HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Joyce, Proust o Kafka. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2016

viernes, 9 de octubre de 2009

La lluvia antes de caer de Jonathan Coe

¿Saben esas veces en las que el vello corporal se nos eriza, de forma súbita? Sí. ¿Esas veces en las que toda la energía que contiene la emoción anidada en lo más profundo de nuestro ser aflora hacia nuestra piel, hacia la superficie, y cada pelo le rinde pleitesía, levantándose, erizándose para darle salida y proyección al sentimiento? Bien. Pues esto es lo que yo he experimentado al leer esta conmovedora novela. Una sublevación inevitable del corazón. Y un placer envuelto de misterio. Puedo decir que es una novela que he disfrutado de párrafo a párrafo. No he podido soltarla desde que leí la primera página. La compré este lunes y hoy viernes he llegado a su impetuoso final. Su narración es perfecta. La elegí por dos motivos. Uno: se trataba de una novela actual, de Anagrama. Dos: el escritor, Jonathan Coe, iniciaba un importante tránsito en su trayectoria literaria, abandonando la sátira y la comedia social por una literatura íntima, madura y llena de sutilezas. Intuí que la literatura británica se ganaba a un tercer escritor sublime, junto con Ian McEwan y Martin Amis. Y así ha sido. Los lectores estamos de enhorabuena. Ha nacido un nuevo Huracán en papel, llamado Jonathan Coe, decidido a dejar una huella inborrable en nuestra conciencia dormida. El argumento les producirá una curiosidad adictiva, que irá in crescendo, suscitando una lectura apasionante, repleta de escenas evocadoras, poéticas e inolvidables. Hagan la prueba para ver que sienten.

Rosamond, la tia de Gill, muere, a los setenta y tres años, por culpa de una enfermedad cardíaca. No quiso implantarse un bypass. Su médico, la encantadora Philippa May, que la visitaba dos veces por semana, se la encontró clavada en el sillón de su chalet en Shropshire con un micrófono en la mano, enchufado a un magnetófono, rodeada de álbunes de fotos y el tocadiscos encendido con un vinilo de la soprano española Victoria de los Ángeles, titulado Cantos de la Auvernia de Canteloube. La tía Rosamond nunca se casó, por lo tanto su herencia fue divida en tres partes. Sólo le quedaban dos familiares, sus dos sobrinos, Gill y David, a quienes les destina un tercio a cada uno. La tercera parte es para Imogen, una desconocida para la familia, pero en realidad alguien muy importante en la vida de la tía Rosamond, alguien por la que siente un deber y una obligación. Y ahí empieza el misterio. La atracción a la lectura. Su compromiso con ella convierte la novela en un periplo descriptivo que recorre la historia de su familia, los deseos, la culpa, la crueldad, la manipulación y la ambivalencia de los sentimientos vividos. Rosamond necesita contarle la terrible historia que se esconde detrás de la foto número dieciocho a Imogen. Necesita narrar toda la historia oculta en las veinte fotos que ha seleccionado de todos los álbunes.


Y ahora otro atractivo excepcional de la narración. Este libro incluye banda sonora. Y como cada uno sabe lo que debe hacer para ser feliz, yo he leído esta preciosa novela mientras en mi cabeza sonaban, una por una, las Chants d'Avergne de Joseph Canteloube, interpretadas por la maravillosa y luminosa voz soprano de Victoria de los Ángeles. Toda la narración gira en torno a esta envolvente pieza musical. Es mágica. Te traslada a un Nuevo Tránsito. A un espacio de luz, paz, serenidad y armonía. No he podido parar de escucharla, incesantemente, apasionadamente. Quiero, como amantes de la Literatura de Altura que soís, entregaros este glorioso regalo para acercaros al palatino efecto que nacerá en vosotros cuando os alimentéis con esta lectura deliciosa. Les adelanto que esta canción es la música que Rosamond eligió escuchar antes de morir y es la melodia melancolica que sonará durante los días que grabó las cintas para que Imogen entendiera la historia de su familia. Cantos de la Auvernia de Canteloube. Sublimes. Empiecen a volar.


