HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

sábado, 1 de agosto de 2026

Padres e hijos, de Iván Serguéievich Turguéniev

 

Destaco a Turgueniev por encima de Dostoievski. Esta obra es una demostración absoluta del poder de la literatura para transformar la mentalidad de millones de seres humanos e incluso cambiar los acontecimientos de la historia a través de un sólo personaje: el jóven médico nihilista Bazárov.

Bazárov emerge con una personalidad arrolladora, pues encarna al arquetipo del nihilista y del hombre nuevo de la Rusia de 1860. Su filosofía se basa en la negación absoluta del cualquier autoridad, tradición o valor que no pueda someterse al escrutinio de la razón y la ciencia empírica.

«¡Qué curiosos son estos viejos románticos! —continuó diciendo Bazárov—. Excitan su sistema nervioso hasta la irritación... y claro, pierden el equilibrio.»

La literatura rusa presentaba siempre personajes aristocráticos, liberales, obsesionados con los principios, el honor, las tradiciones inglesas y la estética. Turgueniev rompe con este molde. Su alter ego aparece como un jóven cínico, brusco, directo y sumamente arrogante, que posee una inteligencia magnética, pragmática y resolutiva. Atrapa al lector sin remedio. Su prisma destructor dotó al personaje de tanta fuerza, valentía y honestidad intelectual que muchos jóvenes revolucionarios de la época lo adoptaron como un héroe y un modelo a seguir, a pesar de los peligros del extremo materialismo. 

«Todas las personas se asemejan entre sí, tanto en cuerpo como en alma; en todos nosotros el cerebro, bazo, corazón y pulmones están formados de idéntica manera. Y las llamadas cualidades morales son iguales en todos: las pequeñas variaciones no significan nada. Es suficiente con un solo ejemplar humano para juzgar a todos los demás. Las personas son como árboles de un bosque. Y no hay ni un solo botánico que se vaya a poner a estudiar cada abedul por separado.»

Sin embargo, al conocer a Anna Odintsova, una bella viuda aristócrata, su libido se activa de manera incontrolable, destrozando su fachada de frialdad y sus actitudes inorgánicas, dejando en evidencia a un sujeto dividido por una filosofía de la "nada" que es, en última instancia, una negación neurótica de la complejidad de su propio inconsciente, el cual va a demostrarle que la naturaleza y las emociones humanas terminan por derrotar a cualquier ideología rígida.

Padres e hijos es un novela realista que Turgueniev captó en la atmósfera de su entorno, viajando en tren, a través de una aguda intuición artística que le permitía diagnosticar el presente, de tal manera que su escenificación actuó como una profecía cultural y política de la transformación de Rusia. El liderazgo estaba pasando de manos  de la nobleza liberal a manos de los raznochintsy o jóvenes plebeyos, educados en universidades, que no poseían tierras ni títulos, pero sí una formación científica y un hambre de cambio radical. La novela enfureció a ambos bandos. Turgueniev expuso la incómoda fractura social que ya no tenía retorno. El daño más inmediato iba a producirse con el empobrecimiento del alma humana, condenando a la sociedad a una existencia mecánica, gris y desprovista de significado trascendente. La brecha entre padres e hijos no sólo iba a consistir en un desacuerdo político, sino en una incomunicación existencial que les conduciría al aislamiento, la soledad y la destrucción de la familia como unidad de contención emocional. Y así fue. La Revolución Rusa de 1917 produjo una desconexión entre los líderes bolcheviques y el campesinado a escala catastrófica. 

La lectura de Turgueniev con su profundidad rusa y una textura de novela limpia y ordenada al estilo francés, crea un eje que nos permite entrar directos en el corazón de la experiencia humana para captar con fuerza que no se puede homogeneizar a la gente ni mejorar a los seres humanos. Así que al pensar en el binomio sujeto-sociedad esperas que todo lo que un Estado puede hacer es tratar a sus ciudadanos de manera equitativa, e intentar que sus actividades libres se dirijan hacia el bien común. Después de un siglo dominado por los totalitarismos gemelos del comunismo y el fascismo, Bazárov ha quedado fragmentado y diluido en la espesura digital. Sus sombras han tomado forma de algoritmo y yo voy a combatirlo con un acto imprevisible que me arroje deliberadamente a otra lectura literaria de humanidad por propia elección ¡Blum!

 

miércoles, 29 de julio de 2026

Las hortensias, de Felisberto Hernández

 

Literatura inclasificable y claustrofóbica. La narración asfixiante de Felisberto Hernández (Uruguay) genera una atmósfera de hipnosis y extrañeza, sin necesidad de rozar el género de lo fantástico. Su giro en espiral es profundamente orgánico, táctil, visual y auditivo. Los objetos inertes son los verdaderos protagonistas. El tono ingenuo, confesional y casi infantil del narrador contrasta brutalmente con el contenido fetichista, voyeur y de una erótica macabra, generando un unheimlich freudiano, que se cierra sobre sus propios pasos hacia lo siniestro.

Las hortensias  gira en torno a Horacio, un hombre adinerado que ha convertido su casa negra en un santuario para su colección de muñecas de tamaño real. Junto a su esposa, María Hortensia, organiza exhibiciones privadas en vitrinas de cristal, acompañadas por la música del pianista Walter. De fondo, junto al jardín, suena el incesante ruido de las máquinas de una cantera industrial, opresiva, que se filtra entre las plantas y los árboles, como un leitmotiv de presagio, mientras Horacio intenta controlar el microcosmos hermético de sus vitrinas. Nada puede evitar la fuerza extrema y caótica que anuncia la invasión de lo mecánico en lo humano, junto a la imposibilidad de aislar la locura y el inevitable colapso del protagonista, que termina entregándose a ese sonido como a un destino fatal.

«Es necesario que la marcha de la sangre cambie de mano; en vez de ir por las arterias y venir por las venas, debe ir por las venas y venir por las arterias.»

Felisberto creó esta obra en 1949 cuando el país vivía un boom económico de bonanza. Esta prosperidad fomentó una sociedad burguesa obsesionada por las apariencias, el estatus, el mobiliario de calidad, la superficialidad y el "qué dirán", elementos que supo retratar con una ironía soterrada. También el matrimonio se convirtió en una institución de fachada y vacío afectivo en el que latía una profunda insatisfacción. Las muñecas eran el síntoma de lo artificial y controlable frente a la complejidad de lo humano. Felisberto demostró que la vanguardia residía en la exploración de lo invisible y la materia inerte, logrando una obra que perdura como un enigma literario absoluto para las generaciones futuras de escritores y críticos por igual, marcando un antes y un después en la estética de lo insólito. André Bretón lo llamó el "animal literario más raro". En su pluma solitaria se vislumbra el secreto que humilla a los vanidosos, dotando de pulso, memoria y mirada a los objetos inertes de nuestra propia realidad. Tan sólo aplicando una luz lateral. 

Las hortensias  es un viento helado y enloquecedor de un paisaje devastado al abrir la puerta de la casa negra de Horacio y María, que nos arrastra junto a sus muñecas hacia el abismo. Es el bramido ensordecedor de una maquinaria que anuncia la destrucción. En el ojo de este Huracán en Papel se aprecia una aparente calma y cortesía burguesa que es el centro silencioso de la locura por la que giran la ingenuidad, la obsesión fetichista, los celos y la macabra vitalidad de las hortensias, con una violencia incontrolable.

 «Todos los días, después que los empleados se iban, a él le gustaba pasearse solo entre la penumbra de las salas y mirar las muñecas de las vidrieras iluminadas.»

 

 

martes, 28 de julio de 2026

Kentukis, de Samantha Schweblin

Samanta Schweblin es rioplatense y una de las escritoras más potentes de iberoamérica por sus relatos cortos. Posee orden, claridad y precisión para, en diez páginas, dejarte knockout. Su estilo elegante y su perfecto ritmo aprovecha nuestras debilidades, miedos, anhelos y guaridas de la normalidad para despedazar nuestro status quo. 
 
Kentukis es una distopía doméstica, literatura fragmentada con una precisa dirección. Esta obra explora desde su eje central la conexión humana, establecida mediante mascotas robóticas, llamadas los kentukis. Cargadas de tecnología en remoto, emiten video, audio y son teledirigidas. Existen dos opciones: comprar la tablet para observar (voyeurismo) o comprar el kentuki y  ser observado (exhibicionismo). 

