El honor perdido de Katharina Blum fue escrito en 1974 por Böll, un maestro de la literatura, dos años después de haber recibido el Premio Nobel. En 1975 fue llevada a la pantalla por Schlöndorff. Böll describe al estilo de crónica novelada la realidad social de los años setenta y de como el imperio mediático sensacionalista servía de instrumento fiel a los oscuros intereses del poder mientras una frágil mujer cometía como único pecado haber sido demasiado honrada.
Cuando el periodista acude a casa de Katherina Blum viviremos una de las escenas más potentes y heroicas de la literatura del siglo XX. Su final es glacial. Todos los flashback que aparecen durante la narración conectan en un punto de explosión literario donde los hechos que Böll proyecta para sus dos últimas páginas nos redimirán de la tensión sufrida. La obra es un magnífico reportaje que reprocha con dureza la inmoralidad del sistema capitalista y a sus esbirros amarillos. Me declaro, por siempre, fan acérrimo de Katharina Blum.