Y a partir de aquí ya pueden olvidarse de mi artículo. El resto es para aquellos que ya la leyeron y desean rememorar parte de esos detalles tan potentes que nos permiten trazar la historia en nuestra mente. En nuestro corazón. Son las veinte fotos literarias. Disfruten pues, Amantes de la Literatura de Altura. ¡Disfruten! Les recomiendo fervientemente que la lean. Este año será muy comentada. Dejen su huella en este Alto Vacío, me encantará conocer sus impresiones como lectores.

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Foto nº1: Invierno de 1938. Una casa a las afueras de Hall Green, a unos kilómetros al centro de Birmingham. Rosamond tiene seis años. Sylvia, su hermana tiene quince. Realizaron un Plan de Evacuación de niños: más de un millón de niños fueron apartados de sus padres, metidos en trenes con una maleta y una mascarilla antigas.

Foto nº2: Warden Farm. Una excursión. Tía Ivy y tío Owen. Sus primos Raymond, Digby y Beatrix (abuela de Imogen).

Foto nº3: La roulotte. El campamento secreto de Beatrix y Rosamond. Pacto de sangre. Se convierten en hermanas. Unidas pase lo que pase por un juramento inquebrantable. Deciden fugarse por la noche a casa de Rosamond.

Foto nº4: La granja de Warden Farm. 1950-1959. Bonaparte es el Springer Spaniels favorito de Ivy. Un día Beatrix le da una ala de pollo por debajo de la mesa y el perro se atraganta. Ivy se desmayó y se quedó en reposo en la cama durante dos dias. La reprimenda materna que le echó a Beatrix en tono bajo y monocorde estaba lleno de odio, era letal, homicida. Rosamond lo escuchó todo detrás de la puerta.

Foto nº5: Invierno de 1945. Parque de juegos de Row Heath, en Bournville. La gente patina en el estanque congelado. Rosamond tiene 11 años y Beatrix tiene 14. En su mano izquierda sujeta a Bonaparte con una correa. Ivy ha ido a Birmingham para visitar a su hermano y el padre de Rosamond se las lleva para que juegen. Ivy le permite por esta úniva vez sacar sóla de paseo a Bonaparte. Beatrix le liberó de la correa. El perro se hechó a correr en linea recta hacia el perimetro del parque, hacia el infinito horizonte, hasta que lo perdieron de vista para siempre. Bony, aquel perro tonto.

Foto nº6: Primavera de 1948. Boda de Beatrix con Roger, embarazada con 18 años.

Foto nº7: Munch Wenlock. Aparece Thea, la madre de Imogen, en la cocina de su casa matrimonial. La cresta del Long Mynd.

Foto nº8: Junio de 1949. Munch Wenlock. Beatrix tiene 50 años. Sale en otra roulotte junto con dos actores, Jenifer Jones y David Farrar que han llegado para rodar una película. Beatrix se fuga con el bebé (Thea) en la roulotte de Jack, uno de los carpinteros del equipo de Londres, durante tres años por Irlanda. Comentan la película Corazón salvaje de Michael Powell.

Foto nº9: Brandon Bay. Dingle. Irlanda. 1950. Beatrix le manda una postal a Rosamond en la que escribe un... ¡Viva la libertad!


Foto nº10:
Serpentine de Hyde Park.1952. Maurice, el prometido de Rosamond, junto a Rebecca, su primer gran amor. Ella rompe con Maurice porque está enamorada de Rebecca. Son lesbianas.

Foto nº11: Julio de 1953. Licenciatura en Historia de Rebecca. Exterior del Albert Hall. Habían tenido su primera gran discusión. Aparecieron en su casa por la noche Beatrix y Thea (5 años). Habia roto con Jack pero ahora estaba enamorada de un tal Charles, de Canada, que vivía en Vancouver. Habia comprado ya el billete de avión para irse ella sola a Toronto y dejar a Thea con Rosamond. Rebecca se negó en rotundo, pero a la mañana siguiente la firmeza de Rosamond fue determinante y Beatrix pudo salir sóla hacia el aeropuerto de Londres. Al final tardó en volver dos años.


