HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

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lunes, 13 de julio de 2026

Stone Junction, de Jim Dodge

Jim Dodge, novelista y poeta estadounidense, por muchos desconocido, publicó su tercera novela en 1990 y en 1997 fue aclamado por una de las voces más auténticas de la contracultura: Thomas Pynchon.

Stone Junction es una épica moderna y contracultural que mezcla magia, alquimia, crimen y misticismo al más puro estilo californiano. El ingrediente más valioso es su humor. La historia esta repleta de personajes excéntricos, subversivos, anárquicos y bondadosos, que sirven de maestros a Daniel Pearse, nuestro antiheroe y entrañable forajido, con quien diferenciaremos entre el robo y la restitución. El desarrollo de su alter ego le va a convertir en agente de los pobres por estar más cualificado y conocer mejor el arte del reajuste kármico.

«El secreto está en los chiles. Los cultivo yo mismo, de mis propias semillas. Llevo diez años perfeccionándolos. ¿te has fijado en ese pequeño invernadero que hay detrás del establo? Todo lo que hay plantado allí son chiles. Siempre que puedo voy y los insulto. Los llamo tontos del culo, hijos de puta, cerdos. Los pellizco, me meo encima de ellos, les parto una rama aquí y allá. Los riego lo justo para mantenerlos vivos. Poca agua; esa es la manera de volverlos picantes, pero los insultos son el secreto de que sean tan de puta madre.» 

Esta obra es imprescindible, como lo es mojarse en plena cuarta ola de calor en Zaragoza o como leer a Buenaventura Durruti cuando la ciudad supura gestos despiadados de imperialismos y bulos digitales. Stone Junction me ha devueto a la esencia de la vida, a lo auténtico y verdadero. La historia de Daniel y la Alianza de Malhechores y Ocultistas, una proto-red que recurre más a los teléfonos públicos, la correspondencia confidencial y las percepciones extrasensoriales, que a los terminales interconectados, describe formas de vida cuyo valor reside en resistir la tormenta digital, tomando la dirección opuesta con objetivos de otra índole igualmente honorables, alejados del control asfixiante de la Tecnología, tanto por parte de los Estados como de las empresas. Este libro es una obra de ficción, aunque puedes creer lo contrario y atenerte a las consecuencias, como me a ha pasado a mi. Entonces la sentirás como una Bildungsroman analógica y el dimante te llevará a una transfiguración, a un portal como metáfora de la iluminación espiritual. Cara a cara con el joker. Un cruce entre Arriba y Abajo. Un Huracán en Papel que pesa 744 gr entre las manos y tiene 589 páginas. Su lectura irradia un brillo inconquistable en la conciencia, como todas las piedras preciosas que participan del sentido general de los tesoros y riquezas. Es inerte y si lo interpelas no recivirás señal alguna. Nada. Y así comenzará un nuevo tránsito ¡Blum!

sábado, 27 de junio de 2026

En los sueños empiezan las responsabilidades, de Delmore Schwartz

 

«Soy anónimo y me he olvidado de mí mismo. Siempre es así cuando uno va al cine, es, como suele decirse, una droga.» 

Coordenadas inestables. Brooklyn. Principios del siglo XX. Tal vez 1909. En la pantalla proyectan una película muda. Los actores visten ropas ridículas y caminan demasiado rápido. Un destello sucede al otro a saltos repentinos. Dentro de la sala, sumergido en la oscuridad, observa absorto a su padre caminando hacia la casa de su madre para cortejarla. Está viendo el pasado y conoce el presente. No puede controlar sus lágrimas. La anciana que se ha sentado a su lado en el cine se molesta y reprime su llanto. Sus padres se dirigen a la parada del tranvía para visitar Coney Island, dar una vuelta por el paseo marítimo y tener una cena agradable. 

«En el asta del paseo, la bandera americana late al ritmo del viento intermitente que llega del mar.»  

Sus padres contemplan distraídos el océano encrespado. El sol sobre sus cabezas no les molesta pero es un sol terrible que destroza la vista y al mortal y despiadado océano. Fascinado por esta escena y por la indiferencia de sus padres rompe de nuevo a llorar. La anciana le da unas palmaditas en el hombro.

