HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Un hombre en la oscuridad de Paul Auster

El dolor, la desolación, la ausencia de los seres amados, la culpa, la rabia... toda esta oscuridad envuelve de tristezas las obsidianas noches de Brill, un hombre en la penumbra, que siente su memoria invadida por una impenetrable tiniebla que le turba hasta el insomnio más agonizante.

¿Por qué? Es lo que necesitaremos averiguar. Y las claves... se esconden en su narración, con un inicio adictivo, que te adentra con fascinación en ella para que consigas descubrir todo lo que está sucediendo. Por mi parte recomiendo no leer la contraportada, es un destripacuentos, te desvelan todos los secretos que Paul Auster te entregará en cuentagotas durante el ensombrecido desenlace.

La historia está llena de sentimientos y te permite ahondar en las cavernas que esconden el preciado talismán de la vida. Sin embargo esta última obra de Auster se me ha presentado débil, sin garra y desmerecida de todo su potencial literario. En lineas generales es insulsa. ¡Eso si! Me alegró observar como en la novela critica y condena, incluso con la cárcel si por él fuera, el fascismo de Bush, Cheney, Rumsfeld y toda la pandilla de despóticos delincuentes friáticos que dirigen los Estados Unidos. Se suma pues, a la generalizada denuncia que viene siendo expresada con prístina claridad por las plumas pesadas de la literatura norteamericana.

Dentro de los vaivenes y oscilaciones que recorre entre lo real y lo imaginario, entre la memoria visual y los espejismos artísticos muy propios de su legítimo estilo, remarca mediante descarnadas descripciones los hechos que permiten entender a qué oscura época se enfrenta su país. Y para eso se sirve de Iraq y de una posible guerra civil.

Si deciden leerlo encontrarán un pasaje entre Brill y su nieta Katya en el que conversan de forma muy inteligente sobre los objetos inanimados como recurso cinematográfico para evocar emociones humanas de alta tensión. A modo de tesina literaria escoge en su explicación cuatro películas con las que enamorarnos una vez más del séptimo arte: La gran ilusión, Ladrón de bicicletas, EL mundo de Apu y Cuentos de Tokio. Son fáciles de encontrar, así que anímense para verlas. El otoño se aproxima.

Y... mientras tanto, el peregrino mundo sigue girando. Disfruten.

Fuente de foto: Casa Martín.- Tránsito®

lunes, 4 de agosto de 2008

Muere el Premio Nobel de Literatura, Alexander Solzhenitsyn

Solzhenitsyn, con sus libros, reveló al mundo la crueldad del sistema soviético.

Estadistas, historiadores y literatos rindieron tributo al escritor ruso y Premio Nobel de Literatura en 1970, Alexander Solzhenitsyn, autor del Archipiélago gulag fallecido este domingo en Moscú a la edad de 89 años. El jefe de Estado ruso, Dmitri Medvédev, y el primer ministro, Vladímir Putin, fueron los primeros en presentar sus condolencias a la familia del escritor, a la que también expresaron su pésame los presidentes de Francia, Nicolas Sarkozy, y de EEUU, George W. Bush.

Solzhenitsyn, condecorado en dos ocasiones por su participación en la Segunda Guerra Mundial, fue condenado en febrero de 1945 a ocho años de trabajos forzados en diversos gulags por llamar a Iósif Stalin "el bigotudo" en una carta enviada a un amigo cuando se encontraba en el frente de Prusia Oriental de camino a Berlín. Gracias a sus conocimientos matemáticos fue a parar a un centro de investigación científica para presos políticos vigilado por la Seguridad del Estado; eso le inspiró su novela El primer círculo.

