HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

jueves, 28 de noviembre de 2024

La mano encantada, de Gérard de Nerval

Gérard de Nerval

Amanecí en un día frio. Levanté la persiana y ya no alcancé a sentir el horizonte. El sol radiaba macilento y las sombras se alargaban como dedos de la noche. La niebla, tupida y gris, se hospedó en la ciudad y como el velo de una novia abandonada, envolvió el paisaje de mi mente y yo descendí en este crepúsculo de otoño, dejando a mi espíritu que se replegara hacia las profundidades de la literatura romántica, para buscar un refugio en las letras melancólicas europeas, bañadas de sueños enigmáticos y arrollados por  sonidos de violines sollozantes, creando una sinfonía de emociones que resonase en mi alma de lector incansable. En ese momento, queridos lectores, con la luz menguante convertida en espejo de mi introspección, encontré a Gérard de Nerval,  el compañero ideal para las noches obsidianas. Su relato La mano encantada se presentó como un faro en la penumbra creciente, iluminando los recovecos de mi imaginación con su prosa evocadora y misteriosa, susurrando historias de amores perdidos y sueños marchitos, invitándome a reflexionar sobre mi propia existencia en medio del inminente silencio a través de este viaje austral.

Gérard de Nerval (1808-1855), el más maldito de los poetas franceses, nació en París en pleno apogeo del Romanticismo (1820-1850) y estuvo rodeado de figuras literarias prominentes como Victor Hugo, Théophile Gautier y Alexandre Dumas, además de entrevistarse en Londres con Dickens. Desde muy joven sintió una fuerte vocación literaria. A los veinte años tradujo el "Fausto" de Goethe, debido a la fuerte influencia que ejerció en él la literatura alemana de Friedrich Schiller y Heinrich Heine. Su obra se caracterizó por una profunda conexión entre lo humano y lo nocturno, como reino propicio para la exploración del alma. En esa oscuridad, buscó una comunión íntima con la naturaleza y sus propios pensamientos más recónditos. La experiencia onírica se convirtió en una fuente inagotable de inspiración; los sueños ofrecían un puente hacia realidades más profundas que las de la cotidianidad diurna. Esta búsqueda de unidad entre el ser interior y el cosmos reveló una convicción compartida: las mismas leyes que gobiernan el mundo exterior rigen también el alma humana. Así, la poesía trascendió la mera expresión artística y se transformó en un medio de conocimiento casi místico, capaz de desvelar verdades ocultas sobre la existencia.

Gérard de Nerval fue una figura crucial del Romanticismo francés, cuya influencia se extendió mucho más allá de su época, llegando hasta nuestros días. El Romanticismo priorizó la subjetividad y la emoción por encima de la razón y las normas establecidas. La naturaleza no era solo un telón de fondo; se convirtió en un reflejo del estado anímico del poeta. Jean Paul, Novalis, Teck, Hoffmann, Hölderlin y muchos otros en la Alemania del siglo XIX encaminaron su inspiración por una búsqueda del Ser sólo comparable a la emprendida por el místico. Habían descubierto que una misma ley imperaba en el mundo exterior y en el interior de la conciencia, y ella les ofreció la seguridad de alcanzar esa prevista comunicación que los hacía disolverse en el universo. La concepción analógica entre universo y alma se hizo a tal grado consciente que a menudo precedió a la aventura lírica.

La radicalidad de estas ideas —en parte ya desbordadas de Alemania y en parte creadas paralelamente— se manifestó en Francia en una extraordinaria pléyade de escritores que contribuyeron a formar una impetuosa corriente que todavía hoy, en los surrealistas sobre todo, adquiere vigencia. Sénacour, Nodier, Guérin, Nerval, Hugo, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Mallarmé y Proust han fortalecido esa tendencia al sumarse a la gran familia literaria que confía su inspiración al sueño y a la noche, y han ayudado a crear el concepto moderno del arte.

La obra de Gérard de Nerval tuvo un efecto profundo en la literatura posterior del simbolismo por su uso innovador de símbolos y motivos; como en el surrealismo en su exploración de los sueños y el subconsciente, influyendo significativamente en los surrealistas y especialmente en André Breton; así como en el psicoanálisis, pues sus escritos prefiguraron desarrollos en la teoría psicoanalítica, convirtiéndolo en una figura de interés más allá de los círculos literarios.

En este contexto, La mano encantada nos invita a sumergirnos en un universo donde lo cotidiano se tiñe de misterio y donde cada palabra es un paso más hacia esa comunión con lo universal que tanto anhelaban los románticos. Al explorar esta obra, nos adentramos en laberintos emocionales que resuenan con nuestra propia búsqueda de sentido en un mundo que, al igual que los días cortos de noviembre, parece desvanecerse en sombras. Al entrar en su narración desaparecerán las apariencias temporales y sólo captarán la existencia inmediata como vía para acceder a los ámbitos oníricos, cargados con nuevos significados, que revelarán recónditas sensaciones en una forma de conocimiento «mágico». ¡Blum!


«La hora que os ha dado la vida ya os la disminuye.»

domingo, 24 de noviembre de 2024

Jenisjoplin, de Uxue Alberdi

Imagen de Jenisjoplin

Literatura orgánica de una vivacidaz, inteligencia y arrojo ciclónico. En el ámbito cultural ocurren muchas cosas y es imposible captarlas todas pero la voz de Uxue Alberdi nació para la eternidad. Cójanlo. Es un Huracán en Papel. A mi me ha resultado exquisita, profunda, ósea y lírica.

Jenisjoplin es la segunda novela para adultos de la escritora vasca Uxue Alberdi, publicada originalmente en euskera y traducida al castellano por Irati Majuelo Itoiz. La obra fue galardonada con el Premio 111 Akademia en 2017, un reconocimiento otorgado por lectores vascos. La narrativa se desarrolla entre 2010 y 2014, pero a través de una estructura no lineal, recorre casi tres décadas de la historia del País Vasco.

Uxue Alberdi utiliza un estilo narrativo que combina elementos de realismo con una cierta cualidad para lo intangible. La protagonista, Nagore Vargas Alkorta, apodada cariñosamente Jenisjoplin por su padre, es el eje central de la novela. A través de sus recuerdos y ensoñaciones, Alberdi explora temas como la identidad, el inconformismo heredado y la lucha política de izquierda.

«Empecé a trabajar en el Ataka a los catorce años, haciendo turnos con mi madre y con Ángel. A ella la ayudaba a elaborar los pinchos, pero yo prefería la barra. Encender un cigarro, poner la música que me molaba y trabajar a su ritmo; tras la barra, yo y los míos, y al otro lado, todos los demás.»

La novela es una obra rockera, impregnada de deseo, música y amistad, enmarcada en un contexto sociopolítico vasco en transformación. Alberdi logra capturar la esencia de una generación marcada por el fin de la lucha armada del grupo terrorista ETA y el impacto social del consumo de heroína.

Alberdi emplea una prosa dinámica que se nutre de idas y venidas temporales, lo que imprime velocidad a la narración. Este recurso estilístico no solo mantiene al lector inmerso en la trama, sino que también refleja la transitoria pérdida de conciencia que experimenta la protagonista. Este aspecto es crucial para comprender el desarrollo psicológico de Nagore, quien al aceptar sus debilidades adquiere una fuerza renovada y una perspectiva esperanzadora hacia el futuro.

«Fue una artimaña para someter a la comunidad negra. Transformaban la cocaína y la convertían en piedras de crack, quince veces más baratas que la coca. Los negros pobres consumían aquella mierda, la policía los detenía. Tener cinco gramos de crack o poseer medio kilo de cocaína merecía el mismo castigo. Conclusión: llenaron las cárceles de consumidores de crack negros, mientras que los cocainómanos blancos y ricos hacían literalmente lo que les salía de las narices.»

La autora ofrece una radiografía detallada del lumpen vasco nacido en los años ochenta. A través de Nagore y su entorno, se cuestionan conceptos relativos como el triunfo y la derrota, mientras se celebra la serenidad y el placer estético desprovistos de politización ideológica.

«Distinguí al primer vistazo el rebaño de los formales y el grupo marginal de los rebeldes, y entendí, de un solo golpe, cuál de los dos me correspondía. En el grupo de los indomables había a su vez dos bandos: por un lado, los encapuchados que andaban organizando huelgas, reuniones y manis, a los que bauticé como los rebeldes ideológicos; y, por el otro, los de pantalones anchos con reflectantes que estaban metidos en la movida del bacalao y la electrónica, los que suspendían todas las asignaturas, los del modelo A, los hijos de inmigrantes que conocía de Lasalde, los rebeldes marginales. Enseguida percibí la enemistad entre los dos subgrupos, aunque a mí, tanto el uno como el otro me parecían atractivos y cercanos: los consideraba derivados de la rabia producida por la opresión.»