«Vamos, vamos, si sólo es una película, jovencito, sólo una película.»  

Incapaz de controlar sus lágrimas se levanta y va al servicio de caballeros, tropezándose con los pies del resto de la gente sentada en su fila. Al regresar, sus padres disfrutan del tiovivo. Su padre monta un caballo negro y su madre uno blanco. Por un momento parece que nunca bajarán del tiovivo. 

«Pasean por el entarimado mientras la tarde desciende a pasos imperceptibles hasta el violeta increíble del anochecer.»  

Sus padres buscan un lugar para cenar. Su padre sugiere el mejor local del paseo y su madre pone reparos, de acuerdo con sus principios. Sin embargo van al mejor lugar. Mientas cenan, su padre explica sus planes de futuro y su madre demuestra con rostro expresivo  lo mucho que le interesan. Quiere ampliar el negocio y sentar cabeza. Tiene veintinueve años y vive solo desde los trece. 

«Cuando el vals alcanza el momento en que todos los bailarines se balancean como locos, entonces, entonces con sumo arrojo, entonces le pide a mi madre que se case con él.»  

Su madre, sollozando, le dice que es lo único que ha deseado desde el momento en que lo vio. Y es en ese momento cuando se levanta de la butaca y grita en medio del cine: 

«No lo hagáis. No es demasiado tarde para cambiar de opinión. No conseguiréis nada bueno, sólo arrepentimiento, odio, escándalo, y dos hijos de carácter monstruoso.»  

Sigue gritando e intenta que el público se ponga de su lado pero todos le piden que se calle, el acomodador  le expulsa del cine y él despierta del sueño. 

Simple. Magistral ¡Blum!

viernes, 26 de junio de 2026

A oscuras, de Thomas Pynchon

 

«Cuando los problemas llegan a la ciudad, suelen venir por las vías férreas de la North Shore Line.» 

Literatura sólida, profética y sorprendente. Tras doce años de silencio, aquí llega el Huracán. ¿Cómo es posible que no se esté hablando masivamente de esta obra en las redes? ¿De verdad no hay cohetes para uno de los mejores escritores vivos del planeta? Ya sabemos que no le van a dar nunca el Premio Nobel de Literatura. Es otra parte del propósito alcanzado. Tampoco se interesaría ni por recogerlo, ni por el dinero del premio. Tiene noventa años. Este obsequio, publicado por Tusquets el 13 de mayo de 2026, podría ser el comienzo de una despedida  en el ocaso de su vida. Su obra de máxima madurez para alertarnos de los peligros que acechan a la Humanidad. Pynchon alza su voz posmodernista con nuevas verdades que flotan en las corrientes de nuestra cultura. Amplifica estos puntos de luz y los hace audibles para resaltar las dinámicas de poder, control y agendas ocultas que atraviesan la política de una sociedad paranoica.

«Tras la familiaridad o la indiferencia, se está cociendo una profunda maldad.» 

Hicks McTaggart, un ex rompehuelgas convertido en detective privado y bailarín semiprofesional, es enviado en una misión para localizar a Daphne Airmont, hija del magnate lácteo/jefe criminal Bruno Airmont, también conocido como el "Al Capone del Queso" (Trump), un imbécil malvado y peligroso por el poder que su mal merecida riqueza le permite ejercer. Aparentemente, Daphne se ha fugado con su amante, el clarinetista de jazz, Hop Wingdale, así que Hicks tendrá que encontrarla, aunque reacio a su trabajo pero fiel al Manual del Sabueso.

«Eres un genio como guía a través de los campos de la juventud, Hicksie.» 

Un romance con la amante de un mafioso le obliga a salir de Milwaukee con destino a Nueva York y sedado, bajo los efectos de una aguja con hidrato de coral es metido en el transatlántico Stupendica,  que le deja en Belgrado, Serbia. Allí contacta con un agente de la Interpol que le insiste en prestar atención a una de las manos derechas de Bruno y Hicks acepta esta doble misión llamada Shadow Ticket con la que Pynchon nos adentra en una red de influencias oscuras que atraviesan Hungría, Transilvania y Croacia. Por donde quiera que va, un tema vibra constantemente de fondo: el inminente ascenso del fascismo y las maniobras clandestinas de sus partidarios, los nacionalistas germano-estadounidenses hasta las facciones nazis de Europa Central. Pero existe un antídoto, el más potente del mundo para combatir esta lacra ideológica y reside en la esencia identitaria de España (Iberia). ¡Oh! ¡Yeah!