Fue el primer escritor en hablar del GULAG, palabra que procede de las siglas de Glavnoye Upravlienye Laguerei ( Dirección General de Campos de Concentración ). Pasó a ser una de las palabras claves de nuestra época, el signo definidor de un sistema político que con apariencia de paraíso ocultaba en sus entrañas el infierno; una estafa histórica descomunal. En uno de los momentos de mayor esplendor del gulag, hacia 1936, había unos cinco millones de prisioneros que componían lo que Kafka hubiera llamado la colonia penitenciaria. Un numero que aumentó año tras año hasta la muerte de Stalin, en 1953. En total, entre 1928 y el fallecimiento del Padre de los pueblos, entre 40 y 50 millones de personas fueron enviadas a cumplir condenas en el archipiélago. Aproximadamente la mitad nunca regresaron.

Estuvo a punto de no contarlo porque a finales de 1953 el cáncer se le reprodujo con dolores tan fuertes que le hacían perder el conocimiento, y la muerte (una vez más) pareció atraparlo. Pero el desterrado maestro consiguió que le ingresaran en una clínica para cancerosos de Tashkent, en Uzbekistán, donde se curó, o algo parecido, a lo largo de 1954. «Estaba muriéndome, pero logré llegar a Tashkent, y tras un largo tratamiento me curé. Ahora, la excrecencia no me impide vivir. El tumor ha degenerado, ha cambiado de naturaleza». Esta experiencia le sirvió de base para su novela Pabellón cáncer, la cual terminó en 1967, una obra que atacaba los cimientos ideológicos del régimen soviético.

Alcanzó la fama tras la publicación en 1962 de la novela Un día en la vida de Iván Denísovich, sobre la vida de los confinados, y en 1970 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por "la fuerza moral con la que siguió las tradiciones de la literatura rusa".

En 1969 fue expulsado de la Unión de Escritores Soviéticos por denunciar la censura de Estado que se ejercía sobre los autores y en 1974 la URSS le deportó a Alemania Oriental privándole de la ciudadanía rusa por la publicación de Archipiélago Gulag 1918-1956.

En 1974, cuando se publicó en Occidente el primer volumen de Archipiélago gulag, para el que entrevistó a 227 antiguos presos de campos de concentración soviéticos, el escritor fue deportado a Alemania Occidental y privado de su ciudadanía. Tras vivir en Suiza y Estados Unidos y enseñar en la prestigiosa universidad estadounidense de Stanford, Solzhenitsin regresó a Rusia en 1994, tras 27 años de exilio, atravesando todo el país en tren del extremo oriente hasta Moscú.

Aunque trabajaba sin cesar en su archivo y su obra completa, el escritor se sentía mal desde hace tiempo y eludía la vida pública, y el año pasado no pudo acudir al Kremlin para recoger el Premio Estatal, que le llevó a su casa el entonces presidente Putin.

Pero tuvo fuerzas para grabar un mensaje televisivo en el que expresó la esperanza de que su obra, centrada en las represiones políticas en la URSS, quede en la memoria del pueblo ruso y lo ayude a evitar nuevas tragedias históricas. "Hemos perdido a un gran hombre y gran escritor, cuyos libros cambiaron la mentalidad de millones de personas, que revisaron su actitud hacia el pasado y el presente del país", declaró hoy lunes el expresidente soviético Mijaíl Gorbachov. Subrayó que Solzhenitsyn "fue uno de los primeros en denunciar la esencia infrahumana del régimen estalinista", y con sus libros y crónicas de los campos de concentración "hizo una aportación inapreciable a la superación del totalitarismo" en la URSS.

Solzhenitsyn "abrió los ojos a todos los representantes de la inteliguentsiya", dijo el historiador Roy Medvédev, quien recordó que el escritor ayudaba a los disidentes soviéticos y, en particular, con su campaña de solidaridad consiguió que el KGB liberara de un psiquiátrico a su hermano, Zhaurez Medvédev.

El escritor Daniíl Granin destacó que "solo una persona de la talla de Solzhenitsin podía haber desafiado al régimen soviético y aguantar el golpe", mientras el Defensor del Pueblo ruso, Vladímir Lukin, dijo que con su muerte "para Rusia ha terminado el siglo XX".

