HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Roberto Bolaño, Thomas Pynchon y Enrique Vila-Matas. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2026

jueves, 30 de agosto de 2012

El valle de los avasallados, de Réjean Ducharme

Réjean Ducharme es un Huracán en papel. Al igual que Thomas Pynchon, decidió como éste, invisibilizarse para el mundo y para la prensa. Nadie sabe donde está. Su existencia puede encontrarse en su obra y cuando accedes a ella, te arrolla de energía y vitalidad. Con él recuperas la intensidad de la infancia y los tesoros del sueño. Su universo literario es colosal.

No intento recordar las cosas que ocurren en un libro [...] Lo único que le pido a un libro es que me inspire energía y valor, que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerde la urgencia de actuar.

El valle de los avasallados es la historia de Bérénice Einberg, una niña prodigio de nueve años, disertadora, políglota, actriz, intérprete de diversos instrumentos, bailarina, experta en montar y desmontar armas de un solo vistazo. Desgraciada, lúcida, destinada al suicidio o dispuesta a envejecer, declarándose a sí misma agresivamente apátrida y perdidamente sin origen. Bérécine sufre por el desinterés de su madre, por la brutalidad de su padre, por la cobardía de su hermano, al que adora, y de la muerte próxima de su mejor amiga. 

Una obra imprescindible de un autor esencial de la literatura francófona contemporánea, a quien el Premio Nobel de Literatura 2008, Le Clézio, le dedicó su galardón, "A Réjean Ducharme, por la vida". Agradezco el esfuerzo dedicado a Ediciones Doctor Domaverso, por levantar a los universales.

"El libro es un mundo, las páginas sus ciudades, las lineas son calles y las palabras sus moradas."

miércoles, 22 de agosto de 2012

Plegarias nocturnas, de Santiago Gamboa

Todo esto sólo prueba que aún puedo soñar. Como decía Rimbaud, a la aurora, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades.

Plegarias nocturnas es la historia de Juana, una fuerte mujer que ha llegado a la meta de su alma. Con su solitaria voz humanitaria, elevada entre gritos, entre llantos, de un día naciente,  transmite una radiante energía con su firmeza y valor.

Esta narración transcurre entre Bogotá y Bangkok, o entre Colombia y Tailandia. Muestra el vínculo de amor inalcanzable entre Manuel y Juana, dos hermanos separados por un destino condicionado en una sociedad violenta. La sociedad de Uribe, el mandatario de los desaparecidos y el paraíso de los corruptos, que tanto sufrimiento causó.

Santiago Gamboa no escribe. Convierte el drama y la melancolía, con sus letras, en un arte literario. La literatura pasa por sus manos y las hojas del libro recogen su lirismo y su sensibilidad. La narración te arrastra, te envuelve, te hace vivir otra vida, que sin su escritura jamás llegarías a experimentar.

Así da gusto regresar a la literatura. Esta obra, que contiene muchas otras obras, te arroja al deseo de naufragar en años y años de más literatura. Inspira coraje y una urgente necesidad de actuar. Suya es, amantes de la literatura. Que la disfruten. Au revoir, arrivederci. Nos encontraremos donde alcance otro gran tifón literario.

domingo, 1 de julio de 2012

Los inmortales, de Manuel Vilas

Literatura fresca, enérgica, actual y divergente. Manuel Vilas muestra en su fantastic collage la tragicomedia del ser. Una danza creativa de personajes y escenarios que despiertan hacia una lectura de la lucidez, en un imaginario de sucesos que saltan entre lo inaudito, la vida cotidiana y la cultura pop. Su efecto, disfrutar.

Manuel Vilas escribe para que la gente se enamore. Todo lo demás, ni es real, ni existe, ni está... excepto el amor.

Me gusta el Gran Vilas.

Y en esta ocasión no me despido porque me dirijo a vosotros, inmortales. Sabed que en algún rincón del tiempo nos volveremos a encontrar.

domingo, 18 de marzo de 2012

Fascinación, de Don Delillo

Lightborne es un cutre pero educado comerciante de erótica Bric-à-brac que se entera de la existencia de una película pornográfica rodada dentro del búnker del Führer, los días previos a la caída deBerlín, en 1945 y que tiene como protagonista, ni más ni menos, que a Hitler. Nadie parece haber visto la película, pero las especulaciones son altas, y Lightborne intenta vender la cinta en varias direcciones a la vez. Diversos personajes pululan alrededor de este enigmático film, mafiosos, un senador codicioso, un espía de la CIA, marchantes de arte y una periodista que trabaja para una revista radical llamada Running Dog.

Seix Barral ha hecho el esfuerzo de recuperar una de las novelas más difíciles de encontrar de Don Delillo, debido a su temática morbosa desde la ficción más policíaca, sin embargo la novela avanza desprovista de relieve y deteriora poco a poco el interés por dicha cinta encubierta. Su lectura es rápida, pero su trama apagada.

Siento decir que en esta obra, Delillo, no consigue suscitar la fascinación, la alucinación ni la atracción irresistible que propagó en Submundo, Libra, Punto Omega o Body Art. Entiendo que todo este material fue el precursor de Libra, donde su narrativa adquiere la fuerza de un ciclón, al investigar el asesinato de JFK, con toda su crudeza. Fascinación es tan sutil que pierde todo el contacto potencial con las virtudes, la gravedad y la agitación de su tesis ficcionada. Cuenta Delillo, que la escribió muy rápido.

viernes, 2 de marzo de 2012

El Sunset Limited, de Cormac McCarthy

Una habitación. Dos hombres sin nombre. Blanco y Negro. Un profesor de universidad, que acaba de intentar quitarse la vida y un exconvicto convertido en evangelista afanado a una Biblia.