Kentukis es la segunda y última novela de Samanta Schweblin, escrita en 2018. La trama se convierte en puro terror. La intriga por descubrir el secreto del objeto, transforma lo inquietante en náusea, nerviosismo y desasosiego.  Con una narración limpia, pausada y constante pero incómoda, teje historias breves y cruzadas, en las que la tecnología intensifica la soledad, el deseo y la dependencia emocional en un mundo hiperconectado y sin sentido. Múltiples escenarios, personajes heterogéneos, vidas polifacéticas donde mirarnos. Y los kentukis, miles de kentukis, cada vez más kentukis por todos lados y en los momentos más íntimos del ser humano. Grabando. Emitiendo. Ordenando las relaciones humanas. Haciendo que lo extraño parezca familiar y lo familiar, extraño. Demostrando que lo fantástico no es un género de evasión, sino una herramienta profunda para explorar la condición humana. Tal y como está el actual panorama literario, es muy difícil superar este listón  si no se utilizan las artes más depuradas de la literatura contemporánea.  De momento Samanta lleva ocho años en silencio, sin publicar otra novela. Ese día llegará, sin vértigo, y yo iré raudo a comprar su próximo Huracán en Papel porque confío en su genio que irradia una fuerza que no podrá ser sepultada. ¡Blum!
 
 

miércoles, 22 de julio de 2026

Constructores de monstruos, de Javier Tomeo

Javier Tomeo, antes de empezar a escribir, prepara y esboza un escenario previo por el que transitarán sus personajes y seguidamente los dibuja. Meras criaturas desmadradas, esperpénticas, hipertrofiadas y goyescas, quienes, llegado el momento, eligen sus propios caminos y toman sus propias decisiones.

Ninguna de sus novelas contiene un verdadero argumento. Se trata de un espacio reducido en el que suceden situaciones dramáticas en las que las caricaturas se manifiestan por lo que dicen, no por lo que hacen. Estos espacios cerrados suelen ser una habitación, un teatro, un despacho, una ciudad desierta o el aposento de un viejo castillo, como en este caso.

«Los monstruos son necesarios para poner un poco de orden en este complicado mundo de nuestro tiempo.»

Raimonius von Bernstein estudió Física y Medicina con la finalidad de convertirse en un experto en la creación de monstruos, oficio que se ha puesto de moda en el país. Su tío le ha puesto a su disposición el castillo de Fursterndorf para que le construya un monstruo antes de que finalice el año para acabar con las revueltas y someter a su pueblo. El bicho horrendo se llamará Karolus. Contará con la colaboración de Tadeusz von Rippstein, un muchacho entusiasta y lleno de buenas intenciones.

«Primer día de trabajo. Había acordado con Tadeusz reunirnos a las ocho en punto de la mañana, pero se presenta con treinta minutos de retraso. Empezamos mal. Odio la falta de puntualidad y, además, no soporto su perfume, elaborado a base de almizcle y ámbar, sobre todo de almizcle. Le recibo, sin embargo, con una sonrisa cordial.»

Constructores de monstruos se mueve entre lo onírico y lo terrorífico, rayando en el absurdo y en un surrealismo de chiste negro. Tiene un ritmo adictivo, divertido y cargado de detalles científicos y filosóficos que aportan una mordaz frescura a la trama. El efecto es muy intenso si has cruzado anteriormente por la obra de Frankenstein. Párrafo tras párrafo, Javier Tomeo tiene la lúcida imaginación y perspicacia para añadir capas y atributos a la identidad de Karolus, convirtiéndolo en un monstruo canónico de su carismática ficción. Con mucha madurez y oficio, a sus setenta y ocho años consiguió publicar otra pieza creativa para sus fieles seguidores. La literatura es una fiesta de pluma aragonesa.

lunes, 13 de julio de 2026

Stone Junction, de Jim Dodge

Jim Dodge, novelista y poeta estadounidense, por muchos desconocido, publicó su tercera novela en 1990 y en 1997 fue aclamado por una de las voces más auténticas de la contracultura: Thomas Pynchon.

Stone Junction es una épica moderna y contracultural que mezcla magia, alquimia, crimen y misticismo al más puro estilo californiano. El ingrediente más valioso es su humor. La historia esta repleta de personajes excéntricos, subversivos, anárquicos y bondadosos, que sirven de maestros a Daniel Pearse, nuestro antiheroe y entrañable forajido, con quien diferenciaremos entre el robo y la restitución. El desarrollo de su alter ego le va a convertir en agente de los pobres por estar más cualificado y conocer mejor el arte del reajuste kármico.

«El secreto está en los chiles. Los cultivo yo mismo, de mis propias semillas. Llevo diez años perfeccionándolos. ¿te has fijado en ese pequeño invernadero que hay detrás del establo? Todo lo que hay plantado allí son chiles. Siempre que puedo voy y los insulto. Los llamo tontos del culo, hijos de puta, cerdos. Los pellizco, me meo encima de ellos, les parto una rama aquí y allá. Los riego lo justo para mantenerlos vivos. Poca agua; esa es la manera de volverlos picantes, pero los insultos son el secreto de que sean tan de puta madre.» 

Esta obra es imprescindible, como lo es mojarse en plena cuarta ola de calor en Zaragoza o como leer a Buenaventura Durruti cuando la ciudad supura gestos despiadados de imperialismos y bulos digitales. Stone Junction me ha devueto a la esencia de la vida, a lo auténtico y verdadero. La historia de Daniel y la Alianza de Malhechores y Ocultistas, una proto-red que recurre más a los teléfonos públicos, la correspondencia confidencial y las percepciones extrasensoriales, que a los terminales interconectados, describe formas de vida cuyo valor reside en resistir la tormenta digital, tomando la dirección opuesta con objetivos de otra índole igualmente honorables, alejados del control asfixiante de la Tecnología, tanto por parte de los Estados como de las empresas. Este libro es una obra de ficción, aunque puedes creer lo contrario y atenerte a las consecuencias, como me a ha pasado a mi. Entonces la sentirás como una Bildungsroman analógica y el dimante te llevará a una transfiguración, a un portal como metáfora de la iluminación espiritual. Cara a cara con el joker. Un cruce entre Arriba y Abajo. Un Huracán en Papel que pesa 744 gr entre las manos y tiene 589 páginas. Su lectura irradia un brillo inconquistable en la conciencia, como todas las piedras preciosas que participan del sentido general de los tesoros y riquezas. Es inerte y si lo interpelas no recivirás señal alguna. Nada. Y así comenzará un nuevo tránsito ¡Blum!

sábado, 27 de junio de 2026

En los sueños empiezan las responsabilidades, de Delmore Schwartz

 

«Soy anónimo y me he olvidado de mí mismo. Siempre es así cuando uno va al cine, es, como suele decirse, una droga.» 

Coordenadas inestables. Brooklyn. Principios del siglo XX. Tal vez 1909. En la pantalla proyectan una película muda. Los actores visten ropas ridículas y caminan demasiado rápido. Un destello sucede al otro a saltos repentinos. Dentro de la sala, sumergido en la oscuridad, observa absorto a su padre caminando hacia la casa de su madre para cortejarla. Está viendo el pasado y conoce el presente. No puede controlar sus lágrimas. La anciana que se ha sentado a su lado en el cine se molesta y reprime su llanto. Sus padres se dirigen a la parada del tranvía para visitar Coney Island, dar una vuelta por el paseo marítimo y tener una cena agradable. 

«En el asta del paseo, la bandera americana late al ritmo del viento intermitente que llega del mar.»  

Sus padres contemplan distraídos el océano encrespado. El sol sobre sus cabezas no les molesta pero es un sol terrible que destroza la vista y al mortal y despiadado océano. Fascinado por esta escena y por la indiferencia de sus padres rompe de nuevo a llorar. La anciana le da unas palmaditas en el hombro.

«Vamos, vamos, si sólo es una película, jovencito, sólo una película.»  

Incapaz de controlar sus lágrimas se levanta y va al servicio de caballeros, tropezándose con los pies del resto de la gente sentada en su fila. Al regresar, sus padres disfrutan del tiovivo. Su padre monta un caballo negro y su madre uno blanco. Por un momento parece que nunca bajarán del tiovivo. 