La Iglesia Ortodoxa Rusa llamó a Solzhenitsin "ejemplo de libertad y dignidad humana", que "osaba decir la verdad a los poderosos". El líder comunista ruso, Guennadi Ziugánov, llamó a Solzhenitsin "hombre de gran talento y duro destino", que fue "precursor de los procesos que acabaron con el gran país", la URSS, pero que también resultó incómodo para las autoridades de la nueva Rusia.

"Cuando viajó a través de Rusia en 1994 y vio el país empobrecido y saqueado, intentó influir en las autoridades, pero éstas no necesitaban de sus consejos", manifestó.

Declaraciones de Alexander Solzhenitsyn tras su visita a España en 1976:

  • ¿Saben ustedes lo que es una dictadura? (…) Los españoles son absolutamente libres para residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier lugar de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo en nuestro país. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme a tal o cual población (…)
  • Los españoles pueden salir libremente de su país para ir al extranjero (…) En nuestro país estamos como encarcelados. Paseando por Madrid y otras ciudades (…) más de una docena, he podido ver en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros se verían inmediatamente docenas y docenas de manos tendidas luchando por procurárselos (…)
  • También he observado que en España uno puede utilizar libremente las fotocopiadoras (…) Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así en nuestro país.
  • En su país (dentro de ciertos límites, es cierto) se toleran las huelgas. En el nuestro, y en los sesenta años de existencia del socialismo, jamás se autorizó una sola huelga. Los que participaron en los movimientos huelguísticos de los primeros años del poder soviético fueron acribillados por ráfagas de ametralladora.
  • Si nosotros gozásemos de la libertad que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos.
Gracias a sus descripciones de los gulags (campos de concentración), abrió los ojos a numerosas personas de izquierda, obligándolas a poner en tela de juicio el comunismo. Alexander Solzhenitsin es una de las principales conciencias de la Rusia del siglo XX. Ha caído uno de los grandes árboles de la literatura.

domingo, 3 de agosto de 2008

Franz Kafka y la cucaracha esperpéntica

El 3 de julio de 2008 se celebró el 125 Aniversario del nacimiento del inquietante escritor Franz Kafka, una vida que surgió en un viejo edificio situado en el límite del ghetto judío de Praga, a dos pasos de la iglesia rusa ortodoxa de San Nicolás. Fue hijo de una acomodada familia de comerciantes pertenecientes a la minoría judía de lengua alemana.

Sumergido en ese contexto de condicionantes culturales y de riqueza de idiomas asistió a la escuela y al instituto refrescado de recursos intelectuales. A los 23 años obtuvo el título de Doctor en Derecho y trabajó como empleado en varias compañías de seguros.

Kafka era un ser alegre, bromista, cordial y profundamente comunicativo. Fue dueño de una vigorosa alegría de vivir y enfrentó con poderosa fuerza interior las angustias de su difícil vida familiar. La sombría imagen de un ser permanentemente angustiado y triste es legendaria y totalmente incierta. Murió el 3 de Julio de 1924, a los cuarenta años, víctima de tuberculosis en el sanatorio de Kierling, cerca de Viena. Su más intimo amigo, el crítico y escritor Max Brod, hizo caso omiso de su última voluntad y en lugar de destruir sus obras, las dio a conocer al mundo, mostrando todo su genio literario, manifestado en La Metamorfosis (1915) y a través de la publicación de El Proceso (1925), El Castillo (1926) y América (1931).

