HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Joyce, Proust o Kafka. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2016

sábado, 17 de octubre de 2009

Los Grope de Tom Sharpe

Última novela del escritor británico a sus ochenta y un años de edad. Y con ella demuestra estar en plena forma para el humor. Su fórmula funciona. Los Grope es una sátira tremendamente divertida en contra del despiadado matriarcado. Tiene muchos momentos para desternillarse de la risa. La trama es muy dinámica. Los personajes tienen volumen, están muy bien construidos y son contundentes en su papel. Al poco de empezar a leerla uno entiende que Tom Sharpe sea un maestro del humor. Construye escenas sorpresivas, entre el absurdo y el desconcierto, manteniendo siempre el orden de su finalidad.

La historia familiar de los Grope se remonta al siglo XII cuando el apuesto Awgard el Pálido, un vikingo danés que desembarca en Inglaterra harto y mareado de las olas del mar, deja tirado a su destacamento mientras ellos asaltan el Convento de Elnmouth para violar a las monjas. Deserta y allí conoce a una sirvienta horrendamente fea, Ursula Grope, que ha sido rechazada dos veces por otros destacamentos vikingos de lo rematadamente fea que es. Ella se lo lleva a su cabaña y le exige que la fecunde para salvar su honor de monja no violada. Y así nace el árbol genealógico de los Grope, con Ursula como Madre Fundadora y semilla de una estirpe que se convertirá en un matriarcado feroz. La saga fructifica y el árbol crece hasta nuestra Era Actual, principios del siglo XXI, momento en el que entrará en escena el jóven y tímido Esmond Wiley.

A partir de ese momento las carcajadas están aseguradas porque con Esmond también aparecerán en escena, Vera, su cursi madre, obsesionada con las novelas románticas; su padre, Horace, un aburrido, provinciano y anodino director de banco; su tío Albert, un mamarracho pequeñoburgués vendedor de coches de segunda mano que estafa a Hacienda y su tía Belinda, la Grope más atractiva de la saga, infliltrada en toda esta mordaz guerra de sexos donde todos los personajes rebosan comicidad.

Es muy interesante observar como refleja la Batalla psicológica entre todos ellos, entre cónyuges, cuñados y cuñadas. Se termina armando la marimorena. Albert, con su Aston Martin, su whisky de malta, Chivas Regal. Horace, de estilo Glenmorangie, entrando en cólera, crispado contra el doppelgänger de su hijo. Vera, atacada de los nervios, sufriendo por su "hijito del amor". Y Belinda, que decide urdir su trama concienzudamente, al puro estilo Grope. Genial.

Tom Sharpe aprovecha para criticar toda la ñoñería insulsa que autoras como Barbara Cartland, toda una celebridad de la novela romántica, vestida siempre de rosa y hablando sobre el amor, la salud y los problemas sociales, han arrojado a la cultura. Se encara contra iconos como el oso Rupert o contra Alfred Tennyson, poeta del postromanticismo. Estos detalles le dan más fuerza a su argumento.

El final es quebradizo y en cierta manera predecible. Y muy simple. Queda muy cortante, sin desarrollo e incongruente. Me ha dado la impresión de ser bastante ambigüo, confuso y anfibológico. Si lo que intenta es criticar la estaticidad de las tradiciones y la artificiosidad de toda vida antinatural, le sale el tiro por la culata. La escena final pasa del matriarcado más brutal al machismo más recalcitrante, en lugar de proponer un termino medio. Mal. Con lo bien que iba. Es una pena. En una fase de la literatura en la que triunfan los valores de Stieg Larsson con su valiente Lisbeth Salander, Tom Sharpe sólo consigue hacernos reir. Esa es su virtud. No hay más.

Y en cuanto a errores, comentar por último que en la página 86, en la penúltima linea aparece un "su sumiera" que te tira de la lectura. De una editorial como Anagrama esto es inperdonable.

La novela está dedicada a la medicina catalana por salvarle la vida hace más de dos años. Tom Sharpe vive desde hace veinte años en Llafranch, Palafrugell, Gerona. Su corredor literario le recomendó que se fuera a la Costa Brava para desbloquearse. Se alojó en un hotel y al poco se enteró por un soplo de que el anterior propietario de su residencia estaba en bancarrota y le compró la villa por 48 millones de pesetas (290.000 euros), cuatro veces más barata del precio de mercado. Allí es donde sufrió en 2006 un ataque agudo de periotonitis (inflamación de la membrana que envuelve los órganos del abdomen) y a las 3.30 horas de la madrugada la doctora Montserrat Verdaguer, una neuróloga que se ha convertido en su médico de cabecera, secretaria, cocinera, chófer y amiga incondicional tuvo reflejos para montarlo en el coche, un Lexus inglés con el volante a la derecha, y llevar a Sharpe agonizante, su inmenso corpachón doblado en el asiento, hasta el hospital de Gerona en media hora. Una proeza automovilística digna de un conductor de ambulancias. Lo operaron a vida o muerte. Le cosieron la barriga con 53 puntos y tras la operación se quedó cuatro días inconsciente. Sharpe asegura que si le ocurre en Inglaterra este libro no habría visto la luz. ¡Con lo que yo me he reido!