«España es famosa por sus anarquistas, del mismo modo que otros países son famosos por su vino, su cocina, o la calidad de su diversión dentro de sus fronteras. También están la Iglesia, el Ejército, el viejo dictador Primo de Rivera, y su hijo, que está organizando su propia falange de fascistas. El odio entre la derecha y la izquierda empeora cada día que pasa, Asturias está a punto de explotar. En cuanto pueda hacerme con una metralleta, voy a salir a la calle antes de desayunar y voy a empezar a matar fascistas.»

A oscuras es una novela política de sabor pretérito que se remonta a 1932 y traza una linea oblicua desde la emergente expansión del fascismo en Italia y la llegada de la Alemania nazi a los actuales Estados Unidos de Trump, destinados a sufrir bajo el peso de sus tendencias fascistas latentes y el absurdo inherente de sus ideales contradictorios. No hay un cierre en la novela. Pynchon conecta con nosotros para que construyamos el futuro con diversión. Deja abierto el desenlace y nos invita al foco de aumentar nuestra curiosidad...  El submarino U-13 sigue emitiendo noticias en directo.

«Las frecuencias cambian continuamente, pero estarán entre los 3 y los 30 megahercios de banda»

Prepárate para una aventura pynchoniana, transformadora y contracultural que expandirá tu sentido de lo posible, dejándote con dudas sobre todo lo que creías saber. La próxima crisis no estará fomentada por el colapso de la producción industrial, sino por la producción patrocinada por la vigilancia tecnofascista, el Estado policial, el inminente estallido de la burbuja de la IA y la continua consolidación de todo bajo el sol en una Dinastía Plutocrática  Global. 

Busca, como debes hacerlo, busca todo lo que quieras. La única satisfacción es encontrar el Huracán en Papel. En breve Pynchon publicará otra nueva obra. Siempre ha trabajado en varias a la vez. Esto tiene pinta de ser una Trilogía de la Oscuridad ¡Blum!

«Ahora mismo tenemos un par de puestas de sol por delante para ver juntos

jueves, 23 de abril de 2026

El último secreto, de Dan Brown

 


Dan Brown no hace literatura en sí. Produce entretenimiento masivo con guiones muy americanos que el marketing digital convierte en bestsellers trepidantes y sorpresivos para satisfacer la curiosidad de un público cada vez más necesitado de efectos especiales. En una reciente entrevista reconoció que nunca lee ficción y sin embargo se ha convertido en un referente mundial del thriller especulativo. Su modus operandi consiste en decodificar lo científico y transmutarlo en una ficción superficial y sin originalidad que encienda el debate. Si hablan de él, vende, porque como lector, toda su infraestructura mercantil te ha preparado una amplia gama de estimulación con turismo literario, verosimilitud, redes sociales activas, experiencia inmersiva, gamificación y una adaptación cinematográfica asegurada en Netflix. Así que vas a caer y te lo vas a leer por pura curiosidad. Dentro, claro que hay un secreto, pero no una verdad. Todo está envuelto de una fantasía decepcionante. 

En esta ocasión ha plagiado la trama de Stranger Things cambiando el proyecto MKUltra por el de Stargate en Praga. Sumergido en un misticismo futurista se arroja hacia la  parapsicología, tocando temas abstractos como la potencial no localidad de la conciencia, la experiencia extracorporal, la visión remota; unido a los fractales, las sustancias psicoactivas como Rohypnol y la realidad virtal inmersiva.  Temas de inmesa complejidad reducidos a lo más simple.

