luz, ¿sabe?, nada más que luz: somos la luz que se les ofrece a los bateadores de críquet al final del día, los ojos brillantes del amado, el resplandor de la cerilla de seguridad en la ventana del edificio alto, las estrellas y nebulosas en plena gloria nocturna, la luna creciente a través de los cables del tranvía, la lámpara de nafta brillando sobre la carretilla del vendedor ambulante... Cuando perdimos nuestro ser etéreo y nos encarnamos, nos ralentizamos, espesamos y congelamos en... -se agarró ambos lados de la cara y los agitó-..., en esto. El alma misma es un recuerdo que conservamos de los tiempos en que nos desplazábamos a la velocidad de la luz y con su densidad. La primera etapa de nuestra Disciplina aquí consiste en aprender cómo se recupera esa rarefacción, esa condición luminosa, para ser de nuevo capaces de ir a donde deseemos, a través de los cuernos de linterna, a través del cristal y, con el tiempo, aunque corramos el riesgo de partirnos por la mitad, a través del espato de Islandia, que es una expresión en cristal de la velocidad de la Tierra mientras corre por el Éter, alterando las dimensiones y creando una refracción doble... -Se detuvo ante la puerta-. Coma algo, es usted un buen chico.”

viernes, 7 de mayo de 2010

Bilbao - New York - Bilbao, de Kirmen Uribe

Literatura de microrrelatos ensamblados hacia la novela collage con el fin de mostrar el declive del mar. El experimento literario de Kirmen Uribe deja salitre en la piel. Moja. Despierta nuestra alma adormecida con su metáfora poética y su afán de universalidad. Desnuda al relato y lo vuelve a vestir de funcionalidad. Investiga el detalle, estudia la forma y construye un contexto total. Un escenario de tesoros ocultos que nos llegan desde la familia, la geografía, la historia y la sociedad.

El inicio es muy potente. Es arrollador. Adictivo. La triple analogía de los anillos del árbol, con los anillos de las escamas de los peces, y la huella de la pérdida en las personas, muestra una sensibilidad fuera de lo común. Al finalizar el primer capítulo volví a mirar la portada y todos los elementos mostrados, la playa desierta, la barca Dos amigos, los fuertes contrastes del color y la fuga del avión, me salpicaron con una intensidad superior. Me envolvía Bilbao. Aurelio Arteta, Ricardo Bastida, los hermanos Zubiaurre, Guiard, Darío de Regollos, las lanchas boniteras, Gernika, Picasso y el cormorán. Un paisaje poético y muchas tragedias para rememorar, mientras caminamos hacia delante. Mientras decimos adiós y nos encontramos con los obsequios del presente.

Bilbao - New York - Bilbao
deja una presencia única en la narrativa española por la belleza y singularidad del latido euskera, por la materna fuerza de sus sentimientos, por el cariño a sus ancestros. Es una novela de fracciones, de contrastes, de idas y venidas, de saltos y reposos, pero sobre todo de la defensa de una identidad en construcción. El hombre y su mar. Maite maite literatura. Maite maite.

“Vuestra lengua parece el mapa del tesoro. [...] Si desenfocas el resto de las letras y percibes sólo la x parece como si te guiaran por la ruta del tesoro.”

miércoles, 5 de mayo de 2010

La historia siguiente, de Cees Nooteboom

Otro de los posibles candidatos al Premio Nobel de Literatura. Cees Nooteboom es un escritor neerlandés que derrama en su novela un fuerte sentimiento europeísta y cosmopolita. Siente un fuerte amor por España, por la cultura hispánica y por las lenguas muertas, el latín y el griego. Ha sido traductor de varios idiomas y ha recorrido la mayor parte de Europa en autostop. Su literatura atesora un criterio filosófico y profundo muy cercano a la sabiduría clásica y mitológica. Nos somete a temas imprescindibles para recuperar el alma, entre ellos, la muerte, la metamorfosis, la simultaneidad o la transitoriedad del ser.

La historia siguiente irrumpe en la habitación de un hotel de Lisboa. Herman Mussert, un profesor neerlandés de lenguas muertas, se despierta y siente un extraño escalofrío por la posibilidad de ser otro e incluso por la hilarante posibilidad de estar muerto. La noche anterior se había acostado en su tranquilo apartamento de Amsterdam. Tal vez ese hombre se está muriendo, lo que da pie a que el hombre de Lisboa cuente la historia de su vida y la de dos mujeres que fueron importantes en ella.

“Los dioses pueden transformarse a sí mismos, los hombres sólo pueden ser transformados.”

La novela nos envuelve en la nómada vida de Herman Mussert que siente su contemporaneidad salpicada con las sabias y clásica gotas del mundo grecolatino. Reflexiona su existencia desdoblada en base a las pistas que Ovidio dejó en su libro Metamorfosis, en base a la doctrina de la armonía de Pitágoras o a los pensamientos que nos llegaron de Sócrates. Descubre una atracción hacia la muerte entendida como cavilación catártica hacia la metamorfosis existencialista. Lo que la noche anterior era miedo ahora es emoción.

“El destino pertenecía a profetas ciegos, oráculos y coros que anunciaban la muerte; no pertenecía al jadeo junto al frigorífico, al manejo torpe de condones, esperar en una Holanda a la vuelta de la esquina y citas clandestinas en un hotel de Lisboa.”

La virtud de esta lectura se reduce en la posibilidad de permutar y transitar por un mundo de meditaciones y de transformaciones invisibles, o como dijo Nabokov, de sentir las incomparables punzadas de las misteriosas maniobras mentales necesarias para pasar de un estado a otro. La posibilidad de pensar en la inmortalidad aunque sólo sea un instante. Esta novela toca y contagia un espíritu revitalizante. Tomen. Observen la vida desde esta barandilla.

martes, 4 de mayo de 2010

Homer y Langley, de E.L.Doctorow

Interesante novela sobre el Síndrome Collyer sin un sólo ápice de moralidad. El laureado y uno de los posibles candidatos a Premio Nobel de Literatura, Edgard Lawrence Doctorow, revisa a sus 78 años la historia de un mito en Nueva York. Cuando él era adolescente encontraron los cadáveres de los hermanos Collyer en su mansión de la Quinta Avenida. En cuestión de horas se convirtieron en leyenda, en seres mitológicos. ¿Se trataba sólo de unos seres excéntricos que coleccionaban basura? No. El caso escondía un tipo de secreto mayor. Una crítica social. Se habían apeado de todo. En realidad fue una forma de emigrar, de huir. Procedían de una familia adinerada, con todas las ventajas, pero decidieron cerrar las puertas y ventanas de su mansión, como dos personajes de una historia de Poe, convertida ahora en el centro de un círculo de hostilidad hacia el ondulante exterior de sus vecinos los acreedores, la prensa, la municipalidad, y, por último, el futuro.

