HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

domingo, 28 de octubre de 2012

El mar, el mar de Iris Murdoch

La humillación de Philip Roth tiene bastantes similitudes con ésta profunda obra de Iris Murdoch. El actor se debate ante una encrucijada nada más retirarse de los escenarios. Reencuentra a su primer y gran amor, convertida en algo así como la Nora de Casa de muñecas de Henrik Ibsen, una mujer-muñeca atrapada en un matrimonio infantilizador, que la relega a una mera posesión objetal y sin fundamento del marido. El espíritu de amor y libertad de Charles Arrowby pondrá en jaque a éste y alterará cada uno de los elementos que constituyen su actual vida en Shruff End, mientas la presencia insomne del mar le devuelve todas sus obsesiones, los espectros del pasado, los fantasmas de sus errores y la angustia de un futuro cansado. Una peregrinación de demonios.

Con esta novela Iris Murdoch obtuvo en 1978 el Premio Booker. Dentro de sus veinticinco obras, El mar, el mar está considerada como su creación más identitaria. La escritora que un día declaró  —Tengo el poder de seducir a quien quiera.—, mostró en su fluída literatura, los más altos niveles de valentía e independencia. Su mayor virtud: profundizar con excelsa maestría en la moral de las personas. Leer a Murdoch es una intensa experiencia. El mar, el mar igual que el tiempo, puede curarlo todo. Ahora mismo, no recuerdo como llegué a esta novela. Me ha sido imposible detectar una conexión certera. Puede que haya sido otro regalo del destino. Voy a colocarla en la estantería, al lado de Steinbeck.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Barrio perdido, de Patrick Modiano

Regresé de París hace unos días y la ciudad se me volvió a aparecer de manera súbita convertida en carrusel de ficciones cuando encontré esta intrigante novela en el escaparate de la librería que más empiezo a frecuentar de mi querida ciudad natal: Zaragoza. Modiano era reeditado por Cabaret Voltaire para la actualidad literaria de septiembre. Tan sólo había pasado una semana desde mi vuelta y yo sentía haberme alejado ya un siglo de tan romántica experiencia. Ahora podía explorar el París desde otras miradas, y esta obra me adentró de pleno en la ciudad crepuscular de Jean Dekker, de su Barrio perdido, y sus recuerdos en blanco y negro, con las sombras del género literario policíaco de Earl Biggers, Rufus King, Phillips Oppenheim, Saint-Bonnet y Dornford Yates. Todo un reencuentro con la Ciudad Eterna y otros misterios. ¿A dónde irá esa mujer volátil alejándose del Sena? ¿Quién la estará siguiendo?¿Un hombre? Puedo notar que la sigue muy de cerca.

Acabo de terminar la lectura y tengo una sensación similar a la que obtuve con La Petite Bijou, aunque menos relevante, pero sin caer en la vacuidad que me produjo El horizonte. Modiano te envuelve. Entras en su atmósfera, te muestra unos simples detalles. Empiezas a hacerte preguntas. Indagas. Retomas sus palabras. Te mueves por zonas y lugares extraños, encuentras a personajes extraños. Observas. Interpretas. Revives París. Te transporta con elegancia y al ir finalizando la novela... te agarra. Ya no puedes escapar. Estás en el universo Modiano. Éste es el París de Modiano, con su visión sofocada. Una obra recomendada para nostálgicos de la Ciudad Eterna porque volverán a cruzar el Puente de l'Alma y experimentarán la misma sensación de irrealidad ante la Torre Eiffel que ante el barrio perdido de Ambrose Guise. El suspense está servido.

martes, 25 de septiembre de 2012

Un mundo aparte, de Gustaw Herling-Grudziński


Entré en la librería con ganas de una literatura potente. Acudí en este caso a Los portadores de sueños, uno de los espacios más singulares que posee Zaragoza para saborear la Alta Literatura.  Allí desplegué mis alas y mi apetito, en una librería reconocida por el mismísimo Vila-Matas como "El abismo". Arrojé mis ojos a l'actualitè littéraire en busca de un Nuevo Tifón Literario y al verme acuciado por tan variado banquete, reclamé la opinión de Félix, un joven librero hipervivaz, que mantiene fresca y en  completo movimiento la Cultura en la ciudad. Tanto, que he llegado a pensar que es el hijo de Enrique Vila-Matas. Creanme que se parece. O a mi, me lo parece, el hijo de Vila-Matas.