En mi caso accedí a Kafka, de veinteañero, a través de su Carta al padre (1919). Los avatares de su personalidad me permitieron entender que existía una irremisible distancia, notable y justificada, entre su liberador individualismo y la identidad encorsetada por las rígidas y autoritarias exigencias paternales. Todo se debatía en esa frontera, cada renglón avanzaba trazando su línea divisoria que le salvaguardaba de la negación existencial. Adquirí con él la idea de una defensa de la identidad propia. En esta carta Kafka se autodenomina, por boca de su propio padre, como un gusano o un parásito que clava el aguijón y vive de la sangre del padre. Un antecedente más del símbolo del insecto, del escarabajo protagonista de La metamorfosis. Con La Metamorfosis encontré a una horripilante cucaracha, un escarabajo pelotero que desestructuraba la estabilidad de una familia que vivía del sustento salarial del metamorfoseado Gregorio Samsa, así, de repente, de la noche a la mañana, conservando sin embargo todas sus facultades mentales. Su hermana Greta se hacia cargo de los cuidados de la cucaracha y de mantener la habitación limpia, muy a su pesar, soportando la repugnancia que el bicho infecto le provocaba. Toda la familia se ve inmersa en un constante tránsito, desde el horror, a la abnegación, la repulsión y la supervivencia. Kafka quiere que suframos con su personaje, que experimentemos sus vivencias y reacciones. La historia no se nos muestra, por lo tanto, como un sueño, sino como una realidad imposible de comprender racionalmente. En un primer momento nos revelaremos ante tal situación, intentando buscar una explicación lógica a algo que de por sí supera nuestra capacidad de entendimiento. Finalmente tendremos que aprender, al igual que Gregorio Samsa, a aceptar la situación con todas sus consecuencias.

Se dice que esta obra posee más de ciento cincuenta interpretaciones posibles. Si nos guiamos únicamente por las descripciones que hace en este texto sobre su despótico padre (Hermann Kafka) y por la manera en que en la intimidad le menospreciaba, provocará en nosotros una visión displicente de la tiranía a la que Franz Kafka se vio sometido, puede que hasta 1922, dos años antes de su muerte. Sin embargo, las personas que conocieron a Hermann Kafka, como Frantisek Xaver Basik, uno de sus empleados, coinciden todos en describirlo como una persona bondadosa, afable y comprensivo que mimaba a manojos a sus hijos. Nada que ver con la figura opresiva que retrata en 1919. Esto nos obliga a entender que todo corresponde a un contumaz derroche de creatividad literaria, que le sitúa más allá de la cima en la que ya fue coronado por el culmen de su literariedad.

En sus diarios y cartas se queja frecuentemente de insomnio y dolores de cabeza. Fue un partidario de la dieta vegetariana y del naturismo (ideal de pureza). Se dice que consumía grandes cantidades de leche sin pasteurizar, lo que pudo ser el factor desencadenante de su tuberculosis, en 1917. No hay coincidencia de pareceres sobre los supuestos trastornos psicológicos de Kafka. En sus cuadernos íntimos él habla de "demonios", "derrumbamiento", "embates", "desamparo", "persecución", "soledad", "asalto a las últimas fronteras terrenales", "agobiante observación de uno mismo" y muchas otras expresiones más que aluden a un mundo oscuro, desconcertante y desconocido. La interpretación médica que se haga de estos pasajes no dejará de ser arriesgada y sobre todo simplificadora. Kafka, desde su obra literaria se nos aparece como un ser atormentado y complejo, pero que a su manera, gozó de la vida con una intensidad fuera de lo común.

"Todo es fantasía; la familia, la profesión, los amigos, la calle; fantasía lejana o pobre, la mujer; pero la verdad más inmediata es apretar la cabeza contra el muro de una celda sin ventanas ni puertas". (Diarios, 1910-1923)

Kafka nos enseño que era posible escribir de una manera diferente. Su genuino estilo incita constantemente a explorar nuevas dimensiones de expresión literaria. Desde Huracanes en Papel elevamos su memoria a los estratos más altos de la Literatura Universal.