Hacinados desde el suelo hasta el techo con imponentes montañas de periódicos, cajas, maletas, un total de catorce pianos, media docena de juguetes de tren, lámparas de arañas, rollos de alfombras, un chasis de automóvil Modelo T y más de cien toneladas de basura, desde órganos humanos hasta munición de artillería pesada sin utilizar. Homer y Langley pasan gran parte de su vida como anacoretas, habitando en un reino sofocante delimitado por los muros de su casa, un inframundo hundido en la inmensa macrópolis de Nueva York. Objetos y deshechos recogidos desde una conducta obsesivo-compulsiva que concluyó en un trágico Síndrome de Diógenes, los cadáveres de los hermanos Collyer fueron encontrados por la policía, en su casa, infestada de ratas. Murieron de inanición y varias enfermedades.

21 de marzo de 1947, la policía entra en la mansión de los Collyer

La pregunta que nos persigue durante toda la lectura es, ¿cómo dos vástagos de una de las más antiguas familias de Nueva York llegaron a un final tan triste y ridículo? Esta historia ha fascinado a los escritores durante años. En 1954, Marcia Davenport la noveló en The Brother's Keeper, y en 2000, Richard Greenberg le siguió con The Dazzle. Ninguna de ellas publicadas en España. La leyenda nos llega ahora literaturizada por Doctorow, con su mezcla patentada de realidad y ficción, sin ningún tipo de resonancia moral, al contrario que hubiera sucedido en manos de Poe. Es simplemente una historia deprimente de dos confinados que se retiraron de la vida para presidir su propio reino de los escombros.

El registro de la policía dentro de la mansión de los Collyer

Doctorow va poco a poco narrando los sucesos más importantes que se producen en la familia Collyer. Langley, el mayor, sufrió un ataque con gas mostaza durante la I Guerra Mundial y regresó a su casa herido y posiblemente loco. Su hermano, Homer, quien narra la historia, se quedó ciego cuando era adolescente pero se convirtió en un experto pianista y disfrutó de la atención de muchas mujeres con las que se sentía un seductor impotente.

Langley Collyer

Los padres murieron durante la gran epidemia de gripe de 1918, y tras el regreso de Langley, los hermanos establecieron juntos la limpieza de la casa y durante mucho tiempo mantuvieron un compromiso con el mundo. Homer tiene un romance con Julia, una sirviente de la casa; Langley tiene un corto matrimonio con una mujer tempestuosa. Homer vincula sus platónicas emociones hacia Mary Elizabeth Riordan, que trabaja como su asistente en un cine mudo cuando él es contratado para que toque el piano. Visitan tabernas, discotecas y clubs, donde conocerán a Vincent el Gánster.

Langley se vuelve cada vez más excéntrico, alzando su tedio en su Teoría de los Reemplazos, una hipótesis cínica que sostiene que "todo en la vida se ha sustituido": que los niños son el reemplazo de sus padres, y que las nuevas generaciones de genios, los jugadores de béisbol y los héroes son sustitución de las generaciones anteriores de genios. Langley crea su propio proyecto para que pueda crear una Collyer edición de todos los tiempos, un periódico quijotesco de uso general donde se resumen todas las variedades de la experiencia humana en un conjunto de historias.

Los sucesos nos van dando diversas pistas sobre la personalidad de cada hermano. Montan en su gran salón una pista de baile cobrando entrada a sus vecinos. Homer descubre que las personas que acuden se sientan en las sillas cuando suena música rápida y alegre. Descubre con su virtuoso oído que van allí para abrazarse e ir a la deriva por el salón. Arrastran los pies con un sonido sinuoso y soñoliento. Emitían un extraño sonido ultraterreno.

Dirigiéndose directamente a nosotros en una voz un poco melancólica, Homer se convierte en un narrador bastante atractivo, que cuenta su vida de una manera muy conmovedora, ya que dibuja un retrato de las personas que entran y salen de su vida como un desfile que está pasando delante de nuestros ojos: la encantadora María Elizabeth, que deja de asistir a una universidad católica junior para servir en las misiones de países subdesarrollados; Harold Robileaux, el nieto de su cocinera y un cornetista con talento, que va a la guerra y nunca regresa, y el Sr. y la Sra. Hoshiyama, una pareja de japoneses, tranquila y laboriosa que se dedican al cuidado de la casa Collyer hasta que son arrestados por el FBI y enviados a un campo de concentración a raíz de Pearl Harbor.

Los hermanos Collyer mantienen entre ellos una dependencia que nos puede recordar perfectamente la relación de Hamm y Clov, los personajes que están igualmente aislados en la casa tablero de Fin de partida de Samuel Beckett. Una tragedia similar. El mismo ambiente antisocial y un estilo de vida que raya lo absurdo.

Langley deja de pagar las facturas y pronto entra en guerra con la ciudad y con la compañía de electricidad y agua, que terminan por apagar el suministro. La prensa empieza a hacer artículos sobre los hermanos, y a escribir sobre la decadencia de unos ciudadanos y la caída de una familia de buena reputación.

En su afán compulsivo Langley continua día tras día con su mastodóntico proyecto: enumerar y archivar artículos por categorías: invasiones, guerras, matanzas, accidentes de automóvil, tren y avión, escándalos amorosos, escándalos religiosos, robos, asesinatos, linchamientos, violaciones, tropelías políticas con un subapartado para las elecciones amañadas, fechorías policiales, vendettas entre bandas, huelgas, incendios en casas de vecindad, juicios civiles, juicios penales, etcétera, etcétera. Una categoría aparte incluía las catástrofes naturales, tales como las epidemias, los terremotos y los huracanes. Todo ello para recopilar suficientes datos estadísticos para reducir sus hallazgos a las clases de sucesos que eran. Después llevaría a cabo más comparaciones estadísticas hasta establecer el orden de las plantillas, que le permitiría saber que artículos debían ir en primera plana, cuales en segunda página, y así sucesivamente. Por cinco centavos el lector dispondría de un retrato en letra impresa de nuestra vida en el planeta. Un proyecto absurdo y descabellado que le generaba grandes expectativas y le mantenía el ánimo en el punto que a él le gustaba, sin más finalidad que sistematizar su propia visión lúgubre de la vida.

