HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

sábado, 16 de mayo de 2009

Joyita, de Patrick Modiano

Patrick Modiano (1945) es uno de los más importantes escritores vivos en Francia, dueño de un mundo propio, onírico, autor de más de treinta obras y ganador del Premio Goncourt en 1978. Escribe desde que tenía veinte años porque según dice nunca supo hacer otra cosa. No ha trabajado jamás en nada que no sea sentarse dos horas enfrente a la ventana de su casa natal y pasarse las veintidós restantes pensando en las páginas que quedan y que le encumbran como maestro de la novela corta. Leer a Modiano te ata irremediablemente a la literatura.

En Joyita, describe su ambientación más querida, la del París de los cincuenta, una ciudad hosca, deshumanizada y gris, nada fotogénica y en cuya periferia se malgasta la vida de sus personajes. Trata de una época en la que todo es fragmentario, y las grandes ciudades favorecen eso, el anonimato y que el rastro de las personas se pierda. Muestra un retazo de historia mucho después de los acontecimientos, y que es parte de la infancia de la joven y huérfana Thérèse, apodada por su madre en esos tiernos y luctuosos años como "Joyita".

Thérèse es una joven solitaria e infeliz, huérfana, que jamás conoció a su padre. Su madre, una artista fracasada, quiso convertirla en una Shirley Teple y le puso el apelativo de Joyita. Luego, la abandonó siendo muy pequeña en manos de unas personas de su confianza y, según le explicaron estas a Thérèse, murió en Marruecos.

El relato arranca quince años más tarde, un día cualquiera de finales de los cincuenta, a la hora punta, en la estación de Châtelet del metro de París. Thérèse se fija en una mujer mayor vestida con un abrigo amarillo. Tras observarla con detalle y percibiendo en ella un rictus de amargura, se convence de que es su madre, que en teoría está muerta. Decide seguirla y descubre dónde vive.

“Estaba retrasando la hora de regresar a su casa. No estaba muy lejos, seguro. Yo tenía muchísima curiosidad por saber dónde. No me apetecía nada hablar con ella, no sentía por ella nada en especial. Las circunstancias habían impedido que hubiera entre nosotras eso que llaman la leche de la bondad humana. Lo único que deseaba saber era dónde había ido a parar, doce años después de su muerte en Marruecos.”

El persa de las praderas, el brazo amistoso de una farmacéutica compasiva, el olor del éter que aspiraba de niña cuando necesitaba desesperadamente evadirse, forman parte de la experiencia de esa Thérèse sola e indefensa que, al principio de la novela, se ve atrapada por un pasado infeliz que creía enterrado. Desde ese momento, que narrativamente constituye el punto más alto del libro, la joven va dejándose ir, hipnóticamente, detrás de sus fantasmas o de quien, circunstancialmente, pueda darle un poco de calor. La esencia del personaje parece precisamente esa ausencia de voluntad y de fuerza, de suerte que la mediocridad que la rodea no hace sino reforzar la impresión de lasitud y sinsentido que transmite el texto. Nunca llegamos a saber qué fue de la madre, que aparece como una figura misteriosa las primeras páginas y que abre la caja de recuerdos fragmentarios; ni tampoco lo qué ocultan los señores que la contratan para cuidar a una niña en la que parece repetirse su propia historia; ni qué fue del supuesto tío perdido. Desde la perspectiva de la joven dolorosa e injustamente abandonada atrapamos retazos de existencias como la suya, tristes y aisladas, que se aproximan un momento para perderse borrosas sin que a nadie parezca afectarle demasiado. Tanto abandono derrota, y la costumbre de la pérdida lleva a sobrevivir en el desarraigo. Por eso es por lo que el final esperanzado de la obra no acaba de seguirse de las premisas sembradas: a Thérèse se le brinda una segunda oportunidad que acoge alborozada, pero no sospechamos siquiera qué pretende hacer de ahí en adelante con su vida.