La CIA, junto con la empresa In-Q-Tel, ha construido por debajo de un antiguo refugio nuclear que fue utilizado en los años cincuenta en el silencioso subsuelo de Praga, una cámara secreta de aspecto sobrio, futurista y puramente tecnológico,  que dispone de un vagón monorrail  para acceder hasta un laboratorio médico, denominado Umbral, donde esconden un quirófano y una máquina muy inquietante, suspendida sobre una pulcra mesa de operaciones, con cuatro brazos robóticos articulados para la neurocirugía craneal. Experimentan con la plasticidad neuronal y la reconfiguración del cerebro humano. ¿Con qué propósito? Ganar la carrera armamentística parapsicológica a través de la Visión Remota

 «Somos una única conciencia.»

La novela avanza junto a una constante premisa: todos somos uno. Cada porción individual contiene el todo y todo es una ilusión. Las imágenes que entran en la mente modulan y condicionan todo lo que hacemos y decimos. Vivimos en una mente holográfica, en el anima mundiRusia, China y EEUU trabajan en una tecnología RLS de chips intracraneales. Proyecto Umbral se prepara para una operación a gran escala tras experimentar con una chica rusa llamada Sasha. Muy en la linea de lo que le hacen a Once en Stranger Things.

Pero en esta historia los protagonistas son Katherine Solomon y Robert Langdon, una pareja de investigadores de la conciencia muy suspicaces que ahora están en peligro. Ella  está a punto de publicar un libro sobre noética en el que trata la posibilidad de diseñar un chip para reducir los niveles de GABA del cerebro, lo que puede poner en jaque los planes de la CIA. Su tesis doctoral ya iba encaminada hacia la creación de la neurona artificial y ahora plantea la posibilidad de integrar una tecnología de biofilamentos nanoeléctricos con el árbol dendrítico de las neuronas en más de cien billones de sinapsis para convertir el contenido psíquico en datos binarios que interactúen con las máquinas. La CIA ha seguido todos sus diseños científicos de transhumanismo hacia la Era Cyborg pero con otro objetivo: captar las imágenes del Tercer Ojo. Y para ello van a utilizar a pacientes epilépticos de un psiquiátrico ruso. Pueden tenerles más de una hora en estados de trance para aprovechar sus capacidades de visión remota y espiar los planes y actividades de otras naciones.

El último secreto es un thriller de fantasía  que niega al ser humano la posibilidad de tener una vida en libertad y de sentir el desapego del yo. Dan Brown insiste en su crítica al materialismo sin defender una alternativa coherente. Construye unos personajes planos y unidimensionales para abordar cuestiones filosóficas, científicas y teológicas de gran calado pero reducidas al más espurio sensacionalismo. Lo más grotesco de la novela es el Golem. Así que me parece un fraude de libro. Pura charlatanería norteamericana. ¡Blum!

 

miércoles, 8 de mayo de 2024

Blackwater VI · La lluvia, de Michael McDowell

 

Aquí finalizo Blackwater, épica saga de Michael McDowell, para revivir la emocionante tradición de las novelas en serie del siglo XIX, ofreciendo a los lectores una experiencia envolvente y adictiva. Publicada por primera vez por Avon en seis volúmenes, esta obra maestra literaria nos sumerge en el misterioso mundo de la familia Caskey y su enigmática relación con Elinor Dammert en Perdido, Alabama, desde 1919 hasta los años 70.

McDowell deslumbra con su prosa exquisita y su capacidad para explorar las profundidades de la naturaleza humana, revelando los secretos más oscuros de personajes complejos y excéntricos. Su narrativa omnisciente nos guía a través de una historia llena de giros inesperados y momentos impactantes, transportándonos a una época pasada con una sensibilidad moderna.

Blackwater no solo es una crónica familiar que captura la esencia de la vida en Perdido, sino también una escalofriante novela de terror, repleta de muertes monstruosas y nacimientos aún más perturbadores. La llegada de Elinor Dammert desencadena una batalla silenciosa pero implacable con Mary-Love, la matriarca de los Caskey, una lucha que perdura más allá de la muerte de esta última.

Los personajes, meticulosamente desarrollados, cobran vida en estas páginas, cada uno con su propia historia y complejidad. Desde las emocionantes escenas de la vida cotidiana de los Caskeys hasta los momentos de horror que hielen la sangre, McDowell teje una trama cautivadora que te mantendrá en vilo hasta el último volumen.