Y mientras tanto, las cosas en su casa parecen multiplicarse. Corredores de fardos de periódicos, montones de equipos, artículos de colección y de chatarra: las tripas de los pianos, motores envueltos con cables, cajas de herramientas, pinturas, piezas de carrocería, neumáticos, sillas apiladas, mesas sobre mesas, cabeceras de cama, barriles, pilas de libros derrumbados, lámparas antiguas, montones de ropa y alfombras enrolladas.

El caso se hizo en pocas horas una leyenda en Nueva York

Después de sólo seis horas de atravesar angostísimos pasadizos a través de todo tipo de objetos inimaginables, se tuvo la inmensa suerte de localizar el cuerpo sin vida de uno de los hermanos, Homer, sentado en una silla. Efectivamente fue suerte encontrar en sólo seis horas el cuerpo de Homer porque a pesar de que decenas de bomberos y policías trabajaron a destajo, no se pudo encontrar el cuerpo del otro hermano, Langley, hasta 18 días después (8 de abril de 1947). Hubo para ello que remover y retirar 136 toneladas de material diverso. Lo curioso de todo es que el cadáver del segundo hermano apareció a escasos metros del primero, lo que da una idea del infierno en que se había convertido aquella casa.

La silla en la que encontraron muerto a Homer Collyer

El cadáver del segundo hermano apareció en gran parte comido por las ratas y bajo una cantidad ingente de miles de libros, periódicos y otros objetos de todo tipo. Falleció aplastado por un derrumbe mientras intentaba acceder al rincón de la casa en donde se hallaba su hermano Homer para darle de comer pues éste era paralítico además de ciego. Nunca llegó pues murió aplastado por el camino. Su hermano Homer, como la autopsia posterior reveló, falleció de hambre y sed en una lenta e interminable agonía.

Como ven, una novela muy interesante que trastoca una vez más la historia de EEUU. Aunque la descripción de las excentricidades es leve y poco satisfactoria, puesto que no ahonda mucho en los motivos que les lleva a este calabozo antisocial, el relato nos presenta un bosquejo de este macabro caso inclinado hacia la crítica social y en sintonía con los esbozos que Don Delillo realizó en Submundo para ofrecernos una nueva visión de la sociedad norteamericana, desde el inframundo. Al terminar la lectura sentirán un fuerte deseo de emprender la interpretación de este inolvidable mito urbano. Yo les incito a que lo lean e incluso les hago un préstamo. Disfruten.

“Debemos plantar cara al mundo: no somos libres si es a costa del sufrimiento ajeno.”

lunes, 3 de mayo de 2010

Moderato cantabile, de Marguerite Duras

Literatura introspectiva con el tempo de la nouveau roman. Esta es la historia de una fascinación que transcurre en diez días. Anne Desbaresdes acompaña a clases de piano a su hijo para que sea instruido por la estricta profesora Giraud. La partitura es una sonatina de Diabelli que debe tocarse en Moderato cantabile, un ritmo moderado y cantante, como si se tratara de una canción para dormirse. Y este será el continuo compás del que pretende huir la novela con un lirismo poético. La sobriedad y continencia de esta pieza pronto nos hará entender que está en total sintonía con el mundo de deseos ocultos, represión y tedio en el que vive Anne, una rica mujer llena de hastíos que está inmersa en una lluviosa ciudad de provincias, como una moderna mademe Bovary.

Un hecho insólito cambiará por completo su vida. En la calle un gentío se agolpa en la puerta de un café. Llega una furgoneta negra. Es la policía. Anne baja a ver lo que sucede. Han matado a una mujer que yace en el suelo inerte. Un hombre, aferrado a sus hombros, la llama calmadamente “Amor mío. Amor mío”. Es su amante y asesino. La besa afligido en sus labios que emanan hilos de sangre. El signo de la pasión más verdadera.

Este accidente generará en la protagonista una fascinación absoluta que le subyuga a ahondar en sus anhelos y fantasías más escondidos. Al día siguiente entra en el café para conocer más detalles de la historia entre esos dos amantes y allí conocerá a un interesante hombre. Chauvin. La seducción y el sentido de vivir con libertad se desprenden poco a poco del decoro moderato cantabile que gobernaba su anterior vida.

Atrapados en este giro inusitado ya no podrán dejar la lectura hasta conocer el cautivador desenlace. Y en cuanto a la autora, a muchos de ustedes les sonará por un libro muy famoso que llegó a ser un éxito mundial y que consiguió el Premio Goncourt en 1984: El amante. Es una escritora que no podemos perdernos. Marguerite Duras nació en Saigón, Vietnam. Fue novelista, guionista y directora de cine francesa. Pasó su infancia y adolescencia en la Indochina Francesa. Al volver a Francia estudió Derecho, Matemáticas y Ciencias Políticas. Estuvo siempre muy cercana desde sus letras a la literatura de Stendal, Flaubert, Virginia Woolf, Kafka o de franceses como Sartre o Camus. Se interesó por la exploración de los flujos de conciencia y evitó hacer descripciones de cualquiera de sus personajes para profundizar en el verdadero magma de su psicología. Al igual que Beckett destaca en la severidad y el minimalismo de su estructura narrativa. El efecto final de esta obra es imponente. De fondo quedan el Boulevard marítimo, las magnolias, el sonido de la sirena, los melancólicos pasos de Anne Desbaresdes y la atrayente excepción a la regla. Otro Huracán en papel que les incitará a un enigmático tránsito. Sopesen y exploren, amantes de la Literatura de Altura.

martes, 20 de abril de 2010

Fin de partida, de Samuel Beckett

He llegado a un Nuevo Tránsito. He encontrado una de las escamas del hombre moderno. Y es por esto que me siento más liberado, pero les advierto que la experiencia ha sido angustiosa. Terrible. He sufrido desde la totalidad. A través de las crípticas sombras y el minimalismo literario de Samuel Beckett. Mis alas han sobrevolado una obra gris, explosiva, metafórica y potente. En ella se conserva su verdadera furia literaria, la que ha electrizado inexorablemente cada una de mis plumas para volar. Aquí. En este frío escenario estático, lóbrego y mortecino. En esta casa tablero descrita en la novela, en este hogar patriarcal situado en una playa frente al mar. Hundido en un espacio eterno donde sólo quedan cuatro piezas. Cuatro infelices Stauntons que proyectan el cometido de sus vidas con vehemencia, en un constante ritual abocado al desastre. En el final de una partida irrevocable. Un final de una existencia absurda que se acaba, consumidos por las mismas pasiones que nos enaltecen y nos degradan. Los cuatro son seres lisiados. Seres heridos, mutilados, lastimados por la guerra de los tiempos, furiosos, absurdos, reales, que habitan este interior desamueblado de luz grisácea con dos ventanas altas. Desde una se ve la arena y desde la otra el mar. Afuera, tupido y gris. Las olas de plomo. No hay sol. Todo el universo es negro claro. Es difícil enfrentarse a eso. Sólo un héroe puede sentir ese inmenso y Alto Vacío.