La escritura de Patrick Modiano se caracteriza por una gran economía de recursos, respalda, con su tono despojado y directo, el aire desolado que recorre estas páginas. Siempre ha estado impresionado por las desapariciones, por las ausencias. A Modiano le fascinan las viejas guías de teléfonos en las que aparecen los nombres de los abonados, porque de un año para otro hay gente que desaparece, que se va, en especial de algunos barrios, como el XVI. El París de sus novelas, más que un París de hace décadas, es un París interior, casi onírico, que nace de las cosas que le impresionaron cuando era un adolescente. Y para que ese lado onírico se desarrolle, necesita imperiosamente que las direcciones sean exactas. Puede que el edificio que se describe sea banal, intrascendente, pero su ubicación en la novela atiende a un canon de perfección. Es como un cuadro de Magritte: los objetos, aunque de carácter onírico, están dibujados de forma muy nítida.

Cuando era niño se paseaba solo por París. Las caminatas suponían un impacto psicológico a esa edad porque normalmente a los niños no les dejan pasearse solos. Él podía. Experimentaba al mismo tiempo miedo y curiosidad. El leit motiv de su obra se concentra en la búsqueda de alguien desaparecido. Su obsesión queda atrapada en esta indagación, en esa exploración que nunca consigue alejarse de la confusión.

“Pero me tocaría ir llamando puerta a puerta en cada rellano, y preguntar a quienes tuvieran a bien abrirme si conocían a una mujer de unos cincuenta años con un abrigo amarillo y una cicatriz en la cara.”

En España se han publicado recientemente, Dora Bruder, En el café de la juventud perdida, Reducción de condena y Calle de las tiendas oscuras. Sus novelas siempre son cortas y exactas, transcurren siempre en los años cuarenta o sesenta, en un París particular y vagamente irreal, dilatado, enorme, donde siempre hay garajes, adolescentes abandonados a su suerte que se agotan en brutales caminatas errabundas y adultos que se buscan unos a otros como dentro de un laberinto: un verdadero territorio mítico que comparte con el París real los nombres de las calles y la ubicación precisa de los números. Él mismo es un maniático de la topografía parisina y si uno le menciona una calle cualquiera no es raro que Modiano no sólo la conozca, sino que la haya recorrido o la hayan recorrido sus personajes.

Este año, la Feria del Libro de Madrid, rendirá pleitesía a las letras francesas, del 29 de mayo al 14 de junio. Dedicará esta 68ª edición a la cultura francesa, una rica tradición de gran vigor literario, con una presencia indiscutible en el ámbito del pensamiento. Desde las Canciones de gesta, poemas largos que relatan las proezas de los caballeros cristianos, y su poema épico más famoso compuesto a finales del siglo XI y principios del XII, la Canción de Roldán, pasando por las nuevas ideas del renacimiento con François Rabelais que vuelven a aparecer en el siglo XVII en las comedias de Molière, o el prototipo del humanista erudito francés, Michel de Montaigne, la grandeur literaria de Francia se ha caracterizado por la potente profundidad de sus autores, Balzac, Flaubert, Stendhal, Zola, Antoine de Saint- Exupèry… que llega en la actualidad a contar con representantes de la talla de Michel Houellebecq, Andréï Makine, Patrick Modiano, Jean Echenoz, Pascal Quignard, Michel Tournier o el último Premio Nobel Jean-Marie Le Clézio.

Disfruten cuanto puedan. La
l'actualité littéraire llega repleta de Joyas.

viernes, 15 de mayo de 2009

Aurora boreal, de Åsa Larsson

Åsa Larsson no tiene ningún vínculo familiar con el afamado Stieg Larsson. Ambas personas comparten su pasión por la novela negra y un apellido común por Suecia, simplemente. La autora publicó esta obra en 2003, un año antes de que la muerte se llevara al héroe literario Stieg Larssón. Él mismo dijo que le mantuvo despierto toda una noche porque no podía dejar de leerla, confesándose fan incondicional de Åsa Larsson. Tras el alud de seguidores que Millennium ha arrastrado por toda Europa, la literatura nórdica y en concreto la novela negra nórdica está en auge de ventas, como jamás lo había estado. Aurora boreal lleva vendidos más de un millón de ejemplares sólo en Suecia y ha sido publicada en dieciséis países.