Jenisjoplin de Uxue Alberdi ha conquistado tanto a la crítica literaria como al público lector con su narrativa audaz y su mirada introspectiva sobre la generación vasca de finales del siglo XX, entrelazando realismo con elementos introspectivos que invitan al lector a reflexionar sobre las luchas personales y colectivas. La novela ha sido celebrada por su capacidad para tejer una historia íntima y social, donde la protagonista Nagore Vargas se convierte en un símbolo generacional, transitando por experiencias de sexo, drogas, militancia y supervivencia con una prosa vibrante y desgarradora. Su escritura ágil y profunda logra capturar la complejidad de una época de transformación social y personal, convirtiendo Jenisjoplin en un relato imprescindible para comprender los matices de la realidad vasca contemporánea. La obra trasciende lo meramente testimonial para convertirse en una experiencia literaria que interpela al lector, invitándolo a reflexionar sobre la identidad, la resistencia y los márgenes de la existencia. Uxue ha puesto el listón muy alto. Es un testimonio poderoso del cambio generacional y un homenaje a las pequeñas victorias cotidianas en medio del caos sociopolítico. El oficio de la escritura se robustece. ¡Adelante! 

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Ambrose Bierce y la reina de picas, de Oakley Hall

Imagen

Oakley Hall, reconocido como uno de los maestros del antiwéstern y autor de culto, dejó una huella indeleble en la literatura estadounidense con su obra Warlock. Esta novela, finalista del Premio Pulitzer en 1958, sentó las bases para una nueva forma de abordar el género western, cuestionando los mitos fundacionales de Estados Unidos y explorando las complejidades morales de sus personajes.

En Ambrose Bierce y la Reina de Picas, Hall demuestra nuevamente su habilidad para combinar la ficción histórica con el misterio policíaco. Ambientada en el San Francisco de finales de la década de 1880, la novela nos sumerge en un mundo de corrupción, poder y crimen que refleja las tensiones sociales y políticas de la época.

La trama sigue a Tom Redmond, un joven aspirante a reportero que se une al célebre escritor Ambrose Bierce para investigar una serie de brutales asesinatos. El asesino, conocido como el Destripador de Morton Street, deja naipes de picas sobre sus víctimas, todas ellas prostitutas. Hall crea un dúo de investigadores fascinante: Tom, motivado por proteger a la joven que ama, y Bierce, el cínico escritor que ve el caso como una oportunidad para atacar a los poderosos.

La novela ofrece una vívida recreación del San Francisco decimonónico, explorando temas como la corrupción de los magnates del ferrocarril y la minería, el crecimiento urbano y sus consecuencias sociales, y el poder de la prensa y la sátira política. Hall demuestra su maestría narrativa al combinar elementos de novela histórica y policiaca, abriendo cada capítulo con una definición del "Diccionario del Diablo" de Bierce, lo que añade un toque de humor negro y crítica social a la narración.

Ambrose Bierce y la Reina de Picas va más allá del mero entretenimiento, realizando una mordaz crítica a la corrupción del dinero y el poder, la explotación sexual y la violencia contra las mujeres, y la manipulación política y mediática. Hall logra tejer una historia compleja que no solo cautiva por su trama intrigante y su rica ambientación histórica, sino que también invita a la reflexión sobre los oscuros orígenes de la sociedad estadounidense.

La influencia de Oakley Hall en la literatura estadounidense posterior es innegable, especialmente en autores como Cormac McCarthy y otros contemporáneos que han seguido su estela de realismo descarnado y crítica social.

Hall, con obras como Warlock y Ambrose Bierce y la Reina de Picas, sentó las bases para una nueva forma de abordar la narrativa histórica y el género western. Su estilo, que combina una prosa directa con una aguda observación de la naturaleza humana, abrió el camino para una generación de escritores que buscarían desmantelar los mitos fundacionales de Estados Unidos.

Cormac McCarthy, en particular, parece haber bebido directamente de la fuente de Hall. Sus novelas, como "Meridiano de sangre" o la "Trilogía de la frontera", comparten con Hall esa visión desmitificadora del Oeste americano y esa exploración de la violencia inherente a la formación de la nación. La prosa seca y desprovista de artificios que Hall empleó en Warlock encuentra eco en el estilo característico de McCarthy, creando una línea directa de influencia literaria.

Otros autores contemporáneos como Annie Proulx, con su colección de relatos "Close Range: Wyoming Stories", o Larry McMurtry con "Lonesome Dove", han continuado esta tradición de reexaminar el Oeste americano con una mirada crítica y realista, siguiendo el camino trazado por Hall.

La mordacidad y el realismo crudo que Hall introdujo en la literatura estadounidense han dejado una huella indeleble. Su capacidad para combinar el entretenimiento con una profunda crítica social ha inspirado a generaciones de escritores a buscar la verdad detrás de los mitos, a cuestionar las narrativas establecidas y a explorar los rincones más oscuros de la historia y la psique americana.

Oakley Hall es un Huracán en Papel y leerle hoy es descubrir las raíces de mucha de la mejor literatura estadounidense contemporánea. Es sumergirse en un estilo que no solo entretiene, sino que desafía, que no solo narra, sino que cuestiona. Para cualquier lector ávido de comprender la evolución de la literatura americana, para cualquier aspirante a escritor que busque modelos de prosa potente y significativa, Hall se presenta como una referencia ineludible, un faro que ilumina el camino hacia una narrativa que es a la vez arte y crítica social.


domingo, 17 de noviembre de 2024

Curling, de Yaiza Berrocal

Este libro es una deliciosa sorpresa y un regalo tras la ardua búsqueda en la literatura emergente. Lo leí porque la sinopsis me cautivó por su originalidad. Entendí que podría ser un acierto. Necesitaba asegurarme de no caer en una obra baldía. No sabía nada de la autora. Cero referencias. La portada también me gustó. Había una combinación potente: espectáculo y mundo laboral. La elección fue un triunfo. Quedé colmado de satisfacción desde la primera página hasta la última. Yaiza Berrocal es un estrato superior de la literatura contemporánea. Su obra es magnífica, precisa y redonda. Domina el arte de la sátira literaria con la ironía y mordacidad de Ambrose Bierce o Kurt Vonnegut. Yaiza posee la sofisticación polifónica, fragmental e hiperdetallista de una autora de culto. 

Curling de Yaiza Berrocal es una sátira mordaz del mundo laboral moderno y una experiencia liberadora en la pista de hielo del neoliberalismo. En el vasto panorama de la literatura contemporánea, de vez en cuando surge una obra que sacude nuestras percepciones y nos obliga a mirar de frente las realidades que preferimos ignorar. Curling es precisamente esa novela: una sátira brillante y despiadada que desnuda las necedades del mundo laboral actual.

Berrocal nos sumerge en la vida de Eusebio Morcillo, un acomodador del Gran Teatro del Walhall, cuya existencia gris se convierte en el lienzo perfecto para pintar un retrato hilarante y perturbador de la explotación laboral moderna. A través de una narrativa innovadora compuesta por correos electrónicos, presentaciones de PowerPoint y transcripciones de entrevistas, la autora teje una historia que es tan fragmentada como la realidad que describe.

El título de la novela no es casual. Berrocal utiliza el curling como una metáfora ingeniosa y efectiva de la vida laboral contemporánea. Los trabajadores, como jugadores de curling, se deslizan frenéticamente por una pista de hielo neoliberal, compitiendo por objetivos a menudo absurdos, mientras los jefes "barren" el camino, no siempre para facilitar su éxito.

Pero lo que hace que Curling sea una lectura tan liberadora es su capacidad para provocar la risa y la reflexión al mismo tiempo. Al exponer las prácticas laborales abusivas —contratos inexistentes, formación a costa del empleado, despidos arbitrarios— a través del lente del humor, Berrocal nos permite reconocer y procesar realidades que de otro modo serían demasiado dolorosas de confrontar.

La novela es un reflejo implacable de una sociedad que ha interiorizado la idea de que la productividad es sinónimo de felicidad. Berrocal desafía esta noción con una prosa afilada y un ingenio mordaz, invitándonos a cuestionar los valores que hemos dado por sentados.

Curling no es solo una novela; es un acto de rebeldía literaria. Yaiza Berrocal ha creado una obra que es a la vez entretenida y profundamente crítica, una combinación rara y valiosa en la literatura actual. Para cualquiera que haya sentido alguna vez la opresión del mundo corporativo o que simplemente busque una lectura que desafíe su perspectiva, Curling es una experiencia imprescindible.

Esta novela te hará reír, reflexionar y, lo más importante, te hará sentir menos solo o sola en tu frustración con el statu quo laboral. Es una invitación a la liberación a través de la risa y la crítica, un recordatorio de que a veces, la mejor manera de enfrentar lo absurdo es riéndonos de ello. No dejes pasar la oportunidad de leer este Huracán en Papel. Curling de Yaiza Berrocal es, sin duda, una de las lecturas más refrescantes y necesarias de nuestro tiempo.