En la casa están Hamm, Clov, Nagg y Nell. Hamm es un ciego que no puede ponerse de pie y permanece sentado en una silla de ruedas. Busca siempre la posición más poderosa, el centro de la habitación, como el rey de un tablero. Clov es su sirviente, su guante. Su tara consiste en no poder sentarse, lo que le convierte en el más activo. Actúa a las tiránicas órdenes de Hamm, por inercia. A veces emite algunos impulsos propios de autonomía, como observar las paredes o ir a la cocina. Es torpe y menos inteligente pero posee atributos valiosos como la vista y su deseo por cantar. Ambos se necesitan. Fueron por mucho tiempo complementarios, pero ahora, al final de la partida, ya no se aguantan. Han llegado a un sin sentido. Nagg y Nell son los padres de Hamm. Ambos están dentro de un cubo de basura cada uno. Son viejos. Presentados como inútiles. Su único deseo es comer y sus conversaciones son irresolutas. Nell, la madre, emerge del fondo del cubo para arrojar una frase que les hará temblar. Y que a su vez es la tesis de toda la obra.

“No hay nada más divertido que la infelicidad.”

sábado, 17 de abril de 2010

La Regenta, de Leopoldo Alas "Clarín"

Regresar a nuestra literatura añeja, oxigena. Siempre. Y más aún cuando se trata de la sátira severa de un ateo liberal como lo fue "Clarín". Madame Bovary, de Flaubert, y Ana Karenina, de Tolstoi son almas gemelas de esta intensa obra española. Al leerla penetraremos en la más profunda interioridad de una ciudad, Vetusta, y de sus personajes , lo que nos inducirá a una interesante regeneración moral y cultural. Sentiremos la pasión por la libertad y las nuevas ideas. Nos hará entregarnos en cuerpo y alma al desenlace.

La Regenta fue la primera novela de Leopoldo Alas "Clarín". Empezó a escribirla en 1883, cuando tenía 31 años, y fue publicada en dos tomos entre 1884 y 1885. En contra del clero. Unos años antes, en 1878 había obtenido ya el título de doctor en Derecho civil y canónico, con la calificación de sobresaliente. En su cátedra como profesor de Universidad nunca aceptó ni sobornos ni recomendaciones. Se lo acusaba de carecer de ningún tipo de benevolencia.

Parace ser que lo que ocurre en Vetusta y lo que ocurría en Oviedo no era muy diferente, las coincidencias fueron demasiadas y muchos empezaron a identificar a los personajes entre los habitantes reales. Suscitó una total agitación local, estatal y finalmente universal.

“
La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte.”

Esta es la historia de una mujer en una cruzada entro lo místico y lo pasional. Clarín tuvo que publicar La Regenta en Barcelona, en medio de un duro enfrentamiento con el clero debido a la temática de la obra. En concreto al personaje absolutamente diseccionado de Fermín De Pas.

Reflejo del Oviedo del s.XIX, la ciudad de Vetusta se convierte en una de las protagonistas de la obra para acoger una historia provocadora que no dejó a nadie indiferente en el año de su publicación. Ana Ozores, una bella y joven mujer, se casa con don Víctor Quintanar, exgerente de varias audiencias de Vetusta, y mucho mayor que ella. De él recibe el pseudónimo de la Regenta. Su vida, monótona y vacía, le lleva a la desesperación y a la búsqueda de una realidad diferente. Encontrará dos caminos: el místico y el pasional. Encarnados en dos hombres: el Magistral don Fermín de Pas, y el don Juan del lugar, Álvaro Messía. Uno será su confesor, el otro su amante, generando en ambos un sentimiento de atracción sexual, bajo la atenta mirada de los habitantes de Vetusta.

Es perfecta. Cuando observo una torre o un campanario me imagino que Fermín De Pas nos está vigilando con su catalejo. Todo sigue funcionando de la misma manera. Esa es mi impresión más firme tras leer esta soberbia obra maestra de la literatura. Estamos obligados al tránsito y a la regeneración de ideas. Sea cual sea nuestra época. ¡Avancemos!

martes, 30 de marzo de 2010

El diablo en Semana Santa y otros relatos, de Leopoldo Alas "Clarín"

Nada más ver el título sentí la necesidad de leerlo. Frecuentaba la biblioteca, una vez más. Mi cabeza me pedía leer un totem de la literatura española. Una portuguesa llamada Adelaide, enamorada de nuestra lengua, me habló con devoción de Leopoldo Alas "Clarín". Encajó a la perfección con mis altas necesidades. Nada más salir por la puerta me arrojé a su lectura. Paseando. ¿En qué ocupaba su tiempo el diablo en estas fechas? La curiosidad robó toda mi atención. En las calles podía sentir como resonaban los tambores y el frugal aroma de los hilos invisibles del incienso. Compré unos cuernos con crema y Clarín empezó a contármelo todo.

Por esta época el diablo bosteza como un león en su jaula. Se aburre. Bosteza de hambre de picardías que le faltan durante la Semana Santa, tal como se muere el cómico de inanición en estos días. Cuando la tierra madre comienza a hincharse con la comezón de dar frutos, yéndosele los antojos en flores, llenándolo todo de aromas y de alas de mariposa. Así que El diablo en Semana Santa cuando ve que brota la primavera en los botones de las plantas y en la sangre bulliciosa de los animales, se dice a sí mismo: “Esta es la mía.” Y en ese momento se le ocurre una idea extremo diabólica que nos despertará la inquietud con gran maestría. Y les calentará las manos.

El segundo relato es la historia de Pepe Francisca y su manjar soñado, la Boraña. En una tarde de agosto Pepe regresa rico a su pueblo natal. Trae consigo una fortuna pero también una pena y un fuerte anhelo.

“¡Madre, torta! ¡Leche y boroña, madre!”