Salió publicada este martes, 12 de mayo, en nuestras librerías españolas. La trama me resultó muy interesante cuando lo compré, suscita un misterio singular, compruébenlo ustedes mismos:

Viktor Strandgard, el joven predicador más famoso de Suecia, yace mutilado en una remota iglesia construida en lo alto de una montaña, en Kiruna, una ciudad del norte sumergida en la eterna noche polar, salpicada por luminosas tormentas solares, donde reina la aurora boreal, ese dragón que atraviesa impasible la bóveda celeste con sus velos blancos y verdes. A Viktor le han sacado los ojos… y le faltan las manos. Su hermana encuentra el cadáver y la sombra de la sospecha se cierne sobre ella. Aterrada, pide ayuda a su amiga de adolescencia, la abogada Rebecka Martinsson, que vive en Estocolmo y trabaja para el bufete de abogados Meijer & Ditzinger.

Espeluznante, ¿no? Ya les digo yo que si. La novela describe los siete días a partir del asesinato. En esos siete días las vamos a pasar canutas. Aurora boreal posee un argumento cautivador en cuanto a que se adentra en los engranajes de una comunidad religiosa local que fascina y aterra en dosis equitativas. Todo empieza en el interior de una iglesia. El suceso trágico nos permite ir explorando durante esos días todo lo que rodea el escenario del crimen. No profundiza con acierto en ningún personaje. Todos parecen flotar por la nieve escandinava de Kiruna. Sin embargo el misterio del asesinato mantiene constante la tensión y es por esto que se lee electrizado de incertidumbre, esperando descubrir quien o quienes han sido y porqué. Hasta la penúltima hoja no se desvela la culpabilidad o inocencia de Sanna Strandgard, la hermana de Viktor. El personaje de Rebecka posee carácter pero es un tanto desaforado en muchos de sus comportamientos. Realmente es el nexo de cordura para reconducir la historia y demuestra valentía en cada acción. Sin embargo en los diálogos notarán como se descontrola en exceso.

Las descripciones de la aurora boreal son preciosas. Las compara con dragones o serpientes que surcan la bóveda celeste. El frio se aloja en cada página de la novela nórdica. El entorno queda muy bien dibujado y permite sentir el ambiente nórdico en todo su gélido esplendor. La Iglesia de Cristal es ficticia y las escaleras de la casa de la familia Strandgard también, aún así, rememora escuetamente algún pequeño detalle de la historia de Suecia, como el asesinato del ministro Olof Palme en los años 80, y el encarcelamiento de Christer Pettersson, sospechoso del asesinato al que pusieron un año después en libertad por no aportar pruebas que lo inculparan; o describe una fábrica subterránea de setas Shiitake que hay en dicha ciudad del norte de Suecia. También nombra IKEA, para hacerle publicidad de soslayo, como hizo Stieg Larsson en la suya.

En este caso les voy a dejar un listado de los personajes que aparecerán en la novela para controlar la identidad y el papel que cada uno juega en la trama, les ayudará a contextualizar a la comunidad religiosa:

Víctima: Viktor Strandgard
Inspectores de policía: Ana-Maria Mella y Sven-Erik Stalnacke
Fiscal jefe: Carl von Post
Agentes de policía: Tommy Rantakyrö
Forense y médico jefe: Lars Pohjanen
Asistente del médico forense: Ana Granlund
Abogadas: Rebecka Martinsson y Maria Taube. Jefe: Mans Wenngren
Secretaria: Sonja Berg
Pastores: Thomas Söderberg, Vesa Larsson y Gunnar Isaksson
Mujer de la limpieza: Ann-Gull
Consejo de Ancianos: 5
Padre de Viktor: Olof Strandgard (Presidente del Partido Demócrata Cristiano)
Hermana de Viktor: Sanna Strandgard
Mujeres de los pastores: Maja, Astrid y Karin
Padre de Sara: Ronny Björnström
Padre de Lova: Sammy Anderson
Segundo sospechoso: Patrik Mattsson
Libro de Viktor: El Cielo, ida y vuelta. Best Seller. Reseñado en las revistas Expressen y Aftonbladet. 1 millón de ejemplares vendidos. Viktor cedió los derechos a su congregación. Cintas de video con las grabaciones de los sermones, encuentros, misas…