«Nuestro público potencial pide a gritos una revolución; un espectáculo capaz de arrebatarles la atención con tal velocidad que los suspenda como individuos sin que ni siquiera se den cuenta, que arrase sus mentes y sus cuerpos para dejar tras de sí un placer tan extremo y frenético que quede fuera del alcance de lo que pueden imaginarse deseando.»

sábado, 16 de noviembre de 2024

Qué hacer, de Pablo Katchadjian

Literatura de vanguardia, de huida y desconexión. Pablo Katchadjian es un lúcido escritor argentino conocido por construir ficción desde un mundo onírico y abstracto, con un estilo conciso, breve y condensado. El mensaje no está calculado. La narración avanza por destellos, intuición  y fulguraciones sensitivas, especialmente en su exploración de los límites entre la realidad y la ficción, el tiempo y el espacio, y el conocimiento humano. Los sueños de Katchadjian no son solo representaciones del subconsciente, sino un medio para reflexionar sobre cuestiones filosóficas, metafísicas y literarias. Le permiten sorprenderse. Vibra. Su brújula sólo funciona si la precipita al caos, mediante un método recurrente, repetitivo, atávico. Los elementos que surgen, van reflejando sus miedos, deseos y sus búsquedas intelectuales. No importa cuales. Ubican al narrador y éste gira y gira en círculos infinitos, que en esta obra se autorreplican durante cincuenta capítulos, buscando la manifestación de una realidad más profunda.

«Estamos en una universidad inglesa, y si bien tenemos que dar clase, no sabemos de qué hablar, y ni siquiera sabemos si dar la clase o no. Les preguntamos a los alumnos qué hacer.»

Qué hacer es un experimento literario, escrita en Barcelona, en pleno confinamiento de la pandemia del COVID-19, inmerso en una situación global de aislamiento y crisis que influyó profundamente en la percepción del tiempo, la realidad y las emociones. Los personajes y las situaciones se mueven en un flujo temporal indefinido, acorde con la sensación de atemporalidad. Esta alteración social resonó con el estilo de Katchadjian, quien ya es conocido por explorar lo absurdo, lo fragmentario y lo onírico, y aquí encontró un terreno fértil para expandir sus ideas. El confinamiento obligó a las personas a limitarse a sus hogares o espacios cerrados, y esa clausura física se tradujo en una atmósfera de introspección y de escenarios mentales para la obra. Katchadjian utilizó esta limitación espacial como un catalizador para la expansión de mundos imaginarios, rompiendo con las barreras físicas y trasladando la acción a un plano más conceptual y onírico, para desestructurar la narrativa tradicional y cuestionar nuestras expectativas de lectores. El efecto que se siente es desconexión, incertidumbre y absurdo, donde lo banal adquiere un dominio de lo profundo.

«Les preguntamos a los alumnos qué hacer. Hay un silencio bastante largo que se quiebra cuando le damos la palabra a un alumno que está levantando la mano. El alumno se para y dice: lo que hay que hacer es acabar con el tercer período. Todos empiezan a hablar a la vez y a discutir sobre lo que el alumno dijo, pero nadie sabe qué quiere decir. Le preguntamos a él, le pedimos que nos explique, pero nos dice que no sabe lo que dijo, que la voz que le salió no era de él, y realmente su voz es ahora bastante diferente de la otra; menos firme y menos convincente.»

Durante su incursión por este laberinto de espejos rotos, Katchadjian encontró apoyos en León Bloy, Honoré de Balzac, John Donne, Lawrence de Arabia, Rubén Darío, Lautréamont e Ilya Kabakov, para que la fuerza de su escritura y su intelecto introspectivo pudieran convertirse en un faro hacia la transformación personal frente al conflicto, el surrealismo, la alienación y el absurdo, en los momentos más disruptivos y provocativos de nuestra historia como civilización. En Qué hacer, la influencia de estos nombres trasciende el homenaje, ya que son puntos de anclaje desde los cuales Katchadjian enfrenta el caos. Cada uno de ellos representa una pieza clave en este mosaico narrativo. Desde la ironía desgarradora de Lautréamont hasta la precisión social de Balzac, el autor logra intersecar los mundos internos y externos, reflejando el carácter fragmentado de la modernidad. La introspección espiritual de Donne y la desbordante imaginación de Rubén Darío resuenan en un texto que busca lo sublime incluso en el absurdo. Así, Qué hacer no solo refleja el confinamiento como espacio creativo, sino que se convierte en una alegoría de la lucha humana por el significado, donde Katchadjian ofrece una cartografía literaria que ilumina lo más profundo de la imaginación y lo cotidiano.

«Creo que es bastante evidente lo que hay que hacer, pero lo que habría que ver antes es si se puede decidir y si hay que decidir o no, porque habría al menos dos opciones: o el problema está en que no se puede decidir o está en querer decidir cuando no hay que decidir sino actuar. Quiero decir que quizá el problema sea que uno piensa que tiene que decidir cosas en ocasiones en las que la decisión de tomar una decisión sólo puede resultar un problema.» 

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Cosas vivas, de Munir Hachemi

Literatura viva. Munir Hachemi es un acérrimo borgiano con influencias literarias rioplatenses. Su visión, como arquitecto de sueños circulares, intuye que estamos viviendo una época de apocalipsis psicótico, que en España comenzó a percibirse  desde la crisis del 2008 y seguidamente durante la pandemia, pero que no termina de culminar. En esta obra, como cartógrafo del infinito, crea un thriller laboral que arranca con cuatro amigos que salen hacia el sur de Francia para trabajar en la vendimia y el azar les arroja al mundo de los empleos agrarios, las granjas avícolas y los cultivos transgénicos gestionadas por macrocorporaciones globalistas. La precariedad y su estigma de inmigrantes les arrincona en un estatus social   irritante. Lo poco que van ganando les permite pagar el alojamiento en un camping e interactuar con sus diversos vecinos, añadiendo más capas literarias que nos invitan a perdernos en múltiples dimensiones y perspectivas, para abordar temas sociales y políticos de manera no convencional.

«En nuestros viajes en el Suzuki y en los ratos muertos en el camping de la última semana habíamos hablado de conspiraciones, de la relación entre las inyecciones de antibióticos, les champignons, el maíz transgénico y la alta incidencia del cáncer en las poblaciones de todo Occidente.»

Cosas vivas   juega irónicamente con la figura del autor y los límites entre lo real y lo ficticio. Es una parodia del género de la autoficción y a la vez una reflexión sobre la normatividad y el cuerpo, cuestionando qué es la "norma" y cómo afecta a las relaciones humanas, con el fin de romper con lo establecido y desafiar los límites de lo narrativo. La obra aborda de manera crítica la hiperexposición de la vida personal en el mercado literario, y explora cómo esta dinámica afecta la percepción de la obra y el autor. Hachemi utiliza el lenguaje como herramienta política, explorando sus límites y su capacidad para subvertir las estructuras tradicionales, pues supone tanto un medio de opresión como de liberación. Estas características han consolidado a Cosas vivas como una obra clave en la literatura española reciente, reconocida por su profundidad temática y originalidad narrativa.

Hachemi es un Huracán en Papel y uno de los autores más prometedores de su generación, en una línea de continuidad con autores como Rafael Pinedo, Ricardo Piglia o Julio Cortazar. Con su agudeza narrativa y su frescura literaria, se posiciona como un fenómeno generacional que reinventa la autoficción al estilo de Rachel Cusk, pero con la irreverencia y profundidad conceptual de Roberto Bolaño. Su capacidad para desnudar la normatividad y explorar el lenguaje como un acto político lo distingue en un panorama dominado por voces tradicionales. Con menos de 35 años, Hachemi demuestra una madurez literaria que lo proyecta como uno de los renovadores más prometedores de la narrativa española actual.


lunes, 11 de noviembre de 2024

Barlock. Los hijos del gran búho, de Estanislao Medina Huesca

Literatura comprometida. Estanislao Medina es uno de los grandes escritores contemporáneos que no sólo posee el genio de la expresión artística, sino que además tiene la virtud de despertar conciencia en el lector ávido de explorar otras sociedades, al denunciar injusticias sociales, políticas y culturales desde una perspectiva crítica. 

«Hizo que entendiera que el ser humano nunca dejó ni dejará de ser un animal con corbata.»

Barlock aborda cuestiones profundas sobre el poder, la corrupción y las dinámicas de opresión en Guinea Ecuatorial. A través de esta obra, Medina Huesca no sólo crea una narrativa atrapante, sino que también realiza una crítica mordaz al sistema político y social de su país, mostrando como el abuso de poder afecta la vida de las personas y perpetúa un ciclo de injusticias.

«No vimos nada sobre la historia africana, a pesar de vivir desde siempre en África. Nada sobre Thomas Sankara, nada sobre Nelson Mandela [...]. Nada sobre Amin Dadá, nada sobre el periodo de ocupación española en territorio guineano, nada sobre la organización de los pueblos guineanos antes de la colonización, nada sobre los puertos de esclavos, ni los cientos de guineanos esclavizados, nada sobre la historia del pueblo bantú y de la ramificación del mismo, nada sobre la historia bubi, la fang, la annobesa o la ndowe. Nada de nada, simplemente historia occidental, pura y dura. Nos evaluaban por conocer la historia de otros antes que la nuestra.»

La trama se desarrolla en un día aparentemente normal que se torna extraordinario para el protagonista, un taxista sin licencia en Malabo. A medida que avanza la historia, se van revelando las complejidades de la vida cotidiana en Malabo, las tensiones sociales, la corrupción y los desafíos que enfrentan sus habitantes. 

