HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

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viernes, 20 de diciembre de 2024

El Monte Análogo, de René Daumal

Descripción de la imagenEl tiempo de luz aún se acotó más y me vi envuelto en una plácida penumbra. La naturaleza me estaba ofreciendo una entrada al mundo de las profundidades. Un tiempo de tránsito. La hojarasca formaba un manto espeso que cubría la ciudad del solsticio. La sabia de árboles y plantas descendía ya por completo a la humedad del subsuelo y yo noté algo en mí que se deslizaba hacia el abismo. Y así apareció la obra de Daumal. Causal. Buscando a mi Montaña Interna. Me fue entregada por encargo de mi deseo, renunciando a cualquier comodidad. Al escribir esta reseña soy consciente de que la literatura volvió a obsequiarme. Atalanta hizo el resto y todo lo demás palideció. Excepto mi copa con garnacha.

El Monte Análogo es una obra tan singular como cautivadora, que combina la aventura física con un profundo viaje interior. Aunque inacabada, esta novela ha trascendido como un ícono literario cargado de simbolismo y misterio, invitando a cada lector a completar el recorrido según su propia interpretación.

La trama gira en torno a la búsqueda de una montaña mítica, el Monte Análogo, que no es simplemente un lugar geográfico, sino un símbolo del ascenso espiritual y la iluminación. La expedición de los personajes es una metáfora de la travesía del ser humano hacia una verdad más profunda.

Un día, Théodore, como aficionado al alpinismo, escribió un artículo para la Revista de los Fósiles sobre el Monte Análogo y la simbología de la montaña en las mitologías antiguas, referente al nexo entre la Tierra y el Cielo. Olvidándose de esa entrega, a los tres meses recibe la carta de un desconocido que se ha tomado muy en serio su fantasía literaria y quiere intentar la expedición. El 10 de octubre de 1939 un grupo de ocho alpinistas, incluido Théodore, embarcan en el Imposible, un yate con dos mástiles que les ha de llevar hasta el Monte Análogo, inaccesible por medios ordinarios, lugar de residencia de una humanidad superior y núcleo de sustancias superiores implantado en la corteza terrestre y que la curvatura del espacio ampara de las miradas curiosas y de la codicia. Se trata de un anillo de curvatura más o menos ancho, impenetrable, que rodea la región, a cierta distancia, como un baluarte inexpugnable, intangible. Todo sucede como si el Monte Análogo no existiera. 

«Su cumbre única pertenece al mundo de la eternidad y su pie se ramifica en contrafuertes múltiples que recorren el mundo de los mortales. Es el camino por el que el hombre puede elevarse hasta la divinidad y la divinidad se le puede revelar al hombre. Los patriarcas y los profetas del Antiguo Testamento ven al Señor cara a cara en lugares elevados.»
«Nos abrieron las puertas invisibles de esa invisible comarca quienes tienen a su cargo su custodia. [...] Nos abrieron la puerta quienes nos ven incluso aunque no podamos verlos, respondiendo con generosa acogida a nuestros cálculos pueriles, a nuestros deseos inestables, a nuestros esfuerzos mínimos y torpes.»

El Monte Análogo destaca por su capacidad para cuestionar nuestra percepción de la realidad, a la vez que nos invita a reflexionar sobre nuestra propia existencia y los distintos caminos hacia la verdad. En sus páginas encontramos una comunidad de personajes que encarnan diversos enfoques hacia esa búsqueda, representando el espectro de experiencias humanas en el camino espiritual.

Uno de los aspectos más fascinantes de esta obra es su riqueza simbólica. Daumal logra entretejer elementos de distintas tradiciones espirituales y filosóficas, desde los Vedas hasta las enseñanzas de Gurdjieff, para construir una narrativa que trasciende géneros. La novela fusiona la aventura, la filosofía, la ciencia ficción y la espiritualidad, logrando una experiencia única para el lector. Pese a quedar inconclusa por la muerte del autor, esta característica no resta valor a la obra. Al contrario, le aporta una dimensión adicional de enigma, desafiando al lector a interpretar y continuar la búsqueda por su cuenta. ¿Te atreves a comenzar la ascensión? ¡Blum!