Aurora boreal es menos completa en cuanto a trama y personajes que las dos de la trilogía Millennium de Stieg Larsson. Dura un suspiro, eso sí. El final es trepidante hasta que Rebecka llega a la cabaña de Jiekajärvi. Después el suspense se evapora por arte de magia por no saber crear un escenario a la altura de la trama. Aún así es una novela negra repleta de emociones... Entiendo su éxito. ¡Qué la disfruten!

martes, 12 de mayo de 2009

Movimiento perpetuo, de Augusto Monterroso

Augusto Monterroso nació en 1921 en Tegucigalpa, capital de Honduras. A los 15 años su familia se estableció en Guatemala y él se implicó en la actividad política de su país, participando en la fundación de la revista Acento, que sería uno de los núcleos intelectuales más inquietos de Guatemala en una época de incesantes convulsiones sociales, como la controvertida presidencia de Jorge Ubico Castañeda, los alzamientos populares de 1944, los sucesivos cuartelazos y la omnipresencia en todos los órdenes de la vida nacional de la compañía estadounidense United Fruit Company. Debido a su posición antagonista y replicante contra el dictador Ubico tuvo que salir al exilio en 1944. Residió en Bolivia y Chile durante los años cincuenta, donde llegó a ser secretario de Pablo Neruda. Finalmente fijó su residencia en México a partir de 1956.

Fue un hercúleo autodidacta. Su literatura se fortaleció leyendo a los escritores españoles del Siglo de Oro: Cervantes, Quevedo y Lope de Vega. Se convirtió en el mejor cuentista de su continente, en narrador y ensayista guatemalteco, publicando su primer texto a partir de 1959, con la primera edición de Obras completas (y otros cuentos), un conjunto de incisivas narraciones donde comienzan a notarse los rasgos fundamentales de su narrativa mediante una prosa concisa, breve, aparentemente sencilla y llena de referencias cultas. Rasgos que denotan un magistral manejo de la parodia, la caricatura y el humor negro.

Entre sus andanzas y según cuenta Vila-Matas en Bartleby y compañía, durante muchos años Augusto Monterroso y Juan Rulfo fueron escribientes en una tenebrosa oficina en la que, se comportaban siempre como auténticos Bartlebys; le tenían miedo al jefe porque éste tenía la manía de estrechar la mano de sus empleados cada día al terminar la jornada. Rulfo y Monterroso, copistas en Ciudad de México, se escondían muchas veces detrás de una columna porque pensaban que el jefe no quería despedirse de ellos sino despedirles para siempre. Monterroso le dedicó una aguda fábula llamada El zorro más sabio en homenaje y defensa al determinante silencio literario de su amigo Rulfo tras haberle entregado al mundo una obra maestra de la literatura universal, titulada Pedro Páramo. Espero elevarla a este Alto Vacío muy pronto.

En cuanto a Movimiento perpetuo se trata de la recopilación de varias composiciones breves que revolotean como moscas por las páginas del libro a modo de citas literarias. Estas moscas actúan como un símbolo de nuestros miedos irracionales, de los terrores más callados del hombre. Originariamente, Monterroso, tuvo la idea de reunir una antología universal de la mosca, sin embargo, al poco de empezar se dio cuenta de que era una empresa prácticamente infinita. La literatura recoge un inabarcable registro de invocaciones literarias hacia estos dípteros castigadores que nos acompañan desde la prehistoria, habiéndose incrustado en nuestras vidas como uno de los insectos vengadores más arraigados en el imaginario popular.