«Pasean por el entarimado mientras la tarde desciende a pasos imperceptibles hasta el violeta increíble del anochecer.»  

Sus padres buscan un lugar para cenar. Su padre sugiere el mejor local del paseo y su madre pone reparos, de acuerdo con sus principios. Sin embargo van al mejor lugar. Mientas cenan, su padre explica sus planes de futuro y su madre demuestra con rostro expresivo  lo mucho que le interesan. Quiere ampliar el negocio y sentar cabeza. Tiene veintinueve años y vive solo desde los trece. 

«Cuando el vals alcanza el momento en que todos los bailarines se balancean como locos, entonces, entonces con sumo arrojo, entonces le pide a mi madre que se case con él.»  

Su madre, sollozando, le dice que es lo único que ha deseado desde el momento en que lo vio. Y es en ese momento cuando se levanta de la butaca y grita en medio del cine: 

«No lo hagáis. No es demasiado tarde para cambiar de opinión. No conseguiréis nada bueno, sólo arrepentimiento, odio, escándalo, y dos hijos de carácter monstruoso.»  

Sigue gritando e intenta que el público se ponga de su lado pero todos le piden que se calle, el acomodador  le expulsa del cine y él despierta del sueño. 

Simple. Magistral ¡Blum!

viernes, 26 de junio de 2026

A oscuras, de Thomas Pynchon

 

«Cuando los problemas llegan a la ciudad, suelen venir por las vías férreas de la North Shore Line.» 

Literatura sólida, profética y sorprendente. Tras doce años de silencio, aquí llega el Huracán. ¿Cómo es posible que no se esté hablando masivamente de esta obra en las redes? ¿De verdad no hay cohetes para uno de los mejores escritores vivos del planeta? Ya sabemos que no le van a dar nunca el Premio Nobel de Literatura. Es otra parte del propósito alcanzado. Tampoco se interesaría ni por recogerlo, ni por el dinero del premio. Tiene noventa años. Este obsequio, publicado por Tusquets el 13 de mayo de 2026, podría ser el comienzo de una despedida  en el ocaso de su vida. Su obra de máxima madurez para alertarnos de los peligros que acechan a la Humanidad. Pynchon alza su voz posmodernista con nuevas verdades que flotan en las corrientes de nuestra cultura. Amplifica estos puntos de luz y los hace audibles para resaltar las dinámicas de poder, control y agendas ocultas que atraviesan la política de una sociedad paranoica.

«Tras la familiaridad o la indiferencia, se está cociendo una profunda maldad.» 

Hicks McTaggart, un ex rompehuelgas convertido en detective privado y bailarín semiprofesional, es enviado en una misión para localizar a Daphne Airmont, hija del magnate lácteo/jefe criminal Bruno Airmont, también conocido como el "Al Capone del Queso" (Trump), un imbécil malvado y peligroso por el poder que su mal merecida riqueza le permite ejercer. Aparentemente, Daphne se ha fugado con su amante, el clarinetista de jazz, Hop Wingdale, así que Hicks tendrá que encontrarla, aunque reacio a su trabajo pero fiel al Manual del Sabueso.

«Eres un genio como guía a través de los campos de la juventud, Hicksie.» 

Un romance con la amante de un mafioso le obliga a salir de Milwaukee con destino a Nueva York y sedado, bajo los efectos de una aguja con hidrato de coral es metido en el transatlántico Stupendica,  que le deja en Belgrado, Serbia. Allí contacta con un agente de la Interpol que le insiste en prestar atención a una de las manos derechas de Bruno y Hicks acepta esta doble misión llamada Shadow Ticket con la que Pynchon nos adentra en una red de influencias oscuras que atraviesan Hungría, Transilvania y Croacia. Por donde quiera que va, un tema vibra constantemente de fondo: el inminente ascenso del fascismo y las maniobras clandestinas de sus partidarios, los nacionalistas germano-estadounidenses hasta las facciones nazis de Europa Central. Pero existe un antídoto, el más potente del mundo para combatir esta lacra ideológica y reside en la esencia identitaria de España (Iberia). ¡Oh! ¡Yeah!

«España es famosa por sus anarquistas, del mismo modo que otros países son famosos por su vino, su cocina, o la calidad de su diversión dentro de sus fronteras. También están la Iglesia, el Ejército, el viejo dictador Primo de Rivera, y su hijo, que está organizando su propia falange de fascistas. El odio entre la derecha y la izquierda empeora cada día que pasa, Asturias está a punto de explotar. En cuanto pueda hacerme con una metralleta, voy a salir a la calle antes de desayunar y voy a empezar a matar fascistas.»

A oscuras es una novela política de sabor pretérito que se remonta a 1932 y traza una linea oblicua desde la emergente expansión del fascismo en Italia y la llegada de la Alemania nazi a los actuales Estados Unidos de Trump, destinados a sufrir bajo el peso de sus tendencias fascistas latentes y el absurdo inherente de sus ideales contradictorios. No hay un cierre en la novela. Pynchon conecta con nosotros para que construyamos el futuro con diversión. Deja abierto el desenlace y nos invita al foco de aumentar nuestra curiosidad...  El submarino U-13 sigue emitiendo noticias en directo.

«Las frecuencias cambian continuamente, pero estarán entre los 3 y los 30 megahercios de banda»

Prepárate para una aventura pynchoniana, transformadora y contracultural que expandirá tu sentido de lo posible, dejándote con dudas sobre todo lo que creías saber. La próxima crisis no estará fomentada por el colapso de la producción industrial, sino por la producción patrocinada por la vigilancia tecnofascista, el Estado policial, el inminente estallido de la burbuja de la IA y la continua consolidación de todo bajo el sol en una Dinastía Plutocrática  Global. 

Busca, como debes hacerlo, busca todo lo que quieras. La única satisfacción es encontrar el Huracán en Papel. En breve Pynchon publicará otra nueva obra. Siempre ha trabajado en varias a la vez. Esto tiene pinta de ser una Trilogía de la Oscuridad ¡Blum!

«Ahora mismo tenemos un par de puestas de sol por delante para ver juntos

sábado, 13 de junio de 2026

La península de las casas vacías, de David Uclés


Literatura incómoda. Las nuevas generaciones de lectores disponen de esta potente cápsula de memoria para evitar que se degraden los Hechos de Nuestra Historia.  Con esta creación literaria en tono de realismo mágico, se adentrarán en uno de los temas más delicados, silenciados y falseados de la historia de Iberia: su guerra civil. Sin manipulaciones, reduccionismos ni censuras. Todo expuesto para el debate, la lógica, la expresión y la memoria democrática.

En el Estado español, como en otros países europeos, después de la Primera Guerra Mundial, la democracia sustituyó a la monarquía. En España, la Segunda República, que fue elegida democráticamente en 1931, reflejaba los deseos de justicia e igualdad de muchos de los ciudadanos. Su Constitución definía el país como «una república democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en regimen de libertad y justicia». Se crearon medidas progresistas como el matrimonio civil y el divorcio, la educación pública, el voto para la mujer y medidas para una más justa distribución de la propiedad agraria y los salarios, así como la protección laboral.  Por lo tanto, el golpe de Estado y la guerra entre dos bandos, fue el resultado de la lucha de clases, a la que se añadió una exterminación bien planificada y un intento de frenar cualquier aspiración de autodeterminación de las naciones que forman parte del Estado español.  

El golpe de estado franquista a un gobierno democrático, con la colaboración de la Iglesia católica, provocó 600.000 muertes en sus tres años de guerra, más de 350.000 asesinatos durante la represión franquista (1936-1950), más de 150.000 víctimas de desaparición forzada y más de 30.000 recién nacidos robados por la Iglesia. Actualmente hay constancia al menos de 2.232 fosas documentadas de las que solo se han abierto 390. Este dato convierte a España en el segundo país en el mundo en número de fosas comunes por detrás de Camboya. Los hechos referidos nunca han sido investigados penalmente por la Justicia española, por lo que, hasta el día de hoy, la impunidad ha sido la regla frente a unos acontecimientos que pueden ser constitutivos de crimen contra la humanidad. 