«Estábamos empezando a despojarnos de nuestras antiguas personalidades.»

jueves, 28 de noviembre de 2024

La mano encantada, de Gérard de Nerval

Gérard de Nerval

Amanecí en un día frio. Levanté la persiana y ya no alcancé a sentir el horizonte. El sol radiaba macilento y las sombras se alargaban como dedos de la noche. La niebla, tupida y gris, se hospedó en la ciudad y como el velo de una novia abandonada, envolvió el paisaje de mi mente y yo descendí en este crepúsculo de otoño, dejando a mi espíritu que se replegara hacia las profundidades de la literatura romántica, para buscar un refugio en las letras melancólicas europeas, bañadas de sueños enigmáticos y arrollados por  sonidos de violines sollozantes, creando una sinfonía de emociones que resonase en mi alma de lector incansable. En ese momento, queridos lectores, con la luz menguante convertida en espejo de mi introspección, encontré a Gérard de Nerval,  el compañero ideal para las noches obsidianas. Su relato La mano encantada se presentó como un faro en la penumbra creciente, iluminando los recovecos de mi imaginación con su prosa evocadora y misteriosa, susurrando historias de amores perdidos y sueños marchitos, invitándome a reflexionar sobre mi propia existencia en medio del inminente silencio a través de este viaje austral.

Gérard de Nerval (1808-1855), el más maldito de los poetas franceses, nació en París en pleno apogeo del Romanticismo (1820-1850) y estuvo rodeado de figuras literarias prominentes como Victor Hugo, Théophile Gautier y Alexandre Dumas, además de entrevistarse en Londres con Dickens. Desde muy joven sintió una fuerte vocación literaria. A los veinte años tradujo el "Fausto" de Goethe, debido a la fuerte influencia que ejerció en él la literatura alemana de Friedrich Schiller y Heinrich Heine. Su obra se caracterizó por una profunda conexión entre lo humano y lo nocturno, como reino propicio para la exploración del alma. En esa oscuridad, buscó una comunión íntima con la naturaleza y sus propios pensamientos más recónditos. La experiencia onírica se convirtió en una fuente inagotable de inspiración; los sueños ofrecían un puente hacia realidades más profundas que las de la cotidianidad diurna. Esta búsqueda de unidad entre el ser interior y el cosmos reveló una convicción compartida: las mismas leyes que gobiernan el mundo exterior rigen también el alma humana. Así, la poesía trascendió la mera expresión artística y se transformó en un medio de conocimiento casi místico, capaz de desvelar verdades ocultas sobre la existencia.

Gérard de Nerval fue una figura crucial del Romanticismo francés, cuya influencia se extendió mucho más allá de su época, llegando hasta nuestros días. El Romanticismo priorizó la subjetividad y la emoción por encima de la razón y las normas establecidas. La naturaleza no era solo un telón de fondo; se convirtió en un reflejo del estado anímico del poeta. Jean Paul, Novalis, Teck, Hoffmann, Hölderlin y muchos otros en la Alemania del siglo XIX encaminaron su inspiración por una búsqueda del Ser sólo comparable a la emprendida por el místico. Habían descubierto que una misma ley imperaba en el mundo exterior y en el interior de la conciencia, y ella les ofreció la seguridad de alcanzar esa prevista comunicación que los hacía disolverse en el universo. La concepción analógica entre universo y alma se hizo a tal grado consciente que a menudo precedió a la aventura lírica.