Hay tres temas: el amor, la muerte y las moscas. Desde que el hombre existe, ese sentimiento, ese temor, esas presencias lo han acompañado siempre. Traten otros los dos primeros. Yo me ocupo de las moscas.

Monterroso tiene la capacidad de ver aflorar lo insólito en lo cotidiano, mostrando un peculiar despliegue de humor satírico, siempre en los vértices de la ambigüedad, dándonos la impresión de que está hablando más en serio de lo que parece, sin olvidar su jocosa declaración.

Amo a las sirvientas por irreales, porque se van, porque no les gusta obedecer, porque encarnan los últimos vestigios del trabajo libre y la contratación voluntaria y no tienen seguro ni prestaciones ni; porque como fantasmas de una raza extinguida llegan, se meten a las casas, husmean, escarban, se asoman a los abismos de nuestros mezquinos secretos leyendo en los restos de las tazas de café o de las copas de vino, en las colillas, o sencillamente introduciendo sus miradas furtivas y sus ávidas manos en los armarios, debajo de las almohadas, o recogiendo los pedacitos de los papeles rotos y el eco de nuestros pleitos, en tanto sacuden y barren nuestras porfiadas miserias y sobras de nuestros odios cuando se quedan solas toda la mañana cantando triunfalmente

Destaca notoriamente el capítulo titulado Onís es asesino dedicado a los palíndromos, esas frases capicúas que pueden leerse tanto hacia adelante como hacia atrás indistintamente. Los escritores los han utilizado como juego literario con el cual poder demostrar su arte y su ingenio construyendo simetrías con el idioma. Este sería un ejemplo:

Somos seres sosos, Ada; sosos seres somos.

Tito, como lo llamaban sus allegados, el gran hacedor de cuentos y fábulas breves, falleció el 7 de febrero del 2003, a los 81 años, de una dolencia cardíaca en México D.F. Obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia en 1975, el Premio Juan Rulfo en 1996, el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias en 1997 y en 1988 fue galardonado con la condecoración del Águila Azteca por el gobierno mexicano. Recibió, tres años antes de su muerte, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras que le consagró como escritor universal de las letras hispanoamericanas. Leer a Monterroso te transforma quieras o no quieras. Su minimalismo ejerce un tránsito en nuestro conocimiento. Disfruten pues del arte de atrapar moscas en pleno vuelo. Sigan, sigan a la mosca.

La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo.

lunes, 11 de mayo de 2009

Todos los jóvenes tristes y literarios, de Keith Gessen

Keith Gessen estudió en las universidades de Harvard y Syracusse. Es editor y fundador de la revista literaria, política y cultural n+1, dedicada desde 2004 a un continuo combate intelectual contra la revista McSweeney's de Dave Eggers, en contenido y estilo. Reivindican la literatura como superestructura y critican el actual academicismo de la literatura con sus métodos de análisis marxistas carentes de contenido, y convertidos en un ejercicio meramente teórico y desprovistos de valor. Se compadecen de James Wood, uno de los críticos más influyentes de Estados Unidos y reniegan de la literatura que se muestra como un simple reflejo de la realidad.

Todos los jóvenes tristes y literarios es su primera novela, que publica con treinta y cuatro años, tras haber colaborado como crítico para las revistas Dissident, New York, The AtlanticMonthly y The New York Review of Books. El diario Los Angeles Times lo eligió el año pasado como uno de los talentos literarios a tener en cuenta a partir de esta obra.

La novela describe la vida de tres personajes románticos, obsesivos e inolvidables. Mark es licenciado en Historia y trata de concentrarse en su tesis sobre la Revolución Rusa, a través de Roman Sidorovich, un menchevique muy gracioso, que fue enviado al exilio por Lenin a Berlín en donde acabó escribiendo reseñas humorísticas para Rul, una publicación liberal asociada al padre de Nabokov. Su constante contacto con los ordenadores le hace quedar atrapado en la pornografía gratuita de internet. Sam se embarca en «La Primera Gran Epopeya Sionista», a pesar de que no habla hebreo, nunca ha visitado Israel y no es un judío practicante. Keith, más serio y melancólico, vive angustiado por los problemas políticos y personales, y por su incapacidad de diferenciarlos.