Foto nº12: La foto favorita de Rosamond. Verano de 1955. Lago Chambon. Murol. Auvernia*. Francia. Aparecen Rebeca (25 ños) y Thea (6 años) en el agua. Ella le está enseñando a Thea a tirar los guijarros para que salten por encima del lago. Rebeca nota que va a llover y Thea le pregunta si está triste por eso. Rebecca le dice que adora la lluvia de verano y Thea le contesta que a ella le gusta la lluvia antes de caer.


Rosamond le contestó que antes de caer la lluvia no existia, que era humedad concentrada en nubes. Pero Thea le contestó - Ya sé que no existe. Por eso es mi favorita. Porque no hace falta que algo sea de verdad para hacerte feliz ¿no? - y salío corriendo hacia el agua sonriendo abiertamente y encantada de haberse salido con la suya gracias a su propia lógica. Y de repente Rebecca siente una intuición. Siente que lo que tienen las tres se va a acabar.

“No hace falta que algo sea verdad para hacerte feliz.”

Y así es. A principios de septiembre Beatrix volvió con Charles y un hijo en común de año y medio llamado Joseph. Lo suyo no es de verdad. Siente que se va a acabar. Cuando Beatrix regresa para llevarse a Thea, Rebecca se marcha y deja a Rosamond.

*Nota: Bailero sonó por primera vez para ellas en la radio. Les produjo mucha ternura. Hicieron el amor. Se convirtió en el Tótem del amor entre Rebecca y Rosamond. Durante mucho tiempo fantasearon con veranear en los paisajes de Auvernia. Y cuando Rebecca ahorró para comprar su coche se fueron para allá, cargadas con todo tipo de cosas para el camping. La noche antes de marcharse acamparon en una playa llena de guijarros a orillas del lago Chambon, en un prado repleto de flores silvestres y la hierba alta y frondosa. Una escena idílica que perdurará en mi memoria de lector durante mucho tiempo.


Foto nº13: 1959. Beatrix y Rosamond sentadas en un banco de una casa victoriana de reposo, solida y gris, a última hora de una tarde de verano. Beatrix tuvo un accidente que le postró durante un año en el hospital. La estaban tratando de sus problemas mentales. Tomaba unas pastillas que la amodorraban. Y en una ocasión cuando dormia y Rosamond cogia el abrigo para marcharse le escuchó decir -¿Ros? ¿Por qué haria eso? ¿Por qué desapareceria sin más? ¿Por qué? ¿Por qué saldria corriendo?- refiriéndose a Bonaparte -Aún sigo pensando en él. No puedo dejar de pensar. Es que no tiene sentido. ¿Qué le habría hecho?- Pero nada le servía de consuelo.

Foto nº14: 1962. Una caseta de playa. 304. Sasparella, viento de poniente. Rebecca invita a Rosamond a su nueva y grande pero triste casa de Milford on Sea para estar con sus hijos. Descubre que la invita para que sustituya a la niñera que se ha ido de vacaciones. Esas dos semanas allí llegan al final de su amistad. Rebecca se encara de forma envenenada contra Thea, despreciándola e insultandola de la forma más cruel y vil que se pueda hacer, con el mismo tono asesino que usaba su madre, Ivy. Ve en ella la mirada de Gollum concentrada en su tesoro, una mirada ruín, cuando Rosamond y Thea estan reposando tras el enfado juntas en la cama, en un abrazo familiar. Rosamond descubre que Rebecca fue siempre cruel y manipuladora.

Foto nº15: Warden Farm. Nochebuena de 1966. Toda la familia sentada al rededor de la cocina. Once personas. Rosamond intenta explicarle a Thea el sentido de la personalidad circular de su madre. Rememora la escapada nocturna. Thea le dice que Baetrix nunca habla de Rosamond y la deja sola en el jardín.

Foto nº16: 1969-1971. Saskatchewan. Canadá. La casa de Charles, Beatrix, Joshep (15 años) y Alice. Beatrix le había mandado una felicitación navideña firmando como . Se terminó separando de Charles. Murió en 1991, a los 61 años. Todas las enfermeras del hospital en el que trabajó la recordaban con gran afecto y cariño.

Foto nº17: Invierno de 1975. La costa de Lincolnshire. Hay cuatro roulottes. Martin, Thea, Imogen. Vivían en una de ellas. Martin trabajaba en transporte pero tenía un grupo de música alternativa. Ella siente devoción por él. Martin termina dejándola.