La radicalidad de estas ideas —en parte ya desbordadas de Alemania y en parte creadas paralelamente— se manifestó en Francia en una extraordinaria pléyade de escritores que contribuyeron a formar una impetuosa corriente que todavía hoy, en los surrealistas sobre todo, adquiere vigencia. Sénacour, Nodier, Guérin, Nerval, Hugo, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Mallarmé y Proust han fortalecido esa tendencia al sumarse a la gran familia literaria que confía su inspiración al sueño y a la noche, y han ayudado a crear el concepto moderno del arte.

La obra de Gérard de Nerval tuvo un efecto profundo en la literatura posterior del simbolismo por su uso innovador de símbolos y motivos; como en el surrealismo en su exploración de los sueños y el subconsciente, influyendo significativamente en los surrealistas y especialmente en André Breton; así como en el psicoanálisis, pues sus escritos prefiguraron desarrollos en la teoría psicoanalítica, convirtiéndolo en una figura de interés más allá de los círculos literarios.

En este contexto, La mano encantada nos invita a sumergirnos en un universo donde lo cotidiano se tiñe de misterio y donde cada palabra es un paso más hacia esa comunión con lo universal que tanto anhelaban los románticos. Al explorar esta obra, nos adentramos en laberintos emocionales que resuenan con nuestra propia búsqueda de sentido en un mundo que, al igual que los días cortos de noviembre, parece desvanecerse en sombras. Al entrar en su narración desaparecerán las apariencias temporales y sólo captarán la existencia inmediata como vía para acceder a los ámbitos oníricos, cargados con nuevos significados, que revelarán recónditas sensaciones en una forma de conocimiento «mágico». ¡Blum!


«La hora que os ha dado la vida ya os la disminuye.»

jueves, 29 de agosto de 2024

Las gratitudes, de Delphine de Vigan


En los últimos años, la literatura ha evolucionado de manera notable, respondiendo a las crecientes demandas de lectores que buscan no solo entretenimiento, sino también una conexión profunda con las historias que leen. Esta evolución ha dado lugar a varias tendencias clave que reflejan un cambio en las expectativas del público y en la manera en que se consumen las obras literarias. Entre estas tendencias, destacan la diversificación de voces, el auge de la autoficción, la exploración de la nostalgia, la experimentación con la forma narrativa y el enfoque en temas de crisis global, como la pandemia y la ansiedad climática.

Los lectores contemporáneos valoran cada vez más las obras que presentan perspectivas diversas, especialmente aquellas que provienen de autores pertenecientes a grupos históricamente marginados. Este interés no solo amplía el horizonte cultural de los lectores, sino que también les permite empatizar con realidades distintas a las suyas. En paralelo, la autoficción ha ganado terreno como un género que ofrece una experiencia de lectura íntima, en la que la vida del autor y la ficción se entrelazan, creando una narrativa que se siente auténtica y cercana.

Otra tendencia relevante es la exploración de la nostalgia y el pasado. En una época marcada por la incertidumbre, muchos lectores buscan refugio en historias que les permitan reconectar con tiempos pasados, ya sea a través de la memoria personal o de la historia colectiva. Estas narrativas no solo evocan emociones profundas, sino que también ofrecen una reflexión sobre cómo el pasado moldea el presente.

Además, la experimentación con estructuras narrativas fragmentadas y no lineales ha captado la atención de un público que busca experiencias de lectura más complejas y desafiantes. Este enfoque, que rompe con las convenciones tradicionales, permite a los autores explorar la temporalidad, las voces múltiples y la narrativa desordenada, lo que enriquece la profundidad y la resonancia emocional de sus obras.

En este contexto literario se inserta Las gratitudes, de Delphine de Vigan. Publicada originalmente en 2019, esta novela sigue siendo relevante y apreciada por su enfoque en la gratitud, la memoria y las relaciones humanas. A través de la historia de Michka, una anciana que enfrenta la pérdida gradual del lenguaje, y de Marie, quien la cuida, De Vigan nos invita a reflexionar sobre la importancia de reconocer a aquellos que han influido en nuestras vidas. Con un estilo sobrio y lírico, la autora logra una narración emotiva que toca temas universales como la vejez, la soledad y el impacto del lenguaje en nuestra identidad.