Ser un hombre literario en una nación dedicada a los negocios es a priori una empresa que riza lo cómico y lo ridículo; algo quijotesco.”

Su escritura es sencilla y cargada de talento. Me recuerda mucho a la narrativa de Philip Roth. En la transmisión de ideas es prácticamente una calcamonía rothiana. Reconoce admirarle y haber leído montones de sus libros y a su vez le critica una cierta psicosis anclada en que el mundo emite un tenaz antisemitismo que Gessen sin embargo no encuentra. Las reflexiones que plasma sobre el conflicto palestino-israelí son muy interesantes. Deja muy clara la diferencia entre judíos e israelíes. A los palestinos los tilda de idiotas y a los israelíes de cabrones. Tal cual. Presenta momentos de la historia política de los EEUU, Rusia e Israel, desde una perspectiva socialdemócrata rejuvenecedora y fácil de entender. En el caso de Rusia propone que los tres acontecimientos más grandes de la historia del menchevismo son, la ruptura con Lenin en 1903, la dimisión del Soviet en la noche del 25 de octubre de 1917, y la Asamblea Constituyente de enero de 1918. Datos que nos llevarán interpretar la historia con toda su solemnidad.

Lo que salió mal en la Izquierda, lo que le hizo fracasar fue a la hora de sustituir la profunda cultura religiosa por una cultura propia. Cuando uno acude a los funerales de sus amigos socialdemócratas, nadie sabe que hacer. Mientras que en los entierros de los amigos religiosos todo está organizado al minuto, lo cual resulta muy reconfortante.


jueves, 7 de mayo de 2009

La soledad de los números primos, de Paolo Giordano

Me suele entrar urticaria con la lista de Best Sellers. He sufrido grandes decepciones y las letras se me hacen cuesta arriba cada vez que les doy una oportunidad. Tiendo a ser benévolo con la literatura y eso me ha obligado a crear anticuerpos para identificar y neutralizar las bacterias y virus que pululan por las librerías con el fin de hacer de la lengua una enfermedad tediosa. Sin embargo al igual que está ocurriendo con la trilogía Millennium de Stieg Larsson considero que por fin la mayoría de lectores accede inexplicablemente a la Literatura de Altura a través de la lista de los más vendidos, como es el caso de esta potente obra, situada ahora mismo en el tercer puesto del maremagnum comercial.

En mi caso lo compré el día de San Jorge, uno de los días más bonitos y románticos del año. Al poco de empezar a leerla me atrapó todos y cada uno de los sentidos como si un nuevo Huracán en papel me hubiera secuestrado de este mundo.

Paolo Giordano quiso ser cantante pero no tenía voz. Escribía canciones sin poder dotarlas de música. Como siempre fue un gran lector decidió ponerse a escribir su primera obra con tan solo veintiséis años. Giordano es licenciado en Física Teórica y trabaja el doctorando en Física de las partículas. Fue alumno en el taller de escritura de Alessandro Baricco y ahora se ha convertido en el fenómeno editorial más relevante de los últimos tiempos en Italia, ganando el más prestigioso premio de literatura de su país, el Premio Strega 2008, el cual obtuvieron Cesare Pavese, Alberto Moravia Primo Levi o Umberto Eco.

Su novela trata de una historia de amor envuelta en matemáticas y en agua, trata de Mattia y Alice, de la función zeta de Riemann y de porqué unas cosas flotan y otras no como postula el principio de Arquímedes. Trata de la anorexia, de las dificultades de la adolescencia y de un lado oscuro que todos poseemos, de la intimidad. Trata de un agujero negro procedente de la infancia desde donde gravita toda nuestra personalidad. Trata de la mentira que nos contamos todos por un tiempo en la vida creyéndonos ser especiales por algún motivo, únicos y no comunicables. Sentir que todos se sienten especiales por algo, significa que no tiene sentido, y se renuncia un poco a esta pretendida unicidad. Luego se cambia. El ser humano comparte muchas más cosas de las posibles que le separan.