Esta obra opera como una gimnasio de la conciencia, como un laboratorio perceptual y ético que rompe la ilusión de un yo aislado y lo expone a su identidad diversa, social y global para reconocer la agresión, entender sus duelos, ponerle palabras, identificar el dolor, la heridas y los traumas que nos son transmitidos.

David Uclés fue portador, desde niño, de todas las historias de este libro gracias a su abuelo Luis, un andaluz de Jaén. Tardó diez años en terminarla y decidió aplicar al montaje de la obra una estructura costumbrista, viajando por toda la península para recoger anécdotas y datos objetivos de cada plaza, pueblo, ciudad o territorio de la guerra para recrear cada capítulo con meticulosidad. Todas sus páginas te mantienen en una constante sorpresa, descrito con riqueza lingüística, repleto de personajes luminosos, grises o turbios. Contempla la linea temporal completa sobre la guerra convirtiéndose en la única obra literaria hasta la fecha en lograrlo. Su público empezó siendo gente muy mayor pero poco a poco el libro llegó a los institutos y la gente joven lo acogió con mucho entusiasmo por su poder pedagógico. Lleva 32 ediciones hasta la fecha. Su lectura es cercana y comprometida. Nos recuerda que el duelo sigue congelado y aún no se ha llevado a cabo de forma abierta, pública y colectiva. Así que es el momento para hacer un esfuerzo de empatía. Es imposible olvidar. Y además es dañino para la salud social e individual.

La península de las casa vacías ha sido premiada, traducida y leída como un manifiesto generacional. Esta obra poética no busca cerrar heridas, sino enseñarnos a habitarlas y evitar la confusión. Han pasado 90 años desde ese golpe de Estado. Si queremos ser protagonistas de nuestro futuro, tenemos que ser valientes y elaborar lo que hemos heredado transgeneracionalmente. La península les espera, con sus luces muertas, torturas, batallas, desaparecidos y sus verdades vivas. Nos hemos acostumbrado a los silencios cargados de emociones que esperan verdad y justicia. La historia es un pasado abierto, inmenso, que guarda significados para quien quiera preguntarse el por qué de la historia y que quiera saber cómo curar el dolor heredado desde la perspectiva de la reparación, haciendo consciente lo inconsciente del genograma. Podemos vivir con las cicatrices limpias sin esconderlas y mejorar el presente a través de nuestras palabras desenterradas. Es momento de más Verdad, más Democracia y más Justicia ¡Blum!


martes, 28 de abril de 2026

Gato encerrado, de William S. Burroughs

Estoy unido a dos gatos arrebatadores y al tantear curiosidades literarias por la librería vi esta simplificada portada de Burroughs y reapareció en mi conciencia un renovado espíritu underground infectando el pensamiento con un lenguaje virulento, convertido en arte, arte como instrumento de desprogramación social. Encorvé mi mano y me lo llevé sintiendo un ronroneo en el pecho. 
 
Leí  al narrador del desmontaje, expresando su devoción hacia los muchos gatos que habían enriquecido su vida: Ruski, Ginger, Ed el gato albino, Smoky, Wimpy, Horatio, Calicó Jane, Fletch... y de repente noté que yo era uno más de ellos, un gato encerrado que no puede caminar solo y debe permanecer en su lugar. 
 
«Las personas y los animales pueden desaparecer de espíritu antes de desaparecer de cuerpo.» 
 
Burroughs nos somete a un proceso de desorientación deliberada que busca, paradójicamente, una forma de lucidez más radical. Si la narrativa tradicional intenta ordenar el mundo, la de Burroughs lo desordena para que puedas verlo. Es una experiencia sensible de emociones contenidas en un tono crepuscular.
 
 «Para mí el gato blanco es un mensajero que me cita para que afronte el horror de la devastación termonuclear.» 
 
Tras compartir este silencio cómplice abatido por las balas de su lenguaje, he comprendido que los gatos no nos pertenecen. Observan. Registran los fallos del sistema nervioso humano. Lamen las heridas sin permiso. No juzgan. Solo miden la distancia entre tu piel y la jaula. En sus ojos no hay moraleja, solo un espejo donde el lenguaje se oxida. Los tocas y sientes el pulso de otra máquina, más limpia, libre de la gramática del control. No son mascotas. Son testigos silenciosos del colapso. Cuando cierran los párpados, el virus se detiene. Un instante. Suficiente. Nos permiten estar con ellos ¡Blum!

El Golem, de Gustav Meyrink

 

He leído El Golem con la paciencia que exige toda obra que pretende habitar la ciudad de Praga. Meyrink conoce las calles del antiguo ghetto, sus portales hundidos, el aire denso que parece respirar aún con la fe de generaciones enterradas. Praga no es un escenario, es una herida que sangra en silencio. Pero cuando el autor intenta convertir ese silencio en espectáculo, la novela se quiebra. Lo oculto no debe anunciarse con tambores, debe insinuarse, como una grieta en el suelo que uno evita pisar sin saber por qué. Meyrink, en cambio, lo exhibe. Amontona símbolos como mercancías, los pule hasta que brillan bajo la luz del sensacionalismo, y los vende como misterio. Yo no busco el misterio; busco lo que el misterio oculta, la culpa sin delito, la ley sin juez, el cuerpo que camina sin saber si ya está muerto.

 El Golem no debería hablar. Debería ser el peso de lo creado contra su creador, la forma sin alma que obliga al alma a interrogarse. Meyrink le otorga demasiada teatralidad, demasiados gestos. Prefiero la quietud de un pasillo que no termina, la sombra que se mueve sin dueño, el documento administrativo que decide un destino sin explicación. La literatura no necesita gárgolas para ser inquietante, basta con nombrar lo cotidiano con la precisión exacta que revela su abismo.

«Debía ser medianoche. La luna llena oscilaba sin brillo como un pálido plato de latón tras velos de niebla.» 

No niego el mérito de Meyrink. Ha sabido leer la piel de Praga y extraer de ella un sueño febril. Pero el sueño, una vez escrito, debe conservar su respiración entrecortada. El suyo jadea. Y en ese jadeo, lo sobrenatural se vuelve ruido, y el ruido, al final, nos devuelve al silencio que tanto tememos. Tal vez esa sea la verdadera maldición del Golem, no el hecho de haber sido creado, sino el de haber sido contado en voz demasiado alta. Y yo sigo preguntándome si el verdadero monstruo no es el homúnculo de arcilla, sino la prisa con que los hombres quieren nombrar lo innombrable para sentirse dueños de él.





jueves, 23 de abril de 2026

El último secreto, de Dan Brown

 


Dan Brown no hace literatura en sí. Produce entretenimiento masivo con guiones muy americanos que el marketing digital convierte en bestsellers trepidantes y sorpresivos para satisfacer la curiosidad de un público cada vez más necesitado de efectos especiales. En una reciente entrevista reconoció que nunca lee ficción y sin embargo se ha convertido en un referente mundial del thriller especulativo. Su modus operandi consiste en decodificar lo científico y transmutarlo en una ficción superficial y sin originalidad que encienda el debate. Si hablan de él, vende, porque como lector, toda su infraestructura mercantil te ha preparado una amplia gama de estimulación con turismo literario, verosimilitud, redes sociales activas, experiencia inmersiva, gamificación y una adaptación cinematográfica asegurada en Netflix. Así que vas a caer y te lo vas a leer por pura curiosidad. Dentro, claro que hay un secreto, pero no una verdad. Todo está envuelto de una fantasía decepcionante. 

En esta ocasión ha plagiado la trama de Stranger Things cambiando el proyecto MKUltra por el de Stargate en Praga. Sumergido en un misticismo futurista se arroja hacia la  parapsicología, tocando temas abstractos como la potencial no localidad de la conciencia, la experiencia extracorporal, la visión remota; unido a los fractales, las sustancias psicoactivas como Rohypnol y la realidad virtal inmersiva.  Temas de inmesa complejidad reducidos a lo más simple.

