El sábado revisé los nuevos Best Sellers de octubre en una de las librerías más imperiomastodónticas que tiene el estado español. Sí. En una de esas Casa Zara del libro, del Grupo Planeta, que quieren acaparar todo el mercado posible de lectores. Y allí clavé mi mirada , en la sección de Novedades, en la portada de una novela que llevaba vendidos un millón de ejemplares en Alemania y que a su vez se había convertido en un Best Seller instantáneo en Francia e Italia. Le eché un vistazo. La trama me pareció un tanto rocambolesca. Pero divertida. Entendí que el deseo del autor era entretener. Y me la llevé. No porque me atraiga el tema de la reencarnación, sino porque era sencillamente un Best Seller. Un libro de masas fáciles. De esos que pueden generar chascarrillos o debates difusos. Así que encendí toda la maquinaria de la lectura y me entregué ¡al tajo!Y bien. Empecemos. He reunido todos mis datos. El fin de esta novela tiene como meta poner en orden nuestros sentimientos. Sí. Quiere que reflexionemos sobre la ousia vital de nuestra existencia y los nudos de nuestro corazón latiente. La obra se la dedica el autor a su mujer y a sus dos hijos, a quienes considera su nirvana. El más absoluto estado de liberación del sufrimiento. Y con estos preliminares me arrojé a la narración, consciente de la emotividad contenida. Y desagradablemente, me encontré con un punto oscuro en el relato. Muy, muy oscuro. Continuemos. Como no es mi deseo que lo compréis ni que lo leáis, lo voy a destripar por completo. Con pétreo talante. Inexorablemente. Quien lo desee, está a tiempo ahora de aniquilar este Alto Vacío y activar la orden de destrucción con el aspa de su navegador. Los demás podréis atender la tesis de mi descontento. Prosigan los valientes. Empiezo con el argumento.
Kim es una presentadora muy famosa de informativos de la TV Alemana. Tiene 32 años. Alex, su marido, 33. Lilly, su hija, 6. Se conocieron durante la carrera. Fue amor platónico. Se casaron en Venecia, en la preciosa iglesia de San Venczio, frente al mar. Luego Kim se quedó embarazada y rompió aguas en la caja del supermercado. La ambulancia tardó 43 min en llegar y en ese lapsus de tiempo firmó varios autógrafos. En el paritorio Alex recibió por parte de las enfermeras un 9,7 de puntuación por el cariño con que trataba a su mujer. La nota general era 2,7. Ahora ella está en el mejor momento de su carrera. Es candidata a los Premios TV junto con el atractivo rival Daniel Kohn. Alex cuida de su hija y se ocupa de la casa. Justo, los premios, coinciden con el día del cumpleaños de Lilly. Y ella decide acudir sola a la gala, eludiendo la petición de Lilly para que se quede con ella en ese día tan importante. Tras la gala, en el hotel, sube a la azotea y allí muere aplastada por el lavabo de una estación espacial rusa. En el más allá Kim se entera de que ha acumulado mal karma a lo largo de su vida: ha engañado a su marido, ha descuidado a su hija y amargado a cuantos le rodean, pronto descubre su castigo: está en un agujero, tiene dos antenas y seis patas... ¡es una hormiga! Deberá acumular buen karma para ascender por la escala de la reencarnación y volver a ser humana, pero pasando por muchos contratiempos.
Interesante leiv motiv. Divertido ¿no les parece? Pues yo les aseguro que engancha. No la puedes soltar. El verdadero protagonista de la historia es "El Alma". Esa energía, psique o espíritu que todos llevamos dentro. Con esta premisa se construye una historia que no cesa de arrancarnos guasonas sonrisas. Sonrisas hasta placenteras, ingeniosas. Los personajes toman vida, tienen relieve, es casi como abrir una ventana al desplegar el libro y observarles a todos en una danza cómica y socarrona pasando de un gag a otro con total naturalidad. Da gusto. Te preguntas constantemente que va a ocurrir.
Y todo empieza en medio de una crisis de pareja. La relación entre Alex y Kim atraviesa una mala racha. Bastante mala.
Y todo empieza en medio de una crisis de pareja. La relación entre Alex y Kim atraviesa una mala racha. Bastante mala.
“Nuestra relación era tan estable como la Unión Soviética en 1989.”
La primera frase del libro es muy cómica. Fue lo que más me decidió a comprarla. Estaba en completa sintonía con los preliminares. Me gustan este tipo de frases nacientes. Se nota que el escritor tiene estilo y va directo al magma. Con inteligencia y sencillez. Me gusta.