La estructura en serie de la novela, similar a una miniserie de televisión, permite que la historia y los personajes evolucionen gradualmente, mientras que el ritmo quincenal de publicación da tiempo al lector para absorber y reflexionar sobre lo leído. Se recomienda saborear lentamente esta obra maestra literaria para apreciar plenamente su riqueza narrativa y su poderoso impacto emocional.

Blackwater de Michael McDowell es un Huracán en Papel que combina la tradición de las novelas en serie del siglo XIX con una narrativa contemporánea y escalofriante, cautivando al lector desde la primera página hasta el último volumen.

Hay literalmente docenas de personajes aquí, y cada uno de ellos —jóvenes o viejos, en blanco o negro, buenos o malos, o un poco de cada uno— tiene el aire inconfundible de un individuo plenamente realizado. Hay escenas de la vida ordinaria de los Caskey que están cargadas de emoción; algunas de las reuniones familiares tienen más tensión de la que hemos visto desde la Boda Roja en Juego de Tronos. Y hay escenas en la vida privada de Elinor, y más tarde de sus hijas, que harán que tu sangre se enfríe y que se congele la sangre de los Caskey, si supieran lo que el lector crece para aprender.

Entre las principales atracciones de Blackwater se encuentra su estructura como novela en serie, y Blackie Books merece elogios por recuperarla para los lectores hispanohablantes. El atractivo es bastante parecido al de una buena miniserie de Netflix, con muchas de las mismas ventajas. La historia y los personajes tienen el alcance para crecer. El lector no necesita hacer una gran inversión inicial; más bien, el escritor debe obligar al lector a regresar más por el puro poder de su narración. Quizás lo más importante de todo es que la forma en seis volúmenes, nos da tiempo para recuperar el aliento, absorber lo que hemos leído, pensar en ello, sentir el paso de los años y los cambios en los personajes: participar, por así decirlo, en el proceso narrativo. La ingesta recomendada de Blackwater es de un volumen por mes, pero con los seis ahora disponibles, es probable que no pueda esperar. Intenta leerlo lentamente. Haz que dure. Sentirás un efecto literario similar al que produjeron los pastiches de Dickens, Benito Pérez Galdós, Víctor Hugo, Emilia Pardo Bazán, Leopoldo Alas "Clarín", Arthur Conan Doyle, Juan Valera, Isaac Asimov, Enrique Pérez Escrich, Horacio Quiroga, Rafael Pombo, Arturo Pérez-Reverte, Eduardo Mendoza, Fernando Aramburu o Javier Cercas.


viernes, 15 de marzo de 2024

Blackwater II · El dique, de Michael McDowell

 

Spoiler. En la primera parte comprobamos lo insoportable que se le hace a Elinor Dammert la construcción de un dique en Perdido. Genevieve, la promotora de esta idea, muere de una manera espeluznante, tras pegar a su propia hija, Grace, y por querer poner fin al transcurso natural del río Perdido. Dos motivos que desatan la furia sobrenatural de Elinor. Sin embargo no evita que el ingeniero Early Haskew sea contratado en marzo de 1922 para determinar si es posible proteger al pueblo de futuras inundaciones mediante la construcción de una serie de diques a lo largo de los ríos Perdido y Blackwater.

«Quien canta antes de comer, llora antes de dormir.»

En esta segunda parte va a entrar en acción Sister, aconsejada por su criada Ivey. No quiere permanecer un sólo día más en casa de su madre, Mary-Love. Su escapatoria se llama Early Haskew "El Hechizado". Aquí entramos en un asunto muy turbio. El más oscuro de todos. Entonces, se sumará forzosamente otro personaje, emparentado con la familia de James Caskey, la hermana de Genevieve Snyder: Queenie Strickland (Trigger Warning / V.G. pag. 187-208). Las obras del dique comienzan en el pueblo, lo que implica la llegada de más de un centenar de trabajadores migrantes de otras ciudades del estado de Alabama, con sus bruscas conductas. La construcción avanza ininterrumpidamente hasta el tramo del rio que ocupa la parte trasera de las mansiones de los propietarios de los aserraderos. 