(Foto: "Mirada kafkiana" por Santiago Beguería Portugués)

viernes, 1 de agosto de 2008

Literatura y deconstrucción revolucionaria

Hasta ahora la filosofía tradicional de occidente (platónico-hegeliana) había presupuesto siempre un escenario de racionalidad sistemática, un dominio del habla sobre la escritura, un mundo en última instancia en el que todo tiene sentido. En esta filosofía tradicional, la obra literaria es considerada como una envoltura retórica en cuyo interior duerme la sabiduría oculta de la Idea a la que el lector debe despertar con el beso semiológico.

La deconstrucción de Jacques Derrida (1930-2004), inspirada en la obra del filósofo Martin Heidegger (1889-1976) se rebeló entre este abuso de la racionalidad de herencia hegeliana, proponiendo precisamente lo contrario: la imposibilidad de que los textos literarios tengan el menor sentido puesto que un concepto cualquiera se construye a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas.

La obra literaria estaba en ese sentido considerada siempre como dotada de una totalidad de sentido mientras que la deconstrucción afirma que la envoltura retórica es todo lo que hay, y que por ello, la obra de arte literaria es irreductible a una idea o un concepto. En ese sentido la deconstrucción va a negar a la obra literaria el concepto de totalidad al afirmar que el texto no puede ser aprehendido en su globalidad ya que la escritura circula en un movimiento constante de remisión que convierte a la totalidad en parte de una totalidad mayor que nunca está presente. De esta forma es imposible enmarcar el texto, es decir crear un interior y un exterior. “Il n’y a hors du texte” en palabras de Jacques Derrida.

Derrida traduce y recupera por cuenta propia la noción de deconstrucción; entiende que la significación de un texto dado (ensayo, novela, artículo de periódico) es el resultado de la diferencia entre las palabras empleadas, ya que no la referencia a las cosas que ellas representan; se trata de una diferencia activa, que trabaja en creux cada sentido de cada uno de los vocablos que ella opone, de una manera análoga a la significación diferencial saussuriana (Ferdinand de Saussure) en lingüística. Para marcar el carácter activo de esta diferencia (en lugar del carácter pasivo de la diferencia relativa a un juicio contingente del sujeto) Derrida sugiere el término de différance, diferancia suerte de palabra baúl que combina diferencia y participio presente del verbo diferir. En otras palabras, las diferentes significaciones de un texto pueden ser descubiertas descomponiendo la estructura del lenguaje dentro del cual está redactado.

La Deconstrucción es en realidad una estrategia, una nueva práctica de lectura, un archipiélago de actitudes ante el texto. Revisa y disuelve el canon en una negación absoluta de significado, rechaza esta dictadura normativa y plantea una democracia de la polisemia, estableciendo que el acto de la lectura genera infinitas diseminaciones. Frente a un texto será imposible determinar una lectura como la buena. Las lecturas posibles serán así infinitas porque jamás lectura alguna alcanzará el buen sentido.

En suma Derrida constato que las palabras adquieren sentido a partir de los conceptos y éstos de las palabras, porque tanto palabras como conceptos participan en un complejo entramado histórico de diferencias, ausencias y presencias diferidas que, por otra parte, nunca han llegado a darse en estado puro. La consecuencia más importante de ello es que la palabra plena ni ha existido ni existirá jamás. Es decir, que el anhelo de un signo que sea plenamente descriptivo -o el de un lenguaje que se adecue sin fisuras a la realidad- se revela un sueño imposible.

lunes, 28 de julio de 2008

Sigue vivo el espíritu de Maria Moliner

“Si no me muriera seguiría haciendo adiciones al diccionario” señaló rotundamente la lingüista y lexicógrafa aragonesa Maria Moliner en 1972, cinco años después de haberse publicado los dos laboriosos volúmenes del Diccionario de Uso del Español.

En Septiembre de este año aparecerá la versión digital 3.0 para multiplataforma: Windows, Macintosh y Linux.

