HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Joyce, Proust o Kafka. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2016

jueves, 25 de agosto de 2011

La subasta del lote 49 de Thomas Pynchon

He flipado, jajaja. Esta obra te nutre la mente de escenas y personajes reactivos y genuinos. Pynchon es libertad literaria, genialidad, creatividad y surrealismo hilarante. Está repleta de color, de relieve, pero sobre todo de movimiento. Es una micro-novela de tránsito donde fluye sin temor el alma de Pynchon. Literatura hacia la entropía que en su final te deja literalmente suspendido en el abismo y al lanzar la vista atrás tan sólo te queda reirte a carcajada limpia y pensar —¿Qué has hecho conmigo, Pynchon? Me has transportado a noventa lugares, me has hecho saltar siete, ocho, nueve veces en el tiempo (ya ni sé), he sentido cuarenta y nueve mil sensaciones dispares. ¿Por qué lo dejas aquí? Dale más vida a tu paranoia y dejanos escuchar a Loren Pardillo hasta saber que hay en ese intrigante lote 49. Ponnos sobre otra pista más que no nos lleve más que al deleitoso absurdo del entretenimiento y la fascinación. Tu universo es adictivo. Eres el James Joyce de la literatura contemporánea. Un Huracán en papel vivo. El ejemplo de que la literatura es talento, aprendizaje permantente y disposición hacia la libertad. Wah-wah ¡Que bien suena tu trompeta, cabronazo! Jajaja. Me siento un privilegiado por poderlo disfrutar—.

¿Me permite preguntarle si ha venido a pujar, señora Mass?
—No —dijo Edipa—. Solamente a meterme donde no me llaman.



12 comentarios :

Pynchoniano dijo...

Es demasiada tentación. Con este nombre que me he dado no puedo menos que participar en esta entrada. Y para hacerlo con todas las de la ley me propongo releer "La subasta del lote 49", leído hace dos años, cuando aún era joven e inexperto.
Y ya en el primer capítulo Pynchon sorprende con dos escenas/pistas de lo que es el libro. De la primera tan solo intuyo su importancia (el estado mental de "Mucho" Maas; la segunda me confirma la idea que tenía del libro: Edipa mirándose los pies tras haber contemplado el cuadro "Bordando el manto terrestre".
Otra vez me ha enganchado.
Saludos

Tránsito Blum dijo...

Mi alegría es notoria por tus comentarios, Pynchoniano. En mi caso la única interpretación que puedo hacer de esta novela es que Pynchon buscaba liberarse, dar rienda suelta a su más personal libre asociación, tocando sus temas estrella: ciencia, historia, anarquía, arte y ficción onírica, con la precisión de un escritor que disfruta con el ejercicio de la escritura creativa.

El cuadro que tanto recuerdas de la pintora española Remedios Varo y que cita al final del primer capítulo lo evoca porque está hablando de una torre y de Edipa. Hace una rápida asociación con la surrealista obra de arte aparecida 5 años antes, recordando sus doncellas, México, la tristeza y la soledad. Recordando el icono universal de la torre y el mundo y el manto tejido por el arte de la aguja, sobre el que se erige su cuerpo con la fragilidad de sus pies. La técnica de su escritura puede basarse perfectamente en recoger los matices/detalles de su experiencia/pasado y transformarlos en su propio universo pynchoniano para trazar con su portentosa imaginación la ruta con saltos mnémicos del viaje hacia la subaste del lote 49. Eso significa que de todos los restos, el pone atención sólo en uno ( el 49) para que la historia funcione. Es magistral.

Realmente es... ¡una flipada! jajajaja
A ver que más te suscita a tí en la relectura. Sobre todo me interesa saber si también hace que te sientas suspendido en el vacio cuando finaliza. Yo me sentí como un astronauta fuera de la nave presenciando la inmensidad del universo. Fue asombroso.

Saludos

Pynchoniano dijo...

Decía Harold Bloom que Pynchon no se puede interpretar salvo desde el punto de vista de la elección personal y arbitraria que hace cada lector. Pues haciendo uso de esa facultad que me concede, me atrevo a contradecirle cuando opina (en "Cómo leer y por qué") que "La subasta..." no puede ser nunca una alegoría "porque Pynchon no tiene una doctrina definitiva que proponer, sea religiosa, filosófica o psicológica". Efectivamente Pynchon no adoctrina, pero sí pienso que su libro constituye una alegoría literaria, y en varios puntos está hermanada con "Dublinesca" de Vila-Matas. Por ejemplo: proponen literatura tras la muerte de la literatura (en el caso de "La subasta" de la del tipo en el que el autor es omnipotente, y creo que este papel está representado por Piece InVerarity, que es una prolongación de V.).
Edipa, protagonista de novela, pero a la vez escritora y lectora de su novela, intuye su naturaleza literaria y llora ante el cuadro de Remedios Varo. Al fin y al cabo, todo libro es una recreación del mundo.
Es una opinión.

Tránsito Blum dijo...