«—El río no va a dejar que terminen —explicó Elinor, aunque para Oscar aquello no era ninguna explicación.»

Elinor venera su conexión con la naturaleza y ella entiende que según las prácticas de las antiguas civilizaciones, cuando ésta es alterada, exige de un sacrificio humano (Trigger Warning / Violencia pag. 221-223). La obra comienza a producir intensos escalofríos. Lo que ocurre en este pueblo no es de este mundo ni es humano. Metodistas, bautistas y presbiterianos de Perdido tendrán que verse las caras con algo nauseabundo. Mientras tanto Frances ya ha cumplido cinco años y siente un pánico atroz a lo que puede haber dentro de un armario de uno de los dormitorios de la casa. El dique ya ha sido terminado. Me lanzo sin demora al tercer volumen.

jueves, 7 de marzo de 2024

Blackwater I · La riada, de Michael McDowell

 

Ha llegado, traducido al catalán y al español por la editorial Blackie Books, un fenómeno literario que estuvo reservado desde 1983 a una minoría selecta de la literatura del misterio y lo sobrenatural, con la que ahora vamos a disfrutar por mucho tiempo, y que sobre todo va a crear un antes y un después en la vida de los lectores por su originalidad.

La encontré por sorpresa. Fue una aparición. Entré a la librería como tantas veces para echarle un vistazo a las novedades literarias y después de explorar entre decenas de posibilidades no pude evitar escoger este afiligranado libro por su brillante edición, tan artística y esmerada. Se merecía una cuidadosa atención. La ilustración de la portada anunciaba el rescate de una obra oculta y a la vez robusta por la elegancia de su brillante estética. Casualmente, en Zaragoza, habíamos permanecido toda la semana en alerta debido a la crecida del rio, así que mi interés aumentó por Blackwater al tratarse de una historia en la que los habitantes sufrían las devastadoras consecuencias de una riada. Nunca pensé que el arranque de una saga podría llegar a meterse en mi piel de esta manera. Compré el libro y me explicaron que cada quince días irían publicando los cinco restantes que Michael McDowell (1950-1999) escribió a modo de volúmenes individuales para formar un conjunto narrativo amplio y memorable, a través de una atmósfera de horror y suspense. Tenía quince días para deleitarme con cada volumen. Dos semanas entre cada entrega. Y probé.

Collar de Perlas Negras
En la portada se ve a Oscar Caskey de espaldas y su criado Bray Sugarwhite con los remos, remontando el río Perdido en busca de alguna persona a la que rescatar. Al fondo, tenemos a la sobrenatural Elinor Dammert, envuelta en un halo de misterio que te producirá una adicción de la que ya no te podrás escapar. Ella se ha quedado atrapada en el Hotel. No es de este pueblo. Ha llegado para buscar trabajo de maestra en la escuela. Cada cosa que hace y dice tiene una finalidad. Oscar y Elinor serán personajes centrales. El primer volumen nos presenta el lugar y una adictiva aproximación hacia tres familias: los CASKEY, los SAPP y los WELLES. Son genealogías muy precisas. Hay un esquema de ellas al cruzar el prólogo con fecha de 1919 y un mapa muy realista para que ya no puedas abandonar la trama. Sus doce capítulos cortos traspasan la imaginación a una velocidad de vértigo. Es una literatura visual. No sientes que lees. Observas. Miras. Escuchas sonidos. Vives con los personajes. Entras en sus casas, en sus habitaciones y descansas en sus porches.  Puedes notar hasta la distancia que hay entre ellos y como se mueven. Pero no sabes en ningún momento lo que va a pasar. Tienes claro que perteneces a Perdido. Lo que encuentras y descubras te va a condicionar. Mientras leas esta saga conocerás los valiosos amuletos que te ayudarán a explorar el sobrenatural mundo de Blackwater. Debes ir con cuidado. ¡Blum!

sábado, 16 de diciembre de 2023

La quinta estación, de Nora Keita Jemisin

 

Sentí una imperiosa necesidad de adentrarme en la ciencia ficción. Busqué a los últimos galardoneados y me encontré con esta innovadora sorpresa. En este tiempo de saltos y aventuras N.K. Jemisin se ha convertido en la primera escritora que ha conseguido ganar consecutivamente el premio Hugo a la mejor novela en tres ocasiones (2016, 2017 y 2018) con sus novelas La quinta estación, El portal de los obeliscos y El cielo de piedra. Todos pertenecientes a su trilogía La Tierra Rota.

