HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Joyce, Proust o Kafka. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2016

viernes, 10 de octubre de 2008

Los excluidos de Elfriede Jelinek

Se trata de una escritora polémica, aclamada y controvertida. Es calificada de feminista radical y de pornógrafa roja. Sus obras se mueven entre la prosa y la poesía, e incluyen descripciones que van desde escenas teatrales a secuencias fílmicas. Su prosa, dedicada principalmente al movimiento y a la conducta de sus personajes, nos incita a crear imagénes muy nítidas de sus escenas literarias.

Elfriede Jelinek es una autora teatral, novelista y ensayista austriaca. Nació el 20 de octubre de 1946, en Mürzzuschlag, en la provincia de Estiria (Austria). De padre judío checo y madre de la clase acomodada Vienesa, perteneció al Partido Comunista Austriaco de 1974 a 1991, y gran parte de su trabajo se puede inscribir en la sofisticada tradición lingüista de la crítica social.

Es la décima mujer galardonada con el premio Nobel, y primera de nacionalidad austriaca, que obtuvo en 2004 por «el flujo musical de voces y contravoces en sus novelas y obras de teatro». Se hizo popular por su novela Las amantes (1975) que conquistó al público de lengua alemana. Otras obras suyas sobresalientes son las novelas, Somos reclamos, baby (1970), Los excluidos (1980), La pianista (1983), que plasmó en el cine el director Michael Haneke en 2001, Deseo (1989) y Una novela de entretenimiento (2000); el libro de poemas Las sombras de Lisa (1967), las obras teatrales Lo que ocurrió después de que Nora abandonara a su marido o pilares de las sociedades (1979), Nubes. Hogar (1988), Una pieza deportiva (1998), La Central (2003) y el ensayo Los hijos de los muertos (1995).

En 1960 empezó a estudiar piano y composición en el Conservatorio de Viena. Después de su Abitur (bachiller alemán) se matriculó en la Universidad de Viena y estudió Ciencias del Teatro e Historia del Arte. En 1967 interrumpió sus estudios y comenzó a escribir. Lírica y textos en prosa aparecen en antologías y revistas literarias, antes de la publicación de su primer libro Wir sind Lockvögel baby (Somos reclamos, baby') en 1970.

Como sus compatriotas Elías Canetti y Thomas Bernhard ha repudiado a su país, al que reprocha seguir anclado en su pasado nazi. Considerada como una de las autoras contemporáneas de habla alemana más importantes, crea en sus novelas la imposibilidad de las mujeres de lograr una vida completa en un mundo donde son pintadas con base en imágenes. Ha traducido al alemán a autores estadounidenses, Thomas Pynchon entre ellos, y actualmente reside entre Viena y Munich.

No quiso ir a recoger el Premio alegando que sufria fobia social. Como escritora defiende que debe estar con los marginados, y nunca aliada con los poderosos.

Jelinek intenta hacer frente al caos de una sociedad patriarcal dominada por el sexo, que como elemento vertebrador, parece ser tan sólo productor de podredumbre. Y para ponerla de relieve nada mejor que llevar la situación hasta extremos casi insoportables donde los personajes parecen perder su naturaleza de humanos para ser bestias. Quizás, piense Jelinek, tan sólo haciendo rebotar hacia lo más profundo del suelo a sus criaturas, se podrá conseguir el impulso que propicie el cambio.

Entre sus preocupaciones figuran la crítica social, el análisis de la condición de la mujer y el desarrollo de un lenguaje propio, muchas veces devenido en verdadero protagonista de sus obras. Feminista a ultranza y defensora de las ideas de la izquierda, Elfriede Jelinek ha sufrido en su país el ataque de los partidos de derecha y, tras la llegada al Gobierno del ultraderechista Jörg Haider, sus obras fueron prohibidas en los teatros públicos austriacos.

En esta obra, Los excluidos (1980), el mapa textual aborda un grupo de jóvenes, los hermanos Rainer y Anna y los amigos Sophie y Hans , que transita un orden residual. No se trata de marginalidades sociales, sino más bien de jirones históricos y políticos. El padre de Rainer y Anna , en tanto vencido nazi memorioso, rehace su camino ya no como responsable del campo de concentración, sino como jefe de una familia que le permite la creación de un "campo" alternativo. Allí experimenta científicamente, en el cuerpo de la esposa-madre y en sus hijos, un poder destructivo traspasado de angustia. En el otro frente de la ideología, la madre proletaria, filiada rígidamente a la ideología de clase, parodia inútilmente a la obrera orgánica e intenta traspasarle a su hijo, el obrero Hans , éticas y estéticas políticas en medio de una realidad ya enteramente inorgánica.

Los jóvenes funcionan en un presente que porta las excedencias de un pasado. Aunque transitan conceptualmente entre la literatura, la música, los discursos culturales, entregan sus cuerpos a prácticas desestabilizadoras del orden institucional y jurídico. Rainer , él, poeta, asesina a su propia familia profundizando hasta el paroxismo más exacerbado.

Sí, en los cuatro jóvenes están plasmadas las ideologías y las vocaciones, la dialéctica que confronta, pero también complementa, a los contrarios (nazismo y socialismo, masculino y femenino, burguesía y proletariado, trabajo intelectual y manual); sólo el fracaso es unívoco y altisonante. En la puesta en escena de Los excluidos el lector de la novela es abatido por una brutal fuerza dramática de la mano de una escritora que, según su propia confesión, no asiste jamás a la representación de sus obras teatrales, sino que se queda en su casa y ocupa su butaca de lectora desde donde devora sus propias palabras calóricas . Las que dan cuenta de un narrador que hilvana los espeluznantes acontecimientos y recurren a la intertextualidad para explicarle al lector sobre las influencias que George Bataille , o Albert Camus , o el Marqués de Sade han obrado sobre Rainer , quien, por cierto ha recibido ese nombre en honor a Rilke . Ese narrador omnisciente también le advierte al lector (devenido espectador de palabras), que Rainer , el incipiente poeta lenguaraz líder del grupo (más frustrado que maldito), es hermano gemelo de Anna , quien por mucho que se empeñe en ejecutar la música de Beethoven o de Bramhs , por más que calle - en contraposición a su hermano- no será jamás más músico que el verdadero poeta. Gemelos: la poesía y la música, el hablar y el callar, el macho y la hembra, hijos del fracasado nacionalsocialismo alemán, enamorados él de una burguesa y ella de un obrero, despreciados ambos por los verdaderos protagonistas del aparato productivo de la nueva promesa austriaca (como alemana), serán víctimas y victimarios; ejecutores y ejecutados; objeto y sujeto del más cruel ensañamiento en un final absolutamente dramático, en el que Rainer , tras entregarse a la policía con absoluta naturalidad, luego de haber asesinado a sus padres y a su hermana hasta dejar sus cuerpos irreconocibles, le asesta el golpe mortal al lector, proclamando: "Ahora ya lo saben todo y pueden disponer de mi", convirtiéndose él mismo, por el poder de la palabra, de lo silenciado y de lo inferido, en un poeta.