Pues, francamente, me resulta muy interesante tu Tª literaria. He leído en este tiempo muchas interpretaciones, incluída la de Harold Bloom, que es la más expedita y he podido repasar muchos de los signos alegóricos o más literarios expuestos en la pynchonwikipedia sobre "La subasta..." y abre tantos caminos que dan ganas de recorrerlos todos. Todos le enriquecen. Tener a Pynchon en la literatura significa disponer del erario narrativo más valioso de nuestro tiempos. Es el heredero de James Joyce. Un inventor de la lingüística y de ficciones imposibles.

Muchas gracias por tu aportación. Son siempre bienvenidas.

Saludos

Anónimo dijo...

Una novela increible, por la profundidad de sus significados. Fresan alguna vez dijo que la subasta era la novela màs breve de Pynchon pero tambien la màs amplia en sus intenciones. yo debi imprimirmela y hacerme un libro artesanal de ella, pues donde vivo, el norte de chile, es inencontrable. en realidad la subasta puede servir a muchos lectores reacios de Pynchon, a abrirse a este mega universo, pues por su brevedad (unas 180 paginas) puede leerse todas las veces que sea necesario a ver si se pueden coger todas las posibilidades ahi lanzadas. lo que a mi me quedo, era ese juego dualista, eso que por cinco paginas te sugeria que edipa habia descubierto una tremenda conspiracion sobre el correo de usa, y a continuacion, por cinco paginas mas, que edipa estaba delirando en verdad. es decir el equilibrio puro, la incerteza permanente, donde Pynchon nunca toma partido, o muestra, como todos los grandes escritores las dos caras de la moneda, el argumento y su contrargumento.

saludos

Sebastian

Tránsito Blum dijo...

Chileno... la idea de crear un libro artesanal con esta obra de Pynchon es soberbia. Realmente maravillosa. Un fetiche mágico. Un proyecto para regodearte en los detalles y en su tacto. Puede que sea la forma más acertada de materializar la expresión de júbilo hacia una excelsa obra de la Alta Literatura. Me ha fascinado. He quedado tentado en varias ocasiones de hacerlo con algunos libros que estaban descatalogados, sin embargo pienso que puede generalizarse con las que uno considera obras maestras imprescindibles, tifones literarios.

Muchas gracias por compartir tus impresiones. Ha sido un placer. Te confieso que en Contraluz me hice con Espato de Islandia para profundizar todavía más en la grandeza de los planteamientos lumínicos del autor, y ahora acompaña al libro en la librería. Encontrarás fácilmente la entrada en este Blog.

Saludos

David. dijo...

Fue mi primer acercamiento a Pynchon y realmente disfruté mucho. Es totalmente cierto que la obra está plagada de referencias. Creo que su brevedad la hace ideal como primera toma de contacto con los libros de este autor, pero no solo eso, pues es de por sí una obra muy acertada y muy lograda. Así como a Contraluz me pareció que le sobraban páginas, este Lote... tiene las dimensiones perfectas para lo que cuenta.

Saludos.

Pynchoniano dijo...

Encuentro trompetas con sordina en todos los rincones. Desde luego, me he vuelto paranoico; soy un paranoico. Pero como dijo Foster Wallace, la pregunta correcta es: ¿soy lo suficientemente paranoico? Porque si lo piensas bien, el que yo sea paranoico no significa que no me persigan.
Este desvarío viene al hilo de lo que dijo alguien (¿yo?) sobre un cierto hermanamiento temático entre "La subasta del lote 49" y "Dublinesca". Y es que no creo que sea casual la coincidencia de apellidos entre Malachy MOORE y Mucho MAAS.

Tránsito Blum dijo...

Pynchoniano, te voy a confesar, que desde hace mucho tiempo, disfruto pensando que tú eres Enrique Vila-Matas. Lo que pasa es que el día que V-M escribió en el Blog, se esfumó mi paranoia. Pero... ahora creo que está reapareciendo.

Pynchoniano dijo...

Y yo que pensaba que veía trompetas... Pero lo cierto es que usted ve una orquesta entera de tubas. Y aunque le quedo reconocido, lo hago solo en la acepción 7ª que establece la RAE para el término, es decir, le quedo reconocido por el halago.
Para ser justo también reconoceré que en una ocasión me pareció ver a Vila-Matas disfrazado en su blog, escondido en la entrada de Contraluz bajo el nombre de Thomas Pynchon. V-M es un juguetón y todo puede ser... También a mí me gusta el juego, pero probablemente es la única característica que compartimos (yo soy más alto).
No obstante, aprovecho este espacio para postularme como personaje de Vila-Matas, al que ruego que la próxima vez no nos pinte tan chulos...

Pynchoniano dijo...

Disculpen. La última línea parecía una crítica, pero sólo era una pista sobre los muchos kilómetros que me distancian de la Barcelona de Vila-Matas.

Vicente Rosenstock dijo...

Increíble. Me la empecé ayer y, sin darme cuenta, estoy releyéndol a ahora mismo. Esto no puede ser sano.