“El día de mi muerte no tuvo ninguna gracia.”
Vamos a ser testigos de una confidencia importante. Nos va a contar uno por uno sus secretos. Con lo cual inmediatamente te sientes partícipe en la narración. Y para adentrarnos por completo, Kim nos confiesa los seis... PEORES MOMENTOS DEL DÍA de su muerte:
6º Lilly le pide por su cumpleaños a su madre que se quede en casa con ella, el mismo día de la entrega de premios de TV.
5º Ve su imagen reflejada en el espejo de los baños del aeropuerto y se pregunta si le será atractiva a Daniel Khon, nominado también a la categoría de "Mejor presentador de informativos".
4º En la habitación del hotel siente que ella y su marido ya no se quieren. Él no está allí con ella compartiendo este gran acontecimiento.
3º El vestido se le rompe en la gala y le enseña el culo a 1.500 famosos y a 6 millones de telespectadores.
2º Muere aplastada por lavabo de una estación espacial rusa.
1º Tiene seis patas, dos antenas larguísimas y un abdomen tremendo... ¡es una hormiga!
5º Ve su imagen reflejada en el espejo de los baños del aeropuerto y se pregunta si le será atractiva a Daniel Khon, nominado también a la categoría de "Mejor presentador de informativos".
4º En la habitación del hotel siente que ella y su marido ya no se quieren. Él no está allí con ella compartiendo este gran acontecimiento.
3º El vestido se le rompe en la gala y le enseña el culo a 1.500 famosos y a 6 millones de telespectadores.
2º Muere aplastada por lavabo de una estación espacial rusa.
1º Tiene seis patas, dos antenas larguísimas y un abdomen tremendo... ¡es una hormiga!
Y en todo este guirigay conoce a Casanova reencarnado en una hormiga macho que es apresada en uno de los calabozos del hormiguero. Este personaje es un comodín que anima mucho las escenas. Les da un punto muy gracioso, incluso carismático. La aparición de la madre de Kim nos acerca más a lo humano, ella es una ex-alcohólica. De niña ni siquiera le tatareaba canciones infantiles, en cambio le cantaba el Do you think I'm sexy de Rod Steward. Brutal.
Este toque le añade una pincelada tragicómica al enredo familiar. Las lecciones de la madre sobre la decadencia de su vida conmueven. Y además ayudan a entender parte del caracter convulso de su hija Kim.
“Cuando eres un animal te das cuenta de lo duros de mollera que son los humanos.”
Poco a poco, Kim irá obteniendo más y más karma gracias a sus buenas acciones con los seres vivos e irá ascendiendo en la escala de la reencarnación. Pasará de hormiga a conejilla de indias, luego a gato, después a beagle y finalmente se reencarnará en la hiper-rubensiana María. ¡Vamos!... en una gorda con importante sobrepeso.
Y desde el cuerpo de María (Kim) ideará una estratagema para recuperar a Alex y a su hija. Y como el alma de Kim es todo menos deficiente, planifica sibilinamente la culminación de su objetivo por fases:
Fase uno: Observar al enemigo: concretamente a su amiga Nina que le ha birlado a su marido.
Fase dos: Provocar celos. Guerra psicológica. Luz de gas. Romper el equilibrio entre Nina y Alex. María (Kim) mete una caja de condones en la chaqueta de Alex antes de introducirla en la lavadora y Nina la encuentra cuando están tendiendo la ropa. La caja actua como pura dinamita explotando en su tela de araña emocional y causando una irritación total en su rival. Este momento es para troncharse. La tensión empieza a ascender y es cuando empezamos a disfrutar de un final cargado de nitroglicerina cómica. Empieza el movimiento. Kim consigue que Casanova, reencarnado en gata y que no es para nada amante de la homosexualidad, se lance al cuello de Alex para hacerle un chupetón. Otro estallido de nitroglicerina.
Fase tres: Tomarse un descanso. Manipula el termómetro electrónico anticonceptivo que usa Nina para sus relaciones sexuales y espera a que su confianza y su estabilidad se resquebraje. Nota que estas triquiñuelas y subterfugios no son suficiente.
Fase cuatro: Cambiar el plan radicalmente. Evocar los sentimientos que Alex tenía hacia Kim. Le embelesa y se besan con absoluto amor. Un beso eléctrico. Algo maravilloso.