El protagonista, un taxista corpulento que trabaja sin licencia, es un personaje complejo que lucha con sus propios demonios internos mientras navega por las calles congestionadas de Malabo. Su perspectiva ofrece una visión cruda y honesta de la realidad ecuatoguineana. La novela critica la corrupción y la informalidad en el sistema de transporte, las tensiones religiosas y la hipocresía de algunos líderes espirituales, la ineficiencia de los servicios públicos o la deficiente infraestructura urbana, así como desigualdades sociales y económicas.

El padre del protagonista, conocido como el "Gran Búho de Rebola", es una figura enigmática durante toda la novela, que añade una dimensión mística a la historia, vinculando las tradiciones ancestrales con la realidad contemporánea de Guinea Ecuatorial. Otros personajes significativos, incluyen a sacerdotes, representando la hipocresía de la institución católica; o militares corruptos, cuya aparición añade un elemento de tensión a la narrativa; o cargos universitarios que aprovechan su poder para acometer coacciones inmorales contra las alumnas; o brujos de renombre que se pelean con sus propias pócimas a vida o muerte; y una largo etcétera de identidades que muestran de fondo la diversidad de lenguas en Malabo, fang, bubi, yassa, annobonés, español, francés... pudiendo todas unificarse con la lengua pichi.

Medina Huesca emplea una narración en primera persona que permite al lector sumergirse en los pensamientos y sensaciones del protagonista. En alguno capítulos esta misma técnica la utiliza con la voz de su hermana. El lenguaje es directo y coloquial, salpicado de expresiones locales que añaden autenticidad al relato. El autor hace un uso efectivo del monólogo interior para revelar las ansiedades y reflexiones del protagonista y otros personajes, creando un contraste entre su mundo interior y el caos exterior de la ciudad. Además, la estructura episódica de la obra permite a Medina Huesca explorar diferentes facetas de la vida en Malabo, creando un mosaico de experiencias que, en conjunto, ofrecen una visión panorámica de la sociedad ecuatoguineana.

Barlock: los hijos del gran búho se inscribe en la tradición de la literatura africana postcolonial que busca retratar las realidades complejas de las sociedades africanas contemporáneas. La obra de Medina Huesca dialoga con otras voces africanas que han utilizado la narrativa como medio de crítica social y política. El contexto histórico de Guinea Ecuatorial, con su pasado colonial español y las complejidades de su desarrollo postcolonial, es fundamental para entender las tensiones y contradicciones que la novela explora. Es una obra significativa en la literatura ecuatoguineana contemporánea. A través de su narrativa ingeniosa y su crítica mordaz, Estanislao Medina Huesca ofrece una visión penetrante de las complejidades y contradicciones de la sociedad de Guinea Ecuatorial. La novela no solo entretiene, sino que desafía al lector a reflexionar sobre las realidades sociales y políticas de un país en constante lucha entre la tradición y la modernidad. Su final es imborrable. Requiere una segunda parte, así que quedo a la espera de su talento literario para cerrar la historia de esta humana familia. Estamos ante un Huracán en Papel encomiable, procedente de África y que escribe en nuestro idioma. ¡Blum!


martes, 5 de noviembre de 2024

Proyecto Hail Mary, de Andy Weir

Una obra absurda, histérica y sobrevalorada que produce cansancio, megalomanía y desinterés. Proyecto Hail Mary es ciencia ficción soft con un insignificante veinte por ciento hard para justificar esta inerte distopía. Logrando un comienzo misterioso, gracias al manido recurso de la amnesia, se va perdiendo en una atmósfera inviable creando una historia tan rocambolesca e inverosímil que no deja espacio para la más mínima lógica. El protagonista, Ryland Grace, crea un juego de  pseudocientificismo tan espeso y enrevesado que termina por desmoronarse en los primeros diez capítulos. No tiene sentido el argumento del enfriamiento de la Tierra; ni el de los astrófagos o bacterias que consumen la energía de las estrellas; ni el de la tripulación seleccionada según sus genes para sobrevivir a un coma prolongado; ni la posibilidad de un viaje interestelar con esos mismos astrófagos como energía de propulsión. Tampoco es plausible que la vida pueda surgir sin agua, y menos aún, por medio de amoníaco. Todo en este proyecto es soft aunque la vendan como hard puro. La trama anuncia que en veinte años la humanidad se extinguirá por una hambruna debido a la pérdida de energía solar en el planeta. Entonces, un sólo un hombre ―Ryland―, presentado como el Homo Deus enaltecido por sus conocimientos científicos acepta la misión suicida de embarcarse en una nave con falta de combustible rumbo hacia Tau Ceti, una estrella lejana que permanece brillante y podría darles la solución al problema. Así que el lector deberá ser guiado durante toda la narración por un personaje profundamente nihilista y engreído que acepta largarse a más de doce años luz de distancia. Esto se va revelando gradualmente a través de flashbacks mientras va saliendo de su amnesia. La novela avanza en base a una visión utópica hiperfuturista de la nave en la que viaja mientras de fondo lucha por una escéptica supervivencia. Como no se aprecia ningún sentido lógico a este viaje, que en principio tenía tintes ecológicos, surge el  contacto con el primer alienígena de la historia de la humanidad, un eridiano del sistema 40 ―Rocky―, que tiene cinco patas que le salen de un caparazón central y que es más pequeño que un perro labrador. Rocky es ingeniero y representa a su especie y también ha aceptado la misma misión suicida para salvar a su planeta Eríd. Su alianza se basa en el intercambio de conocimientos científicos y tecnológicos. Rocky ayuda a Grace a reparar y optimizar la nave en varios puntos cruciales, y Grace, con su conocimiento soft sobre biología y física, aporta soluciones esenciales para la supervivencia de ambos. Este personaje tan antiestético e imaginario no funciona en una trama hard, y el tedio se apodera de toda la lectura, por culpa de extensas conversaciones ridículas y repetitivas de una pesadez  insoportable, prolongando la desgana a más de dieciocho horas de narración. Así que, el lector que sea capaz de llegar al final habrá completado el registro de otro esperpento interestelar más, procedente de las neuras de Silicon Valley, para repetir el mantra de un cowboy espacial que va de salvador de la humanidad gracias a la dudosa tecnología creada por megacorporaciones capitalistas, al estilo del SpaceX de Elon Musk, con la que poder huir hacia mundos infundados y así seguir colonizando el universo con la inverosímil y falsa colaboración de un alienígena arácnido. Un absurdo total. Ryland Grace demuestra nula empatía por la humanidad que está sumida en la posibilidad de una extinción por una nueva Edad de Hielo. La taumoeba que les envía, tras descubrir que es el microorganismo que consume al astrófago,  solo es un gesto de su engreimiento científico para postularse como el Homo Deus de toda vida en las galaxias. Lo que está deseando es adueñarse intelectualmente de Eríd para que seguidamente la maquiavélica Eva Stratt pueda entrar con sus operativos privados y esquilmar otro Amazonas eridiano, extraer cobalto u otras mercancías que deseen para su Fondo Global de Defensa de las Naciones Unidas, una macrocorporación con fines lucrativos.

«Los eridianos hacen todo lo que les pido.»

En realidad es Andy Weir el que sufre verdaderos episodios amnésicos, por que si lo que pretendía era crear una ciencia ficción hard, ha cometido el grave error de darle la espalda a investigadores de la talla de Carl Sagan, quienes constataron científicamente, antiguos testimonios que nos recuerdan que los aliens ya visitaron Sumeria, el Imperio Maya y Egipto y compartieron con todas estas civilizaciones, la agricultura, el alfabeto y la astronomía. Esto significa que ya hubo contacto con alienígenas y por lo tanto, que nos conocen. Así que en la actualidad, puestos a suponer un escenario hard, estos mismos alienígenas se mantienen distantes y horrorizados con nuestras formas de vida siempre en guerra. Y además siguen monitoreando la Tierra con sus ovnis, sin tomar contacto públicamente, porque repudian el camino sin salida al que el capitalismo mundial está conduciendo al planeta, y sólo esperan una catástrofe sin precedentes, como una guerra nuclear o un avance de no retorno del calentamiento climático, para salvar a los pueblos oprimidos de la barbarie. 

Proyecto Hail Mary de Andy Weir es otro clon del mismo relato monolítico hollywoodense y sus jerarquías occidentales atestadas de ambición por conquistar, someter, esclavizar y robar bienes naturales de otros mundos como ocurrió en América, África, Oceanía o Asia. Lo que Andy Weir ignora o no quiere contemplar es que cuando los pueblos originarios de esos mundos se enteren de que los visitantes terrícolas representan al 1% de los miembros de su especie, y que abandonaron al 99% restante a merced de la catástrofe ambiental y la miseria que ellos mismos sembraron, los alienígenas se horrorizarán tanto que les cerrarán las puertas de su planeta. Los alienígenas se espantarán y no comprenderán cómo es posible que una civilización tan avanzada haya puesto toda su economía y tecnología al servicio de tanta injusticia y tanto desastre. Porque esta alteridad extraterrestre es tan incalculable y tan imprescindible que resistirá a toda esta irracionalidad. Así que cuando los representantes de estos multimillonarios aterricen en un exoplaneta, los echarán de una patada en el culo por crueles e injustos y les exigirán que lo primero que deben hacer es cuidar de su Pachamama y sólo cuando aprendan esto se les permitirá visitar otros Pachamamas. 


jueves, 31 de octubre de 2024

Las tres vidas de Sofonisba, de José Docavo Alberti

Narrativa histórica disruptiva con tintes de realismo mágico. Las tres vidas de Sofonisba es ficción especulativa con un enfoque crítico en el devenir de la sociedad, desde el anhelo de lograr una verdadera paz mundial reconsiderando nuestra moneda de cambio. 