Primitivo Protocolo era un niño seco, delgaducho, encogido de hombros, de color aceituna; un museo de sarampión, escarlatina, ictericia, catarros, bronquitis y diarreas, que vivía malamente gracias al jarabe de rábano yodado y a la emulsión Scott. Primitivo fue aumentando su talento con cada fiebre y cada enfermedad, rodeado en la cama de mapas, libros técnicos y diversos aparatos para su alarmante precocidad. Al entrar en la Academia se convirtió en El número uno de su promoción. El relato de la sobredotación intelectual. Su final es hiperrealista. Fascina.

Doña Indalecia es una viuda de sesenta años, nacida para jefe superior de Administración o para Ministro del Tribunal de Cuentas o acaso mejor para inspector general de policía. Una beata antilimosnas que conocerá a Don Pantaleón Bonilla, director de la Biblioteca provincial, un vejete muy distraído únicamente atento a sus libros, sus teorías de filósofos y de bibliófilo científico que reparte donativos, calderilla a puñados, como el labrador que siembra y arroja el grano sin responder, más que con la esperanza de que la simiente fructifique… Para vicios. Un relato precioso.

Mariquita Varela, casta esposa de Fernando Osorio es La imperfecta casada. Mejor no les cuento por qué. Les recomiendo que lo descubran ustedes, amantes de la literatura.

Todo esto se lee en un suspiro. Las letras de “Clarín” son perfectas. Sus palabras resaltan como el oro y su mensaje se experimenta como un baño de humanismo. Que alegría me da comprobar cómo la literatura también puede ser una procesión. Yo la sigo a donde vaya. ¿Me acompañan? Aprenderemos muchas cosas... pero sobre todo, sentiremos grandes cosas.

lunes, 29 de marzo de 2010

Los muertos, de Jorge Carrión

Literatura de interferencias. Flashes. Reminiscencias. La ficción se hace más real que nunca. Los muertos se presentan en nuestra percepción para vivir con total autonomía. Al leer no sabremos nunca si el paso siguiente será la «pisada final». Tampoco donde nos encontramos. Interferencia. Experiencia. Sólo esto. Si alguno de nosotros supiera que estamos haciendo, o hacia donde vamos, sería mejor que no nos lo dijera. Carrión desea contarlo. Con interferencias. Mediante el influjo de los personajes que han existido en la ficción, tanto literaria como fílmica.

El mérito de esta obra reside en parapetar los dramas de los muertos como el espejo de la vida. La mente del escritor ha quedado enmarañada siguiendo a los fantasmas alzados ante él por otros escritores y pretende curarse de su éxtasis delirante explorando sentimientos humanos en un lenguaje humano, mediante escenas que permitirían a un ermitaño hacerse una opinión de los asuntos del mundo y a un confesor predecir el curso de las pasiones. Carrión propone una nueva descontextualización. Interferencias.

El relato está tejido con frases cortas. Acción. Movilidad escénica. La trama arranca en Nueva York. Un callejón aislado, oscuro. Un agujero negro en el centro de la metrópolis del mundo. Allí yace arrojado en el suelo, el Nuevo. Un inmigrante que acaba de llegar a la ciudad. En breve va a ser apaleado. Pateado. A través de este personaje conoceremos los verdaderos valores cívicos que deben ser rescatados con urgencia. La solidaridad. La ayuda. La participación. Ofrecer nuestra mano al extranjero. Todos somos Nuevos en este mundo.

Nueva York sufre una agitación híbrida, vagabundos arrodillados, ciclistas con prisa, transeúntes anónimos, repartidores de publicidad. Un zepelín sobrevuela la avenida. Roy, un pensionista advierte por una de sus cámaras como golpean a el Nuevo y acude a salvarlo. Selena, su pareja, ejerce el psicoanálisis. La identidad es un valor en alza.

Los muertos, aún sin sufragio universal pueden provocar un tránsito transgeneracional. A través de ellos nuestra vida puede entrar en alteridad. Son como una vela que nos ilumina por dentro. Tienen la virtud de derrocar los tópicos y por lo tanto suscitar una revolución conceptual. Aquí he defendido muchas veces que esa es una de las fuerzas que posee la literatura. Con ella podemos trascender. Volvernos a enamorar. Profundamente. La literatura es un camino. Leyendo marcamos un itinerario de identidad. Toda nuestra personalidad queda vulnerada a su exposición. Nos permite sopesar y reflexionar. Leer es una dificultad placentera que convierte la experiencia en un acto sublime. Somos seres solitarios en busca de la universalidad. Por nosotros bailan generosos los memes de la literatura, para nosotros, amantes del arte letrado. Dispuestos al tránsito. A la regeneración conceptual.

“Con el tranvía aún en marcha Roy se apea en una parada desierta. Un complejo de apartamentos, paredes cubiertas de grafitis: "¿Quién vigila a los vigilantes?", "No Dios; Bienvenidos al Planeta Infierno.", "Corred putas al poder, que vuestros hijos ya llegaron.", muros que rodean solares, pavimentos en putrefacción. La ciudad se disfrega a cada paso.”

En esta primera novela de Jorge Carrión se acumulan elementos del ciberpunk, la novela postraumática, el cómic, nociones del afterpop, el mundo del hampa, la metáfora underground de Don Delillo, la interconexión del mundo virtual de Second Life, la ciencia ficción de Blade Runner y el reto de la innovación literaria. Secuencias cortas. Arroja instantáneas. Fragmentos. Híbrido del Western y Crónica de Viaje. Una novela utópica con un disfraz antiutópico. Yo he sentido una nueva estética. Digamos que es un saludo a los lectores. Ahora tendrá que trabajar en el contenido. En un guion sólido. La debilidad de todos estos saltos hipertextuales está en la falta de cohesión. La sensación final me deja una impresión borrosa. Un intenso análisis de series de televisión y una fuga del poder de la literatura. Produce insubstancialidad siendo en su inicio como una bomba, una bomba de humo. Houdini habría desaparecido en el acto mientras que a Carrión se le sigue viendo en el escenario. Aún es un mago en ciernes de la literatura. Confío en que nos entregue en su próximo proyecto un truco rematado. Promete. Creo que debe decidirse entre la literatura o el cine. Tiempo al tiempo.