La CIA, junto con la empresa In-Q-Tel, ha construido por debajo de un antiguo refugio nuclear que fue utilizado en los años cincuenta en el silencioso subsuelo de Praga, una cámara secreta de aspecto sobrio, futurista y puramente tecnológico,  que dispone de un vagón monorrail  para acceder hasta un laboratorio médico, denominado Umbral, donde esconden un quirófano y una máquina muy inquietante, suspendida sobre una pulcra mesa de operaciones, con cuatro brazos robóticos articulados para la neurocirugía craneal. Experimentan con la plasticidad neuronal y la reconfiguración del cerebro humano. ¿Con qué propósito? Ganar la carrera armamentística parapsicológica a través de la Visión Remota

 «Somos una única conciencia.»

La novela avanza junto a una constante premisa: todos somos uno. Cada porción individual contiene el todo y todo es una ilusión. Las imágenes que entran en la mente modulan y condicionan todo lo que hacemos y decimos. Vivimos en una mente holográfica, en el anima mundiRusia, China y EEUU trabajan en una tecnología RLS de chips intracraneales. Proyecto Umbral se prepara para una operación a gran escala tras experimentar con una chica rusa llamada Sasha. Muy en la linea de lo que le hacen a Once en Stranger Things.

Pero en esta historia los protagonistas son Katherine Solomon y Robert Langdon, una pareja de investigadores de la conciencia muy suspicaces que ahora están en peligro. Ella  está a punto de publicar un libro sobre noética en el que trata la posibilidad de diseñar un chip para reducir los niveles de GABA del cerebro, lo que puede poner en jaque los planes de la CIA. Su tesis doctoral ya iba encaminada hacia la creación de la neurona artificial y ahora plantea la posibilidad de integrar una tecnología de biofilamentos nanoeléctricos con el árbol dendrítico de las neuronas en más de cien billones de sinapsis para convertir el contenido psíquico en datos binarios que interactúen con las máquinas. La CIA ha seguido todos sus diseños científicos de transhumanismo hacia la Era Cyborg pero con otro objetivo: captar las imágenes del Tercer Ojo. Y para ello van a utilizar a pacientes epilépticos de un psiquiátrico ruso. Pueden tenerles más de una hora en estados de trance para aprovechar sus capacidades de visión remota y espiar los planes y actividades de otras naciones.

El último secreto es un thriller de fantasía  que niega al ser humano la posibilidad de tener una vida en libertad y de sentir el desapego del yo. Dan Brown insiste en su crítica al materialismo sin defender una alternativa coherente. Construye unos personajes planos y unidimensionales para abordar cuestiones filosóficas, científicas y teológicas de gran calado pero reducidas al más espurio sensacionalismo. Lo más grotesco de la novela es el Golem. Así que me parece un fraude de libro. Pura charlatanería norteamericana. ¡Blum!

 

miércoles, 1 de octubre de 2025

La biblia de neón, de John Kennedy Toole

La Biblia de neón fue la semilla oscura de un genio sureño. Antes de que John Kennedy Toole diera vida al inolvidable Ignatius J. Reilly en La conjura de necios, antes del Pulitzer póstumo y del mito literario, un adolescente de dieciséis años escribió en silencio una novela sobria, intensa y desgarradora. Publicada dos décadas después de su suicidio, esta obra temprana no es un mero ejercicio juvenil, sino una muestra asombrosa de madurez literaria precoz, una joya de culto que revela las raíces profundas de uno de los talentos más singulares de la literatura norteamericana del siglo XX.

Ambientada en Mississippi, en el sur rural de Estados Unidos durante la Gran Depresión, la novela sigue a David, un niño sensible atrapado en un mundo de pobreza, fanatismo religioso y opresión social. Narrada en primera persona con una voz introspectiva y contenida, La Biblia de neón evita los excesos dramáticos para construir, con precisión quirúrgica, una atmósfera de asfixia moral. Cada capítulo es un ladrillo en una arquitectura de desilusión, por la caída del padre, la sumisión de la madre, la persecución de la tía Mae —único faro de arte y libertad— y la iglesia como teatro de hipocresía, donde una Biblia iluminada con luces de neón simboliza la vacuidad de una fe convertida en espectáculo.

Lo que asombra no es solo la temática, sino cómo Toole la maneja. A los dieciséis años, ya dominaba los recursos del realismo sureño con una economía narrativa que recuerda a Carson McCullers o a los primeros cuentos de Flannery O’Connor. Su prosa es sobria, casi minimalista, pero cargada de resonancias emocionales. No necesita gritar para conmover. Basta un silencio, un gesto reprimido, el sonido lejano de un tren para transmitir la soledad absoluta de su protagonista. Esta contención es, paradójicamente, una de las mayores pruebas de su dominio técnico. Sabe cuándo callar, cuándo insinuar, cuándo dejar que el lector complete el horror.

Para los lectores que buscan obras de culto con sustancia, La Biblia de neón es una oportunidad única. No es una novela fácil ni consoladora, pero es profundamente honesta. Carece del humor desbordante de La conjura de necios, pero en su lugar ofrece una mirada cruda sobre la pérdida de la inocencia, la violencia del conformismo y la lucha por preservar la humanidad en un entorno que la castiga. Es, en esencia, una Bildungsroman invertida o novela de formación al revés. David no se integra al mundo adulto, lo rechaza, porque descubre que ese mundo está podrido en su núcleo.

Más allá de su valor biográfico —como ventana al joven Toole antes de su colapso existencial—, la obra brilla por su estructura impecable. Cada escena avanza la trama emocional sin artificios. El simbolismo (el tren, la música, la luz artificial) se integra orgánicamente, nunca como adorno. Y el final, ambiguo y perturbador, se niega a ofrecer redención fácil, forzando al lector a confrontar las consecuencias morales de la opresión.

En un panorama editorial saturado de ruido, La Biblia de neón es un recordatorio de que la gran literatura no siempre necesita ser estruendosa. A veces, basta con la voz de un niño que observa en silencio cómo su mundo se desmorona, y decide, al final, huir —no hacia la salvación, sino hacia la posibilidad de ser uno mismo.

Para quienes admiran a autores como Faulkner, McCullers o Salinger, y para quienes creen que la calidad literaria se mide en profundidad, no en volumen, esta novela es una lectura esencial. No es la obra más famosa de Toole, pero es, sin duda, la más reveladora. Una semilla oscura que, leída con atención, florece en comprensión, de un autor, de una época, y del poder duradero de la literatura de iniciación, a través de una prosa introspectiva que  fusiona lo personal con lo social, sin caer en el panfleto ni en el escapismo, sino en una mirada contenida, simbólica y profundamente humana. 

martes, 19 de agosto de 2025

Solas en el silencio, de Silvia Itxaurrondo

Imagen descriptiva

En este tiempo de tránsito mi atención se posó en una mujer, en lo femenino y universal, desde su lado más humano. Y entonces se abrió una ventana hacia mi interior. Salté al pasado, surgió un presente más colorido, volé al futuro, desperté ante mi capacidad de libertad. Surgió el amor a la verdad y la honestidad. Pude honrar a la vida. Y cuando estaba en ese dulce momento de paz, apareció Silvia Itxaurrondo con su triunfo en la literatura contemporánea. Leí su debut narrativo asombrado por la profundidad y precisión con la que expone el trágico fenómeno de la violencia machista, poniendo el foco de atención en el silencio, ese cómplice  del delito y la cobardía. Solté todo lo superfluo y denostado, y comencé a comerme de nuevo la vida con un coraje y energía extraordinaria. 