Nada más leer la primera página me encontré inmerso en un viaje que atraviesa épocas y culturas remotas, explorando el poder del arte, la ciencia, las guerras y los conflictos económicos de la humanidad. Docavo Alberti nos presenta una trama audaz y adictiva, que no solo salta del Renacimiento al presente, sino que también se adentra en la economía actual a través de una reflexión sobre el dinero FIAT y la posibilidad de Bitcoin como alternativa a esta estafa mundial que crean los bancos. La estructura en tres tiempos no deja respiro. Cada capítulo acelera el ritmo, convirtiendo la lectura en una experiencia vertiginosa.

Las tres vidas de Sofonisba sigue a tres mujeres llamadas Sofonisba en distintas épocas —el Renacimiento, la Segunda Guerra Púnica y el presente— y explora un enigma vinculado a un cuadro que podría cambiar la humanidad. Esta estructura sugiere una narrativa compleja y rica en temas de autodestrucción y codicia humana, conectando el pasado con el presente. La riqueza de su trama, la sencillez de sus personajes y su audaz tratamiento de los problemas actuales la convierten en una lectura imprescindible para quienes buscan una novela ágil ambientada en la península ibérica y que además les despierte a la realidad de las criptomonedas, sin esperar un profundo desarrollo.

Docavo ha conseguido dominar la narrativa intertemporal de una forma ingeniosa e impecable, permitiendo al lector fluir entre diversas épocas sin confusión y con una expectación creciente. La prosa dinámica, con descripciones ricas pero sin excesos, facilita un ritmo veloz y produce un potente entretenimiento con un final que te dejará muy sorprendido. Esta es una literatura de relámpagos, creada a fuego lento y muy pulida, que existirá y será posible de dispositivo a dispositivo entre comunidades subversivas como las que leyeron a Stendhal o a Neal Stephenson. ¡Blum!


domingo, 13 de octubre de 2024

La asombrosa tienda de la señora Yeom, de Kim Ho-Yeon

La Editorial Duomo (2011) se ha consolidado como un referente en el panorama editorial español por su énfasis en la literatura de autor, priorizando obras con una perspectiva profunda y única. Su catálogo incluye novelas contemporáneas tanto de autores nacionales como internacionales, con un esfuerzo reciente por abrir espacio a la literatura coreana. Este interés se refleja en la publicación de La asombrosa tienda de la señora Yeom de Kim Ho-Yeon, una obra que destaca por su éxito en Corea del Sur y por abordar temas como la empatía y las relaciones intergeneracionales.

La literatura contemporánea de Corea del Sur ha cobrado relevancia a nivel internacional por su capacidad de reflejar las tensiones sociales y culturales del país. Autores coreanos actuales —Kim Hoon, Han Kang, Kyung-Sook Shin— abordan temas como la presión social, la competitividad extrema y los conflictos generacionales, mientras exploran las desigualdades económicas y la búsqueda de identidad en una sociedad modernizada. Obras como las de Kim Ho-Yeon no solo resuenan en Corea, sino que también capturan el interés de lectores globales, quienes encuentran en sus historias un reflejo de las luchas humanas en un mundo acelerado y altamente demandante.

La asombrosa tienda de la señora Yeom es una novela conmovedora que ofrece una reflexión profunda sobre las segundas oportunidades y el poder transformador de la empatía. Ambientada en la bulliciosa Seúl, la historia sigue a Dokgo, un hombre que ha perdido todo, su hogar, su familia y hasta su propósito de vida. Sumido en la indigencia, su vida da un giro inesperado cuando un acto de bondad lo introduce a la pequeña tienda de la señora Yeom, un lugar que se convierte en un refugio tanto para él como para otros personajes que pasan por allí.

La novela se distingue por su estilo narrativo sencillo pero lleno de matices emocionales. Ho-Yeon emplea una prosa clara, accesible y cargada de calidez, en la que los gestos cotidianos de los personajes adquieren un significado profundo. A través de las interacciones entre Dokgo, la señora Yeom y los clientes de la tienda, la novela plantea preguntas sobre el valor del perdón y la capacidad humana para redimirse incluso en las situaciones más difíciles.
Un aspecto fundamental de la obra es la representación de Dokgo, un personaje sin techo, como un vehículo de tránsito tanto para él mismo como para quienes lo rodean. La manera en que la novela humaniza a las personas marginadas y les otorga un papel central en la narrativa es especialmente significativa, recordándonos la importancia de mirar más allá de las apariencias y prejuicios. Dokgo, en el último capítulo, nos hace reflexionar sobre múltiples cuestiones huracanadas, el estatus laboral de jueces y médicos, el honor, la fragilidad de la vida, el suicidio, la redención, la expiación de los errores, la caridad y el amor hacia la humanidad.
La asombrosa tienda de la señora Yeom no es solo una historia sobre la superación personal, sino también un retrato de la soledad y las dificultades que enfrentan muchos en la sociedad moderna. Es un canto a la esperanza, ofreciendo un oasis de ternura en medio del caos urbano. Este delicado equilibrio entre lo amargo y lo dulce convierte a la novela en una lectura inspiradora y necesaria, especialmente en tiempos de incertidumbre global.
Recomendada para quienes disfrutan de las historias introspectivas que revelan el valor de lo cotidiano y el poder de las relaciones humanas, esta novela es una joya de la literatura contemporánea coreana que no dejará indiferente a ningún lector. Al abrir el libro experimentará un viaje emocional lleno de humanidad y sencillez, donde cada página invita a reconectar con los valores esenciales del ser humano. 

«Un cerebro empapado en dolor se torna cada vez más pesado, y, si no puedes librarte de él, te sumerges en un vasto y desolador vacío. Pronto, el cerebro se convierte en un enorme lastre que te arrastra hacia un abismo insondable. Y, al poco tiempo, te descubres respirando de una manera distinta.»

jueves, 10 de octubre de 2024

Antes de que se enfríe el café, de Toshikazu Kawaguchi

Antes de que se enfríe el café de Toshikazu Kawaguchi es una novela de realismo mágico que parte de una premisa sencilla pero cargada de matices: la posibilidad de viajar en el tiempo, aunque con limitaciones estrictas. A través de este recurso, el autor nos invita a reflexionar sobre el destino, el arrepentimiento, y las conexiones humanas. Sin embargo, más allá de la premisa de ciencia ficción, la novela se enmarca en un estilo literario que prioriza la exploración emocional por encima de los aspectos técnicos o los giros argumentales complejos. Para analizarla, desglosaré algunos aspectos clave de la obra, con un énfasis especial en tres conceptos técnicos: world-building, carácter episódico y simbolismo.

A diferencia de muchas obras de ciencia ficción que suelen desarrollar mundos complejos y detallados, Kawaguchi opta en su debut por un world-building minimalista. Toda la acción de la novela ocurre en una pequeña cafetería en Tokio, que se convierte en un microcosmos donde las emociones y los recuerdos son más importantes que el entorno físico. El espacio, aunque reducido, está cargado de simbolismo. La mesita donde los personajes se sientan a viajar en el tiempo representa un lugar de confrontación consigo mismos, un punto de no retorno.

Este enfoque minimalista puede ser considerado una virtud por lectores que aprecian una narrativa contenida y centrada en lo humano. Sin embargo, aquellos que buscan una inmersión más profunda en el mundo de la ciencia ficción pueden sentirse decepcionados. Kawaguchi no nos ofrece explicaciones detalladas sobre cómo funciona el viaje en el tiempo ni indaga en las repercusiones más amplias de este fenómeno, lo cual puede verse como una limitación en el world-building para los más exigentes en este género.

Otro de los aspectos técnicos relevantes es la estructura episódica de la novela. La obra está dividida en cuatro historias que, aunque conectadas por la ambientación y algunos personajes, funcionan casi como relatos independientes. Cada uno de estos episodios sigue a un personaje diferente que busca cambiar un momento de su pasado, pero bajo la constante restricción de que el presente no puede ser alterado. Esta estructura hace que la obra sea accesible y fácil de seguir, lo que sin duda ha contribuido a su éxito comercial.

Sin embargo, esta característica también plantea un reto para los lectores que buscan una mayor cohesión y desarrollo narrativo. Los personajes no tienen tiempo suficiente para evolucionar de manera compleja, lo que puede resultar en una experiencia de lectura algo fragmentada. Para aquellos lectores que valoran una trama más orgánica y un desarrollo de personajes más profundo, la estructura episódica puede parecer superficial, ya que algunos personajes quedan reducidos a simples vehículos para transmitir emociones.