Fase cinco: Tiene que improvisar. Nina entra en la cocina y les pilla. Se marcha muy dolida. Kim le pide que la deje alejarse. Alex la mira de muy mala uva porque siente que Kim le ha embrujado. En ese momento Kim está atrapada. ¡Maldito Buda! ¡Maldito karma! No puede contar la verdad... y Alex la despide. Pero a Kim le sirve para darse cuenta de que quiere a Alex y que con Daniel Kohn la cosa era sólo ardiente, excitante, una aventura. Con Alex era verdadero amor. Bien. ¡Tela lo que le cuesta darse cuenta de esto!
Fase dos: Provocar celos. Guerra psicológica. Luz de gas. Romper el equilibrio entre Nina y Alex. María (Kim) mete una caja de condones en la chaqueta de Alex antes de introducirla en la lavadora y Nina la encuentra cuando están tendiendo la ropa. La caja actua como pura dinamita explotando en su tela de araña emocional y causando una irritación total en su rival. Este momento es para troncharse. La tensión empieza a ascender y es cuando empezamos a disfrutar de un final cargado de nitroglicerina cómica. Empieza el movimiento
“Jugar al fútbol con una Lilly sonriente conseguía que dentro de mí se segregaran hormonas de la felicidad que, por lo visto, hacían más efecto que las pastillas.”
“El gorrión que es un pillo, le regala a la novia el anillo.”
Daniel Kohn cree entender que María es Kim. Alex empieza a sospechar algo también pero Nina decide acabar con toda esa locura, porque principalmente no quiere perder, como es lógico, a Alex. Y de repente Lilly crispada de desesperación trepa por uno de los andamios de la iglesia, poniendo su vida en riesgo, y en ese momento tanto Alex como María (Kim) muestran un hercúleo interés por ella, para protegerla, mientras que Nina toma una conducta más displicente. Pretende llamar a los bomberos para que ellos se hagan cargo y al salir por la puerta, María (Kim) que está pendiente de la frágil inestabilidad de los andamios y de lo cerca que están de ser golpeados por esa puerta, se lanza hacia Nina para detenerla. Hasta aquí la historia, con sus rifi-rafes de ficción, resulta muy entretenida y hasta plausible. La escena es trepidante y la entrega por parte de María (Kim) apasiona, por lo que perdura ese mismo deseo por defender la causa de Kim: derrocar a Nina. Pero no. El aura de María (Kim) se volatiliza de forma fulminante. Todo el buen rollo del libro se va al carajo. Justo aquí. Igual que ocurre con el final de Los Grope de Tom Sharpe. En medio de todo este largo proceso de redención dármica, Kim, propala un juicio imperdonable contra su rival. Imperdonable. Y hace trizas el relato. Safier, o el negro de Safier destapa el velo de sus verdaderas intenciones al crear toda esta pantomima.
Qué gran decepción. Pero bueno, ya se sabe, no es oro todo lo que reluce. Maldito karma, desgraciadamente, emite un tufillo muy feo, huele a podrido en sus entresijos en cuanto se empieza a juzgar la vida de Nina. El error más feo lo comete en este punto, cuando empieza a moralizar camufladamente y en plan bellaco contra su pasado. Todo ese espectáculo de amor y de actos entregados por un fin altruista se derrumba en cuento Kim, que parecía haberse redimido de su vileza, juzga a Nina por un aborto que tuvo de joven, tildándola por ello de malvada, suponiendo además que ese "acto cruel" le llevará a reencarnarse, incluso tal vez en hormiga, al escalafón más bajo de la transmigración de almas . Aquí Safier, o quien haya escrito esta comedia irrespetuosa, ha metido completamente la gamba. Me estaba gustando mucho el final con esa lucha impetuosa por defender la vida de Lilly cuando se sube al andamio. Es un final valiente. Emotivo. Y de repente ¡zas! Latigazo antiaborto obtuso y friático escondiéndose en razonamientos irresolutos tras el yugo de las religiones. Patético. Descubro que esta farsa tiene como objetivo provocar sentimientos de culpa contra mujeres que en su día (sin conocer nosotros los motivos) tuvieron que abortar. Pues bien. Lo tengo claro. Jamás volveré a leerme nada que lleve la marca de David Safier. Este tipo de libros son los que me gusta quemar en la chimenea, cuando llega el invierno, para que la llama de su máxima combustión me den toda la luz necesaria con la que releer algún que otro párrafo del
“Y Nina no estaría mucho tiempo muerta. Se reencarnaría. A lo mejor en un bonito conejo o en un fantástico caballo: a ella le gustaban los caballos. Y tampoco había hecho tantas cosas malas en su vida como para ir a parar muy abajo en la escalera de la reencarnación. ¿O sí? Que una vez abortara no bastaría para ir a un hormiguero. ¿O sí? Después de todo, Buda no era como el Papa. ¿O sí?.”