La entrada en la lectura fue directa, fluída y adictiva. Los personajes destacan por sus actitudes, se mueven, tienen sentimientos marcados y pensamientos muy definidos. Sin darte cuenta ya eres uno más de este pueblo vasco que autoriza con los secretos, con la vergüenza y la desconexión. No hay páginas en esta obra. Hay sucesos y cada escena se muestra en 8K. Al llegar al final se produce una catársis. Un cierre profundo y esperanzador, como hizo el dramaturgo Henrik Ibsen en su clásico Casa de muñecas cuando Nora da ese magistral portazo al salir de la casa. Silvia intxaurrondo ha preferido la metáfora visual del rojo. Perfecto. Es poderosa. Invita a hablar de lo real. Vivimos en la era más hiperconectada jamás soñada. Tenemos solo una vida. No la desperdicies. El juego sigue ¡Blum!

sábado, 3 de mayo de 2025

El viejo y el mar, de Ernest Hemingway

Llegó un tiempo de descanso y me fui cuatro días a la costa catalana para desconectar. Viajé con lo esencial. Elegí una seductora casa de madera dentro del bosque con vistas al mar. La primera noche me reparó el sonido de las olas rompiendo contra la playa. Desperté esa mañana con la melodía de las xinxarrellas y su incesante reclamo de vida me recargó de alegría. Al captar los diversos tonos azules y verdes de la mar y respirar el aroma de los pinos, me mimeticé con el litoral. La paz y el reposo se convirtieron en mi único propósito. Desayuné y bajé a la playa. Me sentía otra persona. Hundí los pies en la arena. Caminé hasta la orilla y la linea del horizonte, tan yacente, extensa y dilatada, me devolvió al comienzo de todo. La acción cesó en mi interior y me senté a mirar la lejanía azul. Cuando quedé cubierto por este ilimitado espacio de posibilidades, y sólo entonces, un impulso instintivo, maquinal e indeliberado me instó a leer la última obra de ficción escrita por Ernest Hemingway,  El viejo y el mar, su novela más simbólica, poética y universal, con la que ganó el Premio Pulitzer y seguidamente el Premio Nobel de Literatura. 

El viejo y el mar transcurre en un pequeño pueblo costero de Cuba. Santiago, un viejo pescador, lleva 84 días sin pescar nada. Otros pescadores le consideran un gafe, un salao, e incluso su joven aprendiz, Manolín, ha sido obligado por sus padres a trabajar en otro bote. Un día, Santiago decide salir solo, más lejos de lo habitual, en su pequeña embarcación. Tras días de navegación, logra enganchar un marlín, un gigantesco pez espada. Comienza entonces una lucha épica de tres días y tres noches, donde Santiago demuestra una resistencia física y mental asombrosa. Finalmente, logra matar al pez y lo ata al costado de su barca para el viaje de regreso. Pero durante el trayecto, el olor de la sangre atrae a los tiburones, que poco a poco intentarán devorar al pez hasta dejar solo su esqueleto. Cuando Santiago regresa al pueblo, exhausto y herido, todos reconocen su valor, aunque él siente haber perdido todo. Al final, se duerme cansado, soñando con leones jóvenes en la playa, símbolos de juventud, fuerza y esperanza.

El viejo y el mar no es solo la historia de un anciano pescador que lucha contra un pez gigantesco. Es una parábola universal sobre la resistencia del ser humano frente al destino, sobre la dignidad en la derrota, y sobre esa lucha interna entre la esperanza y la desesperación que todos libraremos alguna vez. Con una prosa limpia, precisa y cargada de significado, la novela se convierte en un viaje metafórico hacia lo más profundo del alma humana. Santiago, el viejo pescador cubano, representa a cada uno de nosotros, frágil por fuera, pero con una voluntad inquebrantable por dentro. Su batalla épica contra el marlín no es solo física, sino moral. No busca solo comida o dinero, sino redención, sentido, una prueba de que aún vive algo grande en él. La soledad del viejo en alta mar es épica. En ese aislamiento absoluto, enfrentado únicamente al mar y a sí mismo, emerge lo mejor y lo peor del hombre, su paciencia, su sabiduría, su respeto por la vida… pero también su orgullo, su miedo y su dolor. Aunque al final los tiburones devoran su presa, Santiago no pierde su dignidad. Y eso es lo que le hace ganar.

«Un hombre puede ser destruido, pero no vencido.»

Esta obra corta atemporal, aparentemente sencilla, esconde una fuerza arrolladora. Trasciende lo narrativo para convertirse en un canto a la resistencia humana, al honor personal, y a esa necesidad ancestral de luchar, seguir adelante, y soñar otra vez, aunque todo parezca perdido. Al cerrar el libro sentí un Huracán en papel y que un nuevo tránsito comenzaba, ¡Blum!

jueves, 27 de febrero de 2025

Shakespeare & Cervantes, de Jorge Carrión

Imagen relacionada con la obra literaria

Shakespeare & Cervantes, es una pieza híbrida que dialoga con el lector desde múltiples planos para rendir un homenaje torcido a dos figuras inolvidables de la literatura universal, Miguel de Cervantes y William Shakespeare, y además, rescatar y amplificar la voz ensimismada de Jorge Luis Borges.

La premisa central de esta obra radica en la reconstrucción imaginativa de un cuento perdido de Borges titulado "Los otros dos". Esta elección no es casual, ya que Borges, conocido por su fascinación por las paradojas temporales, los laberintos conceptuales y los encuentros imposibles, sirve aquí como puente entre los dos gigantes literarios. La idea de un encuentro entre Shakespeare, Cervantes y Borges poco antes de la muerte de este último, en Ginebra, establece un escenario metafórico cargado de simbolismo. El lugar y el momento elegidos parecen ser una alusión a esa transición entre lo terrenal y lo eterno, un espacio liminal donde las barreras del tiempo y el espacio se desdibujan.

Carrión utiliza esta estructura para explorar temas tan manidos como la naturaleza de la creación artística, el legado literario y la inevitabilidad de la muerte. Al hacer dialogar a estos tres escritores dentro del mismo saco, el autor expone su desorden mediante una conversación narcisa que abarca siglos, culturas y perspectivas imposibles.  Más allá de la simple recreación histórica o biográfica, lo que emerge es una meditación petulante sobre el papel del escritor como intermediario entre mundos visibles e invisibles.

En Shakespeare & Cervantes, la figura de Cervantes resulta subestimada, relegada a un segundo plano frente al brillante protagonismo de Shakespeare y la autorreferencialidad narcisista de Borges. Aunque se pretende homenajear al autor de Don Quijote, su voz queda diluida en comparación con el culto reverencial hacia Shakespeare, presentado como universal e intocable. Paralelamente, Borges asume un lugar privilegiado, no solo como mediador ficticio entre ambos genios, sino también como celebrador de una literatura obsesionada consigo misma, donde el laberinto conceptual prima sobre la humanidad cruda que caracteriza a Cervantes. Este desequilibrio reduce la riqueza social y crítica del español, cuya obra dialoga directamente con lo real, a favor de abstracciones metafísicas y formalismos estilísticos. Es una completa pérdida de tiempo.

jueves, 9 de enero de 2025

De profundis, de Oscar Wilde

Oscar Wilde fue una encarnación del arte y de la cultura de su tiempo, como lo fue Lord Byron de su época. Wilde creó una filosofía del arte y un arte de la filosofía. Enseñó a los seres humanos a pensar de otra manera, concediendo otra tonalidad a las cosas. Se adueñó del drama y lo revistió con una nueva belleza, demostrando que la verdad y el artificio son, tan sólo, aspectos intelectuales. Despertó su imaginación para vivir envuelto entre mitos y leyendas. Vivió como un dandy, un ocioso y un arbiter elegantiarum o Juez del Buen Gusto. Pero también tubo errores, arrastrado por el bienestar sensual y vacuo, que le hicieron derrochar su genio. Y este libro trata de esto último, a modo de literatura confesional.

En De profundis, Wilde reflexiona sobre su vida, sus errores, su relación con Lord Alfred Douglas "Bosie" y su búsqueda de redención. Es una obra que combina la vulnerabilidad humana con una prosa lírica y conmovedora, mostrando un lado de Wilde que rara vez se había visto antes. Aunque no es una obra de ficción, su poder literario radica en su capacidad para transmitir emociones universales, como el dolor, la traición, el arrepentimiento y la esperanza de perdón.

Esta obra representa un momento culminante en su carrera, no por su estilo habitual de ingenio y brillantez, sino por su profundidad emocional, su introspección y su honestidad desgarradora. Escrita durante su encarcelamiento, la carta captura la esencia de un Wilde transformado por el sufrimiento, alejado de la frivolidad y el esteticismo puro que caracterizaron gran parte de su obra anterior. De profundis de Oscar Wilde, o la redención en las sombras de la cárcel, es un testimonio del poder transformador del sufrimiento y de la capacidad humana para reinventarse incluso en las circunstancias más oscuras. Es el punto de partida de una evolución nueva.

«En la prisión enorme en la cual estaba recluido, yo era tan sólo el número y le letrilla de una celda en un largo corredor, uno de los mil números carentes de vida y una de las mil vidas muertas.»