Les transcribo el argumento de la contraportada para que vayan situándose:

Existen entre los números primos algunos aún más especiales. Son aquellos que los matemáticos llaman primos gemelos, pues entre ellos se interpone siempre un número par. Así, números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43, permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca. Esta verdad matemática es la hermosa metáfora que el autor ha escogido para narrar la conmovedora historia de Alice y Mattia, dos seres cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias irreversibles de sendos episodios ocurridos en su niñez. Desde la adolescencia hasta bien entrada la edad adulta, y pese a la fuerte atracción que indudablemente los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación. La sutileza de los rasgos psicológicos de los personajes, así como la hondura y complejidad de una historia que suscita en los lectores las reacciones más variadas, resaltan la admirable madurez literaria de este joven autor a la hora de asomarse, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad, a la dificultad de las relaciones.

A mi me habría gustado otro final, pero el título es cristalino. Como dato final apunto que en la literatura de Paolo Giordano rondan los sabios quarks de David Foster Wallace, Ammaniti y Michael Cunningham. Y en cuanto a la elección del título es importante saber que fue propuesto por su editor, tras leer la novela. Giordano luchó por que ésta se titulara Dentro y fuera del agua, sin conseguirlo, por suerte. ¡Qué la disfruten!

viernes, 1 de mayo de 2009

Cándido o el optimismo, de Voltaire

Voltaire fue filósofo y escritor. Su pensamiento le consagró como uno de los principales representantes de la Ilustración, una corriente intelectual que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad, hasta el punto que defendían como la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición, la tiranía, y construir un mundo mejor.

Cándido es un personaje inexperto y desventurado. Lleva una vida armoniosa en el castillo de Westfalia, siendo educado por el perceptor y filósofo Pangloss (parodiando a Leibnitz) junto a su amada Cunegunda, la hija del barón. Un día surge un roce de pasión entre ellos y el barón les ve a lo lejos del jardín. Inmediatamente Cándido es desterrado del Castillo del señor barón de Thunder-ten-tronck de Westfalia, Alemania. A partir de ese momento empieza todo un vertiginoso viaje de desgracias, torturas, tensiones y desengaños manteniendo como fin absoluto recuperar a su amada Cunegunda.

Esta obra se escribió en 1759 y se sitúa en un periodo tumultuoso de Europa debido a la Guerra de Sucesión de Austria y la Guerra de los Siete años. Fue inmediatamente condenada en Ginebra por sus irónicas críticas a la filosofía leibnitziana, por sostener que en toda ella no había nada útil que fuera original, ni nada original que no fuera absurdo y risible. El libro se opone con virulencia al optimismo filosófico de Leibniz y de Christian Wolff, personificado en la figura de Cándido, desmontado una y otra vez los argumentos del racionalismo optimista infantiloide y cegato frente a los problemas presentes.

-Oh, Pangloss –exclamó Cándido-. Jamás me hablaste de semejantes abominaciones, y por lo que veo y he visto son hechos concretos y verídicos. ¿Habré de renunciar a compartir tu optimismo?
-¿Qué es el optimismo? –inquirió Cacambo.
-No es sino el empeño de sostener que todo es magnífico cuando todo es pésimo –explicó Cándido."

Cándido
es una deliberada sátira contra clérigos, nobles, reyes y militares al igual que lo fue hace más de quinientos años el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, pero en este caso jugando con los personajes y el contexto histórico y social de finales del siglo XVIII y aportando un interesante debate entre el idealismo preconcebido (superchería, religión, la guerra, la pena de muerte, la tortura, el estado, etc) o el idealismo realista y empírico basado en el aprendizaje permanente tras las experiencias de la vida.

"El destino del hombre es vivir en las convulsiones de las angustias o en el paroxismo del fastidio."