El tercer concepto técnico que merece atención es el uso del simbolismo, especialmente en relación con el café, que juega un papel central en la narrativa. El acto de beber café antes de que se enfríe es una metáfora del tiempo: fugaz, efímero y, a menudo, implacable. Esta urgencia simboliza la incapacidad de los personajes para escapar del paso del tiempo, por mucho que deseen corregir los errores del pasado. El café se convierte en un recordatorio tangible de que las segundas oportunidades vienen con límites estrictos, una lección que resuena en cada uno de los episodios.

El simbolismo emocional es quizás el aspecto más logrado de la obra. Kawaguchi utiliza elementos cotidianos, como el café y la pequeña cafetería, para transmitir temas universales como el arrepentimiento, la nostalgia y la aceptación. Sin embargo, esta carga simbólica también tiene su lado negativo. Algunos lectores podrían sentir que la novela se inclina demasiado hacia el sentimentalismo, sacrificando la profundidad psicológica en favor de un emocionalismo más superficial. Para quienes buscan una narrativa más matizada y ambigua, la obra puede parecer demasiado directa en sus intenciones emocionales.

Antes de que se enfríe el café ha logrado captar la atención de un amplio público debido a su enfoque accesible y emotivo. Es una novela fácil de leer, que ofrece pequeñas dosis de reflexión sobre el pasado y las relaciones humanas. Sin embargo, para los lectores más exigentes que valoran la complejidad en la construcción de personajes y el rigor narrativo, puede resultar algo ligera. El world-building minimalista puede ser atractivo para quienes disfrutan de una historia centrada en lo humano y lo íntimo, pero insatisfactorio para quienes buscan un entorno más desarrollado y detallado. La estructura episódica facilita el seguimiento de la trama, aunque sacrifica profundidad en el desarrollo de personajes y cohesión narrativa. Finalmente, el uso del simbolismo emocional es efectivo para transmitir los temas centrales de la obra, aunque corre el riesgo de caer en el sentimentalismo.

En conclusión, Antes de que se enfríe el café es una novela intimista que destaca por su capacidad para conectar emocionalmente con el lector, pero que podría dejar insatisfechos a aquellos que buscan una narrativa más compleja y desafiante. Es una obra que cumple con un claro propósito: ofrecer un breve escape emocional en el que los lectores pueden reflexionar sobre el pasado, aunque con la advertencia de que el café, como el tiempo, siempre se enfría más rápido de lo que esperamos.


«El alma lo es todo. Por muy duro que sea el presente y por mucho que este no cambie, si el alma se transforma, todo podrá superarse. Ese es sin duda el verdadero sentido de la silla.»

miércoles, 9 de octubre de 2024

Delta, de Gabi Martínez

Delta del Ebro

La Administración lucha por apropiarse del delta del Ebro para recaudar doscientos millones de euros o más, si consigue integrar esta zona en el Parque Natural. La Generalitat y el Estado son en esta obra las fuerzas del Mal que combaten para expropiar la Isla de Buda a la familia Gallart.

El propósito de Gabi Martínez con Delta es doble. Por un lado, sensibilizar al lector sobre la fragilidad del delta del Ebro y, por extensión, de muchos otros ecosistemas similares que están desapareciendo debido a la intervención humana y al cambio climático. Por otro lado, la obra actúa como un testimonio de la vida en un espacio liminal, donde lo natural y lo humano están en constante tensión. Gabi Martínez quiere alertar sobre las consecuencias de no actuar frente a la crisis ambiental, pero también quiere mostrar la belleza y la resiliencia de estos espacios. Delta tiene un potencial significativo en el mercado editorial, especialmente dentro del nicho de lectores interesados en la liternatura y el nature writing. En un contexto donde la crisis climática es cada vez más evidente, obras como esta encuentran una recepción favorable, no solo por su valor literario, sino también por su capacidad para generar conciencia. Sin embargo, Delta nunca será una obra de consumo masivo, sino dirigida a un público especializado o concienciado con las problemáticas medioambientales. Su conexión con el delta del Ebro le otorga un atractivo particular en España y en países con una sensibilidad hacia las temáticas medioambientales y el nature writing, como Reino Unido o Estados Unidos.

El estilo de Gabi Martínez en Delta es detallado y descriptivo, sumergiendo al lector en la vida cotidiana de este espacio en transformación. A través de una prosa que combina el rigor de la investigación con un tono poético, el autor logra captar la atención del lector tanto en los paisajes que describe como en las problemáticas ambientales y sociales que aborda.

Delta está estructurado en capítulos que siguen un esquema temático, cada uno dedicado a diferentes aspectos del delta, como el agua, la tierra, el viento y la luz. Estos elementos se entrelazan con temas más complejos como la ecología, la biodiversidad, la historia y la interacción del hombre con la naturaleza. La obra sigue un orden que, aunque fragmentado en ciertos momentos, permite al lector formarse una imagen completa de la crisis ecológica que vive el delta. La obra no sigue una narrativa lineal estricta, sino que avanza y retrocede en el tiempo, utilizando flashbacks y momentos de reflexión personal que aportan dinamismo a la narración. Esta estructura también refuerza el mensaje de la naturaleza cíclica del entorno y la lucha perpetua por su conservación.

El protagonista en Delta es el propio entorno natural, representado a través del delta del Ebro. Mateo Gallart y otros habitantes del lugar, actúan como mediadores entre el lector y este espacio en peligro. Mateo, en particular, encarna el dilema del hombre que intenta proteger un territorio ante la inminente desaparición causada por el cambio climático y la inacción política. Su lucha por preservar el delta es también una metáfora de la resistencia frente a la inevitabilidad del cambio. Además de Mateo, la obra presenta a otros personajes que, aunque secundarios, ayudan a ilustrar las tensiones entre las diferentes fuerzas que convergen en el delta, como ecologistas, pescadores, agricultores y turistas, todos representando facetas del conflicto que afecta a la región.


«Quienes miran con ojos de plancton, ven al mar como un parque de atracciones atestado de regalos y por eso les sorprende cómo puede ser que aún tanta gente ningunee las praderas submarinas rebosantes de navajas, almejas, nacras, pepinos de mar, esponjas que se extienden ahí delante. Y no las juzgan por su lado gastronómico sino por el espectáculo. La gente plancton observa el mar como un lugar de ocio en el que podemos sentirnos distintos, y eso es lo que quizás asuste. Ser distinto de verdad.»


Delta de Gabi Martínez destaca por su estilo descriptivo y reflexivo, pero su excesiva atención al paisaje ralentiza el ritmo narrativo, haciéndolo denso. Los personajes carecen de profundidad, sirviendo más como vehículos de la trama ecológica que como seres complejos. El tono didáctico y la estructura fragmentada pueden desconectar al lector, mientras que su enfoque especializado limita su atractivo a un público amplio. Aunque plantea temas relevantes, la falta de propuestas concretas y resoluciones disminuye su impacto. A pesar de sus méritos, estas limitaciones alejan a esta obra de ser una lectura notablemente celebrada. 

martes, 24 de septiembre de 2024

Gi, de Afonso Reis Cabral

La novela Gi (2018) de Afonso Reis Cabral nos sumerge en una de las historias más dolorosas y perturbadoras de la sociedad portuguesa contemporánea: la vida y trágica muerte de Gisberta Salce Júnior, una mujer transgénero brasileña que fue brutalmente asesinada en 2006. Con una prosa que navega entre la poesía y el realismo crudo, Reis Cabral nos invita a reflexionar sobre la exclusión social, la identidad de género y el impacto del odio en las vidas más vulnerables. Este libro no solo cuenta una historia de sufrimiento, sino que actúa como un memorial literario que honra la huella de Gisberta.

Uno de los aspectos más notables de Gi es la forma en que Reis Cabral construye a su protagonista. Gisberta, llamada cariñosamente Gi, no solo es el foco central de la narrativa, sino que también es el corazón emocional del libro. Desde el principio, el autor la describe con una humanidad que va más allá de los hechos brutales que marcaron su vida y muerte. Gi es una mujer transgénero inmigrante que vive en la marginalidad, rodeada de la pobreza, el rechazo social y el abuso. Sin embargo, Reis Cabral no permite que su identidad se limite a estas circunstancias. En lugar de retratar a Gisberta como una víctima pasiva, el autor la presenta como un ser humano pleno, con deseos, sueños y una lucha interior por la supervivencia.

El uso de la focalización interna en la novela es uno de los mecanismos técnicos más efectivos para acercarnos al mundo interior de Gi. A lo largo de la obra, el narrador omnisciente adopta un punto de vista que nos permite comprender los pensamientos y emociones de la protagonista en profundidad, lo que genera una empatía casi visceral con ella. Esta técnica literaria hace que el lector se sienta profundamente conectado con la lucha de Gi, no solo como un símbolo de una causa social, sino como un individuo que busca amor, comprensión y dignidad.

El autor, a través de la construcción psicológica y emocional de Gisberta, nos recuerda que detrás de las noticias sensacionalistas y los titulares hay vidas complejas, matizadas, y llenas de humanidad. El uso de la focalización interna no es solo una decisión narrativa, sino un acto de resistencia literaria, una manera de darle voz a quienes han sido silenciados.

