HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

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sábado, 16 de noviembre de 2024

Qué hacer, de Pablo Katchadjian

Literatura de vanguardia, de huida y desconexión. Pablo Katchadjian es un lúcido escritor argentino conocido por construir ficción desde un mundo onírico y abstracto, con un estilo conciso, breve y condensado. El mensaje no está calculado. La narración avanza por destellos, intuición  y fulguraciones sensitivas, especialmente en su exploración de los límites entre la realidad y la ficción, el tiempo y el espacio, y el conocimiento humano. Los sueños de Katchadjian no son solo representaciones del subconsciente, sino un medio para reflexionar sobre cuestiones filosóficas, metafísicas y literarias. Le permiten sorprenderse. Vibra. Su brújula sólo funciona si la precipita al caos, mediante un método recurrente, repetitivo, atávico. Los elementos que surgen, van reflejando sus miedos, deseos y sus búsquedas intelectuales. No importa cuales. Ubican al narrador y éste gira y gira en círculos infinitos, que en esta obra se autorreplican durante cincuenta capítulos, buscando la manifestación de una realidad más profunda.

«Estamos en una universidad inglesa, y si bien tenemos que dar clase, no sabemos de qué hablar, y ni siquiera sabemos si dar la clase o no. Les preguntamos a los alumnos qué hacer.»

Qué hacer es un experimento literario, escrita en Barcelona, en pleno confinamiento de la pandemia del COVID-19, inmerso en una situación global de aislamiento y crisis que influyó profundamente en la percepción del tiempo, la realidad y las emociones. Los personajes y las situaciones se mueven en un flujo temporal indefinido, acorde con la sensación de atemporalidad. Esta alteración social resonó con el estilo de Katchadjian, quien ya es conocido por explorar lo absurdo, lo fragmentario y lo onírico, y aquí encontró un terreno fértil para expandir sus ideas. El confinamiento obligó a las personas a limitarse a sus hogares o espacios cerrados, y esa clausura física se tradujo en una atmósfera de introspección y de escenarios mentales para la obra. Katchadjian utilizó esta limitación espacial como un catalizador para la expansión de mundos imaginarios, rompiendo con las barreras físicas y trasladando la acción a un plano más conceptual y onírico, para desestructurar la narrativa tradicional y cuestionar nuestras expectativas de lectores. El efecto que se siente es desconexión, incertidumbre y absurdo, donde lo banal adquiere un dominio de lo profundo.

«Les preguntamos a los alumnos qué hacer. Hay un silencio bastante largo que se quiebra cuando le damos la palabra a un alumno que está levantando la mano. El alumno se para y dice: lo que hay que hacer es acabar con el tercer período. Todos empiezan a hablar a la vez y a discutir sobre lo que el alumno dijo, pero nadie sabe qué quiere decir. Le preguntamos a él, le pedimos que nos explique, pero nos dice que no sabe lo que dijo, que la voz que le salió no era de él, y realmente su voz es ahora bastante diferente de la otra; menos firme y menos convincente.»

Durante su incursión por este laberinto de espejos rotos, Katchadjian encontró apoyos en León Bloy, Honoré de Balzac, John Donne, Lawrence de Arabia, Rubén Darío, Lautréamont e Ilya Kabakov, para que la fuerza de su escritura y su intelecto introspectivo pudieran convertirse en un faro hacia la transformación personal frente al conflicto, el surrealismo, la alienación y el absurdo, en los momentos más disruptivos y provocativos de nuestra historia como civilización. En Qué hacer, la influencia de estos nombres trasciende el homenaje, ya que son puntos de anclaje desde los cuales Katchadjian enfrenta el caos. Cada uno de ellos representa una pieza clave en este mosaico narrativo. Desde la ironía desgarradora de Lautréamont hasta la precisión social de Balzac, el autor logra intersecar los mundos internos y externos, reflejando el carácter fragmentado de la modernidad. La introspección espiritual de Donne y la desbordante imaginación de Rubén Darío resuenan en un texto que busca lo sublime incluso en el absurdo. Así, Qué hacer no solo refleja el confinamiento como espacio creativo, sino que se convierte en una alegoría de la lucha humana por el significado, donde Katchadjian ofrece una cartografía literaria que ilumina lo más profundo de la imaginación y lo cotidiano.

«Creo que es bastante evidente lo que hay que hacer, pero lo que habría que ver antes es si se puede decidir y si hay que decidir o no, porque habría al menos dos opciones: o el problema está en que no se puede decidir o está en querer decidir cuando no hay que decidir sino actuar. Quiero decir que quizá el problema sea que uno piensa que tiene que decidir cosas en ocasiones en las que la decisión de tomar una decisión sólo puede resultar un problema.» 