“La cicatriz es nuestro segundo ombligo. No tenemos memoria de ella. De algún modo es la huella de lo que causó nuestro tránsito. Y tú no tienes. Sin cicatriz es más difícil la memoria. La memoria de la muerte. Sólo la memoria de la muerte lleva a la afirmación de la vida, digámoslo así: integramos en nosotros lo extranjero.”

jueves, 18 de marzo de 2010

Tierra desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri

Fue declarado por el periódico The New York Times como el mejor libro del 2008 y algunos ya empiezan a decir que Jhumpa Lahiri se ha consolidado como una de las voces más importantes de la literatura norteamericana. Esta escritora de ascendencia bengalí nació en Londres y a los dos años se trasladó con su familia a Rhode Island, Estados Unidos. Sus tres libros giran en torno a la migración, la identidad y la familia. Todas sus historias de amor son inexorablemente tristes. Todas. Y lo son para que podamos entender la parte más difícil de la vida. Habla de bodas arregladas, de tradición familiar, de conflictos personales y de la emancipación personal. Tiene la virtud de mostrarnos ampliamente la conciencia de sus personajes imaginarios para entrar en la vida de esa gente como si fuera un viaje extraordinario. Detalla sus comidas, sus vínculos singulares, sus miedos, sus pasiones, y la importancia que poseen los lugares para que podamos desarrollarnos individualmente, lejos de esas tierras agotadas, donde ya no crece la patata por haber sido plantada durante demasiadas generaciones. Jhumpa Lahiri confiesa necesitar nuevos territorios, tierras desacostumbradas, tierras fértiles para crecer y tener una vida plena. Este deseo es el núcleo de investigación narrativa con el que parte para llegar con su literatura de victoria y realismo fidedigno a los más de 700 mil lectores de ascendencia bengalí en Estados Unidos que comparten estas vivencias y emociones sobre el exilio, la desilusión y la madurez obtenida en nuestra sociedad moderna, dentro de un mundo cada vez más fragmentado.

En Tierra desacostumbrada seremos testigos de ocho relatos independientes que se relacionan. Relatos sobre la vida bengalí exiliada en Norteamérica. Los personajes muestran todas sus inquietudes y preocupaciones de su cultura bengalí. Todo en este libro es bengalí. La sensación que me queda es de ser un libro para bengalíes, vetado a bengalíes. Yo, sinceramente, me he aburrido como un batracio en una pecera sin comida. No he podido extrapolar nada a mi mundo. Tengo la sensación de haber caído en un espacio hermético. El efecto provocado como lector es infecundo. A mi no me conmueve. Y me recuerda a otra obra aparecida recientemente donde sí removió todos y cada uno de mis sentimientos. Pero estas eran otro tipo de tierras. Fue la lectura En tierras bajas de Herta Müller. Una estructura similar. Once relatos interrelacionados para evocar el desarraigo de una comunidad de ascendencia suaba. Todos los relatos te atravesaban el alma. Soy consciente de que hay tierras y tierras. Ahora elijan ustedes.

domingo, 14 de marzo de 2010

El Dios de la sonrisa oscura, de Michael Chabon

Tras la lectura de Enemigos públicos, la enriquecedora e intelectual correspondencia entre Michel Houellebecq y Bernard-Henri Lévy que se cruzaron en 2008 y la sugestiva revisión de Un perro andaluz de Luis Buñuel, sentí unos irrefrenables deseos de arrojarme a un relato policíaco y tenebroso que me situara al borde de la frontera entre lo macabro, lo infecto y corrompido. Y en ese afán apareció en mi biblioteca El Dios de la sonrisa oscura de Michael Chabon. La idea de una risa oscura me produjo tensión y en cuanto me puse a leer para averiguar quien era ese Dios de artimaña insondable surgió de un bosque de Asthown el cadáver ensangrentado de un payaso grotescamente vestido con un traje de velvetón naranja y púrpura brutalmente asesinado.

Y así, nada más captar esa tétrica escena reapareció en mi imaginario literario la atmósfera lúgubre y misteriosa de los cuentos de Lovecraft y Poe. Noté que algo muy extraño estaba ocurriendo y además era de ese tipo de cosas que se nos escapa a la percepción de nuestro ordenado mundo rutinario. Edward D. Satterlee, el fiscal del distrito escribe esta intensa crónica-informe para describir lo sucedido y lo hace como carta de dimisión ante esta última risotada funesta que le presenta el destino.

“El mundo es una broma que no se puede entender y nuestra necesidad humana de explicar sus prodigios y sus horrores, nuestro ingenio atroz para inventar esas explicaciones, no es nada más que el redoble de tambores que acompaña el final del chiste.”

El relato va in crescendo por momentos hasta producir un inquietante misterio. Las pistas nos permiten ir descubriendo como es la vida de este escalofriante personaje y el leitmotiv de sus perseguidores. Les alerto, sobre todo cuando entren en la cueva en la que el payaso se refugiaba y observen bien el tipo de lecturas profundas que estudiaba. Este punto revaloriza mucho la narración y aumenta la tensión del desenlace. Aquí Michael Chabon escribe con fuerza, no tiene nada que ver con su enclenque novela El sindicato de policía yiddish. Puedo decir que se trata de un relato extremadamente corto pero sobrecogedor. Tiene potencia. Incluso ya presiento que la próxima vez que vaya al Circo si de alguien me voy a acordar es de Chabon y de su estremecedora risotada literaria. Sentiré un gélido temblor en el cuerpo por esos imperios invisibles, por las profecías antiguas y por la invocación de oscuras emanaciones cósmicas. Paparruchas... ¿no creen? Ficciones. Pero ficciones... que acojonan.

jueves, 25 de febrero de 2010

El banquero anarquista, de Fernando Pessoa

Este libro llegó a mí de manera casual. Entré en la librería en busca de otra literatura. Realmente quería leer Los muertos de Jorge Carrión que acaba de ser publicado por Mondadori. Deseaba emociones fuertes. Pero resultó que ya no quedaban más ejemplares. De momento estaba agotado. Y en ese estado de incertidumbre y contradicción mis ojos abatidos cayeron en esta portada. Mi mirada, perfectamente, podría haberse precipitado sobre la sección de narrativa norteamericana o sobre la estantería de novela negra, mi campo visual era amplio, pero no. Se hundieron en la portada de El banquero anarquista del portugués Fernando Pessoa. Y ya no pude dejar de observarlo. He de confesar que me sentí inmediatamente seducido, quedé perplejo por el chocante y paradójico personaje que mostraba. ¿Cómo se puede ser banquero y a la vez anarquista? Es insólito. El primero favorece al capital y el segundo lo combate. Esta conjugación de términos me resultó inaudita, incluso extravagante. No podía ser. Es como si creáramos a un personaje llamado "El periodista analfabeto". Todo nuestro esqueleto conceptual temblaría irresoluto. Sin más. Sería un ataque directo contra nuestra lógica, un estacazo contra nuestro avanzado lóbulo frontal. Sólo de imaginármelo mi sistema límbico se achanta. Me resulta incómodo visualizar al discordante personaje en acción. Porque claro, ¿cómo alguien que no sabe ni leer ni escribir podría trabajar en la esfera de la comunicación? ¿cómo? Arrasaría con toda su deontología profesional. Digo yo. La cuestión es que mediante este heterónimo u ortónimo de Pessoa se crea durante el relato un muy interesante diálogo socrático entre el propio banquero anarquista y otro intrigado individuo que le pregunta asombrado en un juego literario que nos permite imaginar que estamos hablando o interrogando al mismísimo Fernando Pessoa, uno de los mayores poetas y escritores de la lengua portuguesa y de la literatura europea.