Novela dramática que explora dos concepciones opuestas de la existencia. Religión vs Ateísmo. Cormac McCarthy escribió esta obra de teatro en 2006 como si se tratara de un combate de ideologías, a vida o muerte. Posee la atmósfera fría y apocalíptica del Fin de partida de Samuel Beckett en versión McCarthy, con la poética underground de una tarde de gris urbana, que se borra y desaparece a cada hoja que pierdes.
Su final es poderoso. Rotundo. Por la inercia oculta que deja la futilidad del último acto.

Quien lea esta obra jamás se olvidará de las brillantes luces de El Sunset Limited, que resurgen de las sombras del vacío, estables, inertes, tranquilas.

“Creí que tenía la piel dura como el elefante.”

“Yo profeso la oscuridad. Esa noche disfrazada de día.”

domingo, 26 de febrero de 2012

Los nombres, de Don Delillo

James Axton es un escritor de poca monta y analista de riesgos que descubre una cadena de asesinatos cometidos por una secta llamada "Los nombres". Las muertes se producen mediante un culto desconcertante de asesinato ritual. Mueren en lugares cuyas iniciales corresponden al de sus víctimas. Tal y como dice uno de los asesinos:

“Abecedario. Esto es lo que somos. Los alumnos del alfabeto. Los principiantes.”

Los personajes de Los nombres parecen estar sepultados en el lenguaje. Sus conversaciones parecen intercambios ritualizados en lugar de un habla real. Uno tiene la sensación de presenciar una narrativa en movimiento, furiosa. Los miembros del culto están cometiendo sus asesinatos, no tanto para acabar con las personas sino para deshacerse de la lengua y lo que representa. Están matando el alfabeto.

Al examinar la compleja actividad de "Los nombres" vemos de cuantas formas Delillo es capaz de diseccionar y celebrar las estructuras de la mente, donde el lenguaje representa la última expresión (contundente).

“La mentira es más profunda en griego de lo que hubiera sido en inglés.”

Una obra policromada, original y reflexiva, que le permite al autor explorar diversos nudos y temáticas como el análisis de todos los estados de conciencia del erotismo con el turismo, a partir de la idea como América fue concebida por el resto del mundo frente a la idea de cómo el resto del mundo ha sido concebido por los americanos, desde la mística al fanatismo.

Una novela de intriga, que nos otorga el privilegio de movernos por diferentes lugares, pisarlos, mirarlos y sentirlos. Si la leen, serán afortunados y sabrán lo que digo cuando llegen al desierto y absorban toda la luz que contienen las potentes frases de uno de nuestros genios vivos de la literatura. En sus letras hay filo.

Ahora mi deseo es que reciba cuanto antes el Premio Nobel de Literatura. Puede que este año 2012, porque todo lo que él escribe genera en mi una necesidad de leerlo, por principios de sentido y de orden. Don Delillo, Philip Roth, Cormac McCarthy, Thomas Pynchon. Los hacedores complacientes del tifón literario.

jueves, 26 de enero de 2012

Diario de invierno, de Paul Auster

Lo compré en Amazon por 10,44 euros y lo descargé en la Samsung Galaxy Tab de 7 pulgadas para poderlo leer con la máxima rapidez. Dentro de cuatro días (1 de febrero) cualquier lector la podrá comprar en papel. En mi caso yo sentí una prisa más capital. Invisible me dejó un buen recuerdo y tal vez este año algo parecido podría volverse a repetir. Qué craso error. La lectura no ha ido nada bien. Primero porque se trata de una malograda probatina experimental, de insípida literatura invernal y segundo porque este formato electrónico no lo puedo colocar junto a las demás obras de Paul Auster que ordeno meticulosamente en mi librería de opulentos y truncados por igual. Así que la literatura portátil me ha empezado a incomodar. Tengo la sensación tener entre manos un libro fantasma. ¿De qué forma lo tengo que guardar? Consumo las ideas del autor, capto sus giros y reflexiones, planeo en sus memorias rasgadas, ¿pero el libro donde está? No llego a sentirlo en su totalidad. Paso las páginas rozando la táctil pantalla pero pierdo siempre el grosor. Necesito la tapa de compuerta y pasadizo, el papel inerte servicial, manchado de esa tinta intencional, ese objeto cerrado, indolente, que puedo mirar en su estante y pensar: Uno más.

Diario de invierno es el frío y baldío soliloquio de Paul Auster hacia Paul Auster, escrito a puño y letra, y transcrito al ritmo de su imperecedera Olympia que compró en Francia en 1974 en un mercado de segunda mano. Una obra apagada. Un diario para los incondicionales de Paul Auster que deseen saber más detalles de los vapores biográficos de este mediático autor que publica una obra por año. Su escritura tengo que decir que seduce. Es sincera. Hay alma en sus letras. No se puede negar. Pero cierras el libro y tan sólo queda un recuerdo gris. El recuerdo de un hombre que ha llegado a los sesenta y cuatro años y empieza a temerle a la muerte, a la inevitable cuenta atrás. Su diario de invierno es una suerte de salvación, un rescate de vivencias y sucesos remotos que extienden la huella de su existir, olvidando su ficción, hacia una toma de consciencia en la que se arroja a la cara cada cosa que hizo, bien o mal, como la hizo y su soledad.

Puede que el día de mañana para cerrar por completo el círculo de esta lectura compre la novela de papel en un mercado de segunda mano gracias a alguien que la deje escapar. Y sin más, finalizo esta reseña con la única frase que puedo rescatar de este diario inclemente que me ha dejado hibernal. Es resto para mi es silencio.

“Todos somos extraños para nosotros mismos, y si tenemos alguna sensación de quienes somos, es sólo porque vivimos dentro de la mirada de los demás.”