El espíritu de su obra que hizo inteligible el lenguaje académico y formal del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, sigue vivo con más fuerza que nunca, en digital, e incorpora tras los cambios sociológicos 12.000 términos nuevos, los mismos que fueron ya incluidos en la tercera edición realizada en septiembre de 2007 por la Editorial Gredos:

Blog, e-book, bajar, colgar, chat, cuenta de correo, dirección, dominio, hipervínculo... y muchos más.

La gran novela de las palabras desea seguir estando con nosotros, con ojos contemporáneos, compartiendo el siglo XXI, fiel al tránsito de la vida, y por lo tanto, del lenguaje. !Estamos de enhorabuena!

viernes, 25 de julio de 2008

Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson


Esta es la primera entrega de la trilogía Millennium de Steig Larsson, el escritor sueco fallecido en el 2004 a la edad de 50 años. Su obra se ha convertido en el último fenómeno editorial europeo mientras su familia se pelea por su herencia millonaria excluyendo vilmente a la arquitecta Eva Gabrielsson, la que fue pareja sentimental de Larsson durante muchos años, y ahora viuda del afamado escritor.

Desde veinteañero decía a sus amigos que, un día, sería escritor de novela negra. Pasaron los años, y tras devorar como lector a los clásicos del género (en especial, a las damas del crimen), al cumplir 47 se dijo: "Ya está. Mi momento de escritor ha llegado"

Y, cada noche, al acabar su jornada en la revista Expo, fundada y dirigida por él, cuando llegaba a casa, se ponía a escribir Millennium, una trilogía protagonizada por dos investigadores, el periodista Mikael Blomkvist y la hacker Lisbeth Salander.

Escribió velozmente los tres libros –nueve meses cada uno, más de 1.500 páginas en total–: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire. Los entregó a una editorial y, a los pocos días, murió de un inesperado ataque al corazón.

Esto me recuerda un tanto al caso de Roberto Bolaño, murió el mismo año, en 2004 y con los mismos años, 50, escribiendo una obra monumental. Encuentro muchas similitudes, es curioso.

La trama está ambientada en Estocolmo (Suecia) y todo gira en relación a Harriet, una chica que desapareció de repente sin dejar rastro.


... ¿Qué le sucedió a Harriet?

Harriet Vanger desapareció hace 36 años durante un carnaval de verano en la isla sueca Hedeby, propiedad prácticamente exclusiva de la poderosa familia Vanger. A pesar del despliegue policial, no se encontró rastro de la muchacha de 16 años. ¿Se escapó? ¿Fue secuestrada? ¿Asesinada? Nadie lo sabe: el caso está cerrado, los detalles olvidados.

Pero hay quien sigue recordando a Harriet, su tío Henrik Vanger, un empresario retirado, ya en el final de su vida y que vive obsesionado con resolver el misterio antes de morir.

En las paredes de su estudio cuelgan 43 flores secas y enmarcadas. Las primeras 7 fueron regalos de su sobrina. Las otras llegaron puntualmente para su cumpleaños, de forma anónima, desde que Harriet desapareció.

Vanger contrata a Mikael Blomkvist, periodista de investigación y alma de la revista Millennium, una publicación dedicada a sacar a la luz los trapos sucios del mundo de la política y las finanzas. Mikael no está pasando un buen momento: está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia. Detrás de la querella está un gran grupo industrial que amenaza con derrumbar su carrera y destruir su reputación. Así que acepta el extraño encargo de Vanger de retomar la investigación de la desaparición de su sobrina e intentar tirar de algún cabo suelto.

Un trabajo complicado para el que recibe el regalo inesperado de la ayuda de Lisbeth Salander, una investigadora privada nada usual, incontrolable, socialmente inadaptada, tatuada y llena de piercings, y con extraordinarias e insólitas cualidades como su memoria fotográfica y su destreza informática.

Así empieza una novela que es la crónica de la guerra interna de una familia, un fresco fascinante del crimen y del castigo, de perversiones sexuales, de trampas financieras, un entramado violento y amenazante entre el que sin embargo crece una tierna y frágil historia de amor. Una historia de amor entre la que será la pareja más memorable de la literatura criminal.