El tema es que hablando y hablando de autores, libros, estilos de literatura y de atmósferas literarias... llegamos a Un mundo aparte de Gustaw Herling-Grudziński. ¡Blum!  La trama y la recomendación que dejó escrita Albert Camus me ataron de inmediato a su revisión. Y ahora, recorrido todo ese mundo aparte, hilvanando lapsus en el tiempo que me han ayudado a completar esta robusta lectura, les dejo con la síntesis de dicha experiencia.

Herling-Grudziński pasó dos años en Arjánguelsk, un gulag soviético, que le permitió dar testimonio del horror y analizar el sufrimiento humano en clave de piedad y esperanza. Ninguna editorial en Francia tuvo el valor de publicarlo y tuvieron que pasar más de treinta años para que fuera traducida por fin al francés. La izquierda europea se negaba a reconocer que Rusia empleaba los mismos procedimientos de tortura, presidio y vileza con todo aquél que no siguiera los absurdos dictámenes de la Unión Soviética, en una época de guerras y desconfianza hacia el ser humano. 

Un mundo aparte nos enseña a vivir otra vez. A reconocer el placer de la libertad. A descubrir el valor de la amistad, la normalidad y la confianza en el prójimo. Para ello deberán entrar a este sucio y horrible gulag, observar cómo funcionaba su casa de visitas, el día de descanso, como padecían el hambre. Escucharán gritos nocturnos, leerán parte de los Apuntes de la casa muerta de Dostoievski, comprenderán el poder de resurrección que habitaba en sus hospitales y la gris tristeza que se adueñaba del mortuorio. Pero no teman, a pesar de tanto dolor, la lectura se convierte en un canto de catarsis que desemboca en un espléndido epílogo sobre la caída de París y el desmoronamiento de toda Europa. Este gran final nos deja un rastro, una estela... la recuperación de la libertad, París, siempre París, el centro del triunfo y la emancipación. Es todo suyo. Vivir y aprender. ¡Cuídense! 

El hospital era para el campo lo que un puerto para el náufrago.

lunes, 3 de septiembre de 2012

La oceanada, de Réjean Ducharme

Aquí finaliza mi periplo por la Colección Réjean Ducharme. Ésta es la literatura de un niño prodigio que irrumpió en la escena literaria quebequense causando sorpresa y admiración en la crítica, como no podía ser de otra manera, por su juego de palabras, sus sonoridades, su invención lingüística, y su búsqueda poética, con la valiente pretensión de inventar una lengua propia para sus jóvenes personajes, a los que supo envolver de frías imágenes azules, oceánicas y universales con el telón de la soledad y las impersonales ciudades alienantes.

Ducharme explora el mundo de la infancia, de los marginados, mezclando ternura y crueldad, para describir a una sociedad contemporánea en la que la familia se desintegra, mientras la ciudad aísla más aún al individuo, un ser que percibe abocado a la soledad y al fracaso. A lo largo de sus novelas hay una constante interrogación sobre la angustia que generan las relaciones personales, sobre el conflicto de nuestros deseos con la realidad y sobre la muerte indisociable de la vida.

¿Qué es Ducharme? El regente del encantamiento literario. El gran ordenador de las palabras. Su obra reflejará siempre ese escurridizo inconsciente insondable que se transfiere a través de monólogos interiores, de su fantasía desbordante, de esa realidad avasallante, que solicita, sí y sí, una vena carnavalesca que de rienda suelta a la epopeya de la vida. ¡Vayan y disfruten de... Ducharme!