Las gratitudes ha resonado especialmente entre lectores que buscan una narrativa que les invite a la introspección y que trate con sensibilidad los temas relacionados con la vejez y la gratitud. La novela se ha destacado por su capacidad para evocar emociones profundas a través de una prosa sencilla pero cargada de significado. Sin embargo, a pesar de su éxito, cabe preguntarse si su estructura narrativa lineal y su enfoque relativamente tradicional podrían limitar su atractivo entre un público que prefiere la innovación formal y la complejidad narrativa.

Para aquellos lectores que se sienten atraídos por la experimentación literaria, Las gratitudes podría beneficiarse de una mayor integración de elementos de autoficción y de una narrativa fragmentada que refleje la naturaleza discontinua de la memoria de Michka. Por ejemplo, una estructura no lineal que entrelazara recuerdos dispersos con el presente podría añadir una capa adicional de profundidad emocional y ofrecer una experiencia de lectura más desafiante. Además, la incorporación de la autora como un personaje dentro de la narrativa, utilizando la autoficción, podría ofrecer una conexión más íntima con la historia y alinearla con las tendencias literarias más contemporáneas.

Las gratitudes es una obra que, en su forma actual, logra tocar el corazón de muchos lectores con su enfoque sensible y humano. No obstante, en un entorno literario en constante evolución, donde las tendencias invitan a la innovación y la complejidad, la obra podría beneficiarse de una exploración más audaz de su estructura y estilo. Te invito a leer Las gratitudes y a reflexionar sobre su enfoque. ¿Te gustaría ver una versión más experimental de esta historia, o prefieres la simplicidad y la emotividad tal como es? Comparte tus pensamientos y únete a la conversación sobre cómo la literatura puede seguir resonando con los lectores en estos tiempos cambiantes.

jueves, 3 de noviembre de 2016

El martirio del obeso, de Henri Béraud


¿Se dan cuenta que a veces los libros nos escogen y no al revés? Así fue como me sedujo esta obra. Vi la portada entre muchas novelas de amor. Un hombre de época de presencia señorial. Un barco evocando un viaje emocional por alta mar, pues lo que se sustenta sobre unas tripas sólo puede traer una inmersión sentimental.  Corrían las letras de un escritor francés a quienes recuerdo con una sensibilidad muy racional. Leí la primera página. Y me agarró.

Se trata de la escritura fluida, profunda y atemperada de un Premio Goncourt, galardón literario de mayor prestigio en Francia, recibido en 1922 por Henri Béraud. El martirio del obeso narra la historia de un martirio amoroso con los desprecios y la indiferencia que las mujeres cometen hacia los hombres gordos, pero con el humor y la frescura de una inteligencia que supo trascender a su persona y describir la vida como un banquete de oportunidades y herramientas para alcanzar la felicidad.

No esperen encontrar a un glotón y a un zafio descortés. La voz de esta novela pertenece a un miembro del Club de los Cien Kilos, extremadamente selectivo, procuaz, risueño, muy sociable y afectuoso. Su trato bonachón les acompañará hacia un baile de personalidades y situaciones jocosas, para reivindicar lo sano que es reírse de uno mismo. Los gordos atesoran una serie de cualidades invisibles al resto de los mortales, probablemente por quedar ocultas bajo una capa de grasa, y es de ahí de donde nacen una serie de prejuicios que los hace propensos a ser víctimas del abuso, especialmente del abuso emocional, por lo que queda redimido cuanto pueda achacárseles: todo en los gordos está bien y es digno de admiración, y lo que de malo les ocurre trae por causa la inquina, la envidia, la incomprensión y la ignorancia ajena, horrores todos ellos nacidos en el mundo de los escuálidos. ¿Te atreves a seguir aprendiendo? ¡Tránsito!