Otro aspecto que Afonso Reis Cabral maneja con maestría en Gi es el uso del espacio como una metáfora de la exclusión social. Las descripciones detalladas de los lugares que habita Gi —los callejones oscuros, los edificios en ruinas y los refugios temporales— no son meros escenarios. En Gi, el espacio físico es una extensión del espacio social, y cada rincón marginal en el que vive la protagonista refuerza su situación de exclusión.

Desde el principio, la novela nos lleva a los márgenes literales de la ciudad, esos espacios donde los que no encajan con las normas sociales son relegados. La descripción de estos lugares es sombría, con un estilo casi naturalista, en el que las calles parecen devorar a aquellos que, como Gi, son considerados desechables por la sociedad. En este sentido, Reis Cabral sigue una tradición literaria que utiliza el espacio como un reflejo de la situación socioeconómica de los personajes, similar a autores como Émile Zola o Charles Dickens, quienes retrataban a sus personajes atrapados en un entorno que los condenaba.

El espacio también funciona como un espejo de la alienación emocional de Gi. A menudo, la protagonista se siente atrapada en estos lugares, incapaz de encontrar un refugio verdadero tanto en el plano físico como en el emocional. La incapacidad de Gi de establecer un hogar seguro simboliza su exclusión de la sociedad y su lucha por encontrar un lugar donde pueda ser aceptada tal como es. Esta dualidad entre el espacio físico y el emocional es uno de los recursos literarios más potentes de la novela, ya que pone en primer plano la desconexión de Gi con la sociedad que la rodea.

Gi es mucho más que una novela sobre una tragedia personal. Es un acto de memoria colectiva que busca rendir homenaje a Gisberta y, por extensión, a todas las personas transgénero que han sido víctimas de la violencia y el odio. Reis Cabral evita el sensacionalismo, eligiendo en su lugar una narrativa que pone en el centro la humanidad de su protagonista. En este sentido, Gi puede leerse como una novela de denuncia social, pero también como un llamado a la empatía, un recordatorio de que las historias que no se cuentan son las que más necesitan ser escuchadas.

El ritmo pausado de la narrativa permite que los lectores se tomen el tiempo para procesar la magnitud del dolor y la injusticia que rodean a Gi. No es una lectura fácil; la violencia y el desprecio que Gi enfrenta son difíciles de soportar, pero Reis Cabral maneja estos temas con un respeto y una sensibilidad que evitan la glorificación del sufrimiento. En lugar de enfocarse en los detalles mórbidos del asesinato de Gi, el autor nos invita a reflexionar sobre las causas subyacentes: el prejuicio, la ignorancia y la indiferencia.

Afonso Reis Cabral nos presenta una obra que trasciende los límites de la narrativa biográfica para convertirse en un testimonio profundo sobre la exclusión y el odio que aún existen en nuestras sociedades. Con una prosa evocadora y una estructura narrativa que nos lleva al interior de la vida y emociones de Gi, el autor logra que cada página sea un recordatorio de la dignidad humana, incluso en los contextos más difíciles.

Esta obra, más que un tributo, es un llamado a la acción, a recordar a los invisibles, a reconocer a los marginados y a defender la dignidad de todos, sin excepción. Gi es una lectura imprescindible, tanto por su valor literario como por su capacidad de despertar una conciencia social urgente.

«Gi se quedó despierta, oía la respiración suave, sentía las formas de su hermana, el sudor que le iba cubriendo, el calor entre las piernas, y pensaba en lo mucho que todavía tendría que esperar para que su cuerpo alcanzara aquella perfección.»

sábado, 14 de septiembre de 2024

Los cuerpos del verano, de Martín Felipe Castagnet

Los cuerpos del verano (2012), la primera novela del escritor argentino Martín Castagnet, es una obra que desafía las fronteras del cuerpo, la identidad y la tecnología. En un panorama literario latinoamericano cada vez más abierto a la exploración de nuevos horizontes temáticos y formales, esta novela corta emerge como una pieza de ciencia ficción especulativa que se adentra en las implicaciones éticas, emocionales y filosóficas de la digitalización del ser humano. Aunque Castagnet no es aún un nombre masivo, su obra comienza a ocupar un lugar importante dentro de las nuevas voces narrativas que mezclan tradición y modernidad en el contexto literario contemporáneo.

Los cuerpos del verano es una obra con elementos ciberpunk. Este subgénero, que explora las posibles consecuencias del desarrollo tecnológico sobre la humanidad, tradicionalmente se ha vinculado a autores anglosajones como William Gibson y Philip K. Dick. Sin embargo, Castagnet aporta a la ciencia ficción un enfoque desde lo latinoamericano, donde las tecnologías no se presentan de manera fría o distópica, sino que están profundamente atravesadas por las idiosincrasias locales, lo que genera un diálogo fascinante entre lo global y lo regional.

La trama de Los cuerpos del verano parte de una premisa que puede resultar familiar a los seguidores de la ciencia ficción. En un futuro indeterminado, la muerte física ya no es un problema definitivo. Las personas pueden “resucitar” al cargar su conciencia en cuerpos nuevos, lo que plantea preguntas sobre la identidad, el deseo y las limitaciones del cuerpo humano. El protagonista de la novela, un hombre llamado Ramiro Olmedo, ha sido resucitado después de haber muerto varias décadas antes. Sin embargo, el cuerpo que ahora habita no es IDEAL. Es el cuerpo de una mujer gorda que nadie quiere, pues en este futuro no todos pueden permitirse cuerpos jóvenes o perfectos.

La obra se adentra en la performatividad, una noción que proviene de la teoría queer, especialmente de Judith Butler, y que propone que las identidades (especialmente las de género, pero también en otros sentidos) se construyen y performan mediante la repetición de ciertos actos y comportamientos. En Los cuerpos del verano, la idea del cuerpo como un ente intercambiable pone en crisis la noción tradicional de identidad. Si un individuo puede cambiar de cuerpo, ¿qué permanece constante en su ser? La novela invita al lector a cuestionar si la identidad está ligada a la biología, a la memoria o a los actos de comunicación y relación con otros.

Ramiro, el protagonista, se enfrenta a la tarea de re-aprender cómo habitar un cuerpo que no es suyo, cómo moverse, cómo ser visto por otros en esta nueva carcasa física. El contraste entre su yo mental y el cuerpo que ocupa resalta la dislocación entre mente y cuerpo, problematizando la noción de identidad unificada. Castagnet utiliza este desfase para poner en tensión el concepto del yo como algo fijo e inmutable. ¿Somos nuestros cuerpos? ¿O nuestros cuerpos son solo una herramienta transitoria que ocupamos por un tiempo limitado?

En ese sentido, la novela puede leerse como una crítica a la obsesión contemporánea con la juventud, la belleza y la perfección física. Los cuerpos, en este futuro especulado, se convierten en mercancías, objetos de consumo que se pueden adquirir, desechar o reemplazar según las posibilidades económicas. Así, la obra también entra en un diálogo con la teoría del posthumanismo, que estudia cómo la tecnología puede alterar lo que entendemos por "humano". En este futuro, el cuerpo deja de ser algo natural y se convierte en un artefacto, en algo completamente manipulable.

En Los cuerpos del verano, Castagnet utiliza una focalización interna, es decir, la narrativa está mediada por la perspectiva de Ramiro, lo que permite que el lector se sumerja en su desconcierto, frustración y descubrimiento ante el nuevo mundo en el que ha sido “resucitado”. Esta focalización interna es crucial porque, al estar el protagonista fuera de su tiempo, se genera un paralelismo entre su desconcierto y el del lector, que también está frente a un futuro extraño y, en muchos sentidos, inquietante.

El estilo de Castagnet es directo, despojado de florituras innecesarias, lo que facilita la inmersión en un mundo tecnológicamente avanzado, pero no completamente deshumanizado. A diferencia de otras obras de ciencia ficción, donde el lenguaje puede volverse árido o frío para reflejar la artificialidad del entorno, Castagnet mantiene una narrativa ágil y cercana, con diálogos fluidos que capturan la cotidianidad de los personajes. El tono es a menudo irónico, lo que refuerza la extrañeza de la situación sin caer en lo solemne o lo trágico.

A pesar de su ambientación futurista, Los cuerpos del verano es, en muchos sentidos, una metáfora del presente. La novela aborda, a través de su trama especulativa, cuestiones que ya forman parte del debate contemporáneo, la creciente dependencia de la tecnología, la mercantilización del cuerpo y las tensiones entre lo físico y lo virtual. Ramiro Olmedo podría ser un reflejo de cualquiera de nosotros en un mundo cada vez más definido por nuestra presencia en redes sociales, avatares digitales y personalidades construidas en el espacio virtual.

La obra de Castagnet nos invita a repensar el significado de la vida, la muerte y la trascendencia en una era donde las barreras entre lo físico y lo digital se desdibujan. ¿Qué significa vivir en un cuerpo que puede ser sustituido? ¿Qué permanece cuando el cuerpo desaparece? Los cuerpos del verano no ofrece respuestas definitivas, pero sí provoca una reflexión profunda sobre lo que nos hace humanos en un futuro donde, quizás, lo humano como lo conocemos ya no exista.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

La chica salvaje, de Delia Owens

Una narrativa que entrelaza naturaleza y humanidad en su máxima pureza  

Por Tránsito Blum


En los vastos terrenos de la marisma de Carolina del Norte, La chica salvaje (Where the Crawdads Sing) nos introduce en un mundo de silencios profundos, soledad y el implacable pulso de la naturaleza. Delia Owens, bióloga y escritora, explora la crudeza y la belleza de los entornos silvestres con la misma intensidad con la que aborda la vulnerabilidad humana, destacando el aislamiento, la resiliencia y las complejidades de la vida en el margen de la sociedad. Este debut literario ha resonado con lectores y críticos por igual, consolidándose como una de las grandes novelas contemporáneas estadounidenses.