La lectura me lanzó rápidamente al final. La trama es ágil y atractiva. Sin embargo descubrí que era una ficción de fantasía apocalíptica. No hay nada de ciencia ficción en esta obra tan falsamente premiada, así que lo terminé por la propia inercia del argumento y por analizar su planteamiento. Es una lástima que los premios Hugo se utilicen para catapultar las excentricidades de la NASA. De aquí saldrá una película, seguramente muy taquillera, con potentes efectos especiales y mucho ruido, con el objetivo de imprimir en la población mundial un terror fantasioso y más programas militares de manipulación del clima con HAARP y Chemtrails. No vale gran cosa. Sigamos al Huracán.

miércoles, 28 de enero de 2015

El hombre del salto, de Don Delillo

Un Gran Desastre que todos conocemos ocurrió en Nueva York. Plata surcando el azul. Se produjo un estrépito y el fragor del derrumbe, el humo y las cenizas rodando por las calles, doblando las esquinas, los folios y el papel de oficina pasando en vuelo rasante y cosas que no son de este mundo consternaron la paz en el fúnebre cobertor de la mañana del 11 de septiembre de 2001. Ese día que está en la memoria colectiva de todos los que vivimos con televisores produjo sus efectos en la literatura norteamericana cuando Don Delillo decidió narrar en 2007 esta tragedia a través de la familia de Keith Neudecker para dar memoria, sensibilidad y sentido a todo ese espacio de gritos y dolor.

Keith, un hombre de mala reputación, consiguió escapar del edificio demolido, llevaba traje y maletín, tenía cristal en el pelo y cápsulas veteadas de sangre y luz. Tenía claro donde quería ir cuando apareció delante de la puerta de su mujer, Lianne, de la que llevaba separado un tiempo y con quien tenía un hijo llamado Justin. Jamás ninguno se recuperaría del trauma.

«Tras esos primeros días del estrago, el sexo estaba por todas partes.»

Justin es el chico que aparece en la portada del libro con unos prismáticos. Observa asombrado a un hombre que trata de hacer arte con el horror. Está atento a las apariciones arrogantes de Bill Lawton, el Hombre del Salto, un artista callejero que se cuelga cabeza abajo con traje, corbata y zapatos de vestir, desde distintas estructuras, produciendo en los espectadores y los ciudadanos el horror y la desesperanza humana de aquellos siniestros instantes dentro de las torres gemelas en llamas, con la gente cayendo y obligada a saltar. En otras ocasiones ya lo habían visto colgado de una galería en el patio de un hotel y había salido escoltado por la policía de una sala de conciertos y de dos o tres edificios de pisos con terrazas o tejados accesibles. Bill Lawton contiene la mirada del mundo, como un personaje de un naipe del tarot. Nueva York es un teatro del horror, una ciudad orgullosa, levantada en las alturas, pero que ha caído desmoronada en ruinas para regresar al suelo y retomar un contacto con gente que había quedado olvidado.

«Ahí estaba la espantosa claridad de todo ello, algo que no habíamos visto, la figura única que cae arrastrando el espanto colectivo, el cuerpo que cae a estar entre nosotros.»

La actitud de Don Delillo hacia este trágico asunto es la continuación a toda la literatura de
sus anteriores trabajos premonitorios que consistió en estudiar los hechos históricos, como la guerra fría o el asesinato de J.F.K. tomando distancia para descomponerlo en sus elementos, fríamente y con claridad. Sin permitir que le destruyera. Verlo, medirlo y encontrar una enseñanza. Sin embargo en esta novela se nota que la distancia es aún muy pequeña y los efectos que produce son pequeños, poco satisfactorios e inadecuados a la dimensión real de los hechos, por toda la contaminación de documentales, artículos de periódico y noticias que nos aún están influyendo.

