HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Joyce, Proust o Kafka. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2016

miércoles, 5 de mayo de 2010

La historia siguiente de Cees Nooteboom

Otro de los posibles candidatos al Premio Nobel de Literatura. Cees Nooteboom es un escritor neerlandés que derrama en su novela un fuerte sentimiento europeísta y cosmopolita. Siente un fuerte amor por España, por la cultura hispánica y por las lenguas muertas, el latín y el griego. Ha sido traductor de varios idiomas y ha recorrido la mayor parte de Europa en autostop. Su literatura atesora un criterio filosófico y profundo muy cercano a la sabiduría clásica y mitológica. Nos somete a temas imprescindibles para recuperar el alma, entre ellos, la muerte, la metamorfosis, la simultaneidad o la transitoriedad del ser.

La historia siguiente irrumpe en la habitación de un hotel de Lisboa. Herman Mussert, un profesor neerlandés de lenguas muertas, se despierta y siente un extraño escalofrío por la posibilidad de ser otro e incluso por la hilarante posibilidad de estar muerto. La noche anterior se había acostado en su tranquilo apartamento de Amsterdam. Tal vez ese hombre se está muriendo, lo que da pie a que el hombre de Lisboa cuente la historia de su vida y la de dos mujeres que fueron importantes en ella.

“Los dioses pueden transformarse a sí mismos, los hombres sólo pueden ser transformados.”

La novela nos envuelve en la nómada vida de Herman Mussert que siente su contemporaneidad salpicada con las sabias y clásica gotas del mundo grecolatino. Reflexiona su existencia desdoblada en base a las pistas que Ovidio dejó en su libro Metamorfosis, en base a la doctrina de la armonía de Pitágoras o a los pensamientos que nos llegaron de Sócrates. Descubre una atracción hacia la muerte entendida como cavilación catártica hacia la metamorfosis existencialista. Lo que la noche anterior era miedo ahora es emoción.

“El destino pertenecía a profetas ciegos, oráculos y coros que anunciaban la muerte; no pertenecía al jadeo junto al frigorífico, al manejo torpe de condones, esperar en una Holanda a la vuelta de la esquina y citas clandestinas en un hotel de Lisboa.”

La virtud de esta lectura se reduce en la posibilidad de permutar y transitar por un mundo de meditaciones y de transformaciones invisibles, o como dijo Nabokov, de sentir las incomparables punzadas de las misteriosas maniobras mentales necesarias para pasar de un estado a otro. La posibilidad de pensar en la inmortalidad aunque sólo sea un instante. Esta novela toca y contagia un espíritu revitalizante. Tomen. Observen la vida desde esta barandilla.

1 comentario :

Maria Balteira dijo...

Vengo via T!, por esta entrada (en realidad, estaba buscando Rituales, que no lo leí), y me quedé mirando tus reseñas.

Me quedó en el tintero, después de leer esta reseña, que más que un instante de inmortalidad probablemente haya algo del orden de la redención por la vía narrativa: el profesor condenado a la transposición didáctica de lo que ama (que deviene una trivialización soporífera) y a una traducción secreta completamente inútil, que deviene narrador y por estilización consigue dar una forma más digna (humanista) a su desencanto. Digamos, un anti-Beckett, de alguna manera.

Saludos,
G.