A finales del siglo XIX, Inglaterra vivía bajo un estricto código moral victoriano, que reprimía cualquier comportamiento considerado inmoral o fuera de las normas sociales. La homosexualidad era un tabú absoluto y estaba criminalizada. Las relaciones entre hombres eran castigadas con penas de prisión. En 1895, Oscar Wilde fue acusado de "indecencia grave" por su relación con Bosie, hijo del Marqués de Queensberry. El juicio fue un escándalo público que destruyó la reputación de Wilde. Fue condenado a dos años de trabajos forzados en la prisión de Reading Gaol, una experiencia que lo marcó física y emocionalmente.

Oscar Wilde conoció a Bosie en 1891, cuando Bosie tenía veintiún años y él treinta y siete. Bosie fue una fuente de inspiración y a la vez de conflicto. Lord Alfred Douglas era caprichoso, egoísta y derrochador, lo que llevó a Wilde a gastar grandes sumas de dinero y a distanciarse de su familia. La relación entre ambos fue intensa y tumultuosa, marcada por la pasión, los conflictos y, finalmente, el escándalo que llevó a la caída de Wilde. La diferencia de edad y la personalidad caprichosa de Bosie influyeron significativamente en el curso de su relación, que terminó siendo uno de los factores centrales en el juicio y encarcelamiento de Wilde. Durante el juicio, Douglas no apoyó a Wilde como se esperaba, lo que aumentó su sentimiento de traición y desilusión.

Su relación con Bosie fue un eje central de su deseo y su identidad. Bosie representaba no solo un objeto de amor, sino también una fuente de reconocimiento y validación. Sin embargo, esta relación fue profundamente destructiva, llevando a Wilde a la ruina financiera, emocional y social. En De profundis, Wilde reflexiona sobre su dependencia del reconocimiento de Bosie y de la sociedad. El encarcelamiento lo obliga a confrontar la fragilidad de este reconocimiento y a buscar una forma de validación que no dependa del Otro. Wilde acepta su vulnerabilidad y sus errores, lo que le permite reconstruir su identidad desde una posición de humildad y autenticidad. La escritura surge como un acto de subjetivación que le permite transformar su sufrimiento en algo significativo. A través de la carta, no solo se reconcilia consigo mismo, sino que también reafirma su identidad como artista. Wilde transformar su dolor en arte y su sufrimiento en sabiduría. Este proceso no solo lo llevó a una mayor comprensión de sí mismo, sino que también consolidó su legado como uno de los escritores más profundos y conmovedores de la literatura universal. 

La condena de dos años le fue impuesta en 1895 y la cumplió en las prisiones de Pentoville, Wandsworth y finalmente Reading Gaol, donde Wilde experimentó condiciones extremadamente duras e inhumanas, como trabajos forzados, aislamiento, mala alimentación y humillaciones constantes, que afectaron profundamente su salud física y mental. Su encarcelamiento marcó un punto de inflexión en su vida y obra, inspirando algunas de sus reflexiones más profundas, plasmadas en esta reveladora obra. 

«Perdí el propio dominio. Sin advertirlo, cesé de ser piloto de mi alma. Me dejé, en cambio, dominar por el placer, y a esta tremenda vergüenza he venido a parar. Sólo me queda ahora una cosa: la perfecta humildad.»

De profundis fue escrita entre enero y marzo de 1897, hacia el final de su condena. Wilde la concibió como una carta dirigida a Bosie, aunque nunca llegó a enviársela. La carta no fue publicada en su totalidad hasta 1905, cinco años después de la muerte de Wilde. Su amigo Robert Ross la editó y le dio el título De profundis en referencia al Salmo 130 de la Biblia, que comienza con las palabras "Desde lo profundo clamo a ti, Señor".

De profundis no es solo una obra literaria; es un testimonio desgarrador de la caída y el renacimiento de un genio. Acostumbrado a la opulencia, la fama, el hedonismo y las fiestas que lo convirtieron en el centro de la sociedad londinense, se encuentra de repente en una celda fría y oscura, sometido a trabajos forzados y a la humillación constante. Es en este contexto de extrema adversidad donde nace De profundis. Lejos de los salones elegantes y las veladas brillantes, Wilde se enfrenta a sí mismo con una honestidad brutal, reflexionando sobre su vida, sus errores y su relación con Bosie, el joven que lo llevó al borde de la destrucción.

La prisión fue un encuentro brutal con lo real, la violencia física y emocional de la cárcel, la pérdida de su libertad y la confrontación con su propia mortalidad. Este trauma no podía ser completamente simbolizado, no podía ser expresado o comprendido plenamente a través del lenguaje. Wilde intenta simbolizar lo real a través de la escritura, aunque reconoce que el sufrimiento extremo escapa a la comprensión total. La carta es un esfuerzo por dar sentido a lo que es insondable. 

«En la prisión enorme en la cual estaba recluido, yo era tan sólo el número y le letrilla de una celda en un largo corredor, uno de los mil números carentes de vida y una de las mil vidas muertas.»

Para Wilde, el encarcelamiento significó una ruptura brutal con el orden simbólico que había dominado su vida en la sociedad victoriana, con sus leyes morales y sus convenciones. Al ser condenado por "indecencia grave", Wilde fue expulsado del orden simbólico que lo había celebrado como un genio literario. Esta exclusión lo colocó en una posición de "excepción", donde ya no estaba sujeto a las mismas normas sociales, pero tampoco podía participar plenamente en ellas. En De profundis, Wilde utiliza el lenguaje, su orden simbólico, para reconstruir su identidad y dar sentido a su experiencia. La carta es un acto de simbolización que le permite procesar su dolor y su culpa, transformándolos en algo comprensible y comunicable.

Wilde estaba dominado por su imagen pública como dandi, esteta y figura social. Su reclusión destruyó esta imagen idealizada, llevándolo a una confrontación dolorosa con su yo. En la cárcel, Wilde perdió todo lo que había definido su identidad pública, su fama, su libertad y su estatus social. Esta pérdida lo llevó a una crisis en el registro imaginario, donde ya no podía sostenerse en la imagen idealizada de sí mismo. A través de la escritura de De profundis, Wilde comienza a reconstruir su yo desde una posición de vulnerabilidad y honestidad. En lugar de identificarse con la imagen del dandi, se reconoce como un hombre que ha sufrido y que busca redención. Este proceso de reconstrucción es clave para su supervivencia psicológica.

La lectura de De profundis tiene un efecto psicológico profundamente revelador tanto para el lector como para quien analiza la obra, ya que ofrece una ventana íntima al proceso de introspección, sufrimiento y transformación de Oscar Wilde. A través de su prosa lírica y honesta, Wilde no solo expone su propia experiencia, sino que también invita al lector a reflexionar sobre temas universales como el dolor, la redención, la identidad y la relación con los demás. 

Wilde fue castigado por vivir de acuerdo con su propia identidad y deseos, lo que refleja cómo la sociedad victoriana reprimía cualquier forma de expresión que no se ajustara a sus normas. Esta represión es un tema central en la obra, donde Wilde reflexiona sobre cómo su individualidad fue aplastada por un sistema moral opresivo. El encarcelamiento de Wilde lo alienó de la sociedad, convirtiéndolo en un paria. La cultura victoriana, con su moralidad rígida y su hipocresía, sirvió para justificar su condena. Esta moralidad victoriana, basada en la represión sexual y la apariencia de virtud, es expuesta por Wilde como una fachada que oculta la corrupción y la crueldad, utilizando las normas culturales para controlar y oprimir a los individuos. La carta es un acto de rebeldía que desafía las normas sociales y reafirma su identidad como artista.

Wilde utiliza la escritura como una herramienta para liberarse de las cadenas de la opresión y encontrar un sentido de redención. Aunque está físicamente encarcelado, Wilde encuentra en la escritura una forma de libertad. La carta es un espacio donde puede expresar sus pensamientos y emociones sin restricciones, lo que refleja el poder emancipador del arte, transformando su dolor en algo bello y significativo, como una forma de resistencia contra la opresión.

«Los únicos hombres que deseo tener a mi vera, son los artistas, y aquellos que sufrieron, y aquellos que conocen la belleza, y saben lo que es el dolor. Ya nadie me interesa fuera de ellos. No le exijo nada más a la vida.»