Y es en esta lúcida conversación en la que poco a poco descubrimos la meticulosa ideología y el compromiso activo que el banquero anarquista despliega con el fin de luchar contra la opresión. Lo hace combatiendo contra las ficciones sociales en las que se asienta la burguesía y que a su vez entorpecen la creación de la libertad futura del individuo. Para ello, utiliza la Técnica del anarquista: tratar a las personas como capaces, como dignas de libertad, porque sólo de este modo podremos todos confiar en nosotros mismos y prepararnos para una auténtica Revolución Social, arruinando las defensas burguesas y reduciéndolas a la inactividad. Pero cuidado. Este trabajo sólo puede ejercitarse individualmente, estando unidos únicamente por el mismo fin. De lo contrario podríamos caer en fáciles imposiciones entre los unos y los otros. En tiranía. ¿Qué les parece? ¿les va convenciendo? Yo, les aseguro, que al cerrar el libro me he sentido completamente hipnotizado por esta doctrina tan civilizada. Aséptica de bombas y armamento. Gracias a la palabra y al pensamiento ordenado. Una vez más... ¡viva la literatura! Recomendado para banqueros despistados y glorioso e imprescindible para los amantes de la libertad.

“En realidad, eres anarquista dije. En todo caso, da risa, después de haberte oído, comparar lo que eres con lo que son los anarquistas que andan por ahí.”

domingo, 21 de febrero de 2010

Push, de Sapphire

Sobrecogedor relato. Esta es la historia de Claireece Precious Jones, una niña que es sistemáticamente violada por su padre y por su madre. La narración arranca con el nacimiento de su segundo hijo a la edad de dieciséis años en ese ambiente de incesto y abuso. El primero de sus hijos nació con el síndrome de Down, fruto de las vejaciones de su padre, cuando ella tan sólo contaba con doce años. Su abuela se hizo cargo de él. Precious tiene una única escapatoria, la Escuela de Enseñanza Alternativa, donde la carismática profesora Blue Rain la guiará por un camino recto hacia el progreso, su Graduado Escolar. Empujándola hacia el aprendizaje, la escritura y la independencia.

Push fue descubierta por Charlotte Sheedy, una agente literaria feminista. Generó tal interés sobre la obra que le llovieron multitud de ofertas a su escritora. El libro fue publicado por fin en 1996 por la prestigiosa editorial Vintage, editorial que ha publicado a escritores como Salman Rushdie, Philip K. Dick, Albert Camus, Raymond Chandler, William Faulkner, Richard Yates, Richard Ford, Cormac McCarthy, Alice Munro, Haruki Murakami, Vladimir Nabokov o Philip Roth. En este momento pertenece a una subdivisión de Random House, como saben, la editorial más potente en lengua inglesa. El tirón de ventas fue colosal.

El año pasado el director de cine Lee Daniels presentó una película titulada Precious, basada en esta estremecedora novela, en el Festival de Sundance ganando el Premio del Público y el Gran Premio del Jurado al mejor drama, así como un Premio Especial del Jurado a la mejor actriz de reparto, Mo'Nique. Ganó el People's Choice Award en el Toronto International Film Festival en septiembre y en Cannes no dejó a nadie indiferente. Si la ven fíjense bien en una de las trabajadoras de la guardería. Es Sapphire. Un genio de las letras. Este año no se nos podía escapar este Huracán en papel reeditado por Anagrama con la precisa traducción de Jesús Zulaika de 1998. Impresionante.

Al final del libro podrán devorar la rugiente calidad literaria de Nuestras vidas: el libro de nuestra clase en el que las diferentes alumnas de la Escuela, todas ellas con vidas lacerantes y un pasado displicente, escriben el relato de su existencia. La verdad brota con la fuerza poética de la supervivencia y la catarsis. Es admirable. Durante la lectura encontraremos todos los fantasmas de la raza negra, sus controversias con los blancos y su empuje de dignidad. El claroscuro del amor y la rabia. Si intento imaginarme ahora a Precious Jones, la visualizo en un aula, pero esta vez de profesora. Como una ciudadana íntegra, solidaria. Preciosa.

jueves, 18 de febrero de 2010

Lo real, de Belén Gopegui

Belén Gopegui construye otra nueva literatura con el fin de provocar un tránsito y una regeneración de ideas. Su narrativa cuestiona conceptos existencialistas asentados en nuestra sociedad como rocas imperecederas: la libertad, el poder, el amor y lo real. Y lo hace para incitarnos al progreso. Sólo cuestionándonos estos sólidos constructos podremos emprender el verdadero camino hacia una evolución social y personal. Pero su forma de hacerlo nos cogerá por sorpresa inexorablemente. Aunque hayamos leído mucho, aunque en nuestra biblioteca atesoremos a diversos filósofos o aunque creamos ser unos libertarios por el tipo de vivencias que se han grabado en nuestra piel, Belén Gopegui volverá de nuevo a desestabilizar con maestría todo aquello que hemos incorporado como "real".

Al leer a Gopegui entendemos inmediatamente que es una intelectual comprometida responsabilizada con la socialización reaccionaria del individuo a través de la tenue literatura. Su estilo es panfletario. Nos arroja instrucciones para que las podamos llevar a cabo con el fin de perturbar los acólitos efluvios del franquismo agazapado, la banca. Lo real indaga en los límites de lo clandestino. Los límites de lo real. Su protagonista, Edmundo Gómez Risco, tendrá como misión cortarle la cabeza al dragón de lo que puede quedar de esa organización llamada Matesa que provocó uno de los mayores escándalos de fraude político-económico de la última etapa del franquismo y que provocó el encarcelamiento de su padre.