Foto nº18: Thea (27 años). Con esta foto Rosamond le cuenta el secreto trágico a Imogen. Fue su madre quien le dejó ciega. Con tres años. Perdió los estribos y la zarandeó tan violentamente que desde ese dia dejó de ver. Imogen no recuerda nada. La mente tiene fusibles. Se lo contó Beatrix por teléfono una o dos semanas después de que ocurriera. Fue juzgada y encarcelada. Rosamond fue a visitarla. Tenía una mirada vacía, unos ojos fríos y sin vida, los ojos de alguien que ya no podía asumir el riesgo de mirar el mundo.Rosamond luchó por proteger a Imogen y llevarsela a vivir a su casa, con Ruth, para ofrecerle la mejor de las vidas, pero Servicios Sociales lo impidió, porque según ellos mantenía lazos muy estrechos con Thea y eso sería perjudicial. Pero a juicio de Rosamond las rechazaron por la naturaleza de su relación, por prejuicio. Fuera de su círculo de progresistas eran consideradas desviadas y parias. Imogen fue a parar a una familia de adopción. Rosamond pidió que se le hiciera un retrato para que sus familiares pudieran tener un recuerdo de su nueva vida.

Foto nº19: Retrato "Imogen. 1980" - Ruth captó su inevitabilidad. Esto le hace convencerse a Rosamond de que la vida sólo empieza a tener sentido cuando te das cuenta de que casi siempre dos ideas totalmente contradictorias pueden ser ciertas.

Foto nº20: La última. La fiesta del cincuenta cumpleaños de Rosamond al que Imogen pudo asistir. Para Imogen fue mucho estrés y sus padres decidieron no volver a dejarla ponerse en contacto con su anterior familia. A parte se marchaban a Toronto para vivir allí.

Thea fue hasta Toronto para ver a su hija. Tenía la dirección donde vivía. Al ir a su casa vio como salía junto a sus padres hacia la universidad y Thea la siguió montandose con ella en el autobus. Allí la esperaba su novio y no pudo hablar con ella. Pero otro día cuando la siguió su novio no había llegado e Imogen esperó sentada en el Queen's Park y Thea se sentó a su lado para charlar desde el anonimato. Thea disfruta sabiendo que ella es feliz con su vida. Imogen muere una semana antes de cumplir los diecisiete años. Seis meses después de que Thea la visitara. Atropellada por un coche al salir corriendo detrás de su perro. Eterno retorno.


Abuela y nieta. Había un patrón de muerte. ¿Dónde se encontraba? Esto podía ser una revelación suprema o, quizás, un sueño, una quimera, como La lluvia antes de caer, algo irreal, una ficción inolvidable desde la que reflexionar temas fascinantes. Destino y patrón condicionante.

“No dejes que el presente borre el pasado.”

3 comentarios :

Gww dijo...

Fantástica entrada, Aunque no he leído el libro, he llegado hasta el final y me he dejado llevar por la música, las imágenes y las palabras.

Un estupenda recomendación y un lujo de lectura.

Saludos.

rosalind dijo...

Qué gran post!, muy dedicado.
Yo también leí la novela y me conmovió mucho, sobretodo el final cuando se da a conocer la idea de lo que es la "lluvia antes de caer.
Se lo presté a mi abuela de 82 años y me dijo que le gustó mucho, que "la escritura es muy amena"

salu2!!

Tránsito Blum dijo...

Gracias Rosalind, por la parte que a mi me toca. Es curioso pero hoy mismo volví a rememorar la carga emocional que esta novela me entregó en su momento. Suelo ponerlas a todas en la báscula de mi memoria y en las más de ciento treinta novelas que he leído desde que inicié este Huracanado Blog en 2007, creo que La lluvia antes de caer de Jonathan Coe es una de las mejores con las que me he topado de la narrativa contemporánea europea. Es una preciosidad. Y por otro lado me fascinaría viajar hasta el lago Chambon, en Francia. Quien sabe. Tal vez me escape algún día.

Saludos, Rosalind. Tu nombre a vuelto a recordarme a Rosamond. Gracias.