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Cosas vivas, de Munir Hachemi

Literatura viva. Munir Hachemi es un acérrimo borgiano con influencias literarias rioplatenses. Su visión, como arquitecto de sueños circulares, intuye que estamos viviendo una época de apocalipsis psicótico, que en España comenzó a percibirse  desde la crisis del 2008 y seguidamente durante la pandemia, pero que no termina de culminar. En esta obra, como cartógrafo del infinito, crea un thriller laboral que arranca con cuatro amigos que salen hacia el sur de Francia para trabajar en la vendimia y el azar les arroja al mundo de los empleos agrarios, las granjas avícolas y los cultivos transgénicos gestionadas por macrocorporaciones globalistas. La precariedad y su estigma de inmigrantes les arrincona en un estatus social   irritante. Lo poco que van ganando les permite pagar el alojamiento en un camping e interactuar con sus diversos vecinos, añadiendo más capas literarias que nos invitan a perdernos en múltiples dimensiones y perspectivas, para abordar temas sociales y políticos de manera no convencional.

«En nuestros viajes en el Suzuki y en los ratos muertos en el camping de la última semana habíamos hablado de conspiraciones, de la relación entre las inyecciones de antibióticos, les champignons, el maíz transgénico y la alta incidencia del cáncer en las poblaciones de todo Occidente.»

Cosas vivas   juega irónicamente con la figura del autor y los límites entre lo real y lo ficticio. Es una parodia del género de la autoficción y a la vez una reflexión sobre la normatividad y el cuerpo, cuestionando qué es la "norma" y cómo afecta a las relaciones humanas, con el fin de romper con lo establecido y desafiar los límites de lo narrativo. La obra aborda de manera crítica la hiperexposición de la vida personal en el mercado literario, y explora cómo esta dinámica afecta la percepción de la obra y el autor. Hachemi utiliza el lenguaje como herramienta política, explorando sus límites y su capacidad para subvertir las estructuras tradicionales, pues supone tanto un medio de opresión como de liberación. Estas características han consolidado a Cosas vivas como una obra clave en la literatura española reciente, reconocida por su profundidad temática y originalidad narrativa.

Hachemi es un Huracán en Papel y uno de los autores más prometedores de su generación, en una línea de continuidad con autores como Rafael Pinedo, Ricardo Piglia o Julio Cortazar. Con su agudeza narrativa y su frescura literaria, se posiciona como un fenómeno generacional que reinventa la autoficción al estilo de Rachel Cusk, pero con la irreverencia y profundidad conceptual de Roberto Bolaño. Su capacidad para desnudar la normatividad y explorar el lenguaje como un acto político lo distingue en un panorama dominado por voces tradicionales. Con menos de 35 años, Hachemi demuestra una madurez literaria que lo proyecta como uno de los renovadores más prometedores de la narrativa española actual.


jueves, 2 de noviembre de 2023

El mago. Trece cuentos japoneses, de Ryunosuke Akutagawa

 

La literatura japonesa está plagada de supersticiones ancestrales y malos augurios que han llevado a parte de su población hasta la locura. Ryunosuke Akutagawa (1892-1927) fue un renombrado escritor japonés conocido por sus contribuciones a la literatura japonesa moderna. Considerado uno de los maestros del cuento corto, su prolífica obra explora la naturaleza de la verdad y la moralidad, la psicología humana, la dualidad del ser, la complejidad moral y los conflictos internos. Akutagawa se inspiró en la literatura clásica japonesa y china, en la ceremonia del té y en la filosofía occidental, fusionando estos elementos en su obra para crear una prosa distintiva y rica en complejidad. A pesar de su talento literario, Akutagawa luchó con problemas de salud mental a lo largo de su vida y, trágicamente, se suicidó a la edad de 35 años con una dosis letal de cianuro de potasio. Su legado, sin embargo, perdura en la literatura japonesa y mundial, y su influencia ha sido significativa en la exploración de la condición humana a través de la ficción.

Los trece relatos aquí reunidos por la editorial Candaya  permiten captar el estilo elusivo y transformador que su literatura de huida dibuja mediante la ironía y el humor más descarnado. Akutagawa transmite con una concisión y precisión absoluta. Sus cuentos presentan una efectiva economía de palabras para tratar ideas complejas en un espacio limitado. Esta brevedad contribuye a una potente intensidad y claridad de sus narraciones. Su vida de tormento le permitió indagar en los aspectos más oscuros de la mente humana, revelando conflictos internos, dilemas morales y estados emocionales complejos. Sus historias cuestionan la naturaleza de la verdad y la subjetividad de la percepción con un tono melancólico y oscuro, capaz de desafiar las convenciones literarias por medio de significados más profundos y universales. Sus relatos pueden interpretarse en múltiples niveles. Fue un innovador en la estructura narrativa, experimentando con la forma de sus historias. Utilizó la técnica de punto de vista múltiple para ofrecer diferentes perspectivas sobre un mismo evento. Muchas de estos relatos se sumergen en una ambigüedad moral donde no hay respuestas fáciles ni juicios definitivos. Sus personajes a menudo se debaten entre el bien y el mal, y estas cuestiones morales son dejadas al lector para su reflexión. Si a Jorge Luís Borges le causó una completa admiración, es muy probable que un amante de la literatura quede satisfactoriamente impresionado. Cada relato es un bonsái literario, con sus ramas entrelazadas que revelan un mundo de sombras y matices sutiles, donde la realidad y la ficción se confunden como las hojas de un árbol mecidas por el viento. ¡Blum!