"Lo alcanzamos. ¡Unámonos a él!"

jueves, 30 de agosto de 2012

El valle de los avasallados, de Réjean Ducharme

Réjean Ducharme es un Huracán en papel. Al igual que Thomas Pynchon, decidió como éste, invisibilizarse para el mundo y para la prensa. Nadie sabe donde está. Su existencia puede encontrarse en su obra y cuando accedes a ella, te arrolla de energía y vitalidad. Con él recuperas la intensidad de la infancia y los tesoros del sueño. Su universo literario es colosal.

No intento recordar las cosas que ocurren en un libro [...] Lo único que le pido a un libro es que me inspire energía y valor, que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerde la urgencia de actuar.

El valle de los avasallados es la historia de Bérénice Einberg, una niña prodigio de nueve años, disertadora, políglota, actriz, intérprete de diversos instrumentos, bailarina, experta en montar y desmontar armas de un solo vistazo. Desgraciada, lúcida, destinada al suicidio o dispuesta a envejecer, declarándose a sí misma agresivamente apátrida y perdidamente sin origen. Bérécine sufre por el desinterés de su madre, por la brutalidad de su padre, por la cobardía de su hermano, al que adora, y de la muerte próxima de su mejor amiga. 

Una obra imprescindible de un autor esencial de la literatura francófona contemporánea, a quien el Premio Nobel de Literatura 2008, Le Clézio, le dedicó su galardón, "A Réjean Ducharme, por la vida". Agradezco el esfuerzo dedicado a Ediciones Doctor Domaverso, por levantar a los universales.

"El libro es un mundo, las páginas sus ciudades, las lineas son calles y las palabras sus moradas."

miércoles, 22 de agosto de 2012

Plegarias nocturnas, de Santiago Gamboa

Todo esto sólo prueba que aún puedo soñar. Como decía Rimbaud, a la aurora, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades.

Plegarias nocturnas es la historia de Juana, una fuerte mujer que ha llegado a la meta de su alma. Con su solitaria voz humanitaria, elevada entre gritos, entre llantos, de un día naciente,  transmite una radiante energía con su firmeza y valor.

Esta narración transcurre entre Bogotá y Bangkok, o entre Colombia y Tailandia. Muestra el vínculo de amor inalcanzable entre Manuel y Juana, dos hermanos separados por un destino condicionado en una sociedad violenta. La sociedad de Uribe, el mandatario de los desaparecidos y el paraíso de los corruptos, que tanto sufrimiento causó.

Santiago Gamboa no escribe. Convierte el drama y la melancolía, con sus letras, en un arte literario. La literatura pasa por sus manos y las hojas del libro recogen su lirismo y su sensibilidad. La narración te arrastra, te envuelve, te hace vivir otra vida, que sin su escritura jamás llegarías a experimentar.

Así da gusto regresar a la literatura. Esta obra, que contiene muchas otras obras, te arroja al deseo de naufragar en años y años de más literatura. Inspira coraje y una urgente necesidad de actuar. Suya es, amantes de la literatura. Que la disfruten. Au revoir, arrivederci. Nos encontraremos donde alcance otro gran tifón literario.

domingo, 1 de julio de 2012

Los inmortales, de Manuel Vilas

Literatura fresca, enérgica, actual y divergente. Manuel Vilas muestra en su fantastic collage la tragicomedia del ser. Una danza creativa de personajes y escenarios que despiertan hacia una lectura de la lucidez, en un imaginario de sucesos que saltan entre lo inaudito, la vida cotidiana y la cultura pop. Su efecto, disfrutar.

Manuel Vilas escribe para que la gente se enamore. Todo lo demás, ni es real, ni existe, ni está... excepto el amor.

Me gusta el Gran Vilas.

Y en esta ocasión no me despido porque me dirijo a vosotros, inmortales. Sabed que en algún rincón del tiempo nos volveremos a encontrar.