Todo este tumulto y contraste de ideologías se encuentra inmersa dentro de una acción trepidante por parte del protagonista. La lectura se agita con una dinamismo incesante. Cándido recorre el mundo en noventa páginas, desde Bulgaria, Holanda, Portugal, España, El Dorado, o Turquía. Las páginas se te escapan entre las manos suscitando una ejemplar reflexión. Voltaire consiguió hacer llegar todo este enriquecedor conocimiento filosófico al pueblo a través de un lenguaje sencillo y por medio de la literatura en el transcurso de un siglo particularmente agitado en materia política, social y religiosa. El motivo por el que escribe esta obra es porque entiende que hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás, y por ello deja dicho al finalizar la obra que el único remedio para hacer la vida tolerable es el trabajo. De nada sirve buscar fines ni mucho menos presuponer que existe cierto orden racional en el mundo susceptible de crear las condiciones necesarias en las que pueda desarrollarse una vida virtuosa y justa.

"- Lo que sé es que hay que cultivar nuestro jardín –le interrumpió Cándido.
- Tenéis razón –reconoció Pangloss-, porque cuando el hombre fue colocado en el jardín del Edén fue puesto ut operaretur eum para trabajar. Prueba de que el hombre no ha nacido para el ocio.
- Pues trabajemos sin discutir –concluyó Martín-. Es el único medio de hacer la vida tolerable."

Qué interesante cuento filosófico. Y a todo esto... ¿no será José Luis Rodríguez Zapatero un clon de Pangloss, una réplica de Leibniz? Resulta que hoy...


Bruselas prevé 4.700.000 parados en España para el 2010.
Un 20,5% de paro. El más alto de toda la Unión Europea.


martes, 28 de abril de 2009

Casa de muñecas, de Henrik Ibsen

Henrik Ibsen, fue poeta y un excelente dramaturgo noruego. Considerado el más importante dramaturgo en su país y uno de los autores que más ha influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época (1828 - 1906), sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, obras que cuestionaban el modelo de familia y de sociedad dominantes. Sus obras no han perdido vigencia y es uno de los autores más representado en la actualidad. Un perpetuo Huracán en papel.

La obra puede compararse con un antivírico contra el machismo. El personaje de Nora, en los tres actos, representa a muchas mujeres atrapadas de por vida en una casa de muñecas, muñecas-mujer cuando están casadas, y muñecas-niñas en casa de papá. Mujeres o más bien seres humanos con los que el género masculino se encapricha infantilizándolas e inutilizándolas, sujetas a un salón de recreo y viviendo de las piruetas de su máscara cándida y pueril. Toda su vida se reduce a una representación, a un teatro, en el que se muestran amables el uno con el otro, juegan y juegan, para provocarse una alegría insulsa y caricaturizada. Resulta gracioso el juego, igual de gracioso que les resulta a sus hijos, que hacen de muñecos cuando Nora juega con ellos. Pero... ¿a qué les conduce todo esto?... Toda esta farsa, este hogar artificioso, esta casa de muñecas, quedará sellada gracias a un universal portazo que pone punto y final a una pantomima alienante.

Ibsen abogó por la causa feminista en favor de la autorrealización de la mujer y del ser humano. Consciente de lo masculinizada que estaba la sociedad, sus leyes , la religión, o incluso un simple panfleto publicitario, plasmó su sincero deseo por arrancar a las mujeres de ese espacio asfixiante. Valores como la educación, conocerse a si mismo, el regreso a las raíces personales, rebatir y encararse contra los nudos de la sociedad en favor de los valores individuales, el derecho a la libertad plena entre hombres y mujeres sin ataduras moralistas de dominio, la irrelevancia del honor en aras del ser amado, o la firmeza en su propósito por derrumbar con su voluntad toda una vida de insatisfacción, la mantienen en el más alto pedestal del modernismo literario. Nora es quien ayuda a todos, es la heroína y su portazo resuena en mi alma como un estallido de gloria y libertad. Imprescindible su lectura aún en nuestro siglo XXI, por favor.

"Me entran ganas de romperme en mil pedazos"