Wilde denuncia cómo la sociedad victoriana aplicó esta lógica al condenarlo, tratándolo como un objeto de escarnio en lugar de como un ser humano. El juicio de Wilde fue un ejemplo de cómo el sistema judicial victoriano aplicó una racionalidad fría y calculadora, ignorando su humanidad y su arte. Esta deshumanización es un tema central en la obra, donde Wilde reflexiona sobre cómo fue reducido a un mero caso legal.

La lectura de De profundis no solo es una obra literaria, sino también una ventana íntima a la vida, el pensamiento y la evolución de uno de los escritores más fascinantes de la historia. A diferencia de sus obras más conocidas, como El retrato de Dorian Gray o La importancia de llamarse Ernesto, que destacan por su ingenio y esteticismo, De profundis muestra a un Wilde vulnerable, introspectivo y profundamente humano. El lector puede conectarse con su lado más íntimo, descubriendo a un hombre que enfrenta el dolor, la traición y la redención con una honestidad conmovedora. Esta faceta más personal permite entender a Wilde no solo como un genio literario, sino como un ser humano complejo y lleno de matices. La obra aborda temas universales como el sufrimiento, el amor, la traición, el perdón y la búsqueda de redención. Estos temas resonarán con cualquier lector, ya que son experiencias comunes a la condición humana. Wilde reflexiona sobre cómo el dolor puede ser una fuerza transformadora, lo que invita al lector a pensar en sus propias luchas y en cómo estas pueden convertirse en oportunidades de crecimiento. Para quienes conocen a Wilde solo como el dandi ingenioso y despreocupado, De profundis ofrece un contraste revelador que enriquece la comprensión de su figura y su legado. Y para quienes se acercan por primera vez a Wilde, De profundis puede ser una excelente puerta de entrada a su obra. Al entender su contexto personal y su evolución, el lector puede apreciar mejor sus otras obras, desde las comedias ingeniosas hasta las reflexiones más profundas.

De profundis es considerada una de las obras pioneras del género literario confesional, donde el autor expone sus pensamientos y emociones más íntimos. Este estilo influyó en escritores posteriores que exploraron la introspección y la autobiografía, como Jean Genet, James Baldwin y Sylvia Plath, quienes utilizaron la escritura como un medio para confrontar sus propias experiencias de sufrimiento y marginalidad. Esta denuncia de las estructuras de poder y las normas sociales opresivas ha influido en autores que exploran temas de injusticia y marginación, como George Orwell en 1984 o Harper Lee en Matar a un ruiseñor. La obra de Wilde sigue siendo un referente para quienes buscan usar la literatura como herramienta de crítica social. Se trata de una de las primeras obras que aborda abiertamente la homosexualidad y la persecución que sufrió por su orientación sexual. Virginia Woolf, en Orlando, André Gide y Alan Hollinghurst han encontrado en esta obra un precedente para explorar temas de amor prohibido y resistencia frente a la opresión.

De profundis es una obra que no solo se lee, sino que se siente. Su impacto emocional y su profundidad filosófica la convierten en una experiencia literaria transformadora. Su estilo refinado y subversivo ha influido en escritores que buscan combinar la belleza literaria con la introspección, como Marcel Proust en En busca del tiempo perdido o Rainer Maria Rilke en Cartas a un joven poeta. La capacidad de Wilde para transformar el dolor en algo bello y significativo ha inspirado a generaciones de escritores. No te la pierdas.

«Antes, no podía haber venido; ni después, tampoco. Si me hubiera hablado alguien de humildad, de mi lo habría apartado; si me la hubiera traído alguien, yo la hubiera rechazado; pero la encontré yo mismo, y es por eso que deseo conservarla. Imposible que sea de otra manera; es ella lo único que en sí misma lleva gérmenes de vida, de una vida nueva, lo único que me aporta los gérmenes de mi vita nova.»

miércoles, 1 de enero de 2025

El minero, de Natsume Soseki

Descripción de la imagen

El minero (1908) es una obra adelantada a su tiempo. Aunque fue escrita a principios del siglo XX, su enfoque innovador y su exploración de temas universales la hacen tan relevante hoy como lo fue entonces. Soseki no solo anticipó técnicas narrativas que se harían famosas décadas después, sino que también planteó preguntas sobre la naturaleza humana, la alienación y el sentido de la vida que siguen resonando en los lectores contemporáneos.

Imagina una novela que no te cuenta una historia, sino que te sumerge en la mente de un personaje, en sus pensamientos más íntimos, en sus miedos, sus contradicciones y sus momentos de lucidez fugaz. El minero, de Natsume Soseki, es precisamente eso, un viaje literario audaz y visionario que desafía las convenciones narrativas y anticipa el modernismo de autores como James Joyce y Samuel Beckett.

La trama, aparentemente sencilla, sigue a un joven sin nombre que, tras un desengaño amoroso y una serie de fracasos, huye de Tokio. Atravesando un insondable bosque de pinos, caminando hacia la oscuridad, donde la ausencia de gente apaciguará su agonía, se encuentra por el camino a un anciano que le ofrece ganar mucho dinero y termina trabajando en una mina de cobre. La simplicidad de esta premisa no desvela nada. Lo que Soseki nos ofrece es mucho más que una historia de supervivencia. Es una exploración profunda de la conciencia humana, un descenso a las profundidades del alma.

«—¡Oye, joven! ¿No quieres trabajar? ¿Qué me dices? Todo el mundo necesita un trabajo.»

La mina no es solo un lugar físico; es una metáfora del subconsciente, un laberinto oscuro y claustrofóbico donde el protagonista debe enfrentarse no solo a las condiciones extremas, sino también a sus propios demonios internos. Aquí, Soseki despliega su genio narrativo, utilizando el flujo de conciencia para llevarnos al corazón de la mente humana.

El protagonista no es un héroe tradicional; es un antihéroe lleno de dudas, contradicciones y momentos de lucidez fugaz. Su voz es caótica, fragmentada y, en ocasiones, desconcertante, pero siempre auténtica. A través de monólogos interiores, saltos temporales y digresiones, Soseki nos permite acceder a los pensamientos más íntimos del joven, creando una sensación de inmediatez y veracidad que resulta sorprendentemente moderna.

«No vi en ninguna de aquellas caras una sola huella de calidez humana, de ternura. Eran rostros salvajes. Por alguna misteriosa razón, el salvajismo se había apoderado por completo de aquellos hombres.»

Pero El minero no es solo una exploración de la mente humana; es también una reflexión sobre el absurdo y la alienación. El protagonista se encuentra atrapado en un mundo que carece de sentido, donde las acciones humanas parecen guiadas por fuerzas irracionales e incomprensibles. Esta sensación de desarraigo y desconexión recuerda poderosamente a las obras de Samuel Beckett, especialmente a Esperando a Godot.

En la mina, el tiempo parece detenerse, y la vida se reduce a una serie de rutinas repetitivas y carentes de propósito. Los mineros, incluido el protagonista, están atrapados en un ciclo interminable de trabajo y sufrimiento, sin esperanza de escape. Esta visión desoladora de la existencia humana es uno de los aspectos más impactantes de la novela y uno de los que más la acercan al existencialismo y al teatro del absurdo.

«Esto es un vertedero de desechos humanos. Un cementerio de vivos. Una trampa mortal. Una vez aquí, por mucha dignidad que tengas, ya no serás capaz de salir.»

El estilo de Soseki es minimalista pero poderoso. Evita los adornos literarios y se centra en la crudeza de la experiencia del protagonista. Las descripciones de la mina son sombrías y desprovistas de romanticismo, lo que refuerza la sensación de opresión y desesperanza. Este enfoque minimalista no solo hace que la novela sea más impactante, sino que también permite que las ideas y emociones subyacentes brillen con mayor intensidad.

Para aquellos que buscan algo más que una simple historia, El minero ofrece una experiencia profunda, desafiante y, en última instancia, transformadora. Es una obra que no se limita a contar una historia, sino que te sumerge en las profundidades del alma humana. Si te atreves a adentrarte en sus páginas, saldrás con una nueva perspectiva no solo sobre la literatura, sino también sobre ti mismo.

«Es muy difícil plasmar en un personaje de novela a una persona real.»

Natsume Soseki