En el corazón de la novela, se encuentra Kya Clark, una niña abandonada que crece sola en la marisma. Desde una edad temprana, Kya experimenta un desgarro emocional profundo: su madre, cansada de la violencia de un marido alcohólico, abandona a la familia. Posteriormente, sus hermanos mayores también se marchan, dejando a Kya con su abusivo padre, quien finalmente también desaparece. El abandono progresivo es uno de los temas centrales de la novela, y Owens lo maneja con una sensibilidad devastadora, invitando al lector a experimentar el dolor y el crecimiento de Kya desde su aislamiento. En una sociedad dominada por el prejuicio, Kya, conocida como “la chica de la marisma”, se convierte en objeto de desprecio y curiosidad para los habitantes del cercano pueblo de Barkley Cove.

Lo que podría haber sido una historia trágica se convierte en un viaje de autodescubrimiento y resistencia, donde la marisma no solo es el hogar físico de Kya, sino un personaje en sí mismo. La naturaleza es el refugio y la maestra de Kya, y Owens utiliza su experiencia como bióloga para describir este entorno con un lirismo que eleva la narrativa a una poesía visual. A través de la relación de Kya con su entorno, la autora nos muestra cómo la naturaleza puede ser tanto brutal como bellamente generosa. Kya no es solo una huérfana de la sociedad; es hija de la naturaleza, y su habilidad para comprender su mundo exterior refleja su crecimiento interior.

Uno de los aspectos más destacados de La chica salvaje es su estructura narrativa. Owens recurre a una narrativa no lineal, alternando entre diferentes líneas temporales. En una capa temporal, seguimos la vida de Kya desde la infancia hasta la adultez, mientras que otra línea narrativa se sitúa en 1969, cuando el cuerpo de Chase Andrews, el joven más popular del pueblo, aparece sin vida en la marisma. Este recurso, conocido como analepsis, no solo enriquece la tensión narrativa, sino que también permite un desarrollo más profundo de los personajes y sus motivos. Owens juega con el misterio y el suspense, brindando pistas que invitan al lector a cuestionar no solo quién es responsable de la muerte de Chase, sino también el papel de Kya en esta tragedia.

La alternancia entre el presente y el pasado crea un ritmo que, en lugar de fragmentar la historia, la enriquece. El lector se ve inmerso en el paisaje emocional de Kya, al mismo tiempo que se adentra en los secretos más oscuros del pequeño pueblo. Owens maneja con maestría los saltos temporales, generando una fluidez narrativa que mantiene la atención en todo momento.

El entorno de la marisma es central para la novela. No se trata solo de un telón de fondo, sino de un personaje en sí mismo. La marisma es tanto el refugio como el verdugo de Kya, y a lo largo de la novela, se convierte en un símbolo de su propia naturaleza salvaje e indomable. La vida en la marisma está marcada por ciclos naturales, lo cual refleja la propia evolución de Kya. Owens utiliza el simbolismo de las mareas, las estaciones y la fauna para establecer paralelismos con la vida de su protagonista. A través de una técnica literaria llamada patetismo objetivo, la autora asocia el estado emocional de Kya con los cambios en el entorno natural. Cuando Kya se siente más sola, la marisma parece más inhóspita, pero cuando encuentra momentos de paz o conexión, el entorno también se muestra en su esplendor más sereno y amable.

Este recurso, que conecta el estado emocional de los personajes con el entorno natural, recuerda a grandes obras de la literatura estadounidense como Matar a un ruiseñor de Harper Lee, donde el espacio y los elementos naturales son más que simples decorados. Son extensiones de los conflictos internos de los personajes.

Aunque la novela parece girar en torno a Kya y su soledad, La chica salvaje es, en última instancia, una crítica a la sociedad. Owens aborda temas como el clasismo, el prejuicio y el rechazo social con una sutileza que cala hondo. La figura de Kya como la "chica salvaje" no solo es un testimonio de su desconexión física de la sociedad, sino también de cómo la sociedad la ha relegado al margen por no ajustarse a sus expectativas. La marginación de Kya es un reflejo del miedo a lo desconocido, a lo que es diferente, y a menudo lo que la sociedad no entiende, lo rechaza.

En este sentido, la novela puede leerse como una alegoría contemporánea sobre el aislamiento y la lucha por la dignidad humana. Kya, a lo largo de la novela, desafía las expectativas de su entorno al autoeducarse y volverse una experta en biología, convirtiéndose en una artista científica que documenta la fauna y flora de su entorno con una precisión y belleza impresionante. Esta capacidad de elevarse por encima de las limitaciones que la sociedad le ha impuesto es uno de los mensajes más poderosos de la obra, la búsqueda de la propia identidad y la lucha por encontrar un lugar en un mundo que parece determinado a excluirte.

El estilo narrativo de Owens es otra de las joyas de la novela. La autora no solo narra la historia de Kya; la describe con una prosa poética que fluye con el ritmo de las olas en la marisma. Cada párrafo está impregnado de imágenes sensoriales que transportan al lector al corazón del paisaje natural. El uso del lenguaje es cuidadosamente medido para reflejar la simplicidad y, a la vez, la complejidad de la vida de Kya. La naturaleza no solo es descrita visualmente, sino que también se convierte en un lenguaje en sí misma, un medio a través del cual Kya se comunica con el mundo.

En términos de tono, Owens logra equilibrar la tristeza y la belleza, lo cual es un logro impresionante. La novela está impregnada de una melancolía latente, pero también de una fuerza vital que emana de su protagonista y de la propia marisma. Es un testimonio de cómo el lenguaje puede ser utilizado para crear una atmósfera envolvente, donde el lector no solo lee la historia, sino que la vive a través de los sentidos.

Muchos críticos han señalado a La chica salvaje como una digna sucesora de lo que se ha llamado la "Gran Novela Americana". Este concepto hace referencia a obras literarias que encapsulan la esencia de la experiencia estadounidense. A través de la historia de Kya, Owens aborda cuestiones universales como el abandono, la supervivencia y la conexión con la tierra, pero lo hace dentro de un contexto que es profundamente estadounidense. La marisma, el pequeño pueblo sureño, el prejuicio racial y de clase, son todos elementos que resuenan dentro del vasto panorama literario de Estados Unidos.

Como parte de esta tradición, Owens se sitúa junto a autores como William Faulkner, Harper Lee y John Steinbeck, quienes también exploraron la relación entre la humanidad y el entorno, y la lucha de los personajes marginados en una sociedad que los rechaza. La chica salvaje no es solo una novela de ficción, es una reflexión sobre la condición humana en un contexto donde la naturaleza y la cultura se entrelazan de manera indisoluble.

La adaptación cinematográfica de La chica salvaje (Where the Crawdads Sing), dirigida por Olivia Newman, logra capturar la esencia poética y melancólica de forma sublime. Es una obra que no solo traslada la historia de Kya a la pantalla con gran fidelidad, sino que también logra intensificar el impacto visual y emocional de los paisajes naturales que Owens describió con tanto detalle en su libro. La película ofrece una experiencia inmersiva, donde la marisma, con su belleza agreste y su misterio insondable, cobra vida ante los ojos del espectador, casi como un personaje más. La interpretación de Daisy Edgar-Jones como Kya es excepcional. La actriz logra transmitir con sutileza y profundidad la soledad y el aislamiento de una niña que ha sido abandonada por todos, pero que, al mismo tiempo, posee una fortaleza interior inmensa. Su capacidad para expresar el dolor, la vulnerabilidad y la resiliencia de Kya sin recurrir a exageraciones emocionales es uno de los grandes aciertos de la película. Edgar-Jones mantiene al espectador conectado con los sentimientos de Kya, su relación con la marisma y su lucha contra los prejuicios de una sociedad que la rechaza. Otro aspecto destacable de la película es su manejo del suspense y el misterio en torno a la muerte de Chase Andrews. Al igual que en la novela, la trama alterna entre la investigación del asesinato y la vida de Kya en la marisma, manteniendo al público en un estado constante de expectación. La dirección de Newman acentúa esta tensión de manera efectiva, utilizando un ritmo pausado que permite al espectador asimilar tanto los detalles visuales como los emocionales. Además, la banda sonora compuesta por Mychael Danna y la hermosa canción de Taylor Swift, Carolina, contribuyen a crear una atmósfera envolvente y emotiva que potencia la experiencia estética y narrativa de la película. La música juega un papel clave en sumergir al espectador en el paisaje salvaje de Carolina del Norte y en el viaje interior de Kya. Literatura y cine se fusionan hacia una combustión perfecta para que sientas otro tránsito en tu vida. ¡Blum!