1.- Abortar no basta para descender a lo más bajo del escalafón. El hormiguero. Así que si no basta, es porque no llega a ser suficiente, lo que deja entender que su descenso está próximo al escalafón de la familia
2.- Abortar te precipita irrevocablemente al hormiguero. Así. Sin más. Porque a ella le sale del níspero. Y además no admite preguntas ni sugerencias. Por si acaso.
Así que esta es la sentencia que Kim proyecta para el futuro transmigracional de Nina como experta en reencarnaciones. Un gesto cutre y chabacano por parte del escritor.
Y después de esto, para rematar la escena, María (reencarnación de Kim en un cuerpo obeso) le salva la vida a Nina, sí, sí, arrojándose como un colchón de grasa encima de ella para protegerla de los andamios que se derrumbarán al abrir la puerta. Esta claro que Safier quiere ensalzar a María como una heroína, una salvadora que conoce todas las etiquetas del bien y del mal. Que juzga al prójimo con precisión y que desea por encima de todo la salvación del prójimo, incluso por encima de su cadáver. ¿Vaya caña, no? Esto es muy judeo-cristiano. Y en esto Kim (María) pierde los latidos del corazón en tan altruista y oligofrénica hazaña. Cuando llegas a este punto del guion ya no sabes ni que pensar del final, que está a dos cortos capítulos para cerrar la historia con lo que le puede quedar de decoro y dignidad al escritor.
Se oyen de nuevo los latidos del corazón de María (Kim). Está en el vestíbulo del nirvana. Tiene al Buda desnudo balanceándose encima de ella y Kim le pide que haga el favor de vestirse. No me digan que no es para partirse de risa. Y Buda le contesta que ella también está desnuda.
“Era verdad. Los dos teníamos toda la pinta de estar en una excursión de nudistas organizada por Weight Watchers.”
María (Kim) le pregunta si está muerta y él le contesta que no del todo, a lo que ella se extraña por no estarlo del todo. Y añade:
María (Kim) le pregunta si está muerta y él le contesta que no del todo, a lo que ella se extraña por no estarlo del todo. Y añade:
“No estar muerta del todo es como no estar embarazada del todo.”
Y bueno. Por último tengo que comentar que mi ejemplar tiene muescas negras que aparecen de forma caótica en cinco hojas impares del libro. Una de ellas está clavada en la cuarta línea de la página 305, en la "v" de "volver". Otra en la página 275. La mella se hunde en la "b" de "abrió". Me pregunto qué ha podido dañar el libro en el proceso de impresión. Al leer da la sensación de que Seix Barral sufre una tara editando. No es agradable. Ocurre lo mismo en la página 215. La "n" de "Tan protegida", en la cuarta línea, está machacada. O la "o" del "aproveché" de la página 209. Ha sucumbido. O la que se incrusta por debajo de la tercera "a" en la tercera línea de la página 83. Un desastre. Un mal trabajo, Seix Barral. Lo mismo que incluir en la portada a un dogo alemán, cuando el perro en quien se reencarna Kim en el relato es un beagle. Mira que es fácil montar la imagen con Photoshop. Pues nada, hasta el diseño de la Josep Bagà Associats es imperfecto, desacertado y descuidado. Como cuando lees la primera hoja, la de los créditos editoriales y te dice que la impresión del libro es 100% libre de cloro y que por lo tanto puede calificarse como papel ecológico. ¡Mon dieu! ¿A donde vamos a llegar? Papel ecológico. Claro. ¿Ecológico para el bosque, no? Estas cosas me incomodan, porque no se trata de un pliego publicitario que te encuentras por la calle. ¡La literatura es algo más serio! Pero bueno. Me queda el consuelo de saber que la traducción de Lidia Álvarez Grifoll es muy potente. Eso me ha gustado. Espero que le hayan pagado bien. Y que las ventas en España sean ridículas. ¿Qué diría Lisbeth Salander de estos disparates? Opinen ustedes. El resto es trabajo suyo. Yo ahora me siento más liviano ¿será porque he obtenido buen karma, Buda?