Estamos ante un Huracán en papel. Se trata de literatura construida para cambiar la percepción que tenemos de las cosas. Esta es la función más honorable de la literatura. Disfrútenlo.


domingo, 31 de enero de 2010

Las tinieblas, de Leonid Andréyev

Las tinieblas de Leonid Andréyev representan ese estado de la moral impuro pero a la vez tan necesario para que otros se puedan ensalzar en valores y causas nobles sobre los adulterados, por quienes a su vez, luchan en sus batallas. Andréyev acerca estos dos mundos antagónicos a través de un idealista revolucionario y una licenciosa prostituta para que se reconozcan el uno en el otro y encuentren su punto de unión y respeto. Es una obra preciosa. Sensible. La tensión es constante. La he leído como un regalo que la literatura me ha entregado de manera fortuita. Estaba curioseando por la Biblioteca pública y me topé con ella sin un orden lógico de elección. Los escritores rusos siempre me han parecido muy interesantes y éste era un completo desconocido. Puede que ese fuera el motivo. De lo que sí estoy seguro es de que ahora me siento muy orgulloso por la casual lección que me ha entregado. Ya verán. Vayamos con el argumento.

“No he hecho nunca daño a nadie. He consagrado mi vida al bien de los demás.”

Alexéi lucha contra el capitalismo y la autocracia zarista en los años de inicio de la revolución rusa. 1905. Tiene veintiséis años. Es virgen. Abstemio. De una moral intachable. El partido soviet le ha conferido el honor de colocar bombas para asediar la monarquía y la burocracia de la dinastía Romanov. Ahora está agotado y necesita descansar. Durante dos días ha sido perseguido sin tregua por espías del zar, Nicolás II, por las calles de San Petersburgo y el frío de octubre no perdona. Si se queda dormido corre el riesgo de que lo capturen como a un borracho. Así que decide meterse en una de esas casas de lenocinio. Un lupanar. Donde las mujeres mercadean con sus cuerpos. Un lugar indigno para él, que le provoca una gran repugnancia. Y aun así entra, para proteger su vida.

Les adelanto que la lectura del relato es ágil. La narración está repleta de detalles expresionistas que enfatizan más la visión interior del personaje y la expresión de sus sentimientos que la descripción objetiva de la realidad o su impresiones sobre ésta. Andréyev literaturiza incluso los Déjà vu de Alexéi para incidir en los pensamientos y en la importancia que tienen sobre este cisma de la moral individual.

“Durante aquella noche agitada, se sorprendió algunas veces de que los hombres y las cosas evocaran en él vagas reminiscencias, como si llegaran de las tinieblas del pasado o acaso de la nada. Le parecía haber estado allí: tan conocido y familiar era para él cuanto le rodeaba. Este sentimiento le resultaba desagradable, le alejaba de sí mismo y de sus camaradas de combate y le aproximaba a aquella casa de lenocinio con toda su porquería y su vida sucia, repugnante.”

Liuba, la prostituta, tras dejarle dormir un rato y notar su completo rechazo hacía ella le mete un bofetón en toda la jeta, al decoroso revolucionario. Él le pregunta que por qué y ella le contesta porque hacía falta. Hacía falta. Sin más. Eso no es una razón le objeta. Vale más que no busquemos razones, le dice ella. Él no ceja. Procura comprender porqué había caído sobre él la cólera de Liuba. Se sentía ultrajado. Cuando se pega a un hombre por lo menos hay que decirle la razón. Él estaba acostumbrado a dominar sus deseos sexuales y mirar a las mujeres incluso con indiferencia. Así que los motores de su intelligentsia se aceleran para descubrir el porqué de esta ofensa.

“Habitualmente su pensamiento era pesado y lento; pero una vez preocupado empezaba a trabajar febrilmente, con una fuerza y una inflexibilidad casi mecánicas. Se convertía en algo así como una prensa hidráulica que, cayendo lentamente, rompe las piedras, dobla las barras de hierro, aplasta a los hombres si están allí, y todo ello con impasibilidad, lenta e inexorablemente. Sin mirar ni a derecha ni a izquierda, indiferente a los sofismas, a las alusiones y a las respuestas a medias, manejaba su pensamiento pesadamente, aun cruelmente, hasta el límite extremo de la lógica, detrás del cual no hay ya más que el vacío y el misterio. No separaba jamás su pensamiento de su persona; todo su cuerpo estaba penetrado de él, y cuando llegaba a una conclusión lógica cualquiera, la adoptaba inmediatamente, como todas las gentes de su temperamento, para las cuales el pensar no es un juego, una diversión, sino el fondo mismo de su vida.”

Alexéi descubre que Liuba le ha pegado porque le insultó con su piedad y le pide hacer las paces. Le ofrece incluso su virginidad. Este momento es el que traza la verdadera línea de división entre ellos. Liuba también posee una verdad y asistiremos a la fusión de ambas. La narración versa sobre ese cruce de estilos de vida y cómo uno y otro se intentan entender. A veces con irritación.

“Tu cálculo era bien sencillo: «Voy a sacrificarle mi pureza —te dijiste—, y con ello me haré más puro todavía. De ese modo tendré algo así como una moneda de oro intransferible y eterna. Se la puedo dar a los mendigos, pero vuelve siempre a mis bolsillos». No, querido, no te valdrá eso.
—¿No?
—No, querido, no soy tan estúpida como todo eso. He visto ya a mercaderes así: amontonan millones con todas las injusticias y luego dan diez céntimos a la iglesia y creen que han salvado su alma. No, querido, construye tú mismo la iglesia, da cuanto amas. Tu inocencia no vale gran cosa; quizá me la ofreces porque no tienes necesidad de ella; está ya caducada, llena de polvo...”

Constantemente asistimos a un análisis psicológico y existencial, donde los personajes se plantean su situación en el mundo, su identidad, con un sentimiento de alienación que les provoca conductas desordenadas, psicóticas, violentas, irreflexivas, sin lógica ni coherencia. Cada visión se plasma con un lenguaje dinámico, conciso, elíptico, simultáneo, concentrado y sintácticamente deformado. Es una literatura que se aproxima mucho a la modernidad de las descripciones del expresionismo de Kafka, sin representar ese absoluto absurdo del que está hecha su literatura. Aquí nos movemos por unas vías más estables. De vez en cuando recibimos pistas.

“Un canalla tiene ante sí muchos caminos; un hombre honrado tiene sólo uno.”

Y para terminar les dejo con una legendaria canción que me ha recordado a Las tinieblas con las que Andréyev literaturiza de forma magistral la rosacea y semioscura habitación de este lupanar proyectado como escenario del mundo. Me gusta como está empezando este año. ¿Qué sería de nuestras vidas sin la literatura? Un mundo de tinieblas.