HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

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miércoles, 29 de julio de 2026

Las hortensias, de Felisberto Hernández

 

Literatura inclasificable y claustrofóbica. La narración asfixiante de Felisberto Hernández (Uruguay) genera una atmósfera de hipnosis y extrañeza, sin necesidad de rozar el género de lo fantástico. Su giro en espiral es profundamente orgánico, táctil, visual y auditivo. Los objetos inertes son los verdaderos protagonistas. El tono ingenuo, confesional y casi infantil del narrador contrasta brutalmente con el contenido fetichista, voyeur y de una erótica macabra, generando un unheimlich freudiano, que se cierra sobre sus propios pasos hacia lo siniestro.

Las hortensias  gira en torno a Horacio, un hombre adinerado que ha convertido su casa negra en un santuario para su colección de muñecas de tamaño real. Junto a su esposa, María Hortensia, organiza exhibiciones privadas en vitrinas de cristal, acompañadas por la música del pianista Walter. De fondo, junto al jardín, suena el incesante ruido de las máquinas de una cantera industrial, opresiva, que se filtra entre las plantas y los árboles, como un leitmotiv de presagio, mientras Horacio intenta controlar el microcosmos hermético de sus vitrinas. Nada puede evitar la fuerza extrema y caótica que anuncia la invasión de lo mecánico en lo humano, junto a la imposibilidad de aislar la locura y el inevitable colapso del protagonista, que termina entregándose a ese sonido como a un destino fatal.

«Es necesario que la marcha de la sangre cambie de mano; en vez de ir por las arterias y venir por las venas, debe ir por las venas y venir por las arterias.»

Felisberto creó esta obra en 1949 cuando el país vivía un boom económico de bonanza. Esta prosperidad fomentó una sociedad burguesa obsesionada por las apariencias, el estatus, el mobiliario de calidad, la superficialidad y el "qué dirán", elementos que supo retratar con una ironía soterrada. También el matrimonio se convirtió en una institución de fachada y vacío afectivo en el que latía una profunda insatisfacción. Las muñecas eran el síntoma de lo artificial y controlable frente a la complejidad de lo humano. Felisberto demostró que la vanguardia residía en la exploración de lo invisible y la materia inerte, logrando una obra que perdura como un enigma literario absoluto para las generaciones futuras de escritores y críticos por igual, marcando un antes y un después en la estética de lo insólito. André Bretón lo llamó el "animal literario más raro". En su pluma solitaria se vislumbra el secreto que humilla a los vanidosos, dotando de pulso, memoria y mirada a los objetos inertes de nuestra propia realidad. Tan sólo aplicando una luz lateral. 

Las hortensias  es un viento helado y enloquecedor de un paisaje devastado al abrir la puerta de la casa negra de Horacio y María, que nos arrastra junto a sus muñecas hacia el abismo. Es el bramido ensordecedor de una maquinaria que anuncia la destrucción. En el ojo de este Huracán en Papel se aprecia una aparente calma y cortesía burguesa que es el centro silencioso de la locura por la que giran la ingenuidad, la obsesión fetichista, los celos y la macabra vitalidad de las hortensias, con una violencia incontrolable.

 «Todos los días, después que los empleados se iban, a él le gustaba pasearse solo entre la penumbra de las salas y mirar las muñecas de las vidrieras iluminadas.»