Primer capítulo (Pdf) Para ir abriendo el apetito. Notarán inmediatamente lo adictiva que es la narración. Tendremos que esperar hasta octubre para que nos llegue la segunda entrega a las librerías. Y hasta enero para la tercera y última parte. Esto es lo malo.

Si algún día viajan a Suecia, anoten el nombre de Södermalm, es un barrio bohemio, y a la vez una isla, del centro de Estocolmo, en el que residen Blomkvist y Salander, los personajes de la novela . Está unida por el norte con Gamla Stan, la parte más céntrica y antigua de la ciudad, a través de Slussen, un entramado de carriles, vías férreas y exclusas para controlar el paso de barcazas entre el lago Mälaren y el mar Báltico.

Normalmente es conocida como Söder. Tiene una población de 100.000 habitantes, y es uno de los barrios más densamente poblados de toda Escandinavia y empañado ahora por el espíritu indómito de Stieg Larsson. Posee una cierta similitud con el barrio latino de París, debido al entramado de calles y su diversidad cultural. En el centro de la isla se encuentra la única mezquita árabe de toda la ciudad.

¡Disfruten! ... Compatriotas de la Literatura de Altura.

jueves, 24 de julio de 2008

El curioso incidente del perro a medionoche de Mark Haddon

El curioso incidente del perro a medianoche es una novela que se no parece a ninguna otra. Elogiada con entusiasmo por autores consagrados como Oliver Sacks e Ian McEwan, ha merecido la aprobación masiva de los lectores en todos los países donde se ha publicado, además de galardones como el Premio Whtibread y el Premio de la Commonwealth al Mejor Primer Libro.

Su protagonista, Christopher Boone, es uno de los más originales que han surgido en el panorama de la narrativa internacional en los últimos años, y está destinado a convertirse en un héroe literario universal de la talla de Oliver Twist y Holden Caulfield. A sus quince años, Christhoper Boone, conoce las capitales de todos los países del mundo, puede explicar la teoría de la relatividad y recitar los números primos hasta el 7.507 pero le cuesta relacionarse con otros seres humanos. Le gustan las listas, los esquemas y la verdad, pero odia el amarillo, el marrón y el contacto físico. Si bien nunca ha ido solo más allá de la tienda de la esquina, la noche que el perro de la vecina aparece atravesado por un horcón, Christopher decide iniciar la búsqueda del culpable.

Tiene una lectura muy amena y se lee muy rápido. En ciertos momentos ha conseguido hacerme incluso reír. Recrea el ambiente de las novelas de intriga y conjuga constantemente el género detectivesco con las matemáticas. Nada más empezar la novela, hace un cálculo muy curioso con las letras de Sherlock Holmes y obtiene con la suma del valor de cada letra un número primo (163), al igual que con las letras del Doctor Watson (167) y las letras de Scooby Doo (113). En ciertos momentos da la sensación de que Christopher Boone sufre algo así como el Síndrome de Asperger, una variante reducida del autismo. Tiene conductas de aislamiento muy pronunciadas, que comparte con su máscota Toby, una rata a la que alimenta con zanahorias, bolitas especiales, galletas , pan y huesos de pollo. Nunca le da de comer chocolate porque tiene cafeína, teobromina y metilxantinas, que resultarían sustancias venenosas para ella. Entrañable. Y de esta forma la novela nos va educando sobre diversos temas que resultan muy interesantes, de física, matemáticas, cosmología y astronomía. Me llamó en concreto mucho la atención todo lo que cuenta sobre Marilyn von Savant, la persona con el cociente de inteligencia más alto en el mundo con un puntaje de 228 según el Libro Guinness de los Récords. Explica un anécdota realmente sorprendente. Es todo un lujo. Espero que la disfruten.