Cierto es que hace años, Delillo escribió sobre el creciente aumento de los terroristas, del creyente letal, la persona que mata y muere por la fe; el poder de las multitudes, fusionado por los medios de comunicación, sobre la historia que cambia de forma turbulenta y con violencia; la seducción de la tecnología y la saturación que produce junto al brillo de la cultura pop; la institucionalización de la paranoia y el pensamiento conspirativo en la mente colectiva.
El lector de Delillo viene seguro preparado para seguir analizando su teorización del caos. ¿Se acuerdan de Unabomber? ¿aquel norteamericano de origen polaco llamado Kaczynski que también realizó varios atentados con carta bomba durante casi 18 años y que llegó a matar a tres personas? Unabomber, curiosamente, era el acrónimo de Universidad-Aerolíneas-Bombardero. El tipo intentó luchar contra lo que entendía que eran los efectos malignos del progreso tecnológico. Don Delillo recuerda a ese anterior terrorista y lo asocia a una versión más espeluznante, los Unaflyers que pilotaron los aviones que se hundieron contra las torres gemelas. Esto es EEUU. Ya no debemos extrañarnos.

«Después de la tormenta es cuando nos atrevemos a buscar el arcoiris.»


El hombre del salto no es ni mucho menos la novela epopéyica que podríamos esperar de un autor con la visión panorámica que desplegó en sus dos obras maestras, Submundo y Libra. Sus personajes centrales, Keith y Lianne, siguen siendo dos figuras no muy convincentes, a la deriva en el mar anónimo de la humanidad, balanceándose solos en sus propios pequeños salvavidas, desconectados del mosaico global y del espíritu de la época o la conmoción mundial que dejó a su paso, por lo que la novela causa una importante decepción. La creación de este lienzo no profundiza ni es lo suficientemente amplio, ni consigue entrelazar personajes ficticios con los reales, como Mohamed Atta, los cuales se deslizan por las grietas de la novela como presencias de tono casi espectral, llevando al lector por desarticulados incrementos de tensión hacia una estudiada escena final de primeros planos y silencios oblicuos con la muerte, lo que será una cita inexorable con el terror más crudo proyectado sobre los acontecimientos del 9/11. La obra nos deja con dos imágenes mezquinas: la del artista que salta y el de un hombre absorto en sí mismo, que acude a la ciudad atraído por el fuego y las cenizas de aquel día y decide pasar su previsible futuro jugando a juegos estúpidos de cartas en el desierto de Nevada. Será la gente corriendo por sus vidas, la parte de la historia que aún nos quedará por leer, porque es la parte que nos aleja más allá de las cifras de los muertos y de los desaparecidos, y nos produce una idea elevada del Ser. Aún así pasarán aún muchos años de reflexión hasta que un escritor sea capaz de plasmar con pureza el 9/11 en palabras.

«Hay algo vacío en el cielo.»

miércoles, 7 de enero de 2015

Al límite, de Thomas Pynchon

Fatal. Aburrida. Tediosa. Plana. La compré por admiración al escritor pero es la peor novela que he leído este año. No se la recomiendo a nadie. El tema de la burbuja tecnológica ya fue muy explotado por Neal Stephenson, otro escritor norteamericano que lo domina con más acierto y que consiguió un altísimo reconocimiento con su fascinante novela titulada Criptonomicon, que leí hace más de diez años y me causó una gran satisfacción. Pynchon ha fracasado con esta novela.

Al límite es la pretensión de una obra no-reveladora, ni vanguardista que llega muy tarde al panorama literario. Ni uno solo de sus personajes es interesante, ni Maxine Tarnow, ni March, ni Lester, ni Ice, ni Tallis. Trata los temas rozándolos, de tal manera que cansa lo que está contando y te desinfla con la Deep Web, la fibra oscura, las estaciones E10 y hasta la hashslingrz. Todo en ella me ha resultado soporífero y temo que a un lector extranjero en la literatura de Thomas Pynchon que caiga en este erróneo proyecto pueda quedar eclipsado al verdadero talento de uno de los